San Andrés Corsini, obispo de Fiésol
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-Epifanía de Nuestro Señor y de los Santos Reyes Melchor, Gaspar y Baltasar. Epifanía quiere decir manifestación. Pero la manifestación de Cristo al mundo encierra múltiples aspectos. Por eso la Iglesia celebra, en el tiempo de Navidad, dos clases de sucesos que manifiestan progresivamente en Jesús al Hijo de Dios hecho hombre. Unos perfilan su nacimiento e infancia, otros señalan los comienzos de su vida pública. Entre los primeros, el más significativo es la llegada de los Magos a Belén, entre los segundos, el bautismo del Señor en el Jordán. Si la llegada de los Magos ha centrado más la atención que la de los pastores, es debido a que se trataba de unos hombres que venían de fuera de las fronteras de Israel, del lejano Oriente. Al atraerles hacia Cristo-Niño, Dios quiso revelar «para luz de los pueblos, el misterio de nuestra salvación». Se trata de una Fiesta de Cristo, «Señor del señorío", que nos esclarece «la gloria de su inmortalidad. La Epifanía es también, por consiguiente, la fiesta de la vocación de los hombres a la fe, y después a la visión de Dios. Jesús, que en la Eucaristía «se inmola y se da en comida», se encuentra presente en nuestro caminar hacia la luz, desde la fe hasta la visión. De este modo, la celebración litúrgica nos ofrece «su luz» que nos orientará, como a los Magos, hasta el final del camino.

-Santos Reyes Melchor, Gaspar y Baltasar.
I. Los Magos ofrendaron mirra a Nuestro Señor, para honrar su humanidad. Jesús es Hombre, y lo es por amor nuestro, porque por amor nuestro tomó un cuerpo semejante al nuestro. Amémoslo, pues, y ofrendémosle nuestro cuerpo. Este cuerpo es vuestro, ¡oh Jesús mío!, disponed de él como os plazca, sano o enfermo, vivo o muerto. ¡Qué feliz sería si pudiese sufrir con Vos, para reinar un día también con Vos! Me habéis rescatado todo entero, a fin de poseerme todo entero. (San Agustín).

II. Jesús es hombre, mas también es Rey. Por eso se le ofrenda oro. Es el dueño de nuestros bie nes, Él nos los dio; debemos servirnos de ellos para honrarlo, para engalanar sus altares, para socorrer a los pobres. Ve a Jesús en sus pobres, con la fe de los Magos que, contemplando en el pesebre a un niño pobre y abandonado, lo reconocieron como a su Rey y a su Dios. Si eres pobre, ofrece a Jesús tu pobreza; esta ofrenda le será más agradable que todos los tesoros de la tierra.

III. Los Magos ofrecieron incienso a Jesús, y reconocieron así su Divinidad. El incienso que tú le debes presentar, es la oración que eleva a tu alma hasta Dios. Humíllate ante este Soberano, ofrécele todas las potencias de tu alma, adóralo, témelo. Acuérdate sobre todo que los Magos volvieron por otro camino; cambia de vida a ejemplo suyo, y después de haberte dado a Jesucristo, no te des más al mundo. Por el cambio de ruta, entendemos el cambio de vida. (Eusebio).

-Santa Viltrudes o Wiltrudis, viuda (+986) En "Bavaria Sancta", Radero nos dice que Viltrudis era una doncella que obtuvo de su hermano, el conde Ortulfo, el permiso de rechazar todas las proposiciones de matrimonio que se le habían hecho. Sin embargo, parece cierto que fue la esposa de Bertoldo, duque de Baviera, y que al morir su marido, hacia el año 947, entró en religión. Ya desde que vivía en el mundo había sido renombrada por su virtud y su habilidad en las labores manuales. Su fervor se intensificó en la religión. En 976, fundó cerca de Neuburgo, Alemania, en el Danubio, la famosa abadía de monjas benedictinas de Bergen, de la que fue la primera abadesa. Murió en el año 986.

-San Erminoldo, abad de Sordi, en Alemania, 1121. La vida medieval de San Erminoldo pertenece a un tipo muy poco satisfactorio de biografía espiritual. El autor sólo piensa en glorificar al santo, sin preocuparse mucho por la verdad de los hechos. Erminoldo, que había llegado al monasterio siendo un niño, pasó toda su vida en el claustro. Como se distinguiera en Hirschev por la estricta observancia de las reglas, fue elegido fue abad de Lorsch; pero una disputa sobre la legitimidad de su elección le obligó a renunciar al cargo, un año más tarde. En 1114, a petición de San Otón de Bamberga, fue enviado al monasterio de Prüfening, fundado poco antes, y en él fue primeramente prior y más tarde abad, a partir de 1117. Los calendarios y martirologios locales le ponen en la lista de los mártires, pero en realidad murió a manos de una facción de conspiradores que formaban parte de su comunidad y se rebelaron contra la severidad de su gobierno, el 6 de enero de 1121. Uno de los conspiradores le descargó una viga en la cabeza. Erminoldo se debatió varios días entre la vida y la muerte y terminó sus días en la fiesta de la Epifanía, a la hora que él mismo había predicho. Fue famoso tanto por su espíritu de oración, como por su caridad con los pobres. Se conserva la memoria de numerosos milagro operados en su tumba.

-Santa Macra. virgen y mártir, Reims, 287. virgen, en el distrito de Reims, la cual en la persecución de Diocleciano, por disposición del presidente Riciovaro, fue arrojada en una hoguera, y saliendo ilesa, luego le cortaron los pechos y la metieron en oscura y hedionda cárcel, y la revolcaron sobre cascos agudos de barro y sobre ascuas encendidas, y haciendo oración entregó su espíritu al Señor.

-San Melanio, obispo de Rennes, Francia, 530. Obispo y confesor, en Rennes de Francia, quien después de haber hecho innumerables milagros, fijada la vista en el cielo, voló glorioso al Señor. Melanio nació en las riberas del Vilaine, en Placs o Plets, de la diócesis de Vannes, en Bretaña. A la muerte de San Amando, obispo de Rennes, las instancias del clero y de los fieles de esta iglesia le obligaron a aceptar el gobierno pese a los reparos de su humildad. Tuvo parte importante en la redacción de los cánones del concilio que se realizó en Orléans, en 511, y trabajó después para que se observaran dichas normas.
Junto con los obispos de Tours y de Angers, escribió a dos sacerdote bretones para recordarles la observancia de las reglas canónicas sobre el celibato y la liturgia.
Son más bien pocos los detalles que se tienen de su vida; pero podemos juzgarla por la gran veneración de que estuvo rodeada su memoria. Su ce1o contribuyó a que desaparecieran los restos de la idolatría que aún quedaba en su diócesis.
Murió en Placs, cerca de un oratorio que había hecho construir para dedicarse allí a la oración y a la meditación. Es muy difícil precisar la fecha de su muerte, que generalmente se sitúa hacia 530. Monseñor Duchesne se contenta con decir que, en el año 549, Rennes tenía un obispo que se llamaba Febedelio. ¿La muerte llegó el 6 de enero o el 6 de noviembre? Cosa extraordinaria: hacia el fin del siglo VI, un compilador franco del martirologio jero nimiano, asignó a San Melanio dos fiestas, una el 6 de enero para la ordenación y otra el 6 de noviembre para la deposición. La segunda recensión del mismo martirologio, en el siglo VII, sitúa en el 6 de enero el nacimiento, ordenación y muerte de San Melanio. Puede ser, dice monseñor Duchesne, que el copista haya interpretado mal las     Admitamos con el biógrafo que Melanio murió en Placs el 6 de enero y que su sepultura tuvo lugar en Rennes diez meses después, es decir, el 6 de noviembre. La traslación se hizo sobre una barca, remontando el curso del Vilaine. En esta ocasión, tuvieron lugar numerosos milagros. Un calendario bretón del siglo XII, recogido por F. Duine, da tres fiestas de S. Melanio a lo largo del año, a saber: el 6 de enero, el 6 de noviembre y el 11 de octubre una dedicación.
Es suficiente decir que el culto a Melanio comenzó inmediatamente despué de su muerte, tuvo una gran extensión y llegó hasta Borgoña. Gregorio di Tours (Gloria conlessorum, c. LIV) dice que sobre la tumba de San Melanio en Rennes, construyeron una basílica que se hundió durante un incendio, pero el sarcófago no sufrió daño alguno. Es lamentable que la advocación de esta iglesia haya sido cambiada, ya que, renovada muchas veces en el curso de los siglos, conservaba siempre la tumba del santo obispo.

-Santa Rafaela del Sagrado Corazón, (Rafaela Porras y Aillón) nació en Pedro Abad, Córdoba, el 1850. Fueron trece hermanos: once varones, Dolores y Rafaela. Cuatro años tenia Rafaela cuando murió su padre. Y cuando apenas cuenta 19, pierde a su madre. Esta muerte le afectó mucho. "Prometí al Señor no poner jamás mi afecto en criatura alguna". Pero ya a sus 15 años habia hecho voto de castidad perpetua.
Rafaela y Dolores intensifican su piedad y obras de caridad. Pasan un tiempo de reflexión en las Clarisas de Córdoba. Un virtuoso sacerdote, D. Antonio, las orienta. Entran en contacto con la sociedad de Maria Reparadora. Cuando la sociedad se traslada a Sevilla, ellas se quedan en Córdoba. Con la ayuda del Sr. Obispo, Fray Ceferino González, fundan el Instituto de Adoradoras del Santísimo Sacramento e Hijas de María Inmaculada.
Por incomprensiones del Sr. Obispo se trasladan a Andújar y de allí pasan a Madrid. Les acompañan 16 religiosas. Muere su portector, D. Antonio, y le sustituye el P. Cotanilla, jesuita, y el obispo auxiliar, doctor Sancha .Ha sido un viacrucis con muchas estaciones. Pero la nueva Fundadora, Madre Rafaela, lo acepta todo, recitando versículos del Tedeum.
El primado de España, cardenal Moreno, les concede la aprobación diocesana en 1877. Por fin el Papa León XIII, el año 1887, aprobaba la Congregación con el nombre de Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, y las Constituciones, inspiradas y bien que le costó en las reglas de S. Ignacio.
Pronto se multiplicaron las fundaciones de nuevas casas: obras de apostolado y adoración reparadora. En la base de todo estaba la altísima y continua oración, que la M. Rafaela vivía e infundía en sus hijas, y sus heroicas virtudes, sobre todo la profundísima humildad, tanto que alguien llamó a la Madre "la humildad hecha carne".
Surgen pronto las desconfianzas, las incomprensiones, el arrinconamiento, el largo y absoluto olvido. Es un caso quizá único y ejemplarísimo en una Fundadora. Graves dificultades que surgieron en el gobierno, la movieron a renunciar al generalato a favor de su hermana Dolores. Fue un largo y dolorosisimo calvario. "Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?" Estaba en la plenitud de su actividad, a sus 43 años. Es el grano de trigo que muere para fructificar. Y así pasa más de 30 años.
Es difícil comprender el aislamiento, duros trabajos y humillaciones por las que se le hace pasar. Y para explicar esta situación, se divulga la especie de que se ha nublado su razón. La Madre se abraza a la "locura de la cruz", y una vez más, calla, sin una queja, en su pasión. Dolorida, pero serena, recorre ese espinoso camino, sostenida sólo por Dios, que la consuela con gracias internas y manifestaciones extraordinarias.
Sólo tres breves salidas hizo desde la casa de Roma, a Loreto, Asís y España, donde ni siquiera pudo visitar a su hermana en Valladolid, que vivía allí retirada también del gobierno de la Congregación, y "bajó de nuevo a su Nazaret", para seguir allí súbdita hasta la muerte, sirviendo en el silencio y la inmolación. Ni su director podía comprenderla y consolarla, pues hasta ignoraba que ella fuera la Fundadora. Ella callaba.
Pasaba muchas horas ante el Santísimo de rodillas, lo que le causó una enfermedad en las rodillas. Se fue consumiendo poco a poco en holocausto de amor. El Año Santo 1925 volaba a descansar en los brazos del Padre. El que se humilla será ensalzado. Comprobada la heroicidad de sus virtudes, fue beatificada por Pío XI el 18 de mayo de 1952. 

-San Andrés Corsini, obispo de Fiésole. (4 febrero) (9 enero), Italia, Noviembre 30, 1301 - Enero 6, 1374. "El lobo que llegó a ser cordero". Nace en Florencia a principios del siglo XIV. Tuvo una juventud borrascosa pero después, se convirtió y abrazó la vida religiosa en el convento carmelitano de su ciudad natal. Fue elegido provincial de la Toscana en el capítulo general de Metz y siendo provincial, fue nombrado obispo de Fiésole el 13 de octubre de 1349. Gobernó su Iglesia durante 24 años con admirables ejemplos de caridad y con el brillo de su palabra. Se distinguió por su celo apostólico, prudencia y amor a los pobres. Además, escribió Comentarios a la Sagrada Escritura, Decretos Episcopales y Leyes Eclesiásticas, Sermones. En el Carmen de Florencia, sobre su tumba está escrito: Admirable por el ejemplo de su vida y de su elocuencia. Lleno de méritos murió el 6 de enero de 1374 y muy pronto empezó a tributársele culto. Su cuerpo se conserva en la Capilla a él dedicada en el Carmen de Florencia. En la Basílica de San Juan de Letrán de Doma también tiene dedicada una capilla muy bella. Fue canonizado en 1629.

-San Nilamón, monje que se hizo recluso por huir del episcopado. Geris, Egipto, s. IV. emparedado, en Geris de Egipto, llamado así porque estuvo encerrado mucho tiempo en una celda cerca de Alejandría; habiendo sido electo Obispo de Pelusia contra su voluntad, se puso en oración, y en este acto entregó su alma al Creador.

-San Pedro Tomas, obispo de Constantinopla, que luchó contra los infieles y los bizantinos con la espada y con la pluma, muerto en Famagusta en 1366. Patriarca de Constantinopla, del orden carmelita. Nació en Aquitania de padres pobres. Se dedicó a los estudios pidiendo por Dios el pan que había de comer, e hizo tan rápidos progresos, que pronto llegó a leer, primeramente gramática y luego lógica. Profesó después en la orden del Carmelo, donde fue dechado de virtudes y ejercitó por mandato de sus superiores el cargo de enseñar filosofía en varios conventos de su Orden. Desempeñó por espacio de doce años los oficios de nuncio y legado apostólico. Hacia el año 1354, probablemente, recibió la consagración episcopal de manos de Guidone Episcopo Portuensi. Después de otras diócesis que rigió como obispo, gobernó la de Creta como arzobispo, hasta que, finalmente, en 1364 le eligió Urbano V patriarca de Constantinopla. Bernardino de Bustos Minorita en su Mariale, Sermón 4.° de Conceptione, parte tercera, y Fernando Quirino de Salazar, de lnmaculata Conceptione, cap. 42, dicen que fue uno de los acérrimos defensores de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. Profesó sincera y filial devoción a esta gran Señora, de quien á su vez recibió él grandes favores. Murió en Famagusta (Chipre) el 6 de Enero de 1366.

-Beato Juan de Rivera, arzobispo y virrey de Valencia, 1532-1611.
Arzobispo de Valencia y Patriarca de Antioquía, fue el alma de la restauración espiritual de la diócesis de Valencia al aplicar las directrices del Concilio de Trento.
Nació en Sevilla en 1532. Su padre Pedro Enríquez y Afán de Ribera y Portocarrero, duque de Alcalá y marqués de Tarifa, llegaría a ser virrey de Cataluña y Nápoles.
Recibió la tonsura clerical el 23 de marzo de 1544 en la iglesia de San Esteban de Sevilla. Poco después pasó a Salamanca, donde cursó cánones, artes y teología.
A propuesta del rey Felipe II el Papa Pío IV lo nombró obispo de Badajoz, el 27 de mayo de 1562.
El Papa San Pío y en el consistorio del 30 de abril de1568 le confirió el título de Patriarca de Antioquía, y dos meses después lo promovió al arzobispado de Valencia. El 21 de marzo del año siguiente hacía su entrada en la capital de la Diócesis.
Tomando como prototipo del pastor el retrato descrito en "Stimulus pastorum", de Bartolomé de los Mártires, y el sermón de su amigo fray Luis de Granada, sobre la figura ideal del prelado, San Juan de Ribera trabajó durante 42 años sin descanso en la diócesis de Valencia procurando llevar a buen camino a la grey que se le había confiado.
No hubo aspecto de las estructuras diocesanas que no fuese objeto de su celo pastoral.
Las atenciones al clero, presentándole, a través de sus cartas pastorales y de los siete Sínodos Diocesanos, la figura ideal del pastor.
Manifestó su preocupación por elevar la enseñanza de la teología en la Universidad, necesitada de urgente e intensa reforma.
La reforma de las órdenes religiosas, fundando durante su pontificado 33 conventos en la Diócesis.
La formación cristiana de los fieles, a los que frecuentemente les predicaba la Palabra de Dios, y que le llevó a recorrer once veces en Visita Pastoral la amplia geografla diocesana.
A todos los medios recurrió para conseguir la conversión de los moriscos, sin poderlo lograr. Finalmente se resolvió el problema mediante el decreto del rey Felipe III, que los expulsaba del suelo español en 1609.
Nombrado por el rey Felipe III virrey y capitán general de Valencia (1602-1604), supo llevar con gran acierto este cargo, reprimiendo el bandidaje y la corrupción.
Tuvo amistad con todos los santos que florecieron en aquellos tiempos: San Juan de Ávila, San Luis Bertrán, San Francisco de Borja, San Carlos Borromeo, San Pedro de Alcántara, San Pascual Bailón, San Salvador de Horta, San Alonso Rodríguez, Santa Teresa de Jesús, San Roberto Belarmino, San Lorenzo de Brindis, Beato Nicolás Factor, Beato Andrés Hibernón y Beato Gaspar Bono.
Falleció santamente el 6 de enero de 1611, en el Colegio Seminario de Corpus Christi, que él mismo fundara como monumento a la Eucaristía y para la formación de los candidatos al sacerdocio. Fue beatificado en 1796.
Con San Juan de Ribera la diócesis de Valencia llegó a un gran esplendor, y quedó marcada en el futuro por la línea de renovación eclesial que trazó con los 42 años de su pontificado.

-Beata Rita Amada de Jesús, (Rita López de Almeida) fundadora. nació el 5 de Marzo de 1848, en un pequeño pueblo de la parroquia de Ribafeita, Diócesis de Viseu - Portugal. Pocos días después fue bautizada con el nombre de Rita Lopes de Almeida.
Creció en un ambiente familiar de mucha piedad, donde en las noches se hacía lectura espiritual. Desde su niñez demostró una devoción especial a Jesus Sacramentado, la Santísima Virgen y S. José, así como cariño por el Santo Padre, quien en ese tiempo se encontraba en exilio.
La Iglesia en Portugal continuaba a ser perseguida por parte de la Masonería, que se apoderó de los bienes eclesiásticos, cerró los Seminarios, y Casas de Religiosos. A los Institutos de Religiosas, les prohibió la admisión de Novicias. Obispos y sacerdotes provenientes de familias de alto nivel económico fueron objeto también de ataques. Debido a esto no podían dedicarse a su ministerio completamente, ya que tenían que defenderse. Todo esto debilitó en parte la Iglesia.
Pero esta situación política no apagó el ansia de una auténtica vida cristiana que la familia de Rita experimentaba, en especial sus Papás, así como el deseo de comunicarla a los demás. En este ambiente familiar Dios suscitó en Rita la vocación misionera, para liberar la juventud del indiferentismo religioso, y fomentar los valores morales, y así con este apostolado pudo fortalecer la familia.
Su celo apostólico hizo de ella una itinerante. Iba de pueblo en pueblo y enseñaba a orar. A través del Santo Rosario y otras oraciones deseaba despertar en los corazones de quienes la escuchaban, la imitación de Nuestra Señora, Madre de Dios.
En su apostolado buscaba siempre las personas que llevaban una vida inmoral, y hacía todo lo posible para rescatarlas del mal y conducirlas a Dios. Este estilo radical de apostolado, la hizo objeto de amenazas de muerte.
A la oración unió la penitencia. Para llevar a cabo este objetivo, logró conseguir algunos “instrumentos de mortificación”, en sus visitas a las Hnas. Benedictinas del Convento de Jesus a Viseu.
En este tiempo, con la ayuda de su Confesor, pudo discernir que Dios la llamaba a la Vida Consagrada. En esta Época no era posible entrar a ningún Instituto, debido a que las leyes masónicas prohibían la entrada de novicias. Por lo tanto, Rita siguió en el “mundo”, entregada al apostolado y a las prácticas de mortificación, con la esperanza de poder consagrarse a Dios en el futuro. Durante este tiempo rechazó pretendientes, algunos de ellos ricos, pues según ella ya había hecho su consagración a Dios en el íntimo de su corazón.
Su consagración a Dios la llevó a la práctica frecuente de la Comunión Reparadora, que fomentó su fervor Eucarístico, y a la devoción al Sagrado Corazón. Dios hizo de ella un verdadero apóstol concediéndole una pasión por la salvación de las almas.
Colaborando con el apostolado de Rita, sus padres llegaron a albergar en casa mujeres muy deseosas de conversión.
Como a los 20 años de edad, su deseo de consagrarse a Dios aumentó considerablemente. Compartió con sus padres este su gran deseo. No obstante la fe y vida ejemplar cristiana de sus padres, sus padres no aprobaron su decisión. Rita no desistió, al contrario, continuó nutriendo la esperanza de realizarlo. Y a la edad de 29 años logró entrar a una Congregación.
Esta congregación era la única que existía en Portugal porque era extranjera, y se dedicaba solo a ayudar a los pobres. Pero como el carisma de este Instituto era diverso del tipo de celo apostólico que ardía en su corazón, Rita no se pudo identificar con el.
El Director Espiritual de la Comunidad, en quien Rita confiaba plenamente, vio que la Voluntad de Dios para ella, era: el recibir y educar niñas pobres y abandonadas. Rita salió de este Instituto, de origen francés, a la edad de 32 años.
De acuerdo con el Rev. P. Francisco Pereira, S.J. buscó los medios para prepararse y realizar su futura y urgente misión. Rita era dotada de muchos dones y virtudes y de naturaleza piadosa, y solo deseaba cumplir la voluntad de Dios.
Dócil a su Director Espiritual, logró vencer los conflictos político y religiosos y fundar un Colegio-Instituto de Jesús, María y José, en la Parroquia de Ribafeita, con la espiritualidad de la Sagrada Familia, el 24 de Septiembre, 1880.
En breve tiempo, este tipo de apostolado se extendió a otras diócesis de Portugal. En las diócesis de Viseu, Lamego y Guarda, las autoridades civiles trataron siempre de suprimirlo. Experimentó dificultades de carácter económico, asi como con una religiosa de su Instituto.
Aún más, en el año 1910, se desencadenó una feroz persecución contra la Iglesia. Todos los Institutos fueron suprimidos, sus propiedades fueron expropiadas incluyendo el Instituto de Madre Rita, quien consiguió refugiarse en su tierra natal.
Es aquí donde poco a poco logró localizar sus religiosas dispersas debido a la situación política, y reagruparlas en una humilde casa de Ribafeita. Desde este lugar, envió varios grupos de ellas a Brasil, que perpetuaron el Carisma de la Fundadora. En esta forma su Instituto pudo sobrevivir.
Madre Rita, falleció el 6 de Enero de 1913, en Casalmendinho (Parroquia de Ribafeita), en olor de santidad. Su funeral, fue presidido por el Vicario General de la Diócesis, y fue un acción de gracias a Dios por el don de esta religiosa a la Iglesia y al mundo.

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Sierva María del Amor Misericordioso Guízar Barragán
Religiosa y Fundadora 1899 - 1973. Nació en Cotija de la Paz, Michoacán, el 11 de noviembre de 1899. Sus padres fueron Emiliano Guízar Valencia y Lucía Barragán. A los 15 años se consagró a Dios. Visitaba enfermos y presos. Se preocupaba por los sacerdotes y su ministerio. Afectuosamente le decían "Madre Chui". El 26 de julio de 1961 fundó el Instituto de "Siervas Guadalupanas de Cristo Sacerdote", en el Santuario de la Quinta Aparición de la Virgen de Guadalupe, en Tulpetlac, Estado de México, a favor de los sacerdotes ancianos, enfermos y en sus responsabilidades pastorales. Falleció el 6 de enero de 1973 y fue sepultada en el Santuario de la Quinta Aparición, a petición del Párroco Enrique Amezcua. Su causa fue introducida el 16 de julio de 1997, en la Catedral de Ecatepec. La Fase Diocesana dio fin en el centenario de su nacimiento, el 11 de noviembre de 1999, con una solemne misa en la Catedral de Ecatepec, oficiada por Justo Mullor, Nuncio Apostólico; el Arzobispo Luis Morales Reyes, Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano; Onécimo Cepeda, Obispo de Ecatepec y otros más. El Nuncio Apostólico Justo Mullor, en su homilía señaló: "Es una de esas voces que el Espíritu Santo quiere que se hagan sentir con urgencia e insistencia invitando a la Iglesia a todos los creyentes a purificarnos, no sólo de nuestras miserias y pecados, sino también, de adherencias culturales superfluas a fin de centrar nuestras vidas personales y comunitarias en lo único fundamental: en poner en sintonía nuestras voluntades con la voluntad de Dios".

-San Guido (Guy) de Auxerre, Auxerre, siglo X - † 6 enero 961

-Santa Liceria, virgen y mártir, Sens.

-San Federico, monje en San Vaast de Arras, 1020.

-Santa Basilisa Mártir en Tebaide.

-San Pompeyano, mártir en Cagliari, Cerdeña.

-Un grupo de mártires africanos, quemados en la persecución de Severo, 210.

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Fernando de Ribera, Henando de la Cruz, Sacerdote jesuita nacido en Panamá en el año 1592, hijo legítimo de los hidalgos sevillanos don Fernando de la Vega y Palma, y doña Leonor de Ribera, quienes lo bautizaron con el nombre de Fernando de Ribera. El aventurero espíritu de su juventud le trajo a Quito, donde cierta vez se batió en duelo e hirió gravemente a su adversario. Cuentan las tradiciones que, arrepentido, ingresó a la Compañía de Jesús -donde adoptó el nombre de Hernando de la Cruz- y poco después estableció una escuela de pintura.
Fue uno de los más notables artistas de la Escuela Quiteña, y entre sus obras más importantes se destacan "El Infierno" y "La Resurrección" (El Juicio) que se guardan en la iglesia de La Compañía. Murió en Quito el 6 de enero de 1646, en Olor de Santidad.

-Sierva de Dios, María Geralda Guerrero García de Piñeiro, laica casada. Nació en Caricuena, La Grita, Táchira. Octubre 13, 1885 + Barquisimeto, Lara, Venezuela. Enero 6, 1972.
Grupo "Vidas Santas" †
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San Melanio, obispo de Rennes
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Sierva María del Amor Misericordioso Guízar
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Sierva de Dios, María Geralda Guerrero García de Piñeiro