

47 -San Simplicio: Tivoli; Marzo 3, 468 - Marzo 10, 483. Nació en Tivoli. Elegido
el 3.III.468, murió el 10.III.483. Bajo su pontificado ocurrió la caída del Imperio
de Occidente y el cisma que ocasionó la fundación de las iglesias de Armenia,
Siria, Egipto (Copti). Regularizó la distribución de las limosnas a los peregrinos
y a las nuevas iglesias. |
S. SIMPLICIO (468-483) Nació en Tivoli. Durante su pontificado el imperio de occidente
acabó bajo los golpes de los bárbaros, en cuyas manos quedó Italia. El primer
rey bárbaro fue Odoacro que aunque fuera de fe arriana, dejó libertad en materia
religiosa. Las nuevas condiciones políticas habían provocado la ruptura de las relaciones entre Italia y Constantinopla, lo cual hizo que el papel de Roma sólo fuese de provincia lejana. La voz del pontífice tenía menor eco y perdía autoridad, así como su figura resultó ser menos influyente en el intercambio entre Oriente y Occidente. Sin embargo, y por las mismas razones, su importancia y su influencia en occidente fueron medrando. A partir de este momento el papa y la Iglesia de Roma se convierten en el eje alrededor del cual gira toda la política y la vida de occidente hasta los tiempos modernos. Simplicio se dedicó a la organización del patrimonio de la S. Sede, dando prueba de ser un administrador excelente. Prosiguió la obra de construcción de Hilario. Pero el mayor trabajo de Simplicio no fueron los bárbaros, que al fin y al cabo demostraron ser unos dignos continuadores del imperio, sino más bien las viejas y las nuevas herejías. Mandó por doquier sacerdotes para luchar contra la herejía arriana; lo mismo hizo con la eutiquiana, que también el emperador Zenón profesaba. |












Papa San Simplicio Reinó entre 468-483; se desconoce su fecha de nacimiento; murió el 10 de Marzo de 483. Según el “Liber Pontificalis” (ed. Duchesne, I, 249) Simplicio era hijo de un ciudadano de Tívoli llamado Castino; y después de la muerte del Papa Hilario en 468 fue elegido para sucederle. La elevación del nuevo Papa no se alcanzó sin dificultades. Durante su pontificado el Imperio de Occidente llegó a su fin. Desde el asesinato de Valentiniano III (455) había habido una rápida sucesión de emperadores insignificantes en el Imperio Romano de Occidente, que se vieron amenazados constantemente por la guerra y la revolución. Siguiendo a otras tribus germánicas, los hérulos entraron en Italia, y su gobernante Odoacro puso fin al Imperio de Occidente deponiendo al último emperador, Rómulo Augústulo, y asumiendo él mismo el título de rey de Italia. Aunque arriano, Odoacro trató a la Iglesia Católica con mucho respeto; también conservó la mayor parte de la antigua organización administrativa, de forma que el cambio no produjo grandes diferencias en Roma. Durante la controversia monofisita, que aún proseguía en el Imperio de Oriente, Simplicio defendió vigorosamente la independencia de la Iglesia contra el cesaropapismo de los gobernantes bizantinos y la autoridad de la Sede Apostólica en cuestiones de fe. El canon vigésimo-octavo del Concilio de Calcedonia (451) concedía a la sede de Constantinopla los mismos privilegios de honor que se disfrutaban por el obispo de Roma, aunque la primacía y el rango supremo de honor se debieran a este último. Los legados papales protestaron contra esta elevación del Patriarca Bizantino, y el Papa León sólo confirmó los decretos dogmáticos del Concilio. Sin embargo, el Patriarca de Constantinopla pretendía poner en vigencia el canon, y el emperador León II deseaba conseguir su confirmación por parte de Simplicio. Este último, sin embargo, rechazó la petición del emperador y se opuso a la puesta en ejecución del canon, que además limitaba los derechos de los antiguos patriarcados orientales. |
The Catholic Encyclopedia, Volume I Copyright © 1907 by Robert Appleton Company Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA http://www.enciclopediacatolica.com/s/simpliciopapasan.htm |
Simplicio también ejerció un celoso cuidado pastoral en Europa Occidental, no obstante
las difíciles circunstancias de la Iglesia durante los desórdenes de las
migraciones. Publicó decisiones sobre cuestiones eclesiásticas, nombró al obispo
Zenón de Sevilla vicario papal en España, de forma que las prerrogativas de la
sede papal pudieran ejercerse en el propio país para beneficio de la administración
eclesiástica. Cuando el obispo Juan de Rávena reclamó en 482 la diócesis
de Mutina como sufragánea de su sede metropolitana, y sin más consagró al obispo
Jorge para esta diócesis, Simplicio se le opuso vigorosamente y defendió los
derechos de la sede papal. Simplicio fundó cuatro iglesias nuevas en la propia
Roma. Un enorme edificio construido en forma de rotonda en la colina del Celio
se convirtió en una iglesia y se dedicó a San Esteban; la parte principal de este
edificio aún existe como la iglesia de San Stefano Rotondo. Un bello edificio
próximo a la iglesia de Santa Maria Maggiore fue dado a la Iglesia Romana y
convertida por Simplicio en una iglesia dedicada a San Andrés con la añadidura
de un ábside adornado con mosaicos; ya no existe (cf. de Rossi, “Bull. Di archeol.
crist.”, 1871, 1-64). El Papa construyó una iglesia dedicada al protomártir,
San Esteban, detrás de la iglesia conmemorativa de San Lorenzo in Agro Verano;
esta iglesia ya no está en pie. |

La rebelión de Basilisco, que en 476 condujo al exilio al emperador Zenón y se apoderó
del trono bizantino, intensificó la disputa monofisita. Basilisco buscó el
apoyo de los monofisitas, y dio permiso a los patriarcas monofisitas depuestos,
Timoteo Ailuros de Alejandría y Pedro Fullón de Antioquía, para que volvieran
a sus sedes. Al mismo tiempo publicó un edicto religioso (Enkyklikon) dirigido
a Ailuros, que ordenaba que sólo se aceptaran los tres primeros sínodos ecuménicos,
y rechazaba el Sínodo de Calcedonia y la Carta del Papa León. Todos los
obispos debían firmar el edicto. El obispo de Constantinopla, Acacio (desde 471),
vacilaba y estuvo a punto de proclamar este edicto. Pero la firme posición tomada
por el pueblo, influido por los monjes que eran rígidamente católicos en
sus opiniones, movió al obispo a oponerse al emperador y a defender la fe amenazada.
Los abades y sacerdotes de Constantinopla se unieron al Papa Simplicio, que
hizo todos los esfuerzos para mantener el dogma católico y las definiciones
del Concilio de Calcedonia. El Papa exhortó a la leal adhesión a la verdadera fe
en cartas a Acacio, a los sacerdotes y abades tanto como al propio usurpador
Basilisco. En una carta a Basilisco de 10 de Enero de 476, Simplicio dice de la
sede de Pedro en Roma: “Esta misma norma de doctrina apostólica se mantiene firmemente
por sus sucesores (los de Pedro), a quien el Señor confió el cuidado de
todo el rebaño de ovejas, a quien prometió no dejarle hasta el fin de los tiempos”
(Thiel, “Rom. Pont.”, 182). |
De la misma manera emprendió con el emperador el estudio de la causa del patriarca
católico de Alejandría, Timoteo Solofaciolo, que había sido suplantado por Ailuros.
Cuando el emperador Zenón en 477 expulsó al usurpador y logró de nuevo la
supremacía, envió al Papa una confesión de fe completamente católica, después
de lo cual Simplicio (9 de Octubre de 477) le felicitó por su restauración en
el poder y le exhortó a atribuir la victoria a Dios, que deseaba de este modo restaurar
la libertad de la Iglesia. Zenón retiró los edictos de Basilisco, desterró
a Pedro Fullón de Antioquía y repuso a Timoteo Solofaciolo en Alejandría.
No molestó a Ailuros por su avanzada edad, y de hecho éste murió pronto. Los monofisitas
de Alejandría presentaron entonces a Pedro Mongo, el antiguo arcediano
de Ailuros, como su sucesor. Urgido por el Papa y los católicos orientales, Zenón
ordenó el destierro de Pedro Mongo, pero éste pudo esconderse en Alejandría,
y el miedo a los monofisitas impidió el uso de la fuerza. En un momento de debilidad
el propio Solofaciolo había permitido la colocación del nombre del patriarca
monofisita Dióscoro en los dípticos que debían leerse en los oficios de
la iglesia. |
El 13 de Marzo de 478, Simplicio escribió a Acacio de Constantinopla que se debía
instar a Solofaciolo para que borrara la ignominia que había atraído sobre sí
mismo. Este último envió legados y cartas a Roma para dar satisfacción al Papa.
A solicitud de Acacio, que todavía se mostraba activo contra los monofisitas,
el Papa condenó de manera nominativa a los herejes Mongo, Fullón, Pablo de Éfeso
y Juan de Apamea, y delegó en el Patriarca de Constantinopla para que fuera su
representante en esto. Cuando los monofisitas de Antioquía suscitaron una revuelta
en 479 contra el Patriarca Esteban II, y lo mataron, Acacio consagró a Esteban
III, y después a Calendio como sucesores de Esteban. Simplicio hizo una enérgica
petición al emperador de que castigara a los asesinos del Patriarca, y
reconvino también a Acacio por excederse en sus competencias al llevar a cabo esta
consagración; al mismo tiempo, no obstante, el Papa le concedió la necesaria
dispensa. Tras la muerte de Solofaciolo, los monofisitas de Alejandría eligieron
de nuevo patriarca a Pedro Mongo, mientras los católicos elegían a Juan Talaia.
Tanto Acacio como el emperador, al que aquél influía, se oponían a Talaia,
y tomaron partido por Mongo. Mongo fue a Constantinopla a promover su causa. Acacio
y él acordaron una fórmula de unión entre los católicos y los monofisitas
que fue aprobada por el emperador Zenón en 482 (Henotikon). Talaia había enviado
embajadores al Papa Simplicio para notificar al Papa su elección. Sin embargo,
al mismo tiempo, el Papa recibió una carta del emperador en la que se acusaba
a Talaia de perjurio y soborno y se hacía una petición de reconocimiento de Mongo.
Simplicio, por tanto, aplazó reconocer a Talaia, pero protestó enérgicamente
contra la elevación de Mongo al Patriarcado de Alejandría. Acacio, sin embargo,
mantuvo su alianza con Mongo y pretendió prevalecer sobre los obispos orientales
para introducirlo en la comunión de la Iglesia. Durante mucho tiempo Acacio
no envió información de ninguna clase al Papa, así que éste se lo reprochó
severamente en una carta. Cuando finalmente Talaia vino a Roma en 483 Simplicio
ya había muerto. |
Hizo una cuarta iglesia construida en la ciudad en honor de Santa Balbina, “juxta
palatium Licinianum”, donde estaba su tumba; esta iglesia aún subsiste. Para asegurar
la celebración regular de los servicios de la iglesia, de la administración
del bautismo, y de la disciplina de la penitencia en las grandes iglesias
de las catacumbas fuera de las murallas de la ciudad, a saber las iglesias de San
Pedro (en el Vaticano), de San Pablo en la Via Ostiensis, y de San Lorenzo en
la Via Tiburtina, Simplicio ordenó que el clero de tres distritos de la ciudad
se hiciera cargo, en un orden establecido, de las funciones religiosas en estas
iglesias de las catacumbas. Simplicio fue enterrado en San Pedro del Vaticano. |


El “Liber Pontificalis” da el 2 de Marzo como día del entierro (VI non.); probablemente
deba leerse 10 de Marzo (VI id.). Después de su muerte el rey Odoacro deseó
influir en la provisión de la sede papal. El prefecto de la ciudad, Basilio,
afirmó que antes de su muerte el Papa Simplicio le había pedido que emitiera
la orden de que nadie debía ser consagrado obispo de Roma sin su consentimiento
(cf. referente a la regulación Thiel, “Epist. Rom. Pont.”, 686-88). El clero romano
se opuso a este edicto que limitaba su derecho de elección. Mantenían la
vigencia del edicto, publicado por el emperador Honorio a instancias del Papa Bonifacio
I, de que sólo podía ser considerado como legítimo obispo de Roma la persona
que fuera elegida de acuerdo con la forma canónica con la aprobación divina
y el consentimiento universal. Simplicio fue venerado como santo; su fiesta
es el 2 o 3 de Marzo. |
