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-Santísima Virgen María de Guadalupe. La Virgen Santísima se apareció en el Tepeyac al Beato Juan Diego en 1531. Como prueba de su visita la Virgen milagrosamente hizo que en aquel lugar aparecieran preciosas rosas de Castilla y que su imagen se quedara permanentemente en la tilma de su siervo. Ya en España existía la advocación a la Virgen de Guadalupe en Cáceres y en La Gomera. La milagrosa imagen de la Virgen de Guadalupe se venera en México (y en todo el mundo) con grandísima devoción, y los milagros obtenidos por los que rezan a la Virgen bajo esta advocación son tan extraordinarios que no se puede menos que exclamar: "El poder divino está aquí".  Dios Todopoderoso se complace en derramar sus dones por medio de aquella a quien El escogió para ser su madre. Nunca han faltado, aun entre los católicos, los que rechazan la historicidad de las apariciones de la Virgen. Pero estos ataques se convierten en oportunidades para nuevos estudios. Así ocurrió con los exhaustivos estudios dirigidos por Fidel González mccj  en preparación para la canonización de Juan Diego y recogidos por la agencia Zenit: Quizá uno de los trabajos más originales del padre González, quien ha sido asistido en esta labor por otros miembros de la comisión, Eduardo Chávez Sánchez y José Luis Guerrero Rosado (cf. "El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego", Editorial Porrúa, México 1999, 564 pp.) es la presentación de 27 documentos o testimonios indígenas guadalupanos y 8 de procedencia mixta indo-española. Entre todos ellos, destaca el "El Nican Mopohua" y el llamado Códice "Escalada". Los antiaparicionistas, sin embargo, no pueden explicar con elementos históricos algunos aspectos decisivos de la historia de México sin tener en cuenta el milagro de Guadalupe. Como, por ejemplo, el que, después una conquista dramática y tras dolorosas divisiones y contraposiciones en el seno del mundo político nahuatl, en un lugar significativo para el mundo indígena, en el cerro del Tepeyac, se levantara en seguida una ermita dedicada a la Virgen María bajo el nombre de Guadalupe, que con la Guadalupe de España coincide sólo en el nombre. No explican tampoco cómo Guadalupe se convirtió en señal de una nueva historia religiosa y de encuentro entre dos mundos hasta ese momento en dramática contraposición. Existen otras muchas pruebas históricas sobre la existencia de Juan Diego, como, por ejemplo, la tradición oral, fuente decisiva al estudiar a los pueblos mexicanos, cuya cultura era principalmente oral. Esta tradición, en esos casos suele obedecer a cánones bien precisos y, en el caso de Guadalupe, siempre confirma la figura histórica y espiritual de Juan Diego. Quien quiera profundizar en el aspecto histórico del vidente de Guadalupe, puede leer a continuación el artículo inédito escrito por una de las personalidades más competentes en la materia, Fidel González, presidente de la Comisión histórica sobre Juan Diego constituida por la Santa Sede.

-El Bautizmo de Jesús, siglo I, Para dar por concluido el ciclo navideño, la Iglesia celebra hoy la fiesta del Bautismo de Jesús. El término Bautismo procede del verbo griego baptizein, que significa sumergir, lavar. El simbolismo de los efectos del agua como signo de purificación es muy común en la historia de las religiones. Sabemos que Juan Bautista daba el bautismo a todos aquellos que aceptaban su predicación como cambio de vida.
Jesucristo enseñó a los apóstoles un bautismo diferente del conocido por los judíos. No era sólo un símbolo, sino una verdadera purificación y un llenarse del Espíritu Santo. Juan Bautista lo había anunciado: "Yo bautizo con agua, pero pronto va a venir el que es más poderoso que yo, al que yo no soy digno de soltarle los cordones de sus zapatos; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego". (Lc 3,16)
El hecho más importante para interpretar el Bautismo cristiano es el Bautismo de Jesús, en el que culminan las prefiguraciones del Antiguo Testamento sobre este sacramento.
En las aguas del río Jordán, Jesús rogó a Juan que lo bautizase. Apenas lo hubo hecho, dicen los Evangelios que se abrió el cielo y el Espíritu Santo, en forma de paloma, descendió sobre Él. Y en ese momento una voz del cielo dijo: “Este es mi Hijo amado, mi predilecto”. Con el bautismo del Señor comienza la vida pública de Jesús, la que culminará en la Cruz.

-San Arcadio. mártir, patrono de Osuna, 259. Nada seguro se dice en las actas que poseemos sobre el, sobre el tiempo y el lugar de su martirio. Entre los cronistas, unos suponen que tuvo lugar en tiempo de Valeriano, hacia el 268; otros, probablemente, en la persecución de Diocleciano, hacia él 304. Por otra parte, algunos martirologios antiguos colocan su nombre entre los mártires del África, y los historiadores modernos señalan en particular Cesarea de Mauretania, como el lugar de su martirio. Hacia el año 304, ardía en el África la persecución de Diocleciano, que tantas víctimas costó a la Iglesia. Bastaba la menor sospecha para que los esbirros del gobernador de la Mauretania penetraran en las moradas particulares, y si daban con algún cristiano, saciaban en él desde el primer momento el odio que profesaban al nombre de Cristo, lo cargaban de cadenas y conducían inmediatamente delante del gobernador. Diariamente eran apresadas nuevas víctimas, a las que se obligaba a asistir a los sacrificios públicos ofrecidos a los dioses y a ofrecer incienso a los ídolos. En medio de estos razonamientos, Arcadio entregó dulcemente su alma a Dios. Sin discutir uno de estos tormentos y las palabras que dirigió al juez y a los circunstantes, lo que consta es la constancia del mártir, que sin ablandarse por los mas fascinadores halagos, sin desfallecer ante los más atroces sufrimientos, derramó su sangre en defensa de su fe. Es el ejemplo sublime del mártir para los cristianos de todos los tiempos, que debemos estar siempre dispuestos a sufrir toda clase de penalidades en defensa de nuestra fe cristiana, y aun en la vida ordinaria, debemos arrostrar las mayores molestias por no ofender a Dios.

-San Antonio María Pucci († 1892). Uno de los siete hermanos de la humilde familia de Agustín y María Pucci, de Poggiole, pueblecito acostado en las laderas preapenínicas toscanas, en la provincia del Dante, no ha llamado la atención de los conocedores del arte y de la cultura italiana. El párroco de Viareggio, diócesis de Lucca, pertenece a otra página de la historia de este pueblo armónicamente paradójico, capaz de ser a la vez garibaldino y rezador, papista y anticlerical, de honda cristiandad de Catacumbas y de atisbos de romanidad pagana. Es la historia de una generación de hombres santos, sacerdotes santificados en contacto con el pueblo fiel, a través de una labor pastoral desde Juan Leonardo y Felipe Neri al Papa Sarto y Juan Bosco. El padre Pucci fue beatificado 60 años después de su muerte por Pío XII, en 1952, y en su haber de santo cuenta extraordinariamente una cosa: cuarenta y cinco años de párroco y religioso servita ejemplar. No obstante la heroicidad de sus virtudes, los trazos elementales de su biografía traen al recuerdo tantas vidas paralelas de seminaristas y sacerdotes, compañeros de estudios unos, conocidos otros tal vez en la propia parroquia. Ya durante su vida el padre Pucci se hizo tan familiar e intimo a sus feligreses, que cariñosamente le llamaban, "el Curatino". Una de estas figuras de párroco, que ha visto nacer y morir casi toda una generación y ahonda en el corazón del pueblo, como una institución patriarcal. Se durmió en los brazos del señor a los setenta y tres años. Testigos oculares hablan de éxtasis y de hechos milagrosos en su vida. A pesar de todo, prevalece la venerable figura del anciano párroco, pobre y sacrificado, fervoroso y organizador, consumido en la tarea ordinaria de apostolado. El párroco enraizado en su pueblo fiel, a quien edificó constantemente y para el que aún después de la beatificación continúa siendo sencillamente, "el Curatino santo", Eustaquio Pucci, nacido en la aldea de Poggiole. Finalmente fue canonizado el nueve de diciembre de 1992.

-San Tigre o Tigrio, obispo, y San Eutrapio, lector, que sufrieron en Constantinopla, en tiempo del emperador Arcadio, 404. La última edición del Martirologio Romano hace una larga alabanza de estos mártires en los siguientes términos: "En Constantinopla, la conmemoración de los santos Tigrio, sacerdote, y Eutropio, lector, quienes, en tiempos del emperador Arcadio, habiendo sido acusados falsamente de haber provocado el incendio que consumió la catedral y el senado, como un acto de venganza por el destierro de San Juan Crisóstomo, sufrieron el martirio bajo Optato, prefecto de la ciudad, quien practicaba supersticiosamente la adoración de los falsos ídolos y era acerbo enemigo de la religión cristiana". Esto parece suponer que los dos santos murieron juntos. En realidad, si bien es seguro que Eutropio, joven de gran apostura y de vida irreprochable, perdió la vida en la brutal tortura a la que ambos fueron condenados, parece que el sacerdote Tigrio sobrevivió a ella. El "Diálogo" comunmente atribuido a Paladio, nos informa que Tigrio fue después desterrado a Mesopotamia. Tigrio era un eunuco y antiguo esclavo, a quien San Juan Crisóstomo amaba mucho por su bondad y caridad. El objeto de la tortura, en la que, además de la flagelación y el potro, se aplicaron antorchas encendidas a las partes más sensibles del cuerpo de las víctimas, era obtener informaciones sobre los autores del incendio; pero ninguno de los mártires pronunció una sola palabra que pudiera comprometer a otros.

-San Benito Biscop, abad y fundador de varios monasterios en Inglaterra, s. Vlll. Es uno de los apóstoles que más contribuyeron en el siglo VII a llevar a feliz término la obra de cristianización y organización de la Gran Bretaña, iniciada por San Gregorio Magno (590 - 604) y San Agustín de Cantorbery. Nacido hacia el año 629, pertenecía a una noble familia de la corte de Oswy, rey de Northumbria y fue desde su primera juventud muy estimado por el rey. Sin embargo, a los veinticinco años, sintiéndose movido por Dios hacia la vida de retiro, dio el adiós al mundo, se dirigió por vez primera a Roma con el objeto de cimentar bien su piedad, visitando las tumbas de los Príncipes de los Apóstoles y empapándose íntimamente en las verdades de la fe y en los principios de la perfección cristiana y, a su vuelta, se entregó de lleno al estudio de la Biblia y a la práctica de la piedad. Particularmente digno de mención es su constante esfuerzo por mantener la presencia de Dios, de donde brotaban aquellas ardientes exhortaciones que dirigía de cuando en cuando a sus discípulos: "No consideréis como cosa mía las constituciones que yo os he dado. Después de visitar diecisiete monasterios, que vivían en la mejor observancia, procuré hacer una síntesis de las reglas y prácticas religiosas que me parecieron mejores, y esto es lo que os he dado a vosotros. Tal es mi testamento. "De esta manera, después de recibir con admirable fervor el Santo Viático, descansó dulcemente en el Señor el 12 de enero del año 690. Las dos abadías de Wearmouth y de Jarrow conservaron su memoria con gran veneración hasta que desaparecieron por efecto del cisma anglicano promovido por Enrique VIII.

-Santa Margarita de Bourgeoys, fundadora, Canadá, 1700. Era la sexta hija de los doce del matrimonio de Abraham Bourgeoys y Guillermina Garnier. Nació en Troyes (Francia), el 17 de abril de 1620. A los 20 años quiso ingresar con las carmelitas y las clarisas, sin ser aceptada. El padre Gendret, al ver que los dos conventos la rechazaron, vio la señal para fundar una congregación sin clausura, pero dicha fundación también fracasó. En 1652 el gobernador de la pequeña colonia francesa Villa María, en Canadá, la invitó como maestra. Troyes, París, Orléans, Nantes fueron las primeras etapas de su viaje a Canadá. Salió del puerto de San Nazario y, después de 4 meses, el 16 de noviembre de 1653, llegó a Canadá y, al mes, a Villa María, la pequeña colonia que luego se convertiría en la ciudad de Montreal, y que en ese momento se reducía a un fuerte en el que habitaban unas dos mil personas, con un pequeño hospital y una capilla atendida ocasionalmente por algún misionero. Ahí Margarita enseñaba el catecismo, curaba enfermos, socorría a los soldados heridos y ayudaba a los necesitados. Hizo restaurar la gran cruz de Montreal que había sido destruida por los indios iroqueses y se las arregló para construir una nueva capilla dedicada a Nuestra Señora en 1667. Al año siguiente inauguró la primer escuela de Montreal en un antiguo establo con una docena de alumnos. Los años siguientes fueron agitados y difíciles a causa de la guerra contra los iroqueses. Al terminar la guerra, Montreal se convirtió en una verdadera ciudad. En su escuela Margarita acogió también a los hijos de los indios. Viajó 8 veces a Francia para buscar a jóvenes que quisieran ayudarle en la tarea de la educación. En esas ocasiones llevaba consigo a muchachas huérfanas campesinas que deseaban educarse en el Nuevo Mundo y formar más tarde su hogar, pues había muchos soldados y comerciantes pero las hijas de los colonos eran pocas y no se podían formar hogares cristianos. Cuando estuvo en Francia de 1670 a 1672 consiguió la aprobación del rey Luis XIV para sus planes de fundación de la Congregación de Nuestra Señora, el año 1676. En 1683 el convento se incendió y dos hermanas murieron, entre ellas su sobrina. Fue entonces cuando Monseñor Laval quiso fusionarlas con las ursulinas ya que era difícil aceptar la idea de una comunidad religiosa misionera sin clausura. Finalmente el año 1698 las 24 hermanas pudieron hacer la profesión religiosa. Desde el momento en que Margarita renunció al cargo de Superiora a los setenta y tres años, su salud comenzó a declinar. Pero el fin llegó de una manera inesperada. El último día del año 1699 la fundadora ofreció su vida para salvar la de una religiosa que estaba gravemente enferma. Habiendo recobrado ella la salud, la madre murió el 12 de enero de 1700. Algunos años más tarde, en 1768, en un nuevo incendio se quemó la capilla donde se conservaba el corazón de la madre Margarita y, al rescatarlo de las llamas, notaron que salía sangre. Fue beatificada por el Papa Pío XII el 12 de noviembre de 1950 y canonizada por el Papa Juan Pablo II el 31 de octubre de 1982.

-Santa Cesárea o Cesaria, virgen, hermana de San Cesáreo de Arlés, 540. San Cesario, obispo de Arlés, fundó hacia el año 512 un gran convento de vírgenes y viudas, y nombró abadesa a su hermana Cesaria. La comunidad contó pronto con doscientos miembros, que se consagraban a toda clase de buenas obras, especialmente a la protección e instrucción de la juventud, al socorro delos pobres y al cuidado de los enfermos. Las religiosas confeccionaban sus propios vestidos y pasaban buena parte de su tiempo en la costura y el tejido, ya que les estaba permitido bordar, lavar y remendar la ropa de personas ajenas al convento. Los ornamentos de la iglesia eran simplemente de lana o de lino, sin bordados. Algunas de las religiosas se ocupaban en la transcripción de libros. Todas estudiaban dos horas diarias, y una de ellas leía a las otras, durante el tiempo de trabajo. La carne estaba prohibida excepto para las enfermas, y la regla imponía el baño, pero haciendo notar que este se debía a motivos de higiene y no de placer. Sólo la abadesa y su ayudante estaban exceptuadas de los trabajos domésticos. La clausura era permanente y completa. San Gregorio de Tours califica a la abadesa de "santa y bienaventurada", y Venancio Fortunato habla más de una vez de ella, en sus versos, en términos encomiásticos. Santa Cesaria debió morir hacia el año 529, probablemente el 12 de enero.

-San Nazario, confesor, de Origen Español, (Enero 12). El bienaventurado, san Nazario fue español de nacionalidad. Siendo de edad competente, como echase de ver el engaño del mundo, determinó dejarlo; y en efecto lo hizo, tomando el hábito religioso de san Benito en el monasterio de San Miguel de Cuxán, que estaba en el antiguo obispado de Elna, que ahora es el de Perpiñán. Hecho monje, se entregó al estudio de la perfección de tal manera, que siendo aún novicio, comenzó a resplandecer con clarísimos rayos de todas las virtudes. Era el primero en el coro, en su oración y contemplación derramaba dulces lágrimas y era visitado por el Señor con soberanos regalos y consuelos; afligía su cuerpo con ásperas disciplinas y continuos ayunos, y vivía como ángel revestido de carne humana. Pero una de las virtudes en que más se señaló fue su grande caridad con los pobres de Cristo. Porque teniendo en el monasterio el cargo de hospedar y alimentar a los que se llegaban a sus puertas, se mostraba con ellos tan misericordioso y liberal, que no pocas veces se quitaba de su necesario sustento para darles de comer. Curaba a los enfermos, vestía a los desnudos, consolaba a los tristes, y con blandas y persuasivas exhortaciones les administraba al mismo tiempo el sustento del alma, despertando los pecadores a penitencia y encendiendo a todos más y más y en el temor y amor santo de Dios. Creció la fama de su santidad y derramóse por todos los pueblos de Cataluña cuando e1 Señor comenzó a obrar por él grandes milagros. Fue uno de ellos, que habiéndose prendido fuego el monasterio con tanta vehemencia, que amenazaba devorarlo, el santo apagó aquel incendio, con sólo echar en medio de las llamas su hábito religioso, el cual se halló después, con grande asombro de todos, entero y sin la menor lesión del fuego. Hizo este gran siervo de Dios vida santísima en aquel convento; y aunque llegó a la cumbre de la perfección, teníase en ninguna estima a sus propios ojos, y como el último de sus hermanos, sirviéndoles en los oficios más bajos y humildes. Finalmente, lleno de méritos y virtudes, quiso morir tendido en el suelo con profundísima humildad; y así entregó su bendita alma al Señor en este día 12 de enero, en el cual se celebra su festividad en dicho monasterio, donde se conserva su cadáver sagrado con grande veneración.

-San Bernardo de Corleone, religioso, Italia, 1667. Filippo Latini, que así se llamaba de seglar nuestro santo, nació en Corleone (Sicilia, Italia), el 6 de febrero de 1605. De joven ejerció el oficio de zapatero. Su casa era conocida como "la casa de los santos", porque tanto su padre como sus hermanos eran muy caritativos y virtuosos. Por ello, recibió una buena formación religiosa y moral. Era muy devoto de Cristo crucificado y de la santísima Virgen. Sin embargo, tenía un carácter muy fuerte. En cierta ocasión, tuvo un enfrentamiento con otro joven; después de las palabras pasaron a las manos: ambos desenfundaron la espada y, tras un breve duelo, el otro quedó gravemente herido. Al huir de la justicia humana, buscó refugio en una iglesia, invocando el derecho de asilo, pero, aunque se libró de la justicia humana, no pudo escapar de su conciencia. En la soledad y en la meditación reflexionó largamente sobre el delito cometido y sobre toda su vida, desperdiciada, inútil y disipada, odiosa a los demás y dañina para su alma, lo más precioso que el hombre posee. Se arrepintió, invocó el perdón de Dios y de los hombres e hizo áspera penitencia. Para reparar sus pecados, con vestidos de penitente decidió tomar el sayal de los Hermanos Menores Capuchinos. Abandonó Corleone, que le recordaba su pasado, y llamó a la puerta del convento de Caltanissetta, en Sicilia, donde fue admitido y tomó el nombre de Bernardo. Como laico profeso de la orden de los Frailes Menores Capuchinos, fue en verdad un hombre nuevo, decidido a alcanzar una perfección cada vez más alta, con humildad, obediencia y austeridad. En el convento ejerció casi siempre el oficio de cocinero o ayudante de cocina. Además, atendía a los enfermos y realizaba una gran cantidad de trabajos complementarios, con el deseo de ser útil a todos, a los hermanos sobrecargados de trabajo y a los sacerdotes, a los que lavaba la ropa y prestaba otros servicios. Dormía en el suelo, no más de tres horas diarias, y multiplicaba sus ayunos. Aunque inculto e iletrado, alcanzó las alturas de la contemplación, conoció los más profundos misterios, curó enfermos, distribuyó consuelos y consejos, intercedió con su oración para alcanzar de Dios abundantes gracias para los demás. Esto lo realizó durante treinta y cinco años, hasta su muerte. Su oración asidua, su caridad ferviente, su filial devoción a la Virgen Inmaculada y su acendrada devoción a la Eucaristía -a pesar de las costumbres de aquellos tiempos, recibía la comunión diariamente-, fueron el secreto de su santidad. Se preocupó por conformarse a Cristo crucificado. Tomó en serio el Evangelio y trató siempre de vivirlo con todas sus consecuencias. Murió el 12 de enero de 1667 en Palermo. Tenía 62 años. El papa Clemente XIII lo beatificó el 15 de mayo de 1768, y Juan Pablo II lo canonizó el 10 de junio del 2001.

-Beato Nicolás Bunkerd Kitbamrung, sacerdote tailandés, mártir, Tailandia, 1944. Nació el veintiocho de febrero de mil ochocientos noventa y cinco en Sham Phran, Nakhon Pathom (Tailandia). Uno de seis niños. Sus padres eran convertidos, y lo criaron como cristiano. Entró en el seminario menor de Hang Xan a la edad de trece años, y el seminario principal de Penang, Malasia en 1920. Ordenado en Bangkok, Tailandia en mil novecientos veintiséis. Pastor en la explosión Nok Khneuk y Phitsanulok. Misionario al Norte de Vietnam a partir de mil novecientos treinta a mil novecientos treinta y siete, trabajando para traer detrás a los católicos que habían caído de su práctica debido a la pobreza. Cuando la guerra explotó entre Francia e Indochina, acusaron a Nicolás de espiar para el francés. En mil novecientos cuarenta y uno lo arrestaron y fue condenado a diez años en la prisión. Allí él contrajo la tuberculosis que, con las dificultades de la prisión, de asesinatos eventuales, pero no antes de que él pasó dos años que traían la fe a sus presos de compañeros, bautizando por lo menos sesenta y ocho presos. Murió el doce de enero de mil novecientos cuarenta y cuatro de la misma enfermedad de tuberculosis en Bangkok, (Tailandia). Primer sacerdote mártir del Tailandia. Su proceso de beatificación fue iniciado el siete de marzo de mil novecientos noventa y cinco, su martirio fue reconocido por su Santidad el Papa Juan Pablo II, el veintisiete de enero de dos mil, su martirio se lee en latín: ex aerumnis carceris, que en español se traduce como: Muerto por las heridas físicas y morales, influidas en el durante su encarcelamiento, fue beatificado el cinco de marzo de dos mil por Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro, junto con otros cuarenta y tres mártires asesinados por odio a la fe, en latín se traduce: in odium fidei, porque un mártir para ser beatificado no se necesita un milagro, si no aprobar su muerte.

-Beato Pedro Francisco Jamet, sacerdote, Francia, 1845. Sacerdote nacido en Frenes (diócesis de Sées) en mil setecientos sesenta y dos, muerto en mil ochocientos cuarenta y cinco. Beatificado el diez de mayo de mil novecientos ochenta y siente por el Papa Juan Pablo II en Roma. El padre Jamet hizo sus estudios en Caen y era pedido ser sacerdote en mil setecientos ochenta y siete. Después de la revolución francesa de mil setecientos ochenta y nueve, rechaza el juramento en la constitución y siente bien al sacerdocio refractario. Permanece sin embargo en Normandía, a pesar de los grandes peligros en el país. Es en aquella época que vuelve la toma de refugio en Frenes. Restaura entonces y funda el Instituto de las Hermanas del Buen Pastor de Caen para la gente perjudicada física y mentalmente. Lo que da una segunda respiración, él se mira como el segundo fundador de esta congregación fundada en mil setecientos diecisiete. Él se hace rector de la universidad de Caen de mil ochocientos veintidós a mil ochocientos treinta. Su proceso de beatificación fue iniciado el dieciséis de enero de mil novecientos setenta y cinco. La heroicidad de sus virtudes fue aprobada el veintiuno de marzo de mil novecientos ochenta y cinco. Causa: 93 rue Caponière, B.P. 6, 14012 Caen CEDEX, Francia.

-San Victoriano, abad de Asán, provincia de Huerca, 580. Si bien la existencia histórica de San Victoriano se prestaba a dudas, la cuestión quedó zanjada en 1900, con la publicación que hizo Hübner de una inscripción. Victoriano parece haber nacido en Italia y vivido algún tiempo en Francia. Lo que es seguro es que fue abad de Asán, en Aragón, donde dirigió muchos años una vigorosa y devota comunidad. Unos treinta o cuarenta años después de su muerte, Venancio Fortunato escribió un epitafio en el que alaba sus virtudes, sus milagros y su gran fama de maestro de la observancia monástica. Ha llegado hasta nosotros una biografía latina que data probablemente del siglo VIII, o poco después. Está ya probado que San Victoriano murió en 558.

-Beato Antonio Fournier, Padre de Familia, mártir, Francia, 1794. Nació el veinticéis de enero de mil setecientos treinta y seis en La Poitevinière en el Departamento de Maine-et-Loire (Francia) Laico conjugado y padre de Familia, trabajó como artesano en la escuela particular de maestros del arte. Fué fusilado por su fe a la Iglesia el doce de enero de mil setecientos noventa y cuatro cerca de Avrillé. El Papa Juan Pablo II a beatificado a Antoine Fournier el diecinueve de febrero de mil novecientos ochenta y cuatro unido a un grupo completo de noventa y nueve mártires -incluyendo a Antonio- de la diócesis de Angers, capitán del Sacerdote Guillermo Repin, víctima de la misma Persecución.

-San Aelredo o Etelredo, abad de Rielvaux o Rieval, en la provincia de York, 1109-1166. Nacido en Hexham, Inglaterra, en el año 1109, era un hombre refinado a quien le gustaba leer a Cicerón. Trabajaba con éxito en la corte del rey David de Escocia. Dejó todo y a los 26 años ingresó como cisterciense en Rievaulx. No tardó mucho en ser elegido abad y gobernó el monasterio hasta su muerte.
Dirigió con sabiduría y con bondad a sus 600 monjes, quienes le respondían con fidelidad. Su breve tratado sobre la amistad espiritual es delicioso. Fue uno de los grandes escritores ascéticos cistercienses. Entre sus obras, además de numerosos sermones, hay que citar El espejo de caridad, El tratado de la amistad espiritual, y El libro acerca del Niño Jesús a los doce años. Son también interesantes sus libros de historia de Inglaterra, sus vidas de santos ingleses y su rica colección epistolar.

-Santa Taziana, mártir, Roma, 226. Mártir, en Roma, la cual en tiempo del Emperador Alejandro fue degollada con uñas y garfios de hierro, echada a las bestias, y después en una hoguera; y saliendo de todo esto ilesa, fue degollada, y pasó a la gloria eterna.
-San Sátiro, mártir, Acaya, 267. Mártir, en Acaya, quien pasando por delante de un ídolo, soplando contra él, y haciéndose la señal de la cruz en la frente, cayó inmediatamente el ídolo; por lo cual fue degollado.

-Venerable, Juan Merlini, Roma, 1873. Nació en Espoleto (Perugia, Italia el veintiocho de agosto de mil setecientos noventa y cinco. Él era un compañero preferido de Santo Gaspar del Búfalo, el fundador de los misionarios (as) de la Preciosísima Sangre (C.PP.S). Merlini era el tercer asesor que el general (por todo el mundo superior) de C.PP.S. El jugó un papel importante donde está estableciendo a las Hermanas Adoratrices de la Preciosísima Sangre (ASC) con Santa María De Mattias. La vida de Merlini no estuvo marcada por cualquier momento crucial o acontecimiento dramático, pero era una vida de la virtud que él lo hizo. Qué fue recordado de mayoría sobre Merlín, que era la manera que él realizó cosas ordinarias de extraordinario bien. Muere en Roma (Italia) el doce de enero de mil ochocientos setenta y tres, a los setenta y siete años de edad. Mucha de la vida de Merlini actualmente se está traduciendo de italiano a inglés. Su proceso de beatificación fue iniciado el veintiséis de enero de mil novecientos veintisiete. Su vida virtuosa fue reconocida por la iglesia católica como siendo digno de veneración, siendo "declarado venerable," y su causa para ser Santo está actualmente en curso. Causa: Missionari del Preziosissimo Sangue, Viale di Porta Ardeantina, 66, 00154 Roma, Italia.

-Venerable, José Pesci (de Jesús y María), Italia, 1929. Anteriormente se llamaba Vicente Francisco Pesci, nació el trece de septiembre de mil ochocientos cincuenta y tres en Filettino, Frosinone (Italia) entra a la Congegación de los sacerdotes Pasionistas, murió el doce de enero en Pontecorvo, Frosinone (Italia) a los setenta y cinco años de edad. Su proceso de Beatificación fue iniciado el once de septiembre de mil novecientos ochenta, la Congregación para las Causas de los Santos le otorgo como número de protocolo el setecientos cincuenta y cuatro, Su Santidad el Papa Juan Pablo II aprobó la heroicidad de sus virtudes y lo declaró "Venerable" a José Pesci solo hace falta un milagro para ser beatificado, todo milagro, favor o gracia especial atribuido por este Venerable Siervo de Dios, comunicarlo a: Pp. Passionisti, Contrada Farnete, 5, 03037 Pontecorvo (FR), Italia.

-Santos Zótico, Rogato, Modesto y Cástulo, con cuarenta legionarios, mártires, Africa.

-San Zótico, m., Tivoli, 126.

-Cuarenta y dos monjes martirizados en Efeso por defender el culto de las sagradas imágenes, bajo Constantino Coprónimo, 741-775.

-San Juan, obispo de Ravena, s. VI.

-San Probo, obispo de Verona. 236.

-San Ferreolo, Obispo y mártir, ?.

-San Martín de León, (de Santa Cruz), sacerdote, 1203.
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Santa Cesárea, mártir
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Santa Taziana de Roma, mártir
Beato Antonio Fournier, mártir
Beato Nicolás Bunkerd Kitbamrung, mártir
Venerable, Juan Merlini
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