


4 -San Clemente: Roma; 88-97. Romano. Mártir. elegido en el 88, murió en el 97. Exiliado
por el emperador Trajano del Ponto, fue arrojado en el mar con un áncora
al cuello. Restableció el uso de la Confirmación según el rito de san Pedro.
Empieza a usarse en las ceremonias religiosas la palabra Amén. |
San Clemente fue el tercer sucesor de San Pedro y gobernó a la Iglesia desde el año
90 hasta el 99. Su mandato como jefe de la Iglesia transcurre entre los tiempos
de los emperadores Domiciano y Trajano. El año 96 escribió una carta a los Corintios, que es el documento papal más antiguo que se conoce (después de las cartas de San Pedro). En esa carta da muy hermosos consejos, y recomienda obedecer siempre al Pontífice de Roma. Entre otras cosas dice: "el que se conserva puro no se enorgullezca por ello, porque la pureza es un regalo gratuito de Dios y no una conquista nuestra". |






La carta toca entre otros temas de trascendencia para el cristianismo en expansión,
la sucesión apostólica del oficio sacerdotal y la constitución de las comunidades. Entre otros apartes de la misma expone la doctrina dogmática del primado de la Iglesia romana, reflexiona sobre el tema de la resurrección de los muertos y la armonía que rige en el orden del mundo. Relata la época de los cristianos mártires perseguidos por Nerón y Domiciano y da testimonio de la misión evangelizadora cumplida por San Pablo en España. Los creyentes cristianos dedican la fecha del 23 de noviembre a recordar su martirio. |
Por ser cristiano fue desterrado por el emperador Trajano a Crimea (al sur de Rusia)
y condenado a trabajos forzados, a picar piedra con otros dos mil cristianos.
Las actas antiguas dicen que éstos le decían: "Ruega por nosotros Clemente,
para que seamos dignos de las promesas de Cristo". San Ireneo (que vivió en el siglo II) dice que Clemente vió a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y trató con ellos (Filipenses 4,3). |


Las Actas antiguas añaden que allá en Crimea convirtió a muchísimos paganos y los
bautizó. Los obreros de la mina de mármol sufrían mucho por la sed, porque la
fuente de agua más cercana estaba a diez kilómetros de distancia. El Santo oró
con fe y apareció allí muy cerca una fuente de agua cristalina. Esto le dio más
fama de santidad y le permitió conseguir muchas conversiones más. Un día las autoridades le exigieron que adorara a Júpiter. El dijo que no adoraba sino al verdadero Dios. Entonces fue arrojado al mar, y para que los cristianos no pudieran venerar su cadáver, le fue atado al cuello un hierro pesadísimo. Pero una gran ola devolvió su cadáver a la orilla. |


Legado de San Clemente I: Recuperó el estado de la confirmación y da inicio en las eucaristías religiosas a nombrar la palabra Amén |
