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-Santas Agape, Quionia e Irene, vírgenes y mártires (†304). En Tesalónica, de Macedonia, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano, por no querer comer carne sacrificada a los ídolos fueron entregadas al prefecto Dulcecio, que las condenó a ser quemadas vivas.
El año 302, el emperador Diocleciano publicó un decreto que condenaba a la pena de muerte a quienes poseyesen o guardasen una parte cualquiera de la Sagrada Escritura. En aquella época vivían en Tesalónica de Macedonia tres hermanas cristianas, Agape, Quionia e Irene, hijas de padres paganos, que poseían varios volúmenes de la Sagrada Escritura. Tan bien escondidos los tenían, que los guardias no los descubrieron sino hasta el año siguiente, después de que las tres hermanas habían sido arrestadas por otra razón.
Dulcicio presidió el tribunal, sentado en su trono de gobernador. Su secretario, Artemiso, leyó la hoja de acusaciones, redactada por el procurador. El contenido era el 3siguiente: "El pensionario Sandro saluda a Dulcicio, gobernador de Macedonia, y envía a su Alteza seis cristianas y un cristiano que se rehusaron a comer la carne ofrecida a los dioses. Sus nombres son: Agape, Quionia, Irene , Casia, Felipa y Eutiquia. El cristiano se llama Agatón". El juez dijo a las mujeres: "¿Estáis locas? ¿Cómo se os ha metido en la cabeza desobedecer al mandato del emperador?
Dulcicio interrogó a Agape sobre sus convicciones religiosas. Su respuesta fue:
"Creo en Dios y no estoy dispuesta a renunciar al mérito de mi vida pasada, cometiendo una mala acción" Fiesta: 15 de Febrero, 1 y 3 de Abril

-San Alejandro de Sicilia, mártir mercedario, + Tunisi, 1317, Ordinario de Sicilia, entró en el Convento Mercedario de Palermo, y fue transferido luego al Convento de Bonaria (Gagliari). Enviado a misió redentora a Africa. San Alejandro es el primer mártir del convento de Bonaria.

-San Celso, Arzobispo de Armagh. Como sus ocho predecesores, Celso era laico, al asumir la sede en 1105, a los veintiséis años de edad. Consagrado obispo, fue un excelente pastor. Fue muy asiduo en las visitas pastorales, administró sabiamente las posesiones de su diócesis y restauró la disciplina eclesiástica. Con este último punto se relaciona su presencia en el gran sínodo de Rath Breasail, al que asistieron no menos de cincuenta obispos, bajo la presidencia del legado pontificio Gilberto de Limerick.
El pueblo no recibió de buen grado ni las reformas que llevó al cabo el sínodo, ni la nueva división de las diócesis. Los anales de Four Masters cuentan que San Celso recontruyó la catedral de Armagh. La época en que vivió fue muy agitada; tuvo que ejercer el oficio de mediador en las discordias de los príncipes irlandeses y sufrió las invasiones de los O'Rourke y los O'Brien. En todas sus dificultades le asistió San Malaquías, quien fue primero archidiácono suyo y después obispo de Connor. Poco antes de su muerte, ocurrida en Ardpatrick de Munster, en 1129, el santo acabó con la costumbre de la sucesión hereditaria, nombrando por sucesor a Malaquías. Según su deseo, fue enterrado en Lismore.

-San Gilberto de Caithness, Obispo de Caithness (†1245 d. C.) Los escoceses honraron desde antiguo a San Gilberto como a un gran patriota, porque defendió la libertad de la Iglesia escocesa contra las amenazas de Inglaterra, según cuenta la tradición. Nacido en Moray, San Gilberto recibió las órdenes sagradas y fue nombrado archidiácono de Moray. Según la tradición, siendo todavía muy joven, fue convocado con los obispos de la Iglesia de Escocia a un concilio que tuvo lugar en Northampton, en 1176. Como portavoz de los obispos escoceses, se opuso con fervor y elocuencia a la idea de covertir a los prelados del norte de Gran Bretaña en sufragáneos del Arzobispo de York. Sostuvo firmemente que la Iglesia de Escocia había sido libre desde el principio y que sólo estaba sujeta a la autoridad del Papa; por lo tanto habría sido injusto someterla a la autoridad de un metropolitano inglés, tatno más cuanto que loa ingleses y los escoceses, vivían perpetuamente en guerra. Según parece, ésta fue la idea que se impuso en el concilio. Es cierto que en el sínodo de Northampton un clérigo llamado Gilberto pronunció un discurso en este sentido, pero es muy difícil probar que se trataba de Gilberto que fue nombrado obispo de Caithness, en 1223. Según el Breviario de Aberdeen, San Gilberto sirvió a varios monarcas, La leyenda cuenta que sus amigos quemaron los libros en que guardaba las cuentas, con la esperanza de desacreditarle; pero las oraciones del santo lograron que los libros aparecieran íntegros. Después del asesinato del obispo Adam, Alejandro nombró a Gilberto obispo de Caithness. El santo gobernó su diócesis sabiamente durante veinte años, construyó varios albergues para los pobres, erigió la catedral de Dornoch y, con su predicación y ejemplo, contribuyó a la civilización de su pueblo. En su lecho de muerte dijo a los que le rodeaban: "Os recomiendo tres máximas que yo he tratado de observar toda mi vida: No hagáis daño a nadie ni tratéis de vengaros si os lo hacen. Soportad con paciencia los sufrimientos que Dios os envíe, teniendo presente que Él purifica así a sus hijos para el cielo. Por último, obedeced a la autoridad para no escandalizar a nadie."

-San Hugo, obispo de Grenoble, 1053 †1132. Hay por lo menos 16 santos o beatos que llevan el nombre de Hugo. Los dos más importantes vivieron a poca distancia de tiempo y de lugar y su vida presenta también otros aspectos comunes. Se trata de San Hugo abad de Cluny, que vivió del 1024 al 1109, y San Hugo obispo de Grenoble, que vivió del 1053 al 1132. Ambos abrazaron muy pronto, aunque entre uno que otro contraste, la vida religiosa y el sacerdocio y se les confiaron graves responsabilidades: Hugo de Cluny fue ordenado sacerdote a los 20 años, y poco después fue nombrado prior mayor, y a los 25 años sucedió al abad Odilón. Fue abad durante 60 años. Hugo de Grenoble, después de haber estudiado en Valencia y en Reims, en donde estuvo a la escuela de Incmaro y San Bruno, a los 27 años de edad fue nombrado por Gregorio VII obispo de Grenoble, y desempeñó ese cargo durante 52 años a pesar de sus protestas y sus reiteradas tentativas de retirarse.
Ambos fueron eficaces colaboradores de los Papas, sobre todo de Gregorio VII, Urbano II, Pascual II e Inocencio II, a quienes apoyaron en la lucha por la reforma y contra la simonía y la corrupción del clero. Ambos fueron de los primeros en dar testimonio personal de renovación y de compromiso interior. Ambos fueron propulsores de la vida monástica: Hugo de Cluny fue tino de los principales artífices de la expansión de la reforma cluniacense en los monasterios de media Europa. Y en los monasterios cluniacenses se hacían las cosas en serio, como lo atestiguó el riguroso San Pedro Damián, que visitó a Cluny en 1063: "¿Qué debemos decir de la severidad de la ascética, de la disciplina de la Regla, del respeto por el monasterio y el silencio? Durante el tiempo del estudio, del trabajo o de la "lectio divina" nadie se atreve a ir por los corredores o a hablar, sino en caso de necesidad... El servicio de Dios llena totalmente la jornada hasta el punto de que, a más de los trabajos necesarios por los hermanos, queda sólo una media hora para una simple conversación y los coloquios necesarios. Hablan muy rara vez. Durante el silencio de la noche y, en los lugares regulares (cocina, sacristía, dormitorio, comedor y claustro), aun de día sólo se habla a señas, que son escogidas con tanta severidad que no dan lugar a la ligereza".
Por su parte, San Hugo de Grenoble fue uno de los artífices de la fundación de la Gran Cartuja: fue él, en efecto, quien recibió a su exmaestro San Bruno y puso a su disposición la montaña de Cartuja, cerca de Grenoble, sobre la que él, golpeando la roca con el bastón, como un nuevo Moisés, hizo brotar una fuente de agua.

-San Hugo de Bonneveaux, Abad, (1194 d. C.) En una de sus cartas San Bernardo prodiga grandes alabanzas a un novicio llamado Hugo, que había renunciado a una fortuna considerable y entrado en la abadía de Méziéres siendo muy joven, contra los deseos de sus parientes. Se trataba de un sobrino de San Hugo de Grenoble. Un día en que le asaltaban terribles tentaciones de volver al mundo, entró a una iglesia a pedir el auxilio divino. La Virgen de la Merced se le apareció, le miró con gran cariño, y le dijo: "Muestra que eres hombre y abre tu corazón a la fortaleza de Dios. Piuedes estar seguro de que jamás te asaltará de nuevo esta tentación." Hugo se entregó a penitencias tan severas, que acabó con su salud y empezó a perder la memoria; pero logró restablecerse gracias al sentido común de San Bernardo, quien le envió a la enfermería con instrucciones de que le atendiesen bien y le dejasen hablar con quien quisiera. Poco después, Hugo fue nombrado abad de Bonnevaux, y la abadía floreció mucho bajo su gobierno. Se cuenta que podía leer el pensamiento y que tenía un sentido especial para descubrir las tentaciones de sus hermanos. Los relatos que han llegado hasta nosotros confirman sus dones de adivinación y exorcismo. Como el de tantas otras lumbreras de la vida monástica, el celo de Hugo no se confinaba a su monasterio ni a su orden. Movido por divina inspiración, fue a Venecia en 1177 para actuar como mediador entre el Papa Alejandro III y el emperador Federico Barbarroja. Gracias a él, se hizo la paz entre los dos. San Hugo murió en 1194, y su antiquísimo culto fue aprobado en 1907.

-San Macario, abad, el Taumaturgo, monje, defensor de las imágenes contra los iconoclastas, Constantinopla, hacia † 830. Macario nació en Constantinopla. Recibió una excelente educación y mostró particular aptitud para la Sagrada Escritura, "que aprendió entera en breve tiempo", según leemos. Después, se trasladó de Constantinopla al monasterio de Pelekete, donde cambió su nombre de bautismo, que era Cristóbal, por el de Macario. Como era un monje modelo, fue elegido abad, y pronto se hizo famoso por las curaciones milagrosas que obró. Las multitudes acudían a Pelekete para obtener la curación de enfermedades de cuerpo y alma. San Tarasio, Patriarca de Constantinopla, quien había oído hablar mucho de su santidad y milagros, quiso entrevistarse con él; para escoltarle, envió al patricio Pablo, pues tanto a éste como a su esposa, ya desahuciada por los médicos, San Macario había devuelto la salud. Cuando se encontraron los dos santos, Tarasio bendijo a Macario y no le dejó volver a su monasterio, sino después de haberle conferido la ordenación sacerdotal. El santo abad no estaba destinado a vivir mucho tiempo en la paz del monasterio; el emperador Leo el Armenio se dedicó a perseguir a todos los que defendían el culto de las imágenes, y Macario fue torturado y estuvo prisionero hasta la muerte de Leo. El sucesor de éste, Miguel el Tartamudo, devolvió la libertad al santo y trató de ganarle con amenazas y promesas; pero, como San Macario permaneciese inflexible, el emperador lo desterró finalmente a Afusia, en la costa de Bitinia, donde murió el santo el 18 de agosto, pero es imposible precisar el año.

-San Melitón de Sardes. Vivió en Turquía, Asia Menor. Escritor de obras bíblicas, litúrgicas, teológicas y una apología favoreciendo a los cristianos. Apologista de la religión cristiana. Autor de un Catálogo de las Escrituras auténticas; dos libros sobre la Pascua y una apología en favor de los cristianos dirigida a Marco Aurelio,  Se consagró obispo de Sardes (Lidia). Se considera uno de los padres apologistas. Murió en su sede episcopal. Sardes (Lidia) † 175.

-Beato Nuño Alvarez de Pereira, † 1431 Nació en Sernache de Bomjardim (Portugal) el 24 de junio de 1360. Su padre fue un ilustre militar y gran caballero, Don Alvaro Gonçalves Pereira, Gran Prior del priorato de Crato de la Orden de los Caballeros de San Juan de Jerusalén.
La niñez de Nuño fue normal y la pasó entre los soldados que estaban a las órdenes de su padre y también, como correspondía en aquel entonces, entregado a la lectura de las gestas caballerescas.
A los trece años fue admitido en la corte del rey Fernando para que se adiestrase en la milicia y en ella dio muestras de gran valentía y exquisita destreza y por ello fue armado caballero, a pesar de su juventud, como escudero de la reina. Siendo muy joven - dieciséis años - su padre lo entregó en matrimonio a la noble Doña Leonor de Alvím, de la que tuvo tres hijos. Dos de ellos murieron pronto y Beatriz, la tercera, casó con D. Alfonso, el 1401, hijo del rey Juan I, que después fue cabeza de no pocas dinastías principescas europeas. 
Portugal y Castilla en aquella época de nuestro Beato estaban en continuos litigios bélicos y durante ellos Nuño demostró su gran valentía y destreza militar. El luchó con todas sus fuerzas por la independencia de su patria y por ello defendió la candidatura al trono de quien podía conseguirla. Famosas fueron las batallas de Aljubarrota y Valverde en las que salió victorioso.
A pesar de sus contiendas militares, no le estorbaban para su profunda vida cristiana que para él siempre fue lo primero. Era devotísimo del Santísimo Sacramento y de la Virgen María. Oía todos los días dos misas y los sábados y domingos, tres. Ayunaba en obsequio de la Virgen María todos los miércoles, viernes y sábados, así como todas las vigilias de Nuestra Señora. Comulgaba según la costumbre de la época en las fiestas más solemnes y se confesaba con mucha frecuencia. En su estandarte bélico llevaba las imágenes de Cristo crucificado, de la Virgen María y de los Patronos de las guerras: Santiago y San Jorge.
Antes de cada batalla exhortaba a sus soldados a confiar mucho en la ayuda del cielo y atribuía a la protección de la Virgen María cuantas victorias conseguía. En la famosa batalla de Valverde encontraron a Nuño de rodillas orando entre las rocas para alcanzar la victoria, como así fue.
Como gratitud a esta ayuda poderosa de la Virgen María, visitaba en peregrinación los más famosos Santuarios, igual que las más humildes ermitas dedicadas a la Virgen María y en su honor le levantó varios templos. Famoso fue el magnífico templo del Carmen en Lisboa que fue destruido por un incendio el 1755.
Después de la muerte de su esposa, acaecida el 1387, ya no quiso contraer nuevas nupcias y siempre fue exigente con la moralidad de sus soldados y más aún con la suya propia. Era un modelo para cuantos le contemplaban en todas las virtudes.
El 1423, mandó construir un grandioso templo que confió a los carmelitas. Ante la admiración y estupor de todo Portugal el 15 de agosto de 1423 abandonaba todas sus posesiones y honores y vestía el hábito carmelita como hermano donado en el convento de Lisboa con el nombre de fray Nuno de Santa María. Ingresó en la Orden del Carmen, atraído especialmente por el culto que los carmelitas daban a la Virgen María y por lo bien que realizaban la liturgia. Fue para todos los religiosos un perfecto modelo de observancia y de todas las virtudes.
Pasaba largas horas ante el Santísimo Sacramento, rezaba todos los días el oficio divino y asistía a cuantas misas podía.
En el convento fue la admiración de todos por su gran humildad, servicio, caridad y piedad. Para más alejarse del mundo quiso irse a un convento lejos de donde le conocieran, pero no se lo permitieron.
Su última enfermedad fue breve y se vio rodeado del rey y de todos los magnates del reino, a quienes dirigió muy sentidas y edificantes palabras.
Murió tan santamente como había vivido el 1 de abril de 1431. En cuanto murió ya corrió la fama de santo en boca de todos los portugueses y aun fuera de Portugal. Fueron muchas las solicitudes de parte de los reyes y pueblo de Portugal hechas a la Santa Sede para que fuera declarado santo este gran Condestable . Por fin el Papa Benedicto XV, el 23 de enero de 1918, apoyaba el culto ya inmemorial que se le venía tributando en algunas partes de la Orden y en Portugal. Las gestas del Bto. Nuño han sido cantadas por el ilustre poeta portugués Camoens en Os Lusiadas (canto IV y Vlll). También se celebra Noviembre 1.

-San Valerio o Walerico, Abad. (†620) Hoy 1 de Abril la Iglesia Católica recuerda a San Valerio quien nació en Auvernia, en el seno de un familia humilde. Guillermo el Conquistador mandó exponer solemnemente sus reliquias para obtener del cielo un viento favorable a fin de que zarpara su expedición a Inglaterra. El santo, que era su pastor, se las arregló para aprender a leer mientras cuidaba el ganado y llegó a conocer de memoria el salterio. Un día, su tío le llevó a visitar el monasterio de Autumo, Valerio insistió en quedarse y su tío le permitió continuar ahí su educación, aunque no es del todo, cierto que el santo haya tomado el hábito en ese convento. Algunos años después. Pasó a la abadía de San Germán de Auxerre, pero no parece que haya vivido ahí mucho tiempo. En aquella época de los monjes podían pasar libremente de un convento a otro, algunos eran simplemente espíritus inquietos, incapaces de establecerse en un sitio pero otros cambiaban de monasterio por verdadero espíritu de perfección, en busca de directores espirituales capaces de ayudarlos a santificarse. San Valerio se contaba entre sitios últimos. La fama de San Columbano y sus discípulos le movió a ir a Luxueil para ponerse bajo la dirección del gran santo irlandés. Con él fue su amigo Bobo, un noble a quien Valerio había convertido y que abandonó todas sus posesiones para seguirle. Ambos se establecieron en Luxueil, donde encontraron el director espiritual y la forma de vida que necesitaban. San Valerio estaba encargado de cultivar un aparte del huerto. Los otros monjes consideraron como un milagro que los insectos no atacasen la parte del huerto confiada a Valerio, en tanto que devastaban todo el resto, también parece que esto fue lo que movió a San Columbano, quien tenía ya una idea muy elevada de la santidad de Valerio, a admitirle a la profesión después de un noviciado excepcionalmente breve.
El rey Teodorico expulsó al abad del monasterio y sólo permitió que partiesen con él lo monjes irlandeses y bretones. San Valerio, que no quería quedarse en e monasterio sin su maestro, obtuvo permiso de acompañar a un monje llamado Waldolano, quien iba a partir a una misión de evangelización. Se establecieron en Neustria, donde predicaron con gran libertad, la elocuencia y los milagros de Valerio lograron numerosos conversiones. Sin embargo el santo se sintió pronto llamado de nuevo retirarse del mundo, esta vez a la vida eremítica. Siguiendo el consejo del obispo Bercundo, escogió un sitio solitario cerca de mar, en la desembocadura del río Somme. Pero, a pesar de todos sus esfuerzos por ocultarse, no consiguió permanecer ignorado, pronto se le reunieron algunos discípulos y las celdas empezaron a multiplicarse en lo que más tarde se convertiría en la célebre abadía de Leuconaus. San Valerio partía, de vez en cuando, a predicar misiones en la región, obtuvo un éxito tan grande, que se cuenta que evangelizó no sólo lo que ahora se llama Pas-de-Calais, sino toda la costa oriental del estrecho. San Valerio era alto y de figura ascética, su singular bondad suavizó la rigidez de la regla de San Columbano con excelentes resultados. Los animales acudían a él sin temor, los pájaros iban a posarse sobre sus hombros y a comer en sus manos, en más de una ocasión, el buen abad dijo a os que iban a visitarle. "Dejad comer en paz a estas inocentes criaturas de Dios". San Valerio gobernó el monasterio durante seis años por lo menos y murió hacia el año (†620) y propagó rápidamente su culto. Dos poblaciones francesas le deben su nombre: Saint-Valéry-sur-Somme y Saint-Valéry-en-Caux. RicardoCorazón de León trasladó las reliquias del santo a esta última ciudad, que se halla en Normandía, pero más tarde fueron nuevamente llevadas a Saint-Valéry-sur-Somme, a la abadía de Leuconaus.

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Beato Anacleto González Flores, (n. Tepatitlán, Jalisco, 13 de julio de 1888 - m. Guadalajara, Jalisco, 1 de abril de 1927) es un laico y mártir cristero mexicano, reconocido tanto por sus obras como por su trabajo en pro de la fe cristiana, alcanzó la corona del martirio en la época de la guerra de los cristeros en México. Nació en Tepatitlán, Jalisco, en 1888. Sus padres fueron Valentín González Sánchez y María Flores Navarro, su padre tenía por oficio rebocero, motivo por el cual aunado al hecho de que tuvieron doce hijos, tres mujeres y nueve varones, (Anacleto era el segundo de ellos) sus condiciones económicas fueron bajas. El general Jesús María Ferreira pensó que lo más eficaz y expedito era acabar con los jefes más representativos de la Unión Popular y de la ACJM de Jalisco, a fin de ejectutar la ley Calles y fijó la hora: la madrugada del 1° de abril de 1927. Murió sin un juicio justo por fusilamiento. Es destacable que los soldados no se atrevieron a disparar sobre Anacleto después de las muestras de humanidad y perdón que el había tenido para ellos. El general, ante la actitud de los soldados, hizo una seña al capitán del pelotón, quien le dio un marrazo hundiéndole el pecho. Fue Beatificado en una ceremonia que se celebro el 20 de Noviembre de 2005 en el Estadio Jalisco de la ciudad de Guadalajara, Jalisco junto con otros compañeros mártires por la misma causa. Entre ellos Miguel Gómez Loza, Ezequiel Huerta Gutiérrez, Salvador Huerta Gutiérrez, Luis Magaña Servín, Luis Padilla Gómez, Ramón Vargas González, Jorge Vargas González, José Sánchez del Rio, Leonardo Pérez Larios.

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Beato Luis Pavoni, Fundador, Ludovico Pavoni nace en Brescia el 11 de septiembre de 1784, el primero de cinco hermanos, del matrimonio Alejandro y Lelia Poncarali. Vivió en una época caracterizada por profundos cambios políticos y sociales: la Revolución Francesa (1789), la Jacobina (1797), el dominio napoleónico con sus diferentes denominaciones y por fin, desde 1814, el Austriaco. Pero la "política" de Ludovico Pavoni, ordenado sacerdote en 1807, fue siempre y únicamente la política del amor. Renunciando a alcanzar altos cargos eclesiásticos, a los que parecía estar llamado cuando el Obispo Monseñor Gabrio
María Nava le quiere como su secretario (1812), supo dedicarse con creatividad generosa a quien tenía más necesidad: los jóvenes y entre éstos los más pobres. Para ellos abrió un centro formativo, su "Oratorio" (1812). Al mismo tiempo, se entregaba, como destacará el Obispo, "en apoyo de los párrocos para instruir, catequizar por medio de homilías, de catequesis, de ejercicios espirituales sobre todo a la juventud y especialmente a la más pobre que tenía mayor necesidad, con muy buenos resultados". El 16 de marzo de 1818 es nombrado Canónigo de la Catedral y se le confia la rectoría de la Basílica de S. Bernabé. Notando, entonces, que muchos de los chicos de su Oratorio, sobre todo los pobres, decaían en su empeño y se desviaban del buen camino, cuando tenían que insertarse en el mundo del trabajo, que por desgracia no garantizaba un sano ambiente moral y cristiano, Ludovico Pavoni decide fundar "un Instituto o Escuela de Artes de carácter benéfico y privado, donde al menos los huérfanos, o abandonados por sus propios padres fuesen acogidos, mantenidos gratuitamente, educados cristianamente, y capacitados para desempeñar alguna arte, a fin de formarles queridos para la religión, y útiles para la sociedad y el Estado". Nace así, en 1821, el Instituto de S. Bernabé.
Entre las artes, la más importante fue la Tipografia, querida por Pavoni como "Escuela Tipográfica", que se puede considerar la primera Escuela gráfica de Italia y que pronto llega a ser una verdadera Casa Editorial. Con el paso del tiempo se multiplican los oficios enseñados en S. Bernabé: en 1831, Pavoni detalla ocho oficios existentes: Tipografia, encuadernación de libros, papelería, plateros, cerrajeros, carpinteros, torneros, zapateros. El Instituto de S. Bernabé unía por primera vez el aspecto educativo, el asistencial y el profesional, pero la fisonomía más profunda "la idea característica" del nuevo Instituto era que "los muchachos pobres, abandonados por sus padres y sus parientes más cercanos, encontrasen todo lo que habían perdido: ... no solamente... pan, vestido y educación en las letras y las artes, sino también el padre y la madre, la familia, de los cuales la mala suerte les ha privado, y con el padre, la madre, la familia todo lo que un pobre podía recibir y gozar". Durante el cólera de 1836, "con una simple invitación Municipal, y sin la esperanza de recibir ninguna contribución económica, son acogidos gratuitamente en el Pío instituto, alimentados y educados con verdadero amor paterno. ... muchos, y muchos muchachos aun incapaces". Así se lee en las actas de la reunión extraordinaria del Municipio de Brescia del 21 de agosto de 1841.
Pavoni pensó también en los labradores y proyectó una Escuela Agrícola. En 1841, acoge en el Instituto a los Sordomudos. El 3 de junio de 1844 era condecorado por el Emperador de Austria con el título de Caballero de la Corona de hierro. Para sostener y continuar el Instituto, Ludovico Pavoni ya desde hacía tiempo andaba madurando la idea de formar con sus jóvenes más fervorosos "una Congregación, que unida con los estrechos vínculos de la caridad, y basada en las virtudes evangélicas, se consagrase a acoger y a educar a los muchachos abandonados, y dilatase gratuitamente sus cuidados también a favor de las Casas de Industria, que quizá por falta de Maestros sabios y hábiles en las artes, sienten prejuicios, y agravios": así ya en 1825 escribía al Emperador Francisco I, de visita en Brescia.
Obtenido el elogio del fin de la Congregación, con decreto del 31 de marzo de 1843 de parte del papa Gregorio XVI, llega por fin la aprobación imperial el 9 de diciembre de 1846. Monseñor Luchi, Vicario General Capitular, haciendo uso de la facultad otorgada por la Santa Sede, erige canónicamente la Congregación de los Hijos de Maria, el 11 de agosto de 1847. Después de haber dado formalmente el 29 de noviembre las dimisiones del Capítulo de la Catedral, el 8 de diciembre de 1847, solemnidad de la Inmaculada, Pavoni emite su profesión perpetua. Acerca de la fisonomía de la nueva familia religiosa, los contemporáneos reconocen unánimemente la novedad y la originalidad, pues se compone de Religiosos sacerdotes para la dirección espiritual, disciplinar y administrativa de la obra y de religiosos Laicos para llevar adelante los talleres y la educación de los jóvenes. Aparece así la nueva figura del religioso trabajador y educador: el hermano coadjutor pavoniano, insertado directamente en la misión específica de la Congregación, con igualdad de derechos y de deberes con los Sacerdotes.
El día después de estallar la insurrección contra los Austríacos, llamada de "los Diez Días", el sábado 24 de marzo de 1849, Ludovico Pavoni acompañaba a sus muchachos a la colina de Salano, a doce kilómetros de Brescia, para ponerlos a salvo del saqueo y de los incendios causados por la revuelta, que justo en la plaza de S. Bernabé había montado una barricada. No muy bien de salud, el 26 de marzo se agrava y al amanecer del uno de abril de 1849, domingo de Ramos, muere. La beatificación de Ludovico Pavoni confirma el decreto que el 5 de junio de 1947 Pío XII emanó sobre las virtudes heroicas, en el cual es llamado "otro Felipe Neri... precursor de san Juan Bosco... perfecto emulador de S. José Cottolengo".

-Santa María egipciaca. Penitente, En Palestina, santa María Egipcíaca, célebre pecadora de Alejandría, que por la intercesión de la Bienaventurada Virgen se convirtió a Dios en la Ciudad Santa, y llevó una vida penitente y solitaria a la otra orilla del Jordán (s. V). (abril 1- 14- 22) llamada de Egipto, vivía en la mitad del siglo V y al principio del siglo VI. Su juventud no prometía nada bueno. Ni bien cumplió los doce años de edad, María se fue de su casa en la ciudad de Alejandría. Sin la protección de sus padres, joven e inexperta, María se dedicó a la vida viciosa. No hubo nadie quien la pudo parar en el camino de la perdición, pero tentaciones y seductores hubo muchos. Así María vivió 17 años en el pecado, hasta que el Misericordioso Señor la hizo arrepentirse.
De acuerdo a las circunstancias, María acompañó al grupo de peregrinos que iban a la Tierra Santa. Sobre el barco, que llevaba a los peregrinos, María seguía pecando, tentando a los hombres. Cuando llegaron a Jerusalén ella fue con los peregrinos a la iglesia de la Resurrección.
La gente, en una masa compacta, entraba a la iglesia, pero María fue parada por una mano invisible en el umbral de la iglesia. No pudo entrar por más esfuerzos que hizo. Aquí ella comprendió que el Señor no le permitía entrar al lugar santo por ser ella pecadora.
Aterrorizada y muy arrepentida ella empezó a pedir a Dios perdón por sus pecados y prometía corregirse. Viendo en la entrada de la iglesia el icono de la Madre de Dios, María empezó a pedirle a la Madre de Dios que la defienda delante de Dios. Después de éste pedido ella empezó a sentir en su alma la serenidad y pudo entrar en la iglesia sin ningún impedimento. Llorando mucho al lado de la tumba del Señor ella salió de la iglesia hecha otra persona.
María cumplió su promesa de cambiar su vida. Saliendo de Jerusalén, ella se fue al desierto del Jordán y ahí estuvo casi medio siglo, completamente sola ayunando y rezando. Así con los severos esfuerzos espirituales María de Egipto pudo hacer desaparecer a todos sus deseos pecaminosos e hizo que su corazón sea un limpio templo del Espíritu Santo.
Staretz Zósimo, quien vivía en el monasterio de Juan el Bautista, cerca de Jordán, por la providencia de Dios, pudo encontrarse con María en el desierto cuando ella ya era anciana. Él fue sorprendido por su santidad y su don de clarividencia. Una vez él la vio durante la oración como suspendida sobre la tierra, otra vez yendo sobre el río Jordán como sobre la tierra.
Despidiéndose de Zósimo, beata María le pidió que venga otra vez dentro de un año para que ella comulgue. Staretz regresó en el tiempo pactado y le dio la sagrada comunión. Después, al año cuando regresó al desierto esperando ver a la santa, la encontró muerta.
Staretz sepultó los restos de la beata María ahí mismo en el desierto con la ayuda de un león, quien con sus garras cavó la fosa para sepultar a la beata María. Ella falleció en el año 521.
Así, de una gran pecadora, beata María se convirtió con la ayuda de Dios en una gran Santa y dejó un buen ejemplo de arrepentimiento. Se la recuerda el 1° de abril y el quinto domingo de la Cuaresma.

-Beato Juan Brettón, mártir, Nació en Bretton, Inglaterra, 1527 - York, Inglaterra, 1 abril 1598. En York, en Inglaterra, el beato Juan que, siendo padre de familia, mostró una gran constancia en la fe de la Iglesia Romana durante el reinado de Isabel I y, amenazado varias veces, se mantuvo firme, por lo que al fin, falsamente acusado de sedición, fue estrangulado (1598). Beatificado el 22 noviembre de 1987.

-San Venancio de Delminio, obispo y mártir. y compañeros de Dalmacia y de Istria, Anastasio, Mauro, Pauliniano, Telio, Asterio, Septimio, Antioquiano y Gayano, mártires. En Roma, conmemoración de los santos mártires Venancio, obispo, y compañeros de Dalmacia y de Istria, a saber, Anastasio, Mauro, Pauliniano, Telio, Asterio, Septimio, Antioquiano y Gayano, que la Iglesia se complace en honrar juntamente (s. III/IV).

-San Dodolino o Dodolinus, obispo de Viena en Dauphiné, Francia., siglo VII

-San Esteban, mártir de Egipto.

-San Víctor, mártir de Egipto.

-Santa Feliciana, virgen

-San Quinciano, mártir de Armenia.

-San Leuconio, obispo

-Santo Tomás de Tolentino, mártir.

-Santa Teodora, virgen y mártir, Roma, † 117.

-San Tesifón, obispo, uno de los siete varones apostólicos, obispo de Vergi (Málaga).

-San Venancio, diácono y mártir, Espalato?, s. III.

-San Vinebaldo, abad
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San Celso, Arzobispo de Armagh