

42 -San Bonifacio I: Roma; Diciembre 28 (29), 418 -Septiembre 22, 422. Nació en
Roma. Elegido el 28.XII.418, murió el 4.IX.422. La intervención de Carlos de Ravenna
señaló el principio de la introducción del poder civil en la elección del
Papa. Fue consagrado Papa siete meses después de ser elegido, por haberle sido
contrapuesto el antipapa Eulalio. |
S. BONIFACIO I (418-422). Nació en Roma. Casi en seguida a la muerte de Zósimo, una
parte del pueblo eligió papa al archidiácono Eulalio, mientras que la mayoría
del clero, junto con la otra parte del pueblo, eligió a un viejo sacerdote, Bonifacio.
Los dos bandos no se pusieron de acuerdo y la decisión fue remitida al
emperador Honorio. Éste dispuso que los dos contendientes estuviesen lejos de
Roma mientras un concilio habría tomado una decisión al respecto.Confirmaron a
Bonifacio. Honorio estableció para el futuro que, en caso de disputa entre los dos pretendientes, habría sido pontífice sólo el que hubiese sido reelegido por consentimiento unánime. Los problemas para Bonifacio surgieron con la herejía pelagiana, contra la cual mantuvo la posición de condena de Inocencio y de Zósimo. Repitió el error de Zósimo con la Iglesia Africana y de S. Agustín, concediendo la reintegración a un tal obispo Antonio, que había sido depuesto por S. Agustín, que no le consideró digno. Este hecho fue causa de cierta tensión entre las dos Iglesias, pero no hubo secuelas. |











Al día siguiente, ellos se reunieron en la iglesia de Theodora y eligieron como papa,
contra su voluntad, al anciano Bonifacio, un sacerdote muy estimado por su
caridad, conocimientos, y buen carácter. El domingo 29 diciembre, fueron consagrados
los dos, Bonifacio en la Basílica de San Marcelo, apoyado por nueve obispos
provinciales y unos setenta sacerdotes; Eulalius en la basílica de Lateran
en presencia de los diáconos, unos pocos sacerdotes y el Obispo de Ostia que fue
convocado desde su lecho de enfermo para ayudar en la ordenación. Los dos procedieron
a actuar como papas, y Roma comenzó a vivir en una tumultuosa confusión
por el ruido producido por las facciones de ambos rivales. El Prefecto de Roma,
Symmachus, hostil a Bonifacio, informó el problema al Emperador Honorius de
Ravenna, y aseguró la confirmación imperial de la elección de Eulalius. Bonifacio
fue expulsado de la ciudad. Sus partidarios, sin embargo, lograron hacerse oír
por el emperador que convocó a un sínodo de obispos italianos en Ravenna para
reunir a los papas rivales y discutir la situación (febrero, marzo, 419). Incapaz
de alcanzar una decisión, el sínodo tomó unas pocas decisiones prácticas pendientes
hasta un concilio general de obispos italianos, galos y africanos, a
ser convocados en mayo para solucionar la dificultad. Pidió que ambos demandantes
dejaran Roma hasta que se alcanzara una decisión, y prohibió el retorno bajo
pena de condenación. Como Pascua, el 30 de marzo, estaba acercándose, Achilleus,
Obispo de Spoleto, fue delegado para encabezar los servicios pascuales en la
vacante sede romana. Bonifacio fue enviado, aparentemente, al cementerio de Santa
Felicitas en la Vía Salaria, y Eulalius a Antium. El 18 marzo, Eulalius volvió
audazmente a Roma, reunió a sus partidarios avivando nuevamente la disputa,
y rechazó con desprecio las órdenes del prefecto para dejar la ciudad; tomó la
basílica de Lateran el sábado Santo (29 marzo), decidido a presidir las ceremonias
pascuales. Las tropas imperiales fueron convocadas para deponerlo y hacer
posible para Achilleus dirigir los servicios. El emperador, profundamente indignado
con estos procedimientos, se negó a considerar nuevamente las demandas de
Eulalius reconociéndose a Bonifacio como papa legítimo (3 de abril, 418). Este
último volvió a Roma el 10 abril y fué aclamado por el pueblo. Eulalius fue designado
Obispo de Nepi en Toscana o de alguna sede en Campania, según los contradictorios
datos de las fuentes del "Liber Pontificalis". El cisma había durado
quince semanas. A comienzos de 420, la crítica enfermedad del papa, animó a los
partidarios de Eulalius a hacer otro intento. Ya recuperado, Bonifacio pidió al
emperador (1o. de julio, 420) prever alguna manera de evitar un nuevo cisma en
el caso de su muerte. Honorius promulgó una ley estableciendo que, en el caso
de elecciones Papales disputadas, no debe reconocerse ningún candidato, y debe
efectuarse una nueva elección. |
Papa San Bonifacio I Elegido el 28 diciembre del 418; falleció en Roma, el 4 de septiembre del 422. Poco se conoce de su vida previa a su elección. El "Liber Pontificalis" lo llama un romano, e hijo del presbítero Jocundus. Se cree que fué ordenado por el Papa Damasus I (366-384) y que fué representante de Inocencio I en Constantinopla (c. 405). A la muerte del Papa Zosimus, la Iglesia Romana entró en el quinto de sus cismas, con el resultado de dobles elecciones papales que perturbaron su paz durante las primeras centurias. Poco después de las exequias de Zosimus, el 27 diciembre, 418, una facción del clero romano formada principalmente por diáconos, tomó la basílica de Lateran y eligió como papa al Archidiácono Eulalius. El alto clero intentó entrar, pero fué violentamente rechazado por una chusma de partidarios de Eulalian. |

El reino de Bonifacio fué marcado por el gran celo y actividad en organizar la disciplina
y la autoridad. Revirtió la política de su predecesor de dotar a ciertos
obispos Occidentales con poderes extraordinarios del vicariato papal. Zosimus
había dado a Patroclus, Obispo de Arles, extensa jurisdicción en las provincias
de Viena y Narbonne, y lo había hecho intermediario entre estas provincias y
la Sede Apostólica. Bonifacio disminuyó estos derechos primados y restauró los
poderes metropolitanos de los obispos principales de provincias. Así él respaldó
a Hilary, Arzobispo de Narbonne, en su elección de un obispo de la sede vacante
de Lodeve, contra Patroclus que intentó designar a otro (422). Así, también,
insistió para que Maximus, Obispo de Valencia, fuera juzgado por sus supuestos
crímenes, no por un primado, sino por un sínodo de obispos galos, y prometió
sostener su decisión (419). Bonifacio tuvo éxito en las dificultades de Zosimus
con la Iglesia africana con respecto a las apelaciones a Roma y, en particular,
en el caso de Apiarius. El Concilio de Cartago, habiendo escuchado las presentaciones
de los delegados de Zosimus, envió a Bonifacio el 31 mayo, 419, una carta
en respuesta al commonitorium de su predecesor. Declaraba que el concilio había
sido incapaz de verificar los cánones que los delegados habían citado como
de Nicena, pero que más tarde resultaron ser de Sardican. Estaba de acuerdo, sin
embargo en observarlos hasta que pudiera efectuarse la comprobación. Esta carta
se cita a menudo para ilustrar la actitud desafiante de la Iglesia africana
ante la Sede Romana. Un estudio imparcial de la misma, sin embargo, debe llevar
a una conclusión no más extrema que la de Dom Chapman: "fué escrita con considerable
irritación, aunque en un muy estudiado tono moderado"(Revisión de Dublín.
Julio, 1901, 109-119). Los africanos estaban irritados ante la insolencia de
los delegados de Zosimus y se indignaron por ser instados a obedecer leyes que
pensaron no tenían una consistente fuerza en Roma. Esto ellos se lo manifestaron
a Bonifacio directamente; todavía, lejos de repudiar su autoridad, le prometieron
obedecer las leyes sospechosas, mientras que reconocieron la función del
papa como guardián de la disciplina de la Iglesia. En 422 Bonifacio recibió la
apelación de Anthony de Fussula que, a través de los esfuerzos de San Agustín,
había sido depuesto por un sínodo provincial de Numidia, y decidió que debía ser
restaurado en el caso de que su inocencia se estableciera. Bonifacio apoyó ardientemente
a San Agustín en su combate contra el Pelagianismo. Habiendo
recibido dos cartas de Pelagian que calumniaban a Agustín, se las envió. En reconocimiento
de esta lealtad Agustín dedicó a Bonifacio su respuesta, contenida
en "Contra das Epistolas Pelagianoruin Libri quatuor". |
En el Este, mantuvo celosamente su jurisdicción sobre las provincias eclesiásticas
de Illyricurn, sobre las que el Patriarca de Constantinopla estaba intentando
afianzar el mando a causa de volverse una parte del imperio Oriental. El Obispo
de Thessalonica había sido constituido vicario papal en este territorio, mientras
ejercía su jurisdicción por encima de los metropolitanos y obispos. Por las
cartas a Rufus, el titular contemporáneo de la sede, Bonifacio vigiló estrechamente
los intereses de la iglesia de Illyrian e insistió en la obediencia a Roma.
En 421, el descontento expresado por ciertos obispos, a causa de la negativa
del papa para confirmar la elección de Perigines como Obispo de Corinto a menos
que el candidato fuera reconocido por Rufus, sirvió como pretexto para que el
joven emperador Theodosius II concediera el dominio eclesiástico de Illyricurn
al Patriarca de Constantinopla (14 julio, 421). Bonifacio protestó ante Honorius
por la violación de los derechos de su sede, y prevaleció sobre él, que instó
a Theodosius para que rescinda su promulgación. La ley no fue promulgada, pero
permaneció en los códigos de Theodosian (439) y Justiniano (534) y causó muchos
problemas a los papas subsiguientes. Por una carta del 11 marzo, 422, Bonifacio
prohibió la consagración en Illyricum de cualquier obispo que Rufus no hubiera
reconocido. Bonifacio renovó la legislación del Papa Soter, prohibiendo a
las mujeres tocar los sagrados linos o intervenir en el quemado de incienso. Dió
fuerza a las leyes que prohibían a los esclavos ser clérigos. Fué enterrado en
el cementerio de Maximus en la Vía Salaria, cerca de la tumba de su favorito,
St. Felicitas en cuyo honor y en gratitud por su ayuda, le había erigido un oratorio
encima del cementerio que lleva su nombre. La Iglesia guarda su fiesta el
25 octubre. |
Liber Pontificalis, ed. DUCHESNE (Paris, 1886), 1, pp. lxii, 227-229; JAME, Regesta
Romanorum Pontificum (Leipzig, 1885), 1, 51-54; Acta SS., XIII, 62*; LIX, 605--616;
BARONIUS, Annales (Bar-le-Duc, 1866), VII, 152-231; TILLEMONT, Mémoires
(Venice, 1732), XII, 385-407; 666-670; P.L., XVIII, 397-406; XX, 745-792; HEFELE,
Conciliengeschichte and translation, §§ 120, 122; DUCHESNE, Fastes Episcopaux
de l'Ancienne Gaul (Paris, 1894), I 84-109; Les Eglíses Séparées (Paris, 1905),
229-279; BUCHANAN in Dict. Christ. Biog., s.v.; GREGORIUS-HAMILTON, Hist. of
Rome in the Middle Ages (London, 1894), I, 180-181. JOHN B. PETERSON Transcrito por Bob Mathewson Traducido por Beatriz N. Prestamo |
The Catholic Encyclopedia, Volume I Copyright © 1907 by Robert Appleton Company Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA http://www.enciclopediacatolica.com/b/bonifacio.htm |
