Papa, Benedicto XV
Biografías de Los Papas, en el "Grupo Vidas Santas"
Papa, Benedicto I
Papa, San Benedicto II
Muy poco se sabe del primer Papa que usó en nombre de Benedicto. La fecha de su nacimiento es desconocida, solo se sabe que murió el 30 de Julio del año 579. Era romano e hijo de Bonifacio, fue llamado Bonosus, por los Griegos. (Evagrius,Hist.,V,16 ) El saqueo de los Lombardos hizo muy difícil comunicarse con el emperador en Constantinopla, quien reclamaba para sí el privilegio de confirmar la elección de los Papas. Es por esta razón que hubo una vacante de cerca de once meses entre la muerte de Juan III y la llegada de la confirmación imperial a la elección de el Papa Benedicto, el 2 de Junio del año 575. Su pontificado solo duro cuatro años, un mes , y veinte y ocho días. Por lo que más se le recuerda es por haber creado el estado de Massa Veneris, en el territorio de Minturnae, que se lo concedio al Abad Esteban de San Marcos, "cerca de los muros de Spoleto" ( St. Gregory I, Ep. Ix,87,I al.30 ) El hambre siguió a la devastación de los Lombardos, y por lo poco que se sabe de Benedicto en el Liber Pontificalis, se deduce que murió en medio de sus esfuerzos por vencer estas dificultades. Fue enterrado en el vestíbulo de la sacristía de la antigua basílica de San Pedro. En una ceremonia que celebró en el mes de Diciembre, ordenó a quince sacerdotes, y tres diáconos, y consagró a veinte y un obispos.

La fuente más importante para conocer la historia de los nueve primeros Papas que usaron el nombre de Benedicto, son los datos biográficos que aparecen en el Liber Pontificalis, en la más conocida edición de Duchesne, el Liber Pontificalis ( París 1886 - 92 ) y la última obra de Mommsen, Gesta Pontif.Roman ( hasta el final de el reinado de Constantino, Berlín, 1898 ) Jaffé, Regesta Pont.Rom.( 2d ed.,Leipzig, 1885 ) dando un resumen de las cartas de cada Papa, mencionando dónde pueden ser leidas más detenidamente. Más información acerca de estos Papas, puede ser encontrada en una más amplia Historia de la Iglesia o en una Historia de la ciudad de Roma. Los más completos relatos en Inglés, pueden ser leidos en Mann, Vidas de los Papas en la temprana edad media ( Londres, 1902, en varios pasajes )

La fecha de su nacimiento es desconocida; murió el 8 de mayo del año 685; era romano y su padre se llamaba Juan. De joven fue enviado a una escuela de canto, se distinguió por sus conocimientos de las escrituras y destacó mucho en el canto, como sacerdote fue muy conocido por su humildad, amor por los pobres, y generosidad. Fue elegido Papa el 26 de junio del año 684, luego de un período de más de once meses. Para abreviar la vacante de la Santa Sede que seguía a la muerte de los papas, él obtuvo del Emperador Constantino Pogonato un decreto que al mismo tiempo que abolía la confirmación imperial, la traspasaba al exarca en Italia [cf. "Liber Diurnus RR. PP., ed. Sickel (Vienna, 1889), y Duchesne´s criticism, "Le Liber Diurnus" (Paris, 1891)]. El Emperador Constantino le envío un bucle del cabello de sus dos hijos y de esta forma fueron adoptados por el Papa Benedicto II. Con el fin de ayudar a suprimir el Monotelísmo* él procuro obtener el sometimiento de los obispos españoles a los decretos del Sexto Concilio General (ver ep. in P.L., XCVI, 423) y lograr la sumisión de Macario antiguo obispo de Antioquía. Él fue uno de los papas que favoreció la causa de San Wilfredo de York (Eddius, "Vita Wilfridi", ed. Raine in "Historians of York", I, 62 sqq. Cf. Raine, "Lives of the Archbishops of York", I 55 sqq). Él restauró muchas de las iglesias de Roma restituyó al clero y es recordado por el cuidado de los pobres, los sacristanes laicos fueron beneficiados con su generosidad. Fue enterrado en San Pedro.


La fuente más importante para conocer la historia de los nueve primeros Papas que usaron el nombre de Benedicto, son los datos biográficos que aparecen en el Liber Pontificalis, en la más conocida edición de Duchesne, el Liber Pontificalis ( París 1886 - 92 ) y la última obra de Mommsen, Gesta Pontif.Roman ( hasta el final de el reinado de Constantino, Berlín, 1898 ) Jaffé, Regesta Pont.Rom.( 2d ed.,Leipzig, 1885 ) dando un resumen de las cartas de cada Papa, mencionando dónde pueden ser leidas más detenidamente. Más información acerca de estos Papas, puede ser encontrada en una más amplia Historia de la Iglesia o en una Historia de la ciudad de Roma. Los más completos relatos en Inglés, pueden ser leídos en Mann, Vidas de los Papas en la temprana edad media ( Londres, 1902, en varios pasajes )

Se desconoce la fecha de su nacimiento, murió el 17 de abril del año 858. La elección de Benedicto, un romano erudito y ascético, hijo de Pedro, fue un tremendo problema. A la muerte de León IV ( 17 de julio del año 855 ), Benedicto fue elegido para sucederle, y unos emisarios fueron enviados para obtener la ratificación de el decreto de elección a el Emperador Lotario y a Luis II. Pero los enviados traicionaron la confianza depositada en ellos y se dejaron influenciar a favor de el ambicioso y excomulgado Cardenal Anastasio. La misión imperial trató de conciliar procurando que Anastasio fuera aceptado por la Iglesia Romana. Benedicto fue insultado y tomado prisionero. La mayoría de el clero y de el pueblo, sin embargo permanecieron fieles al Papa y la misión tubo que ceder. Benedicto fue consagrado solemnemente el 29 de septiembre o el 6 de octubre del año 855. Y a pesar de que su rival fue condenado por un sínodo, el Papa le permitió recibir la comunión de los laicos. Debido a la discordia y a los ataques de fuera, el reino de los Francos estaba en un caos, y la Iglesia dentro de sus fronteras estaba oprimida. Benedicto escribió a los obispos Francos, atribuyendo muchas de las miserias sufridas, a su silencio. (cf. "Capitularia regum Francorum", ed. Boretius, II,424 ), y con el fin de atenuar los males internos, procuró frenar al poderoso subdiacono Hubert (Ep.Bened., in Mon.Germ.Epp.,V,612), que era cuñado de Lotario II rey de Lorena, y quien desafió las leyes de Dios y de los hombres, hasta que murió asesinado el año 864. En una suplica hecha por el Este a Benedicto, él mantuvo un balance imparcial entre San Ignacio, Patriarca de Constantinopla y Gregorio, Obispo de Siracusa. Recibió la visita del rey Anglosajón Ethelwulf, acompañado de su famoso hijo Alfredo, y completo la restauración de la famosa Schola Anglorum, destruida por un incendio el año 847. Continuó la reparación de las iglesias de Roma dañadas por la invasión de los Sarracenos el año 846. Fue enterrado cerca de la puerta principal de San Pedro. Una moneda con su imagen prueba que no existió ningún Papa llamado Juan, entre él y León IV. [Garampi, "De nummo argenteo Bened.III" ( Rome,1749)].

La fuente más importante para conocer la historia de los nueve primeros Papas que usaron el nombre de Benedicto, son los datos biográficos que aparecen en el Liber Pontificalis, en la más conocida edición de Duchesne, el Liber Pontificalis ( París 1886 - 92 ) y la última obra de Mommsen, Gesta Pontif. Roman ( hasta el final de el reinado de Constantino, Berlín, 1898 ) Jaffé, Regesta Pont.Rom.( 2d ed.,Leipzig, 1885 ) dando un resumen de las cartas de cada Papa, mencionando dónde pueden ser leídas más detenidamente. Más información acerca de estos Papas, puede ser encontrada en una más amplia Historia de la Iglesia o en una Historia de la ciudad de Roma. Los más completos relatos en Inglés, pueden ser leídos en Mann, Vidas de los Papas en la temprana edad media (Londres, 1902, en varios pasajes).

Se desconoce la fecha de su nacimiento, sólo se sabe que murió el verano del año 903. Los papas llamados Benedicto, del cuarto al noveno, pertenecen al período más oscuro de la historia del papado. El reinado de varios de ellos fue muy corto y muy poco se sabe acerca de su obra. La fecha de su llegada a la sede de San Pedro, así como las fechas de su muerte son totalmente inciertas.

Benedicto IV era romano, hijo de Mammalus y se convirtió en Papa, en la primera mitad de el año 900. Su noble cuna, su generosidad y su celo por el bien público son detalles muy alabados por Frodoard, historiador contemporáneo, quien le da el título de "Grande". El principal hecho histórico de su reinado, es la coronación de Luis El Ciego, como Emperador. Apoyo la decisión del Papa Formoso, quien lo había ordenado de presbítero, a favor del reclamo de Argrim a la Sede de Langres ( Jaffé, "Regesta", 3527, 3528 ), apoyó la causa de Esteban Obispo de Nápoles ( Auxilius ap. Dummler, "Auxilius undVulgarius", 96 sqq.), excomulgó a los asesinos de Fulk, Arzobispo de Reims ( Frodoard, Hist. Remensis, IV, 10 ), y ofreció ayuda práctica a Malacenus, Obispo de Amasia, quien había sido expulsado de su sede por el avance de los Sarracenos (Jaffé, loc. Cit., 3530) Le concedió privilegios a varios monasterios, entre ellos al de Fulda. Fue enterrado frente a San Pedro, cerca de la puerta de Guido.

La fuente más importante para conocer la historia de los nueve primeros Papas que usaron el nombre de Benedicto, son los datos biográficos que aparecen en el Liber Pontificalis, en la más conocida edición de Duchesne, el Liber Pontificalis ( París 1886 - 92 ) y la última obra de Mommsen, Gesta Pontif.Roman ( hasta el final de el reinado de Constantino, Berlín, 1898 ) Jaffé, Regesta Pont.Rom.( 2d ed., Leipzig, 1885 ) dando un resumen de las cartas de cada Papa, mencionando dónde pueden ser leidas más detenidamente. Más información acerca de estos Papas, puede ser encontrada en una más amplia Historia de la Iglesia o en una Historia de la ciudad de Roma. Los más completos relatos en Inglés, pueden ser leídos en Mann, Vidas de los Papas en la temprana edad media ( Londres, 1902, en varios pasajes )
No se conoce la fecha de su nacimiento, solo se sabe que murió el 4 de julio del año 965.

Benedicto V fue elegido papa en Mayo del año 964, bajo circunstancias sumamente críticas. El poderoso emperador Otón I * depuso por la fuerza al indigno Juan XII, y nombró en su lugar a alguien de su confianza, que tomó el nombre de León VIII. Pero a la primera oportunidad el pueblo expulsó a León VIII, y a la muerte (el 14 de Mayo del año 964) de el legítimo Papa, Juan XII, fue elegido el Cardenal-diácono Benedicto. (Conocido por su erudición como Grammaticus, ver Benedict of Soracte, xxxvii ). El Emperador Otón I, se puso furioso y marchó sobre Roma, arrestó a Benedicto, poniendo fin a su pontificado. (23 de Junio, 964.-Liutprand,Hist. Ottonis, xxi; Thietmar, Chron., II, 18) Lo más probable es que Benedicto fue obligado a abdicar por la fuerza, y no que él haya aceptado ser un intruso. Después de reinstalar a León VIII, Otón abandonó Roma, llevándose a Benedicto como prisionero a Alemania, poniéndolo al cuidado de Adaldag, Arzobispo de Bremen-Hamburgo, quién lo trató con gran consideración, siendo reconocido como Papa legítimo por gran parte del clero alemán. Sus restos permanecieron en la catedral de Hamburgo, hasta que posteriormente fueron trasladados a Roma. (Adan de Bremen,Gesta. II, 10; IV,39,40; VI,53)
La fuente más importante para conocer la historia de los nueve primeros Papas que usaron el nombre de Benedicto, son los datos biográficos que aparecen en el Liber Pontificalis, en la más conocida edición de Duchesne, el Liber Pontificalis ( París 1886 - 92 ) y la última obra de Mommsen, Gesta Pontif.Roman ( hasta el final de el reinado de Constantino, Berlín, 1898 ) Jaffé, Regesta Pont.Rom.( 2d ed.,Leipzig, 1885 ) dando un resumen de las cartas de cada Papa, mencionando dónde pueden ser leidas más detenidamente. Más información acerca de estos Papas, puede ser encontrada en una más amplia Historia de la Iglesia o en una Historia de la ciudad de Roma. Los más completos relatos en Inglés, pueden ser leidos en Mann, Vidas de los Papas en la temprana edad media ( Londres, 1902, en varios pasajes )
Nota del Traductor : Otón I, el Grande, rey de Germania en 936, emperador romano de Occidente en 962, murió en 973. (Tomado de Pequeño Larousse Ilustrado, edición 1969)

La fecha de su nacimiento es desconocida, murió en Agosto del año 974 (ver a Ricobaldi de Ferrara, Compil. Chron., en Rer.Ital.SS.IX). Benedicto era Cardenal-Diácono de San Teodoro, era romano e hijo de Hildebrando, fue elegido como sucesor de Juan XIII quien había muerto el 6 de septiembre del año 972; pero la necesidad de esperar por la ratificación del emperador Otón I retrasó su consagración hasta el 19 de enero del año 973. Nada se sabe de su labor, excepto que confirmó los privilegios de algunas iglesias y monasterios. El más relevante hecho de su pontificado, es su trágico fin. Fue capturado y encerrado en el castillo de Santángelo por un grupo de la nobleza encabezado por Crescencio y por el Diácono Bonifacio VII. Después de estar encerrado menos de dos meses fue estrangulado por orden de Crescencio, para evitar que fuera liberado por Sicco quien había sido enviado a Roma por el emperador Otón II.

La fuente más importante para conocer la historia de los nueve primeros Papas que usaron el nombre de Benedicto, son los datos biográficos que aparecen en el Liber Pontificalis, en la más conocida edición de Duchesne, el Liber Pontificalis ( París 1886 - 92 ) y la última obra de Mommsen, Gesta Pontif. Roman ( hasta el final de el reinado de Constantino, Berlín, 1898 ) Jaffé, Regesta Pont.Rom.( 2d ed.,Leipzig, 1885 ) dando un resumen de las cartas de cada Papa, mencionando dónde pueden ser leidas más detenidamente. Más información acerca de estos Papas, puede ser encontrada en una más amplia Historia de la Iglesia o en una Historia de la ciudad de Roma. Los más completos relatos en Inglés, pueden ser leídos en Mann, Vidas de los Papas en la temprana edad media ( Londres, 1902, en varios pasajes )

La fecha de su nacimiento es desconocida, su probable fallecimiento ocurrió en octubre del año 983. Actuando bajo la influencia de Sicco (Ver Benedicto VI) el clero y el pueblo romano eligió para suceder a Benedicto VI, a otro Benedicto un romano, obispo de Sutri, hijo de David, (Octubre, 974). Su autoridad fue cuestionada por Bonifacio VII, a pesar de que el antipapa fue forzado a huir, sus seguidores continuaron la lucha, por lo que Benedicto se vio obligado a llamar a Otón II en su ayuda. Restablecido en el trono por el emperador se mostró deseoso de detener la marea de la Simonía que estaba en su más alto nivel en la iglesia y a favorecer el monacato, exponente de la cultura de aquellos tiempos. En respuesta a una solicitud de la gente de Cartago "para ayudar a la maltratada provincia de Africa", consagró al presbítero Jaime que había sido enviado a él para este propósito (Ver la carta de el legado papal, el Abad León, a los reyes Hugo y Roberto Capeto). Aunque murió alrededor de Octubre del año 983 nuestro conocimiento de sus obras no esta en proporción a la duración de su pontificado.

La fuente más importante para conocer la historia de los nueve primeros Papas que usaron el nombre de Benedicto, son los datos biográficos que aparecen en el Liber Pontificalis, en la más conocida edición de Duchesne, el Liber Pontificalis ( París 1886 - 92 ) y la última obra de Mommsen, Gesta Pontif. Roman ( hasta el final de el reinado de Constantino, Berlín, 1898 ) Jaffé, Regesta Pont.Rom.( 2d ed.,Leipzig, 1885 ) dando un resumen de las cartas de cada Papa, mencionando dónde pueden ser leidas más detenidamente. Más información acerca de estos Papas, puede ser encontrada en una más amplia Historia de la Iglesia o en una Historia de la ciudad de Roma. Los más completos relatos en Inglés, pueden ser leídos en Mann, Vidas de los Papas en la temprana edad media ( Londres, 1902, en varios pasajes )

La fecha de su nacimiento se desconoce, su muerte ocurrió el 9 de Abril del año 1024. Fue el primero de la familia de los Túsculo en llegar a ser Papa, fue hijo de Gregorio y de María condes de Túsculo y hermano del Papa Juan XIX, fue un laico colocado por la fuerza en la silla de Pedro (18 de Mayo del año 1012). Una vez que desalojó a su rival, se convirtió en un fuerte y buen gobernante. El 14 de Febrero del año 1014 coronó al rey alemán Enrique II como emperador (Thietmar, Chron; VI, 61) y mantuvo con él una amistad permanente. La paz en Italia se logró una vez que sojuzgó a la familia Crescentii, derrotó a los Sarracenos y se alió con los Normandos, que habían aparecido en el Sur por esa época. En un viaje a Alemania, consagró la Catedral de Bamberg (Ann. Altahen. Majores, 1020; Chron. Cass., II, 47), visitó el monasterio de Fulda, y obtuvo de Enrique un documento que confirmaba las donaciones hechas por Carlomagno y Otón. Para refrenar los vicios de la incontinencia clerical y la simonía, organizó con el apoyo del emperador un importante sínodo en Pavía (1022-Labbe, Concilia, IX, 819), y apoyó las reformas que se estaban realizando en el gran monasterio de Cluny. Con el fin de apoyar el logro de la paz alentó la "Tregua de Dios" y aprobó los avances eclesiásticos de Gauzlin, hermano natural de Roberto el Piadoso rey de Francia. Esto lo hizo porque aunque era ilegítimo, Gauzlin era un buen hombre, y su real hermano estaba deseoso de promoverlo (cf. Vida de Gauzlin, en "Neues Archiv.", III). Benedicto VIII fue uno de los muchos Papas que fueron llamados a intervenir en la interminable contienda por la supremacía entre los patriarcas de Grado y de Aquilea (Dandolo, Chron., IX, 2, n. 2). En el año 1022 recibió a Ethelnoth de Canterbury "Con gran veneración y lo consagró como arzobispo", y restituyó en su posición a Leofwine, Abad de Ely (A.S. Chron., 125, 6, R.S.). Fue amigo de San Odilo Abad de Cluny, y uno de los pocos Papas en la Edad Media que fue al mismo tiempo poderoso en casa y grande en el extranjero, Benedicto VIII tiene al parecer pocos motivos para haber sido acusado de avaricia.

La fuente más importante para conocer la historia de los nueve primeros Papas que usaron el nombre de Benedicto, son los datos biográficos que aparecen en el Liber Pontificalis, en la más conocida edición de Duchesne, el Liber Pontificalis ( París 1886 - 92 ) y la última obra de Mommsen, Gesta Pontif. Roman ( hasta el final de el reinado de Constantino, Berlín, 1898 ) Jaffé, Regesta Pont.Rom.( 2d ed.,Leipzig, 1885 ) dando un resumen de las cartas de cada Papa, mencionando dónde pueden ser leidas más detenidamente. Más información acerca de estos Papas, puede ser encontrada en una más amplia Historia de la Iglesia o en una Historia de la ciudad de Roma. Los más completos relatos en Inglés, pueden ser leídos en Mann, Vidas de los Papas en la temprana edad media ( Londres, 1902, en varios pasajes )

Benedicto IX, era sobrino de sus dos inmediatos predecesores, sin embargo su  carácter era totalmente diferente  al de éstos. Fue una vergüenza para el Trono de Pedro. Su padre Alberico considerando al papado como una clase de herencia, lo impuso siendo muy joven, aunque no de doce años (de acuerdo a Raoul Glaber, Hist., IV, 5, n. 17. Cf. V, 5, n. 26),  pero si posiblemente tendría alrededor de veinte (Octubre, 1032). Muy poco se conoce de su pontificado, se sabe que organizó dos o tres sínodos en Roma y concedió numerosos privilegios a varias iglesias y monasterios.

Insistió en que Bratislao, Duque de Bohemia construyera un monasterio, en reparación por haberse llevado de Polonia el cuerpo de San Adalberto. En el año 1037 viajó al norte para encontrarse con el emperador Conrado y excomulgar a Heriberto Arzobispo de Milán, con quien Conrado tenía una antigua enemistad (Ann. Hildesheimenses, 1038). Tomando en cuenta la vida disoluta que llevaba, un sector de la ciudad lo expulsó (1044) en medio de grandes desordenes, y eligió a un antipapa (Silvestre III) en la persona de Juan, Obispo de Sabina (1045-Ann. Romani, init. Victor, Dialogi, III, init.). Sin embargo Benedicto tuvo éxito en expulsar a Silvestre ese mismo año; pero por los rumores de que se iba a casar, depositó sus funciones en manos de el Arcipreste Juan de Graciano, a cambio de una generosa suma de dinero. Juan fue luego elegido Papa con el nombre de Gregorio VI (Mayo-1045) Arrepentido por este convenio Benedicto procuró expulsar a Gregorio. Como resultado de todo esto el rey Enrique III se vio forzado a intervenir destituyendo a Benedicto, Silvestre y Gregorio en el concilio de Sutri (1046), y el Obispo Alemán Suidger se convirtió en el Papa Clemente II.

Después de tan rápida derrota Benedicto atacó de nuevo a Roma (Noviembre-1047), siendo expulsado otra vez, lo que dio lugar a que otro Alemán se convirtiera en el Papa Dámaso II (Noviembre-1048). De el fin de Benedicto es imposible hablar con certeza. Algunos autores suponen que  aun vivía cuando San León IX murió, y que nunca cesó de luchar por reconquistar el Papado. Lo más probable es lo que se sabe de acuerdo a la tradición conservada por la Abadía de Grottaferrata, y narrada por el Abad Lucas, quien murió alrededor del año 1085, y corroborado por una sepultura y otros monumentos dentro de sus muros. Entre los escritos de Bartolomé su cuarto Abad (1065), Lucas cuenta de un pontífice aun lleno de vida, arrepentido de sus pecados y buscando a Bartolomé para que le ayudara a componer su desordenada vida. Con los consejos del santo, Benedicto renunció definitivamente al pontificado y murió haciendo penitencia en Grottaferrata. [ver "San Benedicto y Grottaferrata" (Roma, 1895), una obra basada en la muy importante "De Sepulcro Benedicti IX", por Dom Greg. Piacentini Roma, 1747).]

La fuente más importante para conocer la historia de los nueve primeros Papas que usaron el nombre de Benedicto, son los datos biográficos que aparecen en el Liber Pontificalis, en la más conocida edición de Duchesne, el Liber Pontificalis ( París 1886 - 92 ) y la última obra de Mommsen, Gesta Pontif. Roman ( hasta el final de el reinado de Constantino, Berlín, 1898 ) Jaffé, Regesta Pont.Rom.( 2d ed.,Leipzig, 1885 ) dando un resumen de las cartas de cada Papa, mencionando dónde pueden ser leidas más detenidamente. Más información acerca de estos Papas, puede ser encontrada en una más amplia Historia de la Iglesia o en una Historia de la ciudad de Roma. Los más completos relatos en Inglés, pueden ser leídos en Mann, Vidas de los Papas en la temprana edad media ( Londres, 1902, en varios pasajes )

Fue un antipapa en la época de Nicolás II, 1056-61. *

(de nombre Juan Mincio ). ( Roma (Italia), ¿? – † 1073) ó 1080.
*Nota del traductor: Fue proclamado contra todos los cánones, a la muerte de Esteban X. Fue excomulgado por un sínodo reunido en Sutri, donde fue elegido Nicolás II.

(Tomado de la Enciclopedia de la Religión Católica, Dalmau y Jover 1ª Edición, Barcelona 1950, reimpresión 1956, página 1424)

La fuente más importante para conocer la historia de los nueve primeros Papas que usaron el nombre de Benedicto, son los datos biográficos que aparecen en el Liber Pontificalis, en la más conocida edición de Duchesne, el Liber Pontificalis ( París 1886 - 92 ) y la última obra de Mommsen, Gesta Pontif. Roman ( hasta el final de el reinado de Constantino, Berlín, 1898 ) Jaffé, Regesta Pont.Rom.( 2d ed.,Leipzig, 1885 ) dando un resumen de las cartas de cada Papa, mencionando dónde pueden ser leídas más detenidamente. Más información acerca de estos Papas, puede ser encontrada en una más amplia Historia de la Iglesia o en una Historia de la ciudad de Roma. Los más completos relatos en Inglés, pueden ser leídos en Mann, Vidas de los Papas en la temprana edad media ( Londres, 1902, en varios pasajes )

( Nicolás Boccasini) Nació en Treviso, Italia, el año 1240; murió en Perusa , el 7 Julio, de el año 1304. Ingresó a la Orden de los Dominicos a la edad de catorce años. Después de catorce años de estudio, se convirtió en lector de teología, cargo que ocupó por varios años. El año 1296 fue elegido superior general de la Orden. En ese momento la hostilidad contra Bonifacio VIII estaba en su peor momento, el nuevo general publicó una ordenanza, prohibiendo a sus subordinados favorecer de cualquier forma a los oponentes al Pontífice; también ordenó defender en sus sermones, cuando fuera oportuno, la legitimidad de la elección de Bonifacio. La lealtad de Boccasini, que permaneció firme hasta el final fue reconocida por Bonifacio, mostrándole muchas señales de su agradecimiento y confianza. Así juntamente con dos Cardenales legados, el superior de los dominicos formó una importante Embajada, el propósito de la cual fue dar por terminado un armisticio entre Eduardo I de Inglaterra y Felipe IV de Francia, en ese momento en guerra. En el año 1298 Boccasini fue nombrado Cardenal, mucho tiempo después fue nombrado Obispo de Ostia y decano del Sagrado Colegio. Como en ese momento Hungría estaba desgarrada por una guerra civil el Cardenal-obispo fue enviado por la Santa Sede como legado a latere para trabajar por la restauración de la paz. Cuando el legado regresó a Roma, la famosa contienda de Bonifacio VIII con Felipe El Hermoso había llegado a su límite. En el año 1303 los enemigos del Papa se habían apoderado del Palacio Pontificio, y de todos los Cardenales y Prelados, solamente dos Cardenales-obispos de Ostia y Sabina permanecían al lado del Venerable Pontífice para defenderlo de la violencia de Guillermo de Nogaret y Sciarra Colonna.

Un mes más tarde de estos hechos de violencia, habiendo muerto Bonifacio, Boccasini fue unánimemente electo Papa el 22 de Octubre, tomando el nombre de Benedicto XI. Entre los hechos más relevantes de su pontificado, está la restauración de la paz con la corte francesa. Inmediatamente después de su elección Felipe envió tres embajadores llevando al Papa una carta real de felicitación. El rey, mientras manifestaba su obediencia y devoción, recomendaba la benevolencia del Papa para el reino y la iglesia de Francia. Benedicto consideró que una política de indulgencia era necesaria para la restauración de la paz con la corte francesa, absolvió a Felipe y a sus súbditos de las censuras en que habían incurrido, restaurando al rey y a sus súbditos en los derechos y privilegios de los que habían sido privados por Bonifacio. Los Cardenales Colonna también fueron absueltos de sus censuras, pero no fueron reinstalados en sus antiguas dignidades, esta política de generosidad llevada adelante por Benedicto se hizo sin comprometer la dignidad de la Santa Sede ni la memoria de Bonifacio VIII. Nogaret y Sciarra Colonna y todos los implicados en el ultraje en Anagni* fueron declarados excomulgados y emplazados a presentarse ante un tribunal pontificio. Después de un breve pontificado de ocho meses, Benedicto murió repentinamente en Perusa. Se sospecho, no sin falta de razón, que su muerte repentina fue causada por envenenamiento, provocado por un agente de Guillermo de Nogaret. Benedicto XI fue Beatificado en el año 1773. Su fiesta es celebrada en Roma y en toda la congregación de los dominicos el día 7 de Julio. Fue autor de un volumen de sermones y comentarios al Evangelio de San Mateo, a los Salmos, al libro de Job, y al Apocalipsis.

( JACOBO FOURNIER ) Fue el tercero de los Papas de Aviñon, nacido en Saverdun, en la provincia de Tolosa, Francia, electo Papa el 20 de Diciembre del año 1334, murió en Aviñon el 24 de Abril del año 1342. Nada se sabe de su familia ni de su niñez. Muy joven ingresó en la orden Cisterciense, como monje en el monasterio de Boulbonne, hasta que se trasladó al monasterio de Fontfroide en donde el abad era su tío Arnoldo Novelli, más conocido por su apellido Fournier. Estudió en la Universidad de París donde recibió el doctorado en Teología. Por esa época fue nombrado Abad de Fontfroide sustituyendo a su tio, quien fue nombrado cardenal el 19 de Diciembre del año 1310. En Diciembre del año 1317, fue nombrado Obispo de Palmiers su diócesis natal, fue trasladado a Mirepoix el 26 de Enero del año 1327, y fue nombrado cardenal por el Papa Juan XXII el 18 de Diciembre del año 1327. A la muerte del Papa el 4 de Diciembre del año 1334, la mayoría de los cardenales reunidos en cónclave se oponían al regreso a Roma, por lo que exigieron al cardenal de Comminges, cuya elección se daba por segura, el compromiso de permanecer en Aviñon. Su negativa provocó una inesperada búsqueda de candidatos. Durante la primera votación el 20 de Diciembre del año 1334, muchos electores, creyendo interpretar el sentir de el cónclave, votaron por el desconocido Cardenal Fournier, quien a pesar de ser uno de los pocos hombres con méritos reales en el colegio, era poco probable por ser de origen oscuro, débil de salud y desconocido. A pesar de todo eso, asombró al cónclave al recibir los dos tercios de los votos que eran necesarios. El 8 de Enero del año 1335, fue entronizado como Benedicto XII.

Decidido a restablecer el papado en Roma, Benedicto inició su reinado ordenando la restauración de la basílica de San Pedro y la de Letrán. Estaba dispuesto a aceptar la petición de una comisión de romanos solicitando su regreso, pero los cardenales le hicieron ver la dificultad de vivir en una Italia fraccionada. Ellos tenían razón, aunque otra motivación, y el Papa cedió. Sintiendo remordimiento, durante una enfermedad crítica se comprometió a trasladar su corte a Boloña. Los cardenales presionaron con el débil argumento de lo difícil que sería lograr la obediencia, y Benedicto decidió permanecer en Aviñon, donde en 1339 comenzó la construcción de un sólido castillo papal que todavía existe. Atento siempre a los sucesos de la perturbada Italia, envió a menudo dinero para socorrer al pueblo golpeado por el hambre, así como para restaurar iglesias. La principal preocupación de Benedicto fue terminar con los abusos. Inmediatamente después de su elección regresó a los clérigos que no eran necesarios en Aviñon y amenazó con castigos muy fuertes a los que no obedecieran la ley de residencia. Anuló las escandalosas "expectativas" concedidas por su predecesor y prohibió la concesión de encomiendas ( Ver ABAD COMENDADOR). También condenó por indecentes las "mayorías" y solo concedió beneficios con una estricta discriminación dejando muchas sedes vacantes, lo que dio pie a la calumnia de que solo él se estaba beneficiando con los impuestos. Atacó vigorosamente la codicia por las ganancias entre los eclesiásticos; reguló los impuestos a pagar por los documentos extendidos por la oficina papal; hizo que las visitas episcopales no fueran más una opresión financiera para los clérigos; abolió la práctica de la solicitud de refrenda por favores papales, que eran extremadamente lucrativos para los oficiales venales; y estableció el Registro de Súplicas para el control de dichas peticiones. Aunque aborrecía el nepotismo, solo mostró preferencia por un familiar al nombrar al eminente Juan Bauzian como Arzobispo de Arles en deferencia a la insistencia de los cardenales; influyó en su única sobrina al desanimarla de aceptar a un noble pretendiente y casarse con alguien de su humilde rango. Una leyenda certificada por Aegidius de Viterbo, ( d.1532 ), asegura que en una ocasión dijo : " un Papa debe ser como Melquisedec, sin padre, sin madre, sin genealogía". La reforma monástica en particular comprometió su celo. Siendo él mismo un cisterciense, soñó con revivir el primitivo fervor en los monasterios, así como la devoción al estudio. Algunas constituciones papales relacionadas a los monasterios, así como sus visitas a los mismos atestiguan su solicitud por el renacimiento de los monasterios.

Siendo un teólogo erudito, que fue obispo, cardenal y papa, se mostró sumamente interesado en las discusiones escolásticas. Dio por terminada la molesta controversia referente a si la Visión Beatífica sería gozada antes o después del Juicio Universal. Juan XXII había apoyado esto último, provocando intensas discusiones. Impaciente por resolver la cuestión, Benedicto escuchó las opiniones de aquellos que defendían la teoría de la visión diferida, y nombró una comisión de teólogos a quienes les dio cuatro meses para hacer una investigación patrística. Su labor terminó con la proclamación ( 29 de Enero de 1336 ) de la bula "Benedictus Deus" definiendo la inmediata visión intuitiva de Dios, para las almas de los justos que no tengan faltas que expiar. Celoso también por la preservación de la Fé, estimuló a los obispos en los distritos infectados a estar vigilantes en la represión de la herejía, urgiéndoles en el uso de la inquisición como remedio preventivo. Combatió enérgicamente las doctrinas antipapales que los teóricos eclesiástico-políticos de el turbio período de Aviñon habían extendido y que desafortunadamente habían sido apoyados por una escuela de Franciscanos descarriados. ( Ver FRATICELLI, MARSILIUS OF PADUA, WILLIAM OF OCCAM, MICHAEL OF CESENA. ) Angustiado por la infidelidad en Irlanda, trató de persuadir a Eduardo III a establecer la inquisición en su reino, pidiéndole también que apoyara a los obispos irlandeses a extirpar la herejía. A pesar de ser el más ardiente enemigo de la herejía, Benedicto fue extremadamente paciente y amoroso en el trato con los herejes. Buscó también la unión de las iglesias del oriente con Roma, por medio de un delegado de el Emperador Andrónico, cuya sinceridad, sin embargo, Benedicto se vió forzado a poner en duda; demostró su preocupación por la iglesia de Armenia que a principio del siglo catorce sufrió la invasión de los mahometanos, socorrió a los menos afortunados en el orden temporal, y concilió las diferencias doctrinales que habían desgarrado Armenia con el cisma.

En cuanto a los asuntos puramente eclesiásticos, el pontificado de Benedicto se puede considerar como aportador de muchos bienes para la Iglesia. Piadoso, prudente y firme, se empeñó a conciencia en lograr satisfacer las necesidades de la Iglesia en un período critico. En las relaciones políticas, sin embargo, no tubo éxito. Inexperto en política, tenía poca aptitud para la diplomacia, y un conocimiento escaso del hombre y de los asuntos del mundo. Las conflictivas motivaciones políticas lo confundieron, y la duda y vacilación contrastaron dolorosamente con su firmeza y decisión en los asuntos eclesiales. Aunque estaba decidido a actuar independientemente de Felipe VI de Francia, éste tubo generalmente éxito en someter al Papa a su política. Esto ayudo a evitar el regreso a Roma. También frustro sus deseos de hacer la paz con el Emperador Luis de Baviera a quien Juan XXII había excomulgado por fomentar la sedición en Italia, proclamándose a sí mismo rey de los romanos y nombrando un Antipapa. Deseoso de absolverlo, solo tenía que someterse a la iglesia, Benedicto expuso a los delegados de Luis unos términos generosos para la paz (Julio, 1335) pero Felipe animado por los cardenales convenció al Papa de que su generosidad fomentaba la herejía y la rebelión. Benedicto cedió. En tres oportunidades los enviados imperiales llegaron a Aviñón, pero la influencia de Francia prevaleció y el once de Abril de 1337 Benedicto declaró que era imposible absolver a Luis. Este último como Benedicto se asusto, se alió con Eduardo III de Inglaterra contra Francia. En vano el Papa trato de prevenir la guerra, pero él no fue escuchado por los reyes y sus aliados. Sus buenos oficios fueron despreciados; y el Papa fue humillado por Felipe quien más tarde se alió con Luis quien también se había aliado con los enemigos políticos y eclesiásticos del Papa, el Emperador negó la autoridad del Papa sobre él, y el peor insulto de todos, usurpó la autoridad del Papa al declarar nulo el matrimonio de Juan Enrique de Bohemia con Margarita Maultasch, declarando que Margarita se podía casar con Luis de Brandenburgo hijo de Felipe. El rey francés se opuso a la proyectada cruzada de Benedicto contra los infieles, haciendo de la guerra contra Inglaterra una excusa para no cumplir su promesa de ayudar con las armas, y desviando el dinero asignado a la cruzada para financiar su propia guerra, a pesar de las protestas del quisquilloso Papa. El ardor de Benedicto por la cruzada encontró apoyo en España, donde él ayudó a la campaña contra los mahometanos que en 1339 invadieron la península.

Benedicto XII no se pudo escapar a las calumnias. Reformador, enemigo de la herejía, constructor del palacio papal en Aviñón, renuente aliado de Francia, y enemigo de Alemania, él se hizo de muchos enemigos cuyas mentiras habrían inspirado apreciaciones anticatólicas de su carácter. Mucho daño fue hecho a su memoria por las sátiras de Petrarca quien habiendo sido patrocinado y colmado de honores por Benedicto, estaba amargamente resentido al fracasar sus intentos de hacer regresar al Papa a Roma. Su obesidad natural, también estimuló las caricaturas y las críticas inmerecidas. Pero la historia ofrece una reivindicación y hay testimonios de que a pesar de que falló al no tener éxito con las dificultades políticas que heredó, su piedad, virtudes, espíritu pacifista, su justicia, rectitud, su firmeza en dar reglas, su celo por la doctrina, y por la reforma moral, y la integridad de su carácter estaban por encima de toda crítica.

(PEDRO FRANCISCO ORSINI) Nació el dos de Febrero de 1649; murió el 23 de Febrero de 1730. Fue hijo de Fernando Orsini y de Giovanna Frangipani de Tolpha, y pertenecía a la familia del Archiduque Orsini-Gravina. Desde su temprana juventud demostró un decidido gusto por la orden de Santo Domingo, y a la edad de dieciséis años durante una visita a Venecia ingresó al noviciado de los Dominicos contra el deseo de sus padres, era el mayor de los hijos y heredero al título y propiedades del Duque de Bracciano quien era su tío y sin herederos. La apelación de la familia a Clemente IX no tuvo éxito; el Papa no solo aprobó los deseos del joven novicio, sino que redujo el noviciado a la mitad a fin de librarlo de las molestias causadas por sus familiares. Como estudiante y novicio el joven príncipe fue un modelo de humildad y devoción dedicado a adquirir conocimientos eclesiásticos. A la edad de veintiún años fue nombrado catedrático, el 22 de Febrero de 1672 fue nombrado Cardenal por su pariente Clemente X. Él protestó enérgicamente contra el honor concedido, pero fue obligado a aceptar debido al voto de obediencia por el General de los Dominicos, y ante la insistencia del Papa.. Como Cardenal se sujetó estrictamente a la observancia de la regla de su orden, y nunca dejo de usar el hábito. En 1675 teniendo que escoger entre el Arzobispado de Salerno y el de Manfredonía (Siponto) escogió esta última porque era la diócesis más pobre y requería enorme esfuerzo y dedicación pastoral. Su vida llena de virtudes no solo venció a la oposición hecha por sus familiares cuando se convirtió en monje, sino que ejerció uno saludable influencia con el tiempo en su madre, su hermana, y dos de sus sobrinas que abrasaron la vida religiosa en la Orden Tercera de Santo Domingo. Durante el Cónclave que siguió a la muerte de Clemente X (1676) él era uno de los Cardenales que pertenecían al grupo conocido como los Zelanti quienes se habían puesto de acuerdo en que ninguna consideración de prudencia mundana debía influir en ellos para la elección del nuevo Papa. En el gobierno de su diócesis el Cardenal Orsini fue incansable en su trabajo y dedicación. Visitó las más remotas aldeas y fue no menos cuidadoso en lo temporal que en lo espiritual. Se preocupó por las necesidades del pueblo, reparó iglesias y estableció un sínodo diocesano cuyos decretos fueron publicados. En 1680 cuando Inocente XI lo transfirió a Cesena dejó al pueblo de Siponto un memorial de sus actividades apostólicas, su devoción por los pobres y su constante predicación dieron como fruto reformas entre los clérigos y el pueblo. Habiéndose dado cuenta en sus frecuentes viajes las condiciones de las iglesias en las más pobres parroquias él no descuidó ninguna y promulgó reglas severas para abolir todos los abusos conocidos.

En 1686 una seria enfermedad atribuida por sus médicos al clima, provocó su transferencia a Benevento, donde permaneció por treinta y ocho años, hasta que fue electo Papa. Durante este largo período muy raras veces dejo su diócesis. Cada año hizo la visita episcopal a todas las parroquias. Cuando fue necesario construyó o reparó iglesias. Construyó hospitales y se empeñó incesantemente por aliviar los sufrimientos de los pobres dos veces durante su episcopado (5 de Junio de 1688 y 14 de Marzo de 1702), Benevento sufrió terremotos y en esas ocasiones su valentía y sus actividades de caridad a favor de los sufridos pobladores, así como su energía en la reconstrucción de la ciudad le ganaron el título de "Segundo Fundador" de Benevento. Realizó dos sínodos provinciales el primero en 1693 al que asistieron dieciocho obispos, el segundo en 1698 con una asistencia de veinte, todos los acuerdos fueron aprobados por Roma. La única crítica hecha contra su administración es que por su sencillez y simplicidad fue objeto de abusos por parte de algunas personas sin escrúpulos que se aprovecharon de su confianza.

El Cardenal Orsini ya había tomado parte en cuatro Cónclaves cuando Inocencio XIII murió en Marzo de 1724; y siempre había actuado en el espíritu de los Zelanti. El Cónclave en el que él sería elegido comenzó el 20 de Marzo; dos meses más tarde (25 de Mayo) aun no se había logrado elección. Este largo retraso afecto mucho el espíritu de Orsini, que comenzó una novena de oración a su santo patrono, San Felipe Neri, pidiendo que la elección del nuevo Papa no se retrasara más. Antes de terminar la novena se dio cuenta con terror de que él mismo sería elegido, y reacio a aceptar una posición que lo llenaba de miedo, buscó por todos los medios posibles de evitar su elección. A pesar de todas sus protestas fue electo el 29 de Mayo de 1724, y aun después de que se tomó la votación final rehuso aceptar, argumentando que por su edad, su debilidad física, su incapacidad, y una promesa que había hecho de nunca llegar a ser Papa, lo deberían de eximir de tan grandes responsabilidades. Acepto solamente cuando se dio cuenta los graves peligros que se avecinaban sí el Cónclave se tuviera que abrir de nuevo. Con lagrimas y obedeciendo el mandato del superior de su Orden, finalmente aceptó ser proclamado Papa. En honor de Benedicto XI quien fue miembro de la Orden Dominica, tomó el nombre de Benedicto XIV que luego cambió por el de Benedicto XIII ya que Pedro de Luna que anteriormente uso ese nombre (1394-1423) fue un cismático.

Su primera preocupación como Papa fue reforzar con rigidez la disciplina eclesiástica. Publicó varios decretos acerca de la forma de vestir de los eclesiásticos y fue exigente en sus esfuerzos para abolir todo lujo y pompa mundana entre los Cardenales. Durante el jubileo de 1725 cumplió personalmente con las obligaciones de Gran Penitenciario, y se cuenta que consideró muy en serio volver a establecer las penitencias públicas para ciertas ofensas graves. A fin de apoyar la fundación de seminarios diocesanos organizó una comisión especial (Congregatio Seminariorum). En el sínodo provincial de Letran en Roma efectuado en 1725 exigió la completa aceptación de la Bula Unigenitus y por sus esfuerzos el Cardenal de Noailles, Arzobispo de París fue convencido de aceptarla en 1728. Durante su pontificado retuvo para sí el Arzobispado de Benevento que administró por medio de un vicario general y que visitó en dos ocasiones (1727-1729).

En las cuestiones diplomáticas y las relacionadas con las potencias extranjeras Benedicto no exhibió el vigor y conservadurismo que marcó su administración en los asuntos religiosos; su amor por la paz lo llevó a tratar de liquidar la disputa con relación a los privilegios eclesiásticos de los reyes de Nápoles (Monarchia Sicula), por medio de una revocación de la constitución de Clemente XI (1715) y concediendo al rey de Nápoles (y Sicilia) y a sus sucesores el derecho a nombrar jueces espirituales para asuntos eclesiásticos, reservando, sin embargo, los casos más importantes a la Santa Sede. La discusión con Víctor Amadeo de Savoya fue resuelta dándole al rey el derecho de patronato sobre las iglesias y monasterios en sus dominios sin concederle ningún reclamo en los impuestos de las vacantes beneficiarias. Con relación a Juan V rey de Portugal el Papa demostró extraordinaria firmeza al rechazar un reclamo basado en los privilegios que tenían otras cortes para proponer candidatos al Cardenalato. Esto fue como consecuencia de las protestas hechas por los Cardenales en contra de la elección de Vicente Biechi nuncio en Lisboa. En represalia Juan llamó a todos los portugueses residentes en Roma, prohibió todas las comunicaciones con la Curia romana e intento evitar el envío de la limosna común de Portugal para Roma; también interfirió en la aplicación de dispensas para impedimentos matrimoniales. En muchas cortes de Europa se consideró como grave ofensa la extensión (1728) a la iglesia universal del oficio de Gregorio VII conteniendo la notificación de excomunión y deposición de Enrique IV, lo que a los galicanos y protestantes les pareció ofensivo.

Con toda justicia, hay que reconocer en Benedicto que llevó una vida llena de virtudes y de paternal cariño por los intereses de la religión, su pontificado perdió mucho brillo a causa de su equivocada confianza en el Cardenal Nicolás Coscia quien había sido su coadjutor en Benevento. El Papa desconocía el enriquecimiento y venalidad de su favorito cuya codicia dañó mucho al prestigio de la Santa Sede, y contra quien una protesta popular tuvo lugar a la muerte del Papa, resultando en diez años de prisión para el indigno Cardenal. Los escritos teológicos de Benedicto fueron publicados en tres volúmenes (Ravenna 1728).

(PROSPERO LORENZO LAMBERTINI) Hijo de Marcello Lambertini y Lucrecia Bulgarini, nació en Bolonia el 31 de Marzo de 1675; murió el 3 de Mayo de 1758. Recibió su educación primaria de tutores. A la edad de trece años fue al Collegium Clementinum de Roma donde estudió retórica, filosofía, y teología. Santo Tomás de Aquino fue su autor favorito, pero la inclinación de su espíritu iba hacia los estudios históricos y legales, destacando en estos últimos, tanto en derecho civil como eclesiástico. En 1694, aunque de sólo diecinueve años, recibió el grado de Doctor en Teología y Doctor Utriusque Juris  (derecho civil y canónico). A la muerte de Inocencio XII fue nombrado abogado consistorial por Clemente XI, y poco después consultor del Santo Oficio. En 1708 fue nombrado Promotor de la Fe; en 1712 canónigo teólogo en el Vaticano y asesor de la Congregación de Ritos; en 1713 fue nombrado prelado doméstico; en 1718 secretario de la Congregación del Concilio, y en 1725 obispo titular de Theodosia. Fue nombrado obispo de Ancona en 1727 y cardenal el 30 de Abril de 1728. Fue trasladado al arzobispado de Bolonia en Abril de 1731. Aunque de ningún modo un genio, su enorme aplicación asociada a una agudeza de mente mayor de la ordinaria, le hizo uno de los hombres más eruditos de su tiempo y le dio la distinción de ser quizá el más sabio de los papas. Su personalidad fue múltiple, y la gama de sus intereses amplia. Su dedicación a la ciencia y la investigación seria de problemas históricos no interfirió con sus estudios puramente literarios. “Se me ha reprochado”, dijo una vez, “por mi familiaridad con Tasso Dante y Ariosto, pero son una necesidad para mí para dar energía a mi pensamiento y vida a mi estilo.” Esta dedicación a las artes y ciencias llevó a Lambertini a lo largo de toda su vida a mantener un estrecho y amistoso contacto con los autores y sabios más famosos de su tiempo. Montfaucon, a quien él conoció en Roma, dijo de él, “Joven como es, tiene dos almas, una para la ciencia, otra para la sociedad.” Esta última caracterización no obstaculizaba su incansable actividad en una de las muchas posiciones importantes que fue llamado a ocupar, ni disminuía su asombrosa capacidad para el trabajo más arduo.

El celo y energía que Lambertini aportó a este cargo infundió nueva vida a todos sus asuntos. Él mismo explicaba su asiduidad diciendo que consideraba el episcopado no como un honor sino como una oportunidad de hacer el bien. Su administración fue ejemplar: visitó todos los lugares de su diócesis, celebró sínodos, incitó al pueblo a la piedad mediante la palabra y el ejemplo, y supervisó los asuntos de su diócesis tan completamente que nada que necesitara cambio o corrección se le escapó. Su humildad y vasto saber fueron una fuente de inspiración y fortaleza para su clero, y su comprensión amplia y firme de los asuntos y problemas públicos le dio una posición de influencia única entre los gobernantes y el pueblo. En su opinión el fundamento del éxito en la administración episcopal era la completa armonía entre el obispo y el clero, y él logró conseguir esto. A causa de sus maravillosas dotes y su extraordinario éxito como obispo de Ancona, el Papa Benedicto XIII deseaba trasladarlo a un cargo de mayor responsabilidad que le permitiera desarrollar en un campo más amplio sus facultades y actividad, pero el replicó en su habitual vena jocosa que ningún cambio de puesto le podía hacer de otra forma que como era, alegre, humorístico, y amigo del Papa. Cuando fue trasladado a Bolonia en 1731 sus energías y actividades parecieron redoblarse. Se hizo todo para todos y se dice que no permitió a nadie dejar su presencia insatisfecho o airado, y sin ser confortado y estimulado por su sabiduría, su consejo, o sus advertencias. Sus esfuerzos se dirigieron mayoritariamente a la mejora de la educación del clero en su diócesis. Reformó los programas de estudios en su seminario y preparó un nuevo plan de estudios en el que se ponía énfasis en el estudio de la Sagrada Escritura y la patrología.

Cuando murió Clemente XII (el 6 de Febrero de 1740) la fama de Lambertini estaba en su cúspide. Por intrigas de diversas clases el cónclave que empezó el 17 de Febrero duró seis meses. Estaba compuesto por cincuenta y cuatro cardenales de los que cuarenta y seis eran italianos, tres franceses, cuatro españoles y un alemán. Estaban divididos en varios partidos. Uno estaba compuesto de los que habían sido nombrados por Clemente XI, Inocencio XIII, y Benedicto XIII; otro por los nombrados por Clemente XII que eran conocidos como el nuevo colegio. La larga, tediosa sesión, y el intenso calor no mejoró el humor de los cardenales; después de seis meses de infructuosos esfuerzos e intriga constante, la elección no parecía más próxima que al comienzo. Se sugirieron diversos expedientes, tales como la retirada de los nombres de los principales candidatos y la sustitución de otros, pero fue inútil. Después de probar varios planes que terminaron en un punto muerto, Lambertini, cuyo nombre había sido propuesto como compromiso, se dirigió al cónclave, diciendo: “Si deseáis elegir a un santo, escoged a Gotti; si a un estadista, a Aldobrandini; si a un hombre honrado, elegidme a mí.” Estas palabras dichas quizá tanto en broma como en serio ayudaron a terminar con la dificultad. Lambertini fue elegido y tomó el nombre de Benedicto XIV en honor de su amigo y protector Benedicto XIII. Como Papa, Lambertini no fue menos enérgico, esforzado, y modesto que antes de su elección. Su gran saber le colocó en posición de tratar con éxito las situaciones eclesiásticas que necesitaban reforma, y el amplio espíritu cristiano que animaba sus relaciones con las potencias extranjeras eliminó la presión y hostilidad de incluso las cortes y gobernantes protestantes. Fue indudablemente liberal en sus relaciones políticas, aunque nunca perdió de vista los intereses esenciales de la Iglesia y la religión.

Política pública

Ir hasta el límite extremo de la concesión y la conciliación parece haber sido el principio que dominó todas las acciones de Benedicto XIV en sus negociaciones con gobiernos y gobernantes, tanto, en realidad, que no ha escapado a la crítica incluso desde dentro de la Iglesia de ser demasiado propenso a solucionar las dificultades haciendo concesiones o compromisos. Pese a como se puedan juzgar sus acciones, se piense lo que se quiera de sus motivos, no puede negarse que buscó constantemente la paz y que pocas causas de fricción permanecieron tras el final de su administración. Además, al estimar el valor y efecto de sus concesiones, se ve que en casi todos los casos reforzó la influencia moral del Papado incluso aunque se abandonaran algunos derechos de patronato u otros intereses materiales. Ni fue su influencia menos poderosa entre los gobernantes protestantes que entre los católicos; la estima universal en que era tenido por todo el mundo significaba mucho en una época, cuyo final iba a ser testigo de la destrucción de muchas instituciones centenarias, tanto políticas como religiosas. Una enumeración de sus principales negociaciones con los jefes de estado mostrará que Benedicto sabiamente abandonó, en muchos casos, la sombra de la autoridad temporal para mantener la sustancia de la supremacía espiritual.

El rey de Portugal recibió el derecho de patronato sobre todas las sedes y abadías de su reino (1740) y fue además favorecido con el título de Rex Fidelissimus (1748).En la cuestión de las rentas de iglesia y la asignación de beneficios eclesiásticos España fue también tratada muy generosamente. En 1741 se dio permiso para gravar con impuestos la renta del clero, y en 1753 el gobierno recibió el derecho de designación de casi todos los beneficios españoles; en 1754 se ratificó un acuerdo por el que las rentas de todos los beneficios de España y de las colonias americanas se pagarían al tesoro público para llevar a cabo la guerra contra los piratas africanos. El rey de Cerdeña recibió el título de Vicario de la Santa Sede que llevaba consigo el derecho de designación de todos los beneficios eclesiásticos en sus dominios y la renta de los feudos pontificios a cambio de los cuales se tenía que pagar una indemnización  anual de mil ducados. Por mediación del Papa se estableció en Nápoles un tribunal formado por igual número de clérigos y laicos presidido por un eclesiástico, que constituía el tribunal último para el juicio de casos eclesiásticos. Como mediador entre los Caballeros de Malta y el rey de Nápoles el Papa llevó a feliz término una controversia de larga duración. Mediante la Encíclica “Ex omnibus christiani orbis” (16 de Octubre de 1756) la amarga controversia relativa a la cuestión de la admisión a los sacramentos de personas que no aceptaban la Bula “Unigenitus” fue concluida. Aunque insistiendo en la autoridad de la “Unigenitus” y señalando que era obligación de todos los fieles aceptarla con veneración, el Papa decretaba que sólo debía excluirse de los sacramentos a aquellas personas cuya oposición a la constitución pontificia fuera pública y notoria, y que por tanto debieran ser considerados como enemigos públicos. El título de Rey de Prusia adoptado en 1701 por el Elector de Brandenburgo fue reconocido por Benedicto contra la vigorosa oposición de muchos miembros de la Curia. María Teresa se refería a él como el sage par excellence, y recibió muchos elogios del sultán a quien él se refería amistosamente en sus escritos como el “Buen Turco”. Al final de su pontificado la única cuestión de importancia en las relaciones exteriores de la Santa Sede que no había sido solucionada con éxito era la referente al Patriarcado de Aquileya sobre el que la República de Venecia y el emperador reclamaban el control. Benedicto decidió que los derechos del patriarcado debían dividirse entre el Arzobispado de Görz, en Austria, y el de Udine, en los estados de Venecia. Esta decisión fue considerada injusta por Venecia, que en represalia decretó que ninguna Bula, Breve, o comunicación de la Santa Sede sería promulgada dentro de la jurisdicción de la República sin la supervisión y aprobación del gobierno.

Gobernante Temporal y Espiritual

Como soberano temporal Benedicto gobernó los Estados de la Iglesia con sabiduría y moderación e introdujo muchas reformas con la finalidad de disminuir los abusos y promover la felicidad y prosperidad del pueblo. Con vistas a reponer el tesoro que había sido agotado por la extravagancia de algunos de sus predecesores, especialmente de Benedicto XIII bajo la influencia del cardenal Coscia, y por las enormes inversiones para edificios públicos bajo Clemente XII, no hizo promociones al Sacro Colegio durante cuatro años. Se promovieron medidas para reformar la nobleza, se introdujo una nueva división comarcal de la ciudad con la finalidad de una mayor eficiencia administrativa, la agricultura fue favorecida y animada mediante la introducción de nuevos y mejores métodos, se promovió el comercio, y el lujo se restringió, mientras que la práctica de la usura, contra la que publicó la Encíclica Vix Pervenit (1745), fue casi enteramente suprimida. Benedicto no abandonó ninguna de las pretensiones de sus antecesores, pero el uso liberal de sus poderes no tenía otro objetivo que la promoción de las artes, de la paz y de la industria. Cuán serio era el problema se ve mejor por sus propias palabras: “El Papa ordena, los cardenales no obedecen, y el pueblo hace lo que le apetece.”

En los asuntos puramente espirituales y religiosos la influencia de Benedicto dejó una huella duradera en toda la Iglesia y su administración. Sus Bulas y Encíclicas, que han jugado un papel tan importante en definir y clarificar puntos oscuros y difíciles del derecho eclesiástico, fueron tratados ilustrados llenos de sabiduría y erudición. La enconada cuestión de los matrimonios mixtos, uniones entre católicos y protestantes, pedía solución como consecuencia de la creciente frecuencia con la que se producían. Mucha de la amargura del tiempo de la Reforma había pasado y los protestantes querían celebrar sus matrimonios con católicos solemnizados con las mismas ceremonias que cuando ambas partes eran católicas. Aunque en Roma predominaba la teoría de que las partes contrayentes eran los verdaderos ministros del Sacramento del Matrimonio, no había unanimidad entre los teólogos sobre este punto. Sin derogar lo más mínimo esta teoría, Benedicto en respuesta a las preguntas de los obispos de muchos lugares, especialmente de Holanda y Polonia, decretó en la Bula “Magnae nobis admirationis” (29 de Junio de 1748) que los matrimonios mixtos serían permitidos sólo bajo ciertas condiciones bien definidas, la principal de las cuales era que los hijos nacidos de esos matrimonios debían ser educados en la Fe Católica, pero que tales matrimonios, aunque tolerados, nunca se celebrarían con las ceremonias que implican la aprobación eclesiástica formal.

Relaciones con las Iglesias Orientales

Bajo la hábil mano de Benedicto se consumó una unión formal con algunas de las Iglesias Orientales. Los frecuentes intentos de los Patriarcas Melquitas Griegos de Alejandría, Antioquía, y Jerusalén de lograr un reconocimiento de la Santa Sede no dio como resultado durante mucho tiempo algún tipo de unión definida, por la insatisfacción por parte de los papas con la formulación de los credos orientales. En 1744, Benedicto XIV envió el palio a Serafín Tanas a quien reconoció como Patriarca de los Melquitas Griegos de Antioquía. Los conflictos en la Iglesia Maronita, tras la deposición de Jacob II, que amenazaron seriamente su unidad fueron solucionados en un concilio nacional (1736) cuyos decretos fueron aprobados por Benedicto. El 18 de Marzo de 1751 renovó las prohibiciones de Clemente XII contra los masones, y aunque muy pocos gobiernos consideraban que la supresión de esta sociedad demandara una acción decisiva por su parte, se aprobaron enseguida leyes por España y Nápoles, y en 1757 por Milán. La controversia con respecto a las costumbres chinas y de Malabar, o el sistema de acomodación al paganismo que algunos misioneros habían permitido a sus conversos practicar, y por el cual se decía que ideas y prácticas paganas se habían injertado en el Cristianismo, fue terminado por Benedicto XIV que publicó dos Bulas sobre esta cuestión, y requirió a los misioneros que juraran que tales abusos no se tolerarían en el futuro. La Bula “Ex quo singulari”, respecto de los abusos en China, fue publicada el 11 de Julio de 1742; la relativa a Malabar, “Omnium sollicitudinem”, el 12 de Septiembre de 1744. (Ver CHINA, INDIA.) A causa de la manera en que las festividades de la iglesia se habían multiplicado, Benedicto se esforzó en disminuirlas. Esto hizo en España en 1742, en Sicilia y Toscana en 1748, y más tarde en Cerdeña, Austria, y los Estados Pontificios. Tal acción se enfrentó con fuerte oposición de muchos cardenales. Benedicto acalló sus reproches diciendo que menos fiestas observadas de manera más cristiana contribuirían más a la gloria de la religión.

Reformas Litúrgicas

En asuntos litúrgicos Benedicto XIV fue extremadamente conservador. Veía con pesar los profundos cambios que habían sido introducidos en el Calendario Romano desde la época de Paulo V. El incremento en el número de fiestas de santos y la multiplicación de oficios con rango de Duplex había reemplazado a los antiguos oficios dominicales y de feria, y a lo largo de todo su pontificado se opuso determinadamente a la introducción de cualquier nuevo oficio en el Breviario, una política a la que se adhirió tan estrictamente que el único cambio que sobrevino durante su administración fue que San León Magno recibió el título de Doctor. Tan profundamente convencido estaba de la necesidad de una completa revisión del Breviario que eliminara aquellas partes en las que el sentido crítico del Siglo XVIII encontraba defectos que encargó al jesuita Fabio Danzetto que preparara un informe sobre la cuestión. Este informe en cuatro volúmenes de notas fue de carácter tan radical que se dice que provocó que Benedicto desistiera de su proyecto. El plan de reformar el Martirologio Romano fue, sin embargo llevado a cabo con éxito, y bajo su autoridad se publicó una nueva edición en Roma en 1748. Lo mismo se puede decir del “Cermoniale Episcoporum”, cuya reforma emprendió Benedicto XIII y que Benedicto XIV publicó (1752) en su forma ahora habitual. La obra clásica de Benedicto sobre asuntos litúrgicos es su “De Servorum Dei Beatificatione et de Beatorum Canonizatione” que aún regula el proceso de beatificación y canonización. Otros escritos litúrgicos importantes de Benedicto trataban del sacrificio de la Misa y las fiestas de Nuestro Señor, de la Santísima Virgen, y de algunos santos. Aparte de estas publicó numerosas obras sobre los ritos de los griegos y orientales; Bulas y Breves sobre la celebración de la octava delos Santos Apóstoles, contra el uso de imágenes supersticiosas, sobre la bendición del palio, contra la música profana en las iglesias, sobre la rosa dorada, etc.

Con vistas a que el clero no estuviera carente de ciencia eclesiástica e histórica, y que no perdiera la oportunidad de aprovechar el progreso intelectual de la época, fundó en Roma cuatro academias para el estudio de las antigüedades romanas, las antigüedades cristianas, la historia de la Iglesia y los concilios, y la historia del derecho canónico y la liturgia. También estableció un museo cristiano, y encargó a Joseph Assemani que preparara un catálogo de los manuscritos de la Biblioteca Vaticana, que enriqueció con la compra de la Biblioteca Ottoboniana que contenía 3.300 manuscritos de valor e importancia únicos. Fundó cátedras de química y matemáticas en la Universidad romana conocida como la Sapienza, y muchas otras de pintura, escultura, etc., en otras escuelas. Sobre todas esas fundaciones ejerció la más estrecha supervisión; también encontró tiempo para llevar a cabo muchos planes de construcción y embellecimiento de iglesias en Roma. El hecho de que Benedicto nunca elevara a un jesuita al cardenalato se atribuye a su hostilidad a la Compañía; por otra parte, debe señalarse que fue a un jesuita, Emmanuel Azevedo, al que encargó la edición íntegra de sus obras (1747-51). Había sido urgido durante mucho tiempo por sus amigos los cardenales Passionei y Archinto  para que ordenara una completa reforma de esa orden, pero no fue hasta el último año de su vida cuando se emprendió una acción decisiva. El 1 de Abril de 1758 publicó un Breve por el que el cardenal Saldanha era encargado de inspeccionar todos los colegios y casas de la Compañía en Portugal, y emprender una reforma de la misma, pero esta autoridad fue retirada por su sucesor, Clemente XIII.

Benedicto XIV buscó solaz en la compañía de hombres ilustrados y artistas, entre los que brilló por su talento y erudición. Alegre, amable, y comunicativo, su conversación a veces asombraba, si no chocaba, a las formales sensibilidades de los dignos cortesanos que se ponían en contacto con él. Blando y afable en su conducta con todos los que se le acercaban, al Papa no le faltaba a veces ni energía ni ingenio. En una ocasión tuvo lugar una violenta escena en la que el Papa expresó de la manera más decidida su desaprobación por las tácticas de la corte francesa. Choiseul, el embajador francés, visitó el Vaticano para pedir que el nombramiento del cardenal Archinto para suceder al cardenal Valenti como secretario de Estado fuera aplazada hasta después de que algunos asuntos en los que el rey de Francia estaba interesado fueran decididos. El propio Choiseul da un relato de esta escena (Cartas, p.169), sin contar, sin embargo, todos los detalles. La conversación fue más amable de lo que Choiseul informó, y por las “Mémoires” del Barón de Bersonval (p.106) sabemos que cuando el Papa se hubo cansado de las importunidades de Choiseul le cogió del brazo y empujándole a su propio asiento dijo:”Haga usted de Papa” (Fa el Papa). Choiseul replicó: “No, Santo Padre, que cada uno haga su papel. Vos continuad siendo Papa y yo seré embajador.” Esta brusquedad, sin embargo, no era habitual en Benedicto. Podía ser alegre tanto como serio. El abbate Galiani le presentó una vez una colección de minerales diciendo: “Dic ut lapides isti panes fiant” (Manda que estas piedras se conviertan en pan), y la insinuación no cayó en saco roto. El milagro requerido fue realizado y el abbé recibió una pensión.  

Para sus súbditos Benedicto fue un ídolo. Si se quejaban a veces de que escribía demasiado y gobernaba demasiado poco, estaban de acuerdo en que hablaba bien y con talento, y sus bromas y “bon mots” eran el deleite de Roma. Las preocupaciones de estado, tras su elevación al pontificado le impidieron dedicarse tanto como habría deseado a sus estudios de épocas anteriores; pero nunca le faltó estímulo intelectual. Se rodeó de hombres tales como Quirini, Garampi, Borgia, Muratori, y mantuvo una activa correspondencia con sabios de distintas opiniones. Su preeminencia intelectual era no sólo un motivo de orgullo para los católicos, sino que creó un fuerte vínculo con muchos no creyentes. Voltaire le dedicó su “Mahomet” con las palabras: “Au chef de la véritable religion un écrit contre le fondateur d’une religion fausse et barbare”. En otra ocasión compuso para un retrato del Papa el siguiente dístico:

Lambertinus hic est, Romae decus, et pater orbis
Qui mundum scriptis docuit, virtutibus ornat.
(Este es Lambertini, el orgullo de Roma, y padre del mundo,
que enseña al mundo con sus escritos y lo honra con sus virtudes.)

El dístico causó discusión respecto a la duración de “hic”, pero el Papa defendió la prosodia de Voltaire quien confirmó su opinión con una cita de Virgilio que dijo debía ser el epitafio de Benedicto.

Grande como hombre, como sabio, como administrador, y como sacerdote, la pretensión de Benedicto a la inmortalidad se funda principalmente en sus admirables escritos eclesiásticos. Los más importantes de entre ellos, aparte de los ya mencionados, son: “Institutiones Ecclesiasticae”, escritas en italiano, pero traducidas al latín por el P. Ildephonsus a S. Carolo; es una colección de 107 documentos, principalmente cartas pastorales, cartas a obispos y otros, tratados independientes, instrucciones, etc., todos los cuales son realmente disertaciones científicas sobre asuntos relacionados con el derecho eclesiástico o el cuidado de las almas; la obra clásica “De Synodo Dioecesana”, publicada tras su elevación al Papado, una adaptación del derecho eclesiástico general a la administración diocesana; este libro es llamado por Schulte, a causa de su influencia, una de las más importantes, si no la más importante, obra moderna de derecho canónico;

“Casus Conscientiae de mandato Prosp. Lambertini Archiep.Bono propositi et resoluti”, valioso tanto para el abogado como para el confesor; “Bullarum Benedicti XIV”, que contiene la legislación de su pontificado, siendo muchos de sus documentos tratados científicos. También recopiló un “Thesaurus Resolutionum Sacrae Congregationis Concilii”, el primer intento de presentación científica de la “Praxis” de las Congregaciones Roamnas. Una edición completa de sus obras apareció en Roma (1747-51) en doce volúmenes in folio, por Emmanuel Azevedo S.J., quien también tradujo al latín los documentos italianos. Una edición mejor y más completa es la de Venecia, 1788. La más reciente y más útil (Prato, 1844) es en diecisiete volúmenes. Algunas cartas de Benedicto fueron publicadas por Kraus: “Briefe Benedicts XIV an den Canonicus Pier Francesco Peggi in Bologna (1729-1758) nebst Benedicts Diarium des Conclaves von 1740” (2ª ed., Friburgo, 1888). Cf. Batiffol, "Inventaire des lettres inédites du Pape Bénoit XIV" (Paris, 1894); R. De Martinis, "Acta Benedicti XIV"; (Naples, 1884, passim). En 1904 Heiner editó tres tratados hasta entonces inéditos de  Benedicto XIV sobre ritos, las fiestas de los Apóstoles, y los Sacramentos.

La mejor relación de los escritos de Benedicto y las fuentes para su vida se contienen en la obra arriba mencionada de KRAUS. Ver también GUARNACCHI, Vitæ et res gestæ Romanor. Pontif. et Card. a Clem. X usque ad Clem XI (Roma, 1857); NOVAES, Storia de' Sommi Pontefici (Roma, 1822); RANKE, Die röm. Päpste in den letzten vier Jahrh. (Leipzig, ed. 1900); Vie du Pape Bened. XIV (París, 1783); GRÖNE, Papst­Geschichte (Ratisbona, 1875), II. Para un largo relato sobre la Curia y el carácter de los  cardenales en la época de Benedicto XIV, ver CHOISEUL, Lettres et Mémoires inédites, publiées par Maurice Boutry (París, 1895). Sobre Benedicto como canonista ver  SCHULTE, Gesch. der Quellen und Litt. des can. Rechts (Stuttgart, 1880), III, 503 ss.

S.S. Benedicto XV (1914-1922)
Además de elegir a un hombre de extraordinarias cualidades para conducir firmemente la barca de Pedro en medio de las tormentosas aguas del conflicto mundial, los Cardenales habían elegido también a un hombre de gran corazón.

Hijo de una familia noble, Giacomo della Chiesa nació en Génova, Italia, el 21 de noviembre de 1854.
Estudió derecho en la Universidad de Génova, graduándose como doctor en leyes civiles el año 1875. Posteriormente perfeccionó sus estudios de teología en la Universidad Gregoriana de Roma.
Apenas ordenado sacerdote en 1878, ingresó a la Accademia dei Nobili Ecclesiastici, escuela diplomática vaticana en la que se preparó para servir a la Iglesia en estas necesidades.
Luego de algún tiempo de trabajo en la Santa Sede, della Chiesa sería enviado a España en calidad de nuncio. Su gestión fue decisiva en la mediación papal ofrecida para resolver el problema territorial generado entre España y Prusia por la disputa de las Islas Carolinas. Posteriormente sería llamado de vuelta a Roma para trabajar como asistente en la Secretaría de Estado del vaticano. En 1901 asumía el cargo de Subsecretario de Estado.

El año 1907 el Papa Pío X lo nombró Arzobispo de Boloña. En su nueva diócesis el nuevo Arzobispo ejerció con gran celo su labor pastoral, distinguiéndose, entre otras cosas, por ser un extraordinario director espiritual.

Para el año 1914 Su Santidad Pío X le otorgaba el capelo cardenalicio, a tres meses de ser él el próximo elegido para sucederle en la Cátedra de San Pedro.


Algunos rasgos de su pontificado

Poco después del tránsito del Papa Pío X a la casa del Padre Eterno, estallaba la gran guerra. Ciertamente fue en medio de una situación de gran tensión internacional cuando él asumía el timón de la Barca de Pedro. Dotado de una gran destreza y habilidad diplomática, Su Santidad Benedicto XV buscaría con singular empeño poner este don al servicio de la paz de las naciones. Su gran deseo era el de prestar su mediación para lograr una pronta distensión y un justo acuerdo de paz, y para ello declaró la imparcialidad y neutralidad total de la Iglesia.

Además de elegir a un hombre de extraordinarias cualidades para conducir firmemente la barca de Pedro en medio de las tormentosas aguas del conflicto mundial, los Cardenales habían elegido también a un hombre de gran corazón. El Papa Benedicto se distinguía por un gran amor paternal: su misión —así lo entendía él— era la de ser un apóstol de la paz, un promotor de comunión y reconciliación en medio del odio y del irracional conflicto. S.S. Benedicto XV quiso ser para todos un padre, un hermano solidario, un cristiano coherente. Y, ciertamente, muchas fueron las muestras de su solidaridad afectiva y efectiva, especialmente para con las víctimas de la gran guerra. Por ello el Papa Benedicto XV ha sido calificado —con mucha justicia— como el buen samaritano de la humanidad.
Asimismo, por su gran amor a los hombres, por su incansable tarea en favor de la comunión y reconciliación entre las naciones, y por su eficaz solidaridad para con la sufriente humanidad, la Iglesia recordará siempre a este Pastor como el Papa de la paz. Es también un justo homenaje para este sucesor de Pedro que, al acercarse ya la hora de su tránsito a la casa del Padre Eterno, elevaba su ofrenda al Señor con estas palabras: «Nos ofrecemos nuestra vida a Dios en nombre de la paz del Mundo.»

Su labor intraeclesial

Algunos sucesos saltantes del pontificado de S.S. Benedicto XV al interior de la Iglesia fueron:

En 1917 fue promulgado el nuevo Código de Derecho de Canónigo, fruto de varios años de trabajo iniciados durante el pontificado de su predecesor, S.S. Pío X. Se puede decir que éste fue el acontecimiento intraeclesial más importante de su pontificado, dado que el nuevo Código se constituyó en el elemento decisivo para la organización eclesiástica.

En 1917 el Santo Padre funda la Congregación para las Iglesias Orientales.

En 1919 publica su encíclica Maximum illud, conocida como «la carta magna» de la actividad misionera. «La Iglesia de Dios es católica y, por lo tanto, no puede ser extraña a ningún pueblo», decía en ella el Santo Padre. En esta encíclica da ciertas directrices que se constituyen en hitos fundamentales para la posterior acción misionera y evangelizadora de la Iglesia.

Las relaciones de la Iglesia con otros estados

Al estallar el conflicto generalizado en Europa, la labor del Papa Benedicto XV se presentaba como muy delicada y ardua. Desde el principio se pronunció por la paz y proclamó la absoluta neutralidad e imparcialidad de la Iglesia. Lamentablemente sus reiterados llamados a la paz mundial quedaron sin ser escuchados.

En un nuevo intento de lograr la paz, y juzgando el Papa que había llegado un momento favorable para intentar una mediación papal entre las naciones beligerantes, envió en 1917 una carta a sus líderes, proponiendo un serio plan de paz. Por la terca cerrazón de algunos esta sensata propuesta tampoco prosperaría.

Mientras tanto S.S. Benedicto XV orientó los esfuerzos 
S.S. Benedicto XV (1914-1922)
de la Iglesia hacia el ejercicio de la caridad efectiva, dirigida a ayudar a los que más sufrían como consecuencia de la guerra: repartió víveres y material sanitario, donó dinero, organizó un servicio de búsqueda de desaparecidos por el que, gracias a sus denodados esfuerzos y gestiones, muchos presos de guerra pudieron retornar a sus hogares.

Terminada la guerra el año 1919 el bondadoso Pontífice continuó con su oficio de buen samaritano: entre otras muchas acciones caritativas, intercedió en favor de los alemanes, para que los aliados desistiesen del cruel bloqueo que habían impuesto, y que venía ocasionando un innecesario sufrimiento a muchas mujeres y niños. El Santo Padre mandó realizar asimismo una colecta en los templos católicos de todo el mundo para ayudar a niños hambrientos.

También en la Unión Soviética, cuando la hambruna azotó a sus pueblos el año 1921, pondría a disposición de los necesitados la ayuda solidaria de la Iglesia.

Debido a los esfuerzos pacificadores del Papa Benedicto XV, la Santa Sede experimentó por entonces un avance muy positivo en lo referente a las relaciones internacionales: recibió el reconocimiento diplomático del gobierno de Inglaterra (1914) y de Francia (1921); con el gobierno italiano se abría un camino de negociación cuando Su Santidad hizo explícito que la Iglesia no pretendía recuperar los estados pontificios que había perdido, con lo que se sentaban las bases para que, en el futuro, se llegase a una plena reconciliación con el estado italiano.

Algunos de los documentos más importantes de su magisterio

Sagrada Escritura: Spiritus Paraclitus (1920)

Evangelización: Maximum illud (1919)

Convivencia social: Pacem dei munus (1920)

Papa, Benedicto III
Papa, Benedicto IV
Papa, Benedicto V
Papa, Benedicto VI
Papa, Benedicto VII
Papa, Benedicto VIII
Papa, Benedicto IX
Papa, Beato Benedicto XI
Papa, Benedicto XII
Papa, Benedicto XIII
Papa, Benedicto XIV
Papa, Benedicto XVI
Benedicto XVI (latin: Benedictus PP. XVI) (nacido Joseph Alois Ratzinger el 16 de abril de 1927 en Marktl am Inn, Baviera, Alemania) es el actual Papa de la Iglesia Católica, soberano del Estado Vaticano. Fue elegido como el 265.º Papa el 19 de abril de 2005 por los cardenales que votaron en el Cónclave de 2005 tras el fallecimiento de Juan Pablo II.

Ratzinger había sido nombrado cardenal por el Papa Pablo VI en 1977 y sirvió como asesor teológico durante el Concilio Vaticano II. En 1981 fue nombrado prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe por el Papa Juan Pablo II, quien también le nombró Decano del Colegio Cardenalicio y, como tal, cardenal-obispo de Ostia en 2002.

Con él, el Papa Juan Pablo II volvió a dar a la Congregación para la Doctrina de la Fe el poder que el Concilio Vaticano II había suavizado, permitiéndole convertirse en una de las figuras más poderosas de la actual Iglesia católica. Como Cardenal Decano, presidió los funerales de su predecesor, el Papa Juan Pablo II. Sus primeras palabras como sumo pontífice fueron: "Queridos hermanos y hermanas, después del gran papa Juan Pablo II los señores cardenales me eligieron, un simple y humilde trabajador en la viña del señor".

Ratzinger domina por lo menos seis idiomas (alemán, italiano, francés, latín, inglés y español), además lee el griego antiguo y el hebreo. Es miembro de varias academias científicas de Europa y ha recibido ocho doctorados honoríficos de diferentes universidades (entre otras, de la Universidad de Navarra), además es ciudadano honorífico de la comunidad de Pentling (1987), Marktl (1997), Traunstein (2006) y Regensburg (2006).

Es un experto pianista, y su compositor favorito es Mozart. Es el sexto (quizás séptimo, según la procedencia de Esteban VIII, de quien se desconoce si nació en Roma o en Alemania) Papa alemán desde Víctor II y a sus 80 años, tiene la edad tope para ser cardenal elector. En abril de 2005 fue incluido en la lista de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time.

El último Papa llamado Benedicto fue Benedicto XV, quien ostentó el cargo de 1914 a 1922; Papa en tiempos de la Primera Guerra Mundial; procuró la paz y luchó contra los integristas católicos. Es el primer Decano del Colegio Cardenalicio electo Papa desde Pablo IV en 1555 y el primer Cardenal-Obispo electo Papa desde Pío VIII en 1829.

Su vida
Infancia y juventud

Nació en Marktl am Inn, Baviera el 16 de abril de 1927, a las 8:30, en la dirección Schulstraße 11, la casa de sus padres. Fue bautizado el mismo día que nació que además era un sábado de Gloria en la diócesis de Passau. Es el tercero y más joven de los hijos de Joseph Ratzinger, Sr. (* 6 marzo 1877, † 25 agosto 1959), un oficial de policía, y de María Ratzinger (* 7 enero 1884, † 16 diciembre 1963, nacida Peinter).

Su hermano Georg Ratzinger, también sacerdote, aún vive. Su hermana Maria Ratzinger, quien nunca se casó, administró la casa del Cardenal Ratzinger hasta su muerte en 1991. A la edad de cinco años, Ratzinger estaba con un grupo de niños que dieron la bienvenida al visitante Cardenal Arzobispo de Munich con flores. Impresionado por la vestimenta del Cardenal, más tarde anunció que quería llegar a ese cargo.

Dos años después de su nacimiento, el 11 de julio de 1929, su familia se mudó a Tittmoning y el 5 de diciembre de 1932 se mudó nuevamente, esta vez a Aschau am Inn y fue aquí que Joseph vivió su tiempo escolar, en la década de los 30, después del fortalecimiento del nacionalsocialismo. El padre de Joseph compró una pequeña casa de campo en Hufschlag en Traunstein; este lugar es recordado por Ratzinger como "el verdadero hogar" de su familia.

El padre de Joseph, debido a su trabajo en la gendarmería, debía ser muy flexible en cuanto a su ubicación. A pesar de que sus padres tenían algunas cargas económicas, lo enviaron al seminario de San Miguel, donde se desempeñó como un estudiante dedicado.

Hasta 1939 ningún seminarista había entrado en las Juventudes Hitlerianas. Pero el régimen exigió a partir de marzo la afiliación obligatoria. Hasta octubre, la dirección del Seminario se negó, pero luego no pudo impedir el inscribirlos. Así le sucedió también a Jospeh Ratzinger, a sus 14 años. Un testigo relata (según el Frankfurter Allgemeine Zeitung) que los seminaristas eran una "provocación" para los nazis: se les consideraba sospechosos de estar en contra del régimen. En un escrito del Ministerio de Educación se lee que la pertenencia obligatoria a las Juventudes Hitlerianas "no garantiza que los seminaristas realmente se hayan incorporado a la comunidad nacionalsocialista de los pueblos".

A los 16 años, fue llamado a filas, como tantos jóvenes de las Juventudes hitlerianas que al final de la guerra fueron militarizados (los llamados Flakhelfer: ayudantes de artillería antiaérea) y se le destinó a la protección de la fábrica de BMW en Traunstein, en las afueras de Munich, ciudad que fue bombardeada masivamente. Prestó servicio entre abril de 1943 y septiembre de 1944. En este tiempo asistió al instituto de segunda enseñanza "Maximiliansgymnasium". A las preguntas de un superior, contestó que quería ser sacerdote. Estuvo luego, tras la instrucción básica, destinado en Austria, concretamente en la protección anti-tanque.

En 1944 comenzó su entrenamiento básico en Hungría, tomó parte en el "Reichsarbeitsdienst" que era un servicio de estrategia Nazi, donde él, junto con otros compañeros, construyeron sistemas para cerrar el paso a diferentes tanques de guerra. Ratzinger desertó en los últimos días de la guerra, pero fue hecho prisionero por soldados aliados en un campo cerca de Ulm en 1945. Como seminarista del seminario diocesano, entonces sito en Traunstein, hizo su examen de bachillerato en "Chiemgau-Gymnasium" en Traunstein.

Desde 1946 hasta 1951 Ratzinger estudió Teología católica y filosofía en la universidad de teología y filosofía de Freising, así como en el Herzogliches Georgianum de la universidad de Munich y Friburgo. Según sus propias palabras, sus mayores influencias filosóficas, después de un periodo de interés por el neo-Kantismo, fueron sobre todo las obras de Gertrud von le Fort, Ernst Wiechert, Elisabeth Langgässer, Theodor Steinbüchel, Martin Heidegger y Karl Jaspers. Igualmente, se refiere a Fjodor Dostojewski como una fuerte influencia literaria. En su discurso final Ratzinger trató el tema: Cambio de pensamiento. En cuanto a los escolásticos, su interés se centró en San Buenaventura.

Carrera académica
Ratzinger ingresó como profesor en la Universidad de Bonn en 1959; su conferencia inaugural fue acerca de "El Dios de la fe y el Dios de la filosofía". En 1963 se fue a la Universidad de Münster, donde al dar su conferencia inaugural ya era bien conocido como teólogo. En el Concilio Vaticano II, sirvió como asesor teológico del Cardenal Josef Frings de Colonia, y continuó defendiendo el Concilio, incluido Nostra Aetate, el documento que habla acerca del respeto hacia otras religiones, el ecumenismo y la declaración del derecho de libertad religiosa. Fue visto durante el tiempo del Concilio como un reformista convencido. Ratzinger admitió que era, y en parte sigue siendo, admirador de Karl Rahner, un teólogo académico bien conocido por su "Nueva Teología", que está a favor de la reforma de la Iglesia, y propuso nuevas ideas teológicas. En 1966 fue candidato a ocupar una vacante en teología dogmática en la Universidad de Tubinga, donde fue colega de Hans Küng, con quien años más tarde sostendría fuertes enfrentamientos. En 1968 escribió en su libro "Introducción al Cristianismo" que el Papa tenía el deber de oír diferentes voces dentro de la Iglesia antes de tomar una decisión. También escribió que la Iglesia de ese tiempo estaba muy centralizada. Dichos párrafos no aparecieron en ediciones posteriores del libro, porque fueron malinterpretados por autores que utilizaron este texto para cuestionarlo. Durante este tiempo, se distanció de la atmósfera de Tubinga y de los lineamientos marxistas del movimiento estudiantil de la década de los años 60, que en Alemania rápidamente se radicalizaron entre los años 1967 y 1968, culminando en una serie de disturbios en abril y mayo de 1968. En 1969 regresa a Baviera a la Universidad de Ratisbona (Regensburg), en un ambiente académico menos reformista.

Sacerdote, arzobispo y cardenal

El 29 de junio de 1951 recibió junto con su hermano Georg el sacramento del orden sacerdotal en la catedral de Freising a través del que fuera entonces arzobispo de Múnich y Freising, el Cardenal Michael von Faulhaber. Celebró su cantamisa en la parroquia de San Osvaldo en Traunstein y el 30 de julio de 1951 celebró, junto a su hermano en Rimsting, lugar donde su madre había nacido.

En 1972, fundó la publicación teológica Communio junto con Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac y otros. Communio, hoy publicada en diecisiete idiomas (alemán, inglés y español, entre otros), se ha convertido en una de las publicaciones católicas más influyentes del mundo.

El 24 de marzo de 1977 Ratzinger fue consagrado arzobispo de Múnich y Freising, y el 27 de junio, Pablo VI lo nombró cardenal del título de S- Maria Consolatrice al Tiburtino. Durante la asamblea sinodal de la catequesis de 1977, se produce su primer encuentro con Karol Wojtyla, después de muchos años de intercambiar con él correspondencia, ideas y libros.

Teólogo
Como joven profesor de teología, abría a sus alumnos a pensadores en aquel momento considerados avanzados, y que en aquella época incluso tuvieron problemas con la Jerarquía católica, como Yves Congar o Henri de Lubac, además de a los grandes autores protestantes como Karl Barth,Oscar Cullmann o Dietrich Bonhoeffer. Ello le acarreó los recelos del catolicismo más conservador.

Entendía que había que superar la abstracción metafísica de la neoescolástica en la que consideraba estaba atrapada la teología católica. Defendía la necesidad de abrirse a a un nuevo lenguaje que, partiendo del Evangelio, conectase existencialmente con las inquietudes del hombre concreto contemporáneo. En ese sentido, no ha ocultado la influencia en su enfoque de la filosofía de existencialistas como Heidegger o Karl Jaspers.

Como asesor en el Concilio Vaticano II del cardenal Frings, defendió un debate abierto y una elaboración de los textos creativa, impulsando las ideas reformistas que se tradujeron en las concepciones renovadas de la relación entre la Iglesia y el Mundo y una nueva manera de exponer las verdades centrales del cristianismo como la Revelación o la Salvación. (Así lo recuerda en el Libro La Sal de la Tierra)

En su estudio sobre la Teología de la Historia en San Buenaventura, aparecen ya algunas constantes de su pensamiento. Para Ratzinger, la fe de la Iglesia ha de fundamentarse en el mensaje de liberación del Evangelio y en la tradición más primigenia del cristianismo, (en particular los Padres de la Iglesia) de los que es posible hacer una relectura significativa para el hombre de hoy. Esto no significa, según él, la defensa del pasado, porque entiende que el depósito de la fe es inagotable, ha de entenderse vivencialmente de un modo dinámico y, por lo tanto, está siempre proyectado hacia lo nuevo.

En su libro Introducción al Cristianismo, defiende que el ser es ser pensado, pensamiento del Espíritu absoluto que se ha revelado como relación. Concibe la relación como una forma primigenia de lo real: la unidad primigenia es unidad en el amor. Así es como hay que entender el dogma de la Trinidad, donde la más intrincada teoría transmite enseñanzas prácticas para concebir el cosmos y la vida, en particular la vida humana cuyo origen y meta está en el amor.

Insiste en este mismo tratado que la omnipotencia divina se descubre en su esencia a través de la entrega del hombre Jesús de Nazareth. Sólo se entiende lo que es Dios en la impotencia y debilidad del pesebre de Belén y la muerte ignominiosa en la Cruz. Esto nos revela la ley de lo abundante, donde el amor se derrocha y suscita la respuesta de la fe que ha de ser, de este modo, una respuesta de amor. En ello se toca lo esencial del ser humano que se encuentra a sí mismo cuando se siente amado y, como respuesta, es capaz de salir de sí mismo al encuentro de los demás, especialmente de los necesitados, y de la Trascendencia. Esta es la idea básica de su libro Mirar a Cristo.

En el terreno moral, ha insistido en que el cristianismo no es un moralismo. La fe cristiana no tiene nada que ver con la religiosidad que busca la recompensa, que se ciñe a un legalismo ético para ganarse supuestamente un derecho a la salvación. La fe en Jesús se basa en la humildad que vive del amor gratuito recibido (gracia) más allá del mérito y el rigorismo. Es esta apertura al don lo que transforma al hombre y produce su conversión (la metanoia del evangelio). Llamó la atención su afirmación de que la moral sexual representaba un capítulo particularmente oscuro y trágico en la historia del pensamiento cristiano, aunque recordó que la concepción de la unión carnal entre el hombre y la mujer como sacramento y manifestación del amor de Dios no ha permitido que se cayera, a diferencia del gnosticismo y del dualismo de las primeras herejías, en una aversión a la sexualidad. Por ello se mostró partidario de una visión antropológica positiva del cuerpo y su lenguaje, que estima coherente con el Dios de la Creación y de la Vida que se revela en la Biblia.

Ratzinger reaccionó en el libro Informe sobre la fe ante lo que consideró una deriva caótica del catolicismo tras el Concilio Vaticano II, atribuyéndola a lo que estimaba era una interpretación superficial del mismo que se apuntaba acríticamente a todo lo novedoso por efímero e inconsistente que esto fuera. Así, mostró su preocupación por un relativismo que pone en cuestión la idea de Verdad dogmática y Moral. Para él, la Verdad no es un punto de llegada, es una llamada a la búsqueda sincera donde la razón puede desplegar todas sus energías, pero eso no la diluye ni la transforma en mera invención subjetiva y manipulable. Si se renuncia a la verdad acerca del hombre, se renuncia a su libertad (así lo expresa en su libro Fe, Verdad, Tolerancia). Denunció también el empobrecimiento que para un culto profundo supuso el abandono de una liturgia enraizada en la tradición de la Iglesia.

Combatió, asimismo, la identificación del compromiso social cristiano con la colaboración en las nuevas estructuras de poder revolucionario que surgieron en Latinoamérica. Por ello condenó las manifestaciones más radicales de la Teología de la Liberación, a la que vió influída por un marxismo llamado a desaparecer. También fue crítico con la identificación de la fe cristiana con formas políticas conservadoras, en coherencia con su concepción de un cristianismo que va mucho más allá de la mezquina defensa de estructuras políticas y sociales que siempre serán mutables y pasajeras. Entiende que la fe cristiana es incompatible con la adhesión a sistemas de dominación y opresión, sean del signo que sean. Por ello ha denunciado los males derivados del capitalismo y el liberalismo occidentales.

En su Teoría de los Principios Teológicos, materiales para una teología fundamental, sostiene que la Iglesia debe superar sus disputas internas y reflexionar sobre la posibilidad de respuesta que lleva en su interior. Afirma que una de las primeras reglas del discernimiento espiritual consiste en que donde está ausente la alegría y el humor está ausente el Espíritu.

Para Ratzinger, el cristiano occidental vive hoy en una era neopagana, marcada por la idolatría del dinero, el prestigio, el placer y el poder. Por ello la persona está cada vez más aislada y desorientada y la sociedad desprovista de valores humanos consistentes. Ante ello, el cristiano ha de ser el que transmita la liberación del que vive del Perdón y la promesa de la Vida Eterna para todos los hombres. Solo desde estos parámetros se puede recobrar y defender un sentido pleno de la dignidad humana. Muestra su escepticismo ante la eficacia de una reforma estructural de la Iglesia, entiende más bien que lo que hay que hacer es poner esa estructura al servicio del amor. Para el, la Iglesia vive de la alegría que los cristianos experimentan por ser tales (Ser Cristiano en la era neopagana).

Todo esto le ha colocado en el punto de mira crítico de la teología católica máis avanzada, si bien le valió la confianza de Juan Pablo II y le llevó a desempeñar con rigor el cargo de Prefecto de la Congregación para la de la Doctrina de la Fe.

Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe

El 25 de noviembre de 1981, Juan Pablo II nombró a Ratzinger Prefecto para la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Dimitió en la archidiócesis de Munich a principios de 1982. Fue nombrado cardenal obispo de Velletri-Segni en 1993, elegido vicedecano del Colegio Cardenalicio en 1998 y finalmente decano del mismo 2002, uniendo como es preceptivo su sede cardenalicia a la de Ostia. Ideológicamente, Ratzinger tiene ideas conservadoras en cuanto al control de la natalidad y el diálogo interreligioso. Ha estado más próximo al Papa Juan Pablo II que cualquier otro cardenal; Ratzinger y Wojtyla han sido calificados intelectualmente de "almas gemelas".

Durante sus años como Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe recibió una serie de distinciones, entre las que destaca el doctorado honoris causa de la PUCP en 1986. Bajo su prefectura se dictaron escritos con consideraciones sobre la discriminación de las personas homosexuales (1986), y "Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre la atención pastoral de las personas homosexuales" (1992), y acerca de la postura de la iglesia católica rechazando los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales (3 de junio de 2003).

Fue también el responsable de desarticular la teología de la liberación y de prohibir el ejercicio de la enseñanza en nombre de la Iglesia a teólogos disidentes como Hans Küng, Leonardo Boff y otros, varios de ellos españoles. Con esto mostró su posición como filósofo y teólogo de raíces hegelianas, como su inspirador y maestro, el fallecido Joseph Frings, cardenal del título de S. Giovanni a Porta Latina y arzobispo de Colonia.

Elección al Papado

Predicción
El 2 de enero de 2005, la revista "Time" publicó que fuentes vaticanas decían que Ratzinger era el favorito para suceder a Juan Pablo II si el Papa moría o se ponía muy enfermo para continuar como Papa. A la muerte de Juan Pablo II, el Financial Times dio la preferencia a Ratzinger para convertirse en Papa en la primera posición, pero cercano a sus "rivales" en el ala "liberal" de la Iglesia. En abril de 2005, antes de su elección como Papa, fue identificado como una de las 100 personas más influyentes en el mundo por la revista Time. Como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Ratzinger dijo en repetidas veces que le gustaría retirarse a un pueblo bávaro y dedicarse a escribir libros, pero cercana la muerte de Juan Pablo II, dijo a sus amigos que estaba "listo para aceptar cualquier cargo que Dios le pusiera".

Aunque Ratzinger era considerado el favorito por la mayoría de los medios de comunicación internacionales, otros mantenían que su elección estaría lejos de la realidad porque muy pocas predicciones papales en la historia moderna se habían vuelto realidad. Las elecciones de sus predecesores Juan Pablo I y Juan Pablo II habían sido sorpresivas. Aunque era el favorito, fue una sorpresa para muchos que resultara electo.


Elección
El 19 de abril de 2005, el Cardenal Ratzinger fue electo como sucesor de Juan Pablo II en el segundo día del Cónclave después de cuatro rondas de votaciones. Coincidió con la fiesta de San León IX, el más importante Papa alemán de la Edad Media, conocido por instituir el mayor número de reformas durante un pontificado.

Ratzinger esperaba retirarse pacíficamente y había dicho que "hasta cierto punto, le dije a Dios 'por favor no me hagas esto'... Evidentemente, esta vez Él no me escuchó".

Antes de su primera aparición en el balcón de la Basílica de San Pedro después de ser electo Papa, fue anunciado por el cardenal chileno Jorge Arturo Medina Estévez, diácono de S. Saba y protodiácono del Colegio Cardenalicio. El Cardenal Medina primero se dirigió a la multitud con "Queridísimos hermanos y hermanas" en italiano, español, francés, alemán e inglés, antes de continuar con el tradicional Habemus Papam en latín. En la ceremonia de su entronización, el cardenal Medina fue el encargado de imponerle el palio, mientras que Angelo Sodano, cardenal obispo de Albano y del título in commendam de S. Maria Nuova, Secretario de Estado, le colocó el "anillo del Pescador".

En el balcón, las primeras palabras de Benedicto XVI a la multitud, dadas en italiano antes de que impartiera la tradicional bendición Urbi et Orbi en latín, fueron:

Queridos hermanos y hermanas, después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el señor sabe trabajar y actuar con instrumentos insuficientes, y sobre todo me encomiendo a vuestras oraciones. En la alegria del Señor resucitado, confiando en su ayuda continua, sigamos adelante, que el Señor nos ayudará y María Su Santísima Madre estará de nuestra parte. Gracias.

Después dio la bendición.

El Papado

El 19 de abril de 2005 fue elegido sucesor de Juan Pablo II después de dos días de cónclave y dos fumatas negras. El cardenal Ratzinger había repetido sucesivas veces que le gustaría retirarse a una aldea bávara y dedicarse a escribir libros pero, más recientemente, había reconocido a sus amigos estar listo para "cualquier función que Dios le atribuyera".

Su elección generó de inmediato duras críticas, centradas en su supuesto perfil neo-conservador; se le acusó de desear restituir la organización y doctrina de la Iglesia a la que tenía antes del Concilio Vaticano II. Algunos analistas preveían que con él la Iglesia endurecería sus posturas en lo referente a la prohibición del aborto, la homosexualidad, la eutanasia o el uso de métodos anticonceptivos. Sus partidarios aducen que durante su Prefectura sólo uno de los procesos abiertos acabó en excomunión: el del arzobispo ultraconservador Monseñor Lefébvre; también se le conoce que asistió al Concilio Vaticano II y que había sido de los más progresistas y propuesto reformas novedosas.

Recientemente ha publicado en castellano la obra "Fe, verdad, tolerancia", en la cual expone la doctrina de la Iglesia Católica en los tiempos actuales.

En agosto de 2005, participó en la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, cosechando grandes muestras de afecto por parte de la juventud y donde también se destacó el recuerdo de Juan Pablo II.

En octubre del mismo año, participó en el Sínodo de Obispos, agregando una sección de intervenciones libres, misma que tuvo que restringir su difusión pública debido a unas declaraciones de su sucesor en la Congregación para la Doctrina de la Fe, sobre el voto a los políticos católicos que estaban a favor del aborto.

El 25 de enero de 2006, publicó su primera encíclica, Deus Caritas Est. Es un texto con dos partes diferenciadas, en la primera se habla del amor en la creación de Dios y en la historia de la salvación, empezando por definir el concepto de amor, en esta parte entre otras cosas critica la reducción del amor al puro sexo con fines comerciales. En la segunda parte se habla del ejercicio de la caridad por parte de la Iglesia, a la que llama comunidad de amor.

El 31 de agosto de 2005 el Papa Benedicto XVI firmó y aprobó la publicación de un reglamento titulado: "sobre los criterios de discernimiento vocacional con respecto a las personas homosexuales de cara a su admisión al seminario y a las órdenes sagradas". En uno de los párrafos se sostiene que "la Iglesia, respetando profundamente a las personas en cuestión, no puede admitir al seminario y a las órdenes sagradas a aquellos que practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o apoyan la así llamada cultura gay".

En marzo de 2007 publicó la exhortación apostólica Sacramentum Caritatis. En abril del mismo año publicó su libro "Jesús de Nazaret" en la que reflexiona sobre la figura de Jesucristo en calidad de teólogo, no como sumo pontífice de la Iglesia católica.

Anunció el 26 de junio de 2007 que cambió las normas para elegir a su sucesor, restableciendo la norma tradicional acerca de la mayoría requerida para la elección del Romano Pontífice, que será siempre de dos tercios. En el motu proprio correspondiente, se revierte un cambio hecho por su predecesor, Juan Pablo II, que había abierto la posibilidad de elegir Papa por mayoría simple a partir de la trigésimo tercera votación. En efecto, para la elección válida del Romano Pontífice se requerían los dos tercios de los votos, calculados sobre la totalidad de los electores presentes. Pasados tres días de votación sin elección, había una jornada dedicada a la reflexión y la oración. Después, se reanudaban las votaciones a lo largo de siete escrutinios eventuales a los que seguía otra jornada de reflexión, otros siete escrutinios, otra pausa y otros siete escrutinios. Después éstos se decidía, por mayoría absoluta, cómo proseguir, bien por sufragio con mayoría absoluta o bien con el balotaje entre dos candidatos. Esto siempre que se llegase al 33 o 34 escrutinio sin resultados positivos.

Según la nueva norma, para que el Papa pueda considerarse válidamente elegido, siempre es necesaria la mayoría de dos tercios de los cardenales presentes.

En julio de 2007 publicó el motu proprio Summorum Pontificum. Este documento causó una cierta controversia. Permitía, sin necesidad de permiso expreso, la celebración de la Misa según el Misal aprobado por Juan XXIII, la llamada "Misa tridentina", siempre y cuando lo pidiera un grupo de fieles. La prensa simplificó el tema, hablando de que podía volver a celebrarse la Misa en latín, cuando ése no es el núcleo del documento (la Misa en latín nunca ha estado prohibida). Se ha exceptuado de este permiso la liturgia de la Semana Santa, sin que hayan sido indicados los motivos. Algunas especulaciones indicaban ciertos textos en que se hablaba de los "pérfidos judíos", pero dichos textos ya habían sido suprimidos en el Misal antiguo.

Beatificaciones y canonizaciones

El Papa Benedicto XVI decidió que, tal como se hacía antes, las beatificaciones las llevara a cabo el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, que actualmente se encuentra en la persona de José Saraiva Martins C.M.F., cardenal diácono de N. Signora del Sacro Cuore.


Diálogo con religiones cristianas
El 19 de marzo de 2006, el gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, recibió una invitación especial: asistir a la elevación a cardenal del título de S. Maria della Vittoria del arzobispo de Boston, Sean Patrick O'Malley O.F.M.Cap., en el Vaticano. El viaje es una prueba adicional de una relación cada vez mayor entre Romney y la jerarquía local de la iglesia católica. “Esto es extraordinario y particularmente para alguien de mi fe,” dijo Romney, mormón, antes de que él hablara en un desayuno del día de San Patricio en New Hampshire. “No sé si ha habido antes un individuo mormón que haya ido al Vaticano para asistir a una misa oficiada por el Papa, así que es un honor personal.


Diálogo con la Iglesia Ortodoxa y con religiones no cristianas
En 2000, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó un documento titulado Dominus Iesus, que reafirmaba la histórica doctrina y misión de la Iglesia de proclamar el Evangelio. Esto sorprendió a los que erróneamente pensaron que la Iglesia anteriormente había repudiado este papel único en el mundo.

Este documento apuntaba el peligro para la Iglesia de teorías relativistas que justifican el pluralismo religioso negando que Dios se haya revelado a la humanidad.

El Congreso Judío Mundial celebró su elección al pontificado, haciendo notar "su gran sensibilidad a la historia judía y al Holocausto".

El Dalai Lama felicitó al antes Cardenal por su elección como Papa Benedicto XVI

En una entrevista en 2004 para el diario Le Figaro, Ratzinger había dicho que Turquía, un país musulmán por herencia y población pero secular por su constitución, debería mirar en un futuro hacia una asociación de países islámicos más que a la Unión Europea, que tenía raíces cristianas. Dijo que Turquía siempre ha estado "en contraste permanente con Europa", y que ligarla a Europa sería un error.

Sus defensores argumentan que es de esperarse que un líder de la Iglesia Católica se pronuncie en favor de la superioridad del Catolicismo sobre otras religiones. También mantienen que las notas del Dominus Iesus no son indicativo de intolerancia ni de falta de voluntad para establecer un diálogo con otras religiones e ,indican, esto es claro al leer el documento entero. Ellos dicen que Ratzinger fue muy activo en promover el diálogo interreligioso. Al defender el Dominus Iesus, Ratzinger estableció que cree que el diálogo inter-religioso debe tomar lugar basado en la igualdad de la dignidad humana, pero que la igualdad de la dignidad humana no debe implicar qué lado sea el correcto. El presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso dijo el 26 de marzo: "El Papa Benedicto XVI, al igual que su predecesor Juan Pablo II, nunca cesó de decir y demostrar su oposición a la intervención armada en Irak". Él dijo que la Iglesia no es "occidente", es "católica".

El Papa condenó fuertemente las caricaturas de Mahoma, primero publicadas por un diario danés y luego en otras publicaciones europeas. "En el contexto internacional en el que vivimos en el presente, la Iglesia Católica continúa convencida de que, para mantener la paz y el entendimiento entre personas y hombres, es necesario y urgente que las religiones y sus símbolos sean respetados", dijo. Agregó que esto implica que "los creyentes no sean objeto de provocaciones que afecten sus vidas y sentimientos religiosos. Destacó que "para los creyentes, así como la gente de buena voluntad, el único factor que puede llevar a la paz y fraternidad es el respeto hacia las convicciones y prácticas religiosas de otros".

El 16 de abril de 2006, en su primer mensaje de Pascua, hizo un llamado por una solución pacífica en el conflicto nuclear con Irán. Dijo: "Acerca de las crisis internacionales ligadas al poder nuclear, que haya una solución honorable que lleve a una negociación seria y honesta". También hizo un llamado para el establecimiento de un estado palestino. Dijo: "Que la comunidad internacional, que reafirma el derecho de Israel a existir en paz, asista al pueblo palestino para salir de las precarias condiciones en las que vive y para construir su futuro, para la constitución de un estado que sea verdaderamente suyo".

Su visión de la guerra en Irak es que "no tiene justificación moral". Como Cardenal, fue crítico de la decisión del Presidente George W. Bush de enviar un ejército al corazón del Islam. Dijo que "El concepto de guerra preventiva no aparece en el Catecismo de la Iglesia Católica".

El 12 de septiembre de 2006 se vio envuelto en una controversia al citar al emperador bizantino Manuel II Paleólogo con la frase: "Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba". El asunto provocó disturbios y protestas airadas y violentas de musulmanes en numerosos países, que el papa trató de aplacar explicando que había habido una "malinterpretación" de las palabras, posteriormente el asunto perdió importancia sin ocasionar más incidentes.

Viajes

En Italia
Bari (29 de mayo de 2005): en su primer viaje oficial como Sumo Pontífice, el Papa visitó el puerto italiano de Bari el día del Corpus Christi para clausurar el Congreso Eucarístico Nacional italiano y hacer un encuentro de reconciliación con la Iglesia Ortodoxa Oriental. Dicho encuentro se realizó en una ciudad relacionada a la Iglesia Ortodoxa: Bari, ubicada en la costa Adriática italiana, la cual es considerada un "puente" entre Este y Oeste y es hogar de las reliquias de San Nicolás de Myra, un santo del siglo cuarto y el prototipo de Santa Claus, quien además es uno de los santos más populares en las Iglesias Católica y Ortodoxa. El Papa se refirió a Bari como una "tierra de encuentro y diálogo" con la Iglesia Ortodoxa en su homilía en la Misa. Fue el primer viaje fuera de Roma desde que fue electo el 265º líder de la Iglesia Católica desde el 19 de abril de 2005.
Santuario de Manoppello junto a Pescara el 1 de septiembre de 2006,
Verona el 19 de octubre de 2006 (con ocasión del IV Congreso Eclesial Nacional de la Iglesia italiana),
Vigévano y Pavía el 21 y 22 de abril de 2007; y a
Asís el 17 de junio de 2007 (con ocasión del VIII Centenario de la Conversión de San Francisco);
santuario de Loreto los días 1 y 2 de septiembre de 2007 con ocasion del Agora de los jovenes italianos;
Velletri el día 23 de septiembre de 2007.

Fuera de Italia

Alemania (18 de agosto a 21 de agosto de 2005): el Papa llegó a Alemania el 18 de agosto para participar en la XX Jornada mundial de la juventud en Colonia. Se entrevistó con el Presidente Horst Köhler, el Canciller Gerhard Schröder, la líder de la oposición Angela Merkel y otras personalidades, visitó la famosa Catedral de Colonia, donde están las reliquias de los Santos Reyes Magos. El Papa visitó la sinagoga de la comunidad judía en Colonia, que es la comunidad judía más antigua en el norte de los Alpes. Benedicto y su inmediato predecesor Juan Pablo II son los únicos dos Papas desde San Pedro que han visitado una sinagoga. También habló con representantes de las comunidades islámica y protestante de Colonia. El 21 de agosto, celebró una misa con un millón de jóvenes presentes.

Polonia (25 de mayo a 28 de mayo de 2006): el Papa empezó su visita justo después de las 11.00, del 25 de mayo, aterrizando en el Aeropuerto Militar de Okeçie en Varsovia. Durante su visita, casi siempre habló en polaco, confirmando los reportes que a sus 78 años de edad había tomado cursos intensivos en dicho lenguaje. Después de una ceremonia de bienvenida, Benedicto fue llevado en el papamóvil a la Catedral de Varsovia, donde lo esperaban unos doscientos clérigos. Llevó a cabo una visita oficial al Palacio Presidencial y después durante el día llevó a cabo una entrevista con líderes de varias religiones. El Papa celebró una misa al aire libre en la plaza de Pilsudski en Varsovia el 26 de mayo, visitó el santuario mariano de Jasna Góra en Czestochowa y arribó a Cracovia. En 27 de mayo el Pontífice fue a Wadowice, lugar de nacimiento de su predecesor, al santuario de Kalwaria Zebrzydowska, la Basílica de la Divina Misericordia y la Catedral de Wawel. En su último día de visita (27 de mayo), Benedicto XVI celebró una misa en el parque de Blonia en Cracovia para unos 900.000 peregrinos, y después rezó en el Campo de Concentración nazi de Auschwitz-Birkenau.
España: a petición del rey Juan Carlos, y de los Obispos católicos, el Papa visitó España, específicamente Valencia (ciudad), en ocasión del Encuentro Mundial de las Familias, que se llevó a cabo del 8 de julio al 9 de julio de 2006. Asimismo, se reunió con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero para tratar de suavizar las tensas relaciones de la Iglesia con el gobierno socialista a raíz de la aprobación de leyes como el matrimonio homosexual, que han llevado a serios desencuentros. Sin embargo se ha acusado al gobierno español de continuar de un modo disimulado sus ataques a la Iglesia y de haber financiado un evento paralelo al congreso de la familias, el encuentro de las "nuevas familias" (vinculado mayormente al movimiento homosexual) y a la vez intentar explotar políticamente la visita papal.
Alemania: Del 9 al 14 de septiembre de 2006, volvió a viajar a Alemania, concretamente a Baviera, con visitas a Munich, Ratisbona y Altötting, así como su lugar natal, Marktl am Inn. Se detuvo también en la tumba de sus padres y de su hermana. Durante un discurso académico en la Universidad de Ratisbona, donde había sido profesor, incluyó una cita sobre el Islam (declaraciones acerca del Islam) que desencadenó enérgicas protestas en países de mayoría musulmana. El Sumo Pontífice ha insistido en la mal interpretacion de su comentario y ha manifestado su respeto a todos los seguidores del Islam.
Turquía: Tras las polémicas declaraciones en su discurso de Ratisbona, rodeado de escoltas y provisto de un chaleco antibalas debajo de su vestimenta papal, Benedicto XVI visitó Turquía entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 2006. Llegó el 28 de noviembre al aeropuerto de Ankara, donde se encontró con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, antes de que éste viajara a Riga, capital de Letonia, para una cumbre de la OTAN. Más tarde el Papa visitó el mausoleo de Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la república turca, y mantuvo una entrevista con el presidente de Turquía Ahmet Necdet Sezer. También se entrevistó con Alí Bardakoglu, ministro de asuntos religiosos, y alta autoridad islámica en Turquía, y el último acto del día fue una recepción al Cuerpo Diplomático en Ankara, que tuvo lugar en la embajada del Vaticano. El 29 de noviembre el Papa viajó a Éfeso, donde celebró una misa el la Casa de la Virgen María y por la tarde se trasladó a Estambul, donde tuvo un encuentro con el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Griega, Bartolomé I, rezando juntos en la iglesia patriarcal de San Jorge. El 30 de noviembre el Papa asistió en esa misma iglesia a la celebración ortodoxa del día de San Andrés, patrono de la Iglesia Ortodoxa Griega. El Papa y el Patriarca firmaron una declaración conjunta, con un mensaje sobre la unidad de las dos Iglesias. El mismo día el Papa visitó Santa Sofía, la que fue iglesia principal del Patriarcado griego cuando la ciudad se llamaba Constantinopla, antes de la conquista turca en 1453. Hoy en día es un museo, después de haber sido mezquita durante el Imperio Otomano. A esta visita siguió la de la cercana Mezquita Azul (Mezquita del Sultán Ahmet) donde rezó junto al Gran Mufti de Estambul. En otras tantas reuniones se entrevistó después con los líderes de otras tres comunidades religiosas en Estambul, el Patriarca Mesrob III Mutafyan del Patriarcado Armenio de Constantinopla, el Patriarca de la Iglesia Ortodoxa Siria, y el Gran Rabino de la comunidad judía sefardí. El día 1 de diciembre el Papa celebró una misa en la iglesia del Espíritu Santo, catedral católica de Estambul. Antes de la misa hubo una ceremonia donde liberó cuatro palomas blancas, símbolo de la paz, e inauguró un monumento al Papa Benedicto XV. Después se dirigió al aeropuerto de Estambul para regresar a Roma. "Una parte de mi corazón se queda en Estambul" dijo el Papa en su despedida.
Brasil: el 9 de mayo de 2007 el papa Benedicto XVI inició una visita pastoral de cinco días, la primera a América Latina, con motivo de la celebración de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en el santuario mariano de Aparecida, a 169 km de Sao Paulo. El día 11 de mayo de 2007, ante poco mas de un millòn de católicos Benedicto XVI canonizó al religioso Antonio de Santa Ana, mejor conocido como Fray Galvão; convirtiendose así en el primer santo nacido en Brasil. La ceremonia fue oficiada en portugués, idioma que el sumo Pontífice utilizó desde el primer momento en que pisó tierra brasileña. El día domingo en su último día de visita en Brasil el Papa celebró la homilía de la misa que inauguró la V Conferencia General del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe, y donde lanzó un llamado a la jerarquía católica del mundo, para alejar a la iglesia de la política. El Papa refirió a Latinoamérica como el contiente de la esperanza, y señalo que la fe, no es una ideología política, ni un movimiento social, ni un sistema económico. Así mismo el máximo líder de la iglesia católica expresó su preocupación por los autoritarismos que han resurgido en Latinoamérica y pronunció un fuerte discurso en los que condeno la corrupción de los políticos, el egoísmo de los empresarios y la ironía de los medios de comunicación al referirse a la virginidad e inclusive los desvíos sexuales dentro de la iglesia. La celebración, se realizó frente a 150, 000 fieles aproximadamente. La Visita del obispo de Roma a Latinoamérica se da en un momento difícil para la ideología católica en el mundo, que enfrenta situacíones como la despenalización del aborto en la Ciudad de México y el caso mismo de Brasil, donde el gobierno del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva pretende la despenalización parcial del aborto.
Austria:del 7 al 9 de septiembre de 2007 el Santo Padre realizó un viaje apostólico a Austria. El primer día el presidente le recibió por la mañana en el aeropuerto y por la tarde dirigió un importante discurso sobre la Europa actual. El siguiente, visitó y ofició una Misa en la explanada del Santuario de Mariazell (donde rezó ante la Virgen). El viaje se realizó precisamente con ocasión del con ocasión del 850 aniversario de la fundación de este santuario mariano. El último día presidió otra Misa en la Catedral de San Esteban en Viena y rezó el Ángelus Domini. Por la tarde visitó la abadía y se reunió con el mundo del voluntariado.
Origen del nombre de Benedicto XVI
Oficialmente, Joseph Ratzinger ha elegido el nombre pontifical de Benedicto XVI en homenaje a Benedicto XV. El Santo Padre explicó a los peregrinos la razón del nombre que eligió al ser nombrado Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Universal. Dijo: “He querido llamarme Benedicto XVI para relacionarme idealmente al venerado pontífice Benedicto XV, que ha guiado a la Iglesia en un periodo atormentado por el primer conflicto mundial. Fue valiente y auténtico profeta de paz y actuó con extrema valentía desde el inicio para evitar el drama de la guerra y después al limitar las nefastas consecuencias”. Haciendo explícita referencia al tema de la reconciliación manifestó el deseo de “poner mi ministerio al servicio de la reconciliación y de la armonía entre los hombres y los pueblos, profundamente convencido que el gran bien de la paz es sobre todo don de Dios, don frágil y precioso que debe ser invocado, tutelado y construido día tras día con el aporte de todos”.

Asimismo hizo referencia al Padre del monacato occidental diciendo que “el nombre de Benedicto evoca, además, la extraordinaria figura del gran ‘Patriarca del monacato occidental’, San Benito de Nursia. La progresiva expansión de la Orden Benedictina fundada por él ha ejercido un influjo enorme en la difusión del cristianismo en todo el Continente. San Benito es por ello muy venerado en Alemania y, en particular, en Baviera, mi tierra de origen. Constituye un fundamental punto de referencia para la unidad de Europa y un fuerte reclamo a las irrenunciables raíces cristianas de su cultura y de su civilización”.

¿Benedicto o Benito?
A algunas personas les ha surgido la inquietud acerca del nombre del nuevo Papa. En francés es Benoît XVI, y no Bénédicte XVI; en portugués es Bento XVI, y no Benedito XVI. El nombre Benito XVI no es incorrecto aunque al parecer en todo el mundo hispanohablante el Papa es y será Benedicto XVI, como lo fue con sus antecesores del mismo nombre.

Se trata de un doblete léxico: a partir del nombre propio en latín Benedictus (participio de benedicere, bendecir) surgen dos palabras en castellano. Una, como voz patrimonial, evoluciona con las modificaciones propias del paso del latín al romance y da Benito. Otra, como cultismo, en que simplemente se adapta la forma de la voz latina superficialmente a las formas del castellano: Benedicto. Sin embargo, algunos católicos prefieren llamarle "Benito Decimosexto" y no "Benedicto Dieciséis". Como sea, no son pocos los inconformes con el nombre en castellano del Papa.


¿Decimosexto o dieciséis?
Según la RAE, los números ordinales romanos, a partir del diez (X) se pueden leer como cardinales. De ahí que Juan Pablo II sea "J.P. segundo" y no "Juan Pablo dos"; Pío IX sea "Pío Nono" y no "Pío nueve"; y León XIII sea "León Trece", y no decimotercero; y, Benedicto XVI, "Benedicto dieciséis", y no decimosexto.

Escudo papal

El escudo papal de Benedicto XVI conserva algunos elementos originales del escudo episcopal del cardenal Joseph Ratzinger y descarta la tradicional triple tiara pontificia, reemplazándola por una mitra.

El Santo Padre agregó el palio, la estola de lana que simboliza la autoridad episcopal.

Según Mons. Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, arzobispo italiano experto en heráldica y creador del nuevo escudo papal, "Benedicto XVI ha escogido un escudo de armas rico en simbolismo y significado, para poner su personalidad y papado en las manos de la historia”.

Benedicto XVI mantuvo la concha que simboliza al peregrino y también alude a una historia de San Agustín sobre un niño que, con una concha, pretendía verter el mar en un agujero.

El escudo mantiene elementos que evocan los orígenes bávaros del nuevo Pontífice. Lleva en la esquina superior izquierda, el Moro de Frisinga, la cabeza coronada de un etíope que desde hace mil años aparece en el escudo de los obispos de esta ciudad bávara.

En su libro "Mi Vida", el entonces Cardenal Ratzinger explicó que utilizó el moro como "expresión de la universalidad de la Iglesia, que no conoce ninguna distinción de raza ni de clase".

En la parte superior derecha figura el Oso de Corbiniano, que hace referencia a la leyenda del Obispo Corbiniano, que predicó el Evangelio en la antigua Baviera y es considerado el padre espiritual de la Arquidiócesis de Munich-Frisinga.

Según la tradición, cuando el obispo viajaba a Roma, un oso devoró al animal de carga que llevaba. Corbiniano obligó al oso a llevar sobre su espalda el equipaje hasta la Ciudad Eterna. Una vez en Roma, lo dejó libre.

“El oso que llevaba la carga del santo me recuerda una de las meditaciones sobre los salmos de San Agustín. En los versículos 22 y 23 del salmo 72 (73) veía él expresado el peso y la esperanza de su vida. Aquello que él ve que expresan estos versículos y que presenta en su Comentario es como un ‘autorretrato’ trazado ante Dios y, por tanto, no sólo un pensamiento piadoso, sino explicación de la vida y luz en el camino. Me ha parecido que lo que Agustín escribe aquí representa mi destino personal”, indicó el entonces Purpurado en su autobiografía.

El escudo se completa con las dos llaves cruzadas símbolo del ministerio de Pedro.

El escudo papal de Benedicto XVI
Benedicto X, antipapa