

-Santa Ágape, virgen y mártir († 304) El año 302, el emperador Diocleciano publicó
un decreto que condenaba a la pena de muerte a quienes poseyesen o guardasen
una parte cualquiera de la Sagrada Escritura. En aquella época vivían en Tesalónica
de Macedonia tres hermanas cristianas, Agape, Quionia e Irene, hijas de padres
paganos, que poseían varios volúmenes de la Sagrada Escritura. Tan bien escondidos
los tenían, que los guardias no los descubrieron sino hasta el año siguiente,
después de que las tres hermanas habían sido arrestadas por otra razón.
Dulcicio presidió el tribunal, sentado en su trono de gobernador. Su secretario,
Artemiso, leyó la hoja de acusaciones, redactada por el procurador. El contenido
era el siguiente: "El pensionario Sandro saluda a Dulcicio, gobernador de
Macedonia, y envía a su Alteza seis cristianas y un cristiano que se rehusaron
a comer la carne ofrecida a los dioses. Sus nombres son: Agape, Quionia, Irene,
Casia, Felipa y Eutiquia. El cristiano se llama Agatón". El juez dijo a las mujeres:
"¿Estáis locas? ¿Cómo se os ha metido en la cabeza desobedecer al mandato
del emperador? Dulcicio interrogó a Ágape sobre sus convicciones religiosas.
Su respuesta fue: "Creo en Dios y no estoy dispuesta a renunciar al mérito de mi
vida pasada, cometiendo una mala acción". -Santos Faustino y Jovita, hermanos, mártires († 122) Faustino y Jovita que eran hermanos, habían nacido en Brescia, y provenían de una de las más importantes familias de la ciudad. Según la tradición de Brescia, ambos santos predicaron valientemente el cristianismo, en tanto que el Obispo de la ciudad se había escondido por temor. Su celo excitó la furia de los paganos. Un poderoso señor pagano, llamado Julián, les aprehendió. Los mártires fueron torturados y enviados a Milán, Roma, y Nápoles, de donde volvieron finalmente a Brescia. Sin embargo, durante la travesía, los santos consiguieron bautizar a una multitud de gente; solo por citar un ejemplo en el viaje de Roma a Nápoles, bautizaron a 191.128 personas. En vista que ni las torturas ni las amenazas consiguieron doblegar su constancia, el emperador Adriano, que se hallaba de paso en Brescia, ordenó que fueran decapitados. La ciudad de Brescia los venera como sus principales patronos y pretende poseer sus reliquias. Eran dos hermanos--ambos varones, aunque el nombre del segundo de ellos puede inducir a equívoco--naturales de Brescia, en la Lombardía; "modestos, virtuosos y unidos entre sí con el vínculo de una hermanable caridad", una vez Faustino ordenado de sacerdote y Jovita de diácono, se dedicaron a predicar la fe cristiana, consiguiendo numerosas conversiones. Como castigo por aquel incalificable sacrilegio de transformar la riqueza en polvo, los dos cristianos fueron entregados al verdugo, y se les degolló junto a una puerta de Brescia que da al camino de Cremona. -San Claudio de la Colombiere, († 1682) La "llamada" a la vida religiosa es un misterio. El Señor se sirve de miles de caminos para conseguir lo que quiere. El pequeño Claudio había recibido una muy esmerada educación cristiana de aquella familia que en los Anales de la Visitación se llama "familia de santos", especialmente de parte de su buena madre que con visión profética le dijo en el lecho de muerte: -"Hijo mío, tú tienes que ser un santo religioso". A sus dieciocho años, el 1658, ingresó en el noviciado de la Compañía de Jesús en la ciudad de los Papas, Aviñón. El Maestro de novicios dio al P. Provincial este informe del joven novicio Claudio: "Es un joven con una prudencia superior a lo que corresponde a su edad. De juicio sólido, de rara piedad y las más altas virtudes no le parecen excesivas a su fervor". Mientras su alma se transforma, otra alma gemela, la futura Santa Margarita María de Alacoque recibe durante una visión este aviso que tanta alegría proporciona a su alma: "No temas, muy pronto te enviaré a mi amigo y siervo fiel para que guíe tus pasos y te ayude en la misión que te voy a encomendar". Por la intervención del Rey de Francia le es conmutada la pena de muerte por el destierro; pero sólo para morir con 43 años en Paray-le-Monial, tras aquellos sufrimientos; a su juicio "una de las mayores misericordias que Dios le había concedido". -San Onesimo, mártir, Asia menor, primer siglo. San Onésimo se celebra el 15 y 16 de febrero, el 13 de mayo, el 6, el 14 y el 31 de julio. El más destacado es el que era esclavo de Filemón, cristiano distinguido de Colosas a quien San Pablo había convertido y bautizado. Se había escapado Onésimo de casa de su amo, a quien al parecer había robado y se dirigió a Roma, donde tuvo la suerte de dar con San Pablo, quien le acogió bondadoso y le convirtió a la fe de Cristo. La suerte del nuevo cristiano no podía ser indiferente para el apóstol, que le había "engendrado para Cristo entre cadenas". En efecto, en ese momento San Pablo estaba preso. Éste escribió a Filemón, dueño del esclavo, una bellísima carta en que con acento conmovedor pide el perdón y la libertad para aquel miserable esclavo y fugitivo a quien aguardaba la muerte o en el mejor de los casos una F de fugitivo marcada a fuego en la frente. Tan seguro estaba San Pablo de que Filemón le concedería lo que le pedía, que envió como portador de la carta al mismo Onésimo. Esta carta se considera escrita hacia finales del año 62. -San Sigefrido, obispo y apóstol de Suecia († 1002) San Sigfrido, apóstol de Suecia (-1045) 15 de febrero. Era un sacerdote inglés que fue enviado -a pedido del rey Olaf- a predicar en Noruega. Sigfrido no se limitó a ese país sino que pasó a Suecia, que había recaído en la idolatría después de haber sido evangelizado por San Oscar. Allí tuvo ocasión de convertir al cristianismo al rey de Suecia, que también se llamaba Olaf, y lo bautizó en la fuente de Husaly, conocida hasta hoy como la fuente de San Sigfrido. Después de predicar también en Dinamarca, murió en 1045. Los suecos lo honran como su apóstol. Sería imposible discutir aquí la intricada y oscura historia de la conversión de Suecia. Bastará con hacer referencia a dos magníficos artículos: el de Edmund Bishop, en Dublin Review, enero de 1885, sobre todo pp. 182-189, y el L. Bril, Les premiers temps du Christianisme en Suede, en Revue d´historie eclésiastique, octubre de 1911. Ambos autores afirman que no se puede admitir sin examen todo lo que dice Adam de Bremen (a quien se cita con frecuencia como primera autoridad en este punto), porque trata de hacer recaer sobre la diócesis de Bremen parte de la gloria de la conversión de la Península Escandinava, dejando en la penumbra la obra de los misioneros ingleses. Por otra parte, ambos autores atribuyen cierta importancia a los datos que se encuentran en las biografías de San Sigfrido, aunque es absolutamente cierto que la más antigua de ellas no es anterior al siglo XIII y que todas están influenciadas por la leyenda. -San Walfrido o Walfredo, abad († 765) Walfrido o Galfrido della Gherardesca, nació en Pisa, donde llegó a ser un próspero y estimado ciudadano. Se casó con una joven de la que estaba profundamente enamorado y tuvo cinco hijos y, por lo menos, una hija. Después de muchos años de matrimonio, Walfrido tenía dos amigos -el uno era pariente suyo y se llamaba Gundualdo, el otro era un corso llamado Fortis-, que vivían como él, en el mundo, pero se sentían también inclinados a la vida religiosa. Juntos discutieron sobre el futuro y un sueño les llevó a escoger Monteverde, entre Volterra y Piombino, para fundar un nuevo monasterio. Determinaron seguir la regla benedictina de Monte Casino. Además de su propia abadía de Palazzuolo, construyeron también, a veinticinco kilómetros, un convento para mujeres, donde sus respectivas esposas y Ratruda, la hija de Walfrido, tomaron el velo. Walfrido pidió a Dios que enviase al joven una señal que durase toda su vida y el mismo día, Gimfrido fue hecho prisionero y volvió arrepentido al monasterio, pero con el dedo mayor mutilado al extremo que nunca más pudo volver a servirse de él. Walfrido gobernó prudente y sabiamente la abadía durante diez años. Gimfrido le sucedió en el gobierno y fue un magnífico superior, a pesar de su antigua caída. El culto de San Walfrido fue confirmado en 1861. -Beato Rabano Mauro († 852) (Maguncia, c. 780-Winkel, Renania, 856) Prelado y erudito alemán. Discípulo de Alcuino (802), fue maestrescuela (815) y más tarde abad (822) del monasterio de Fulda, al que convirtió en un gran centro cultural y misionero de fama universal. Dimitió en 842, y en 847 fue nombrado arzobispo de Manguncia. Teólogo, poeta y científico, fue también consejero de Ludovico Pío, de Lotario y de Luis el Germánico. Interesado por la formación del clero y por el buen despliegue del culto, sus obras ejercieron gran influencia en Europa central durante la Edad Media. Entre ellas destacan el tratado De institutione clericorum (819) y la enciclopedia De universo (842-847), así como una nutrida correspondencia. Miembro de la orden benedictina, la labor de Rabano Mauro como escritor resulta destacable. Desarrolló la teología, la poesía y la literatura bíblica, realizando comentarios sobre las Sagradas Escrituras. Su obra más famosa es "De institutione clericorum". Se le concede el título honorífico de "Praeceptor Germaniae" por ser uno de los principales autores del medievo alemán. -Venerable, Glicerio Landriani, clérigo escolapio, Roma († 1618) El Venerable Siervo de Dios Glicerio Landriani, nació el primero de marzo del año mil quinientos ochenta y ocho en Milán, Italia, clérigo profesado de la Congregación de los Piaristas, murió el quince de febrero del año mil seiscientos dieciocho en Roma, Italia, a la edad de veintinueve años. Su proceso de beatificación fue iniciado el dieciséis de abril del año mil ochocientos noventa y cinco, la Congregación para las Causas de los Santos (CCS) le dio como número de protocolo el trescientos diecisiete, la heroicidad de sus virtudes fueron aprobadas y fue declarado digno de veneración -"Venerable"- el treinta y uno de mayo del año mil novecientos treinta y uno, si se obtiene un favor o gracia especial atribuida por la intercesión del Venerable Siervo de Dios Glicerio Landriani, por favor comunicar a: Postulazione degli Scolopi, P.zza de'Massimi, 4, 00186 Roma, Italia. -San Berach, abad del monasterio de Glendaloch y obispo de Irlanda, 600. -San Cratón, mártir romano, 273. Cristiandad: Año 273. Martirio de San Cratón. San Cratón, mártir, en Roma, que juntamente con su mujer y toda su familia fue bautizado por San Valentín, Obispo, y poco después con todos ellos fue martirizado. -San Decoroso, obispo y confesor, Capua, Italia, 965. Origen: latino. Significado: "decorosus" derivado de "decorus": esta bien, conveniente, procede de "decet": conviene como decente, digno, san decoroso, obispo de capua en el siglo VII. -Santos Enrique y Alfardo, martirizados par las normandos cuando les predicaban el Evangelio, 1055. -San Eusebio, anacoreta sirio, s. V. -Santa Faustina de Utrecht, virgen y mártir. -Santa Georgia, virgen, en Auvernia Francia, s. VI. -San Gregorio que resucitó a un difunto con sus lágrimas, s. VI. -San Guillermo de Cardaillac, obispo, en el Languedoc, Francia, 1347. -Santos Isicio, José de Roma, Zósimo, Baralo y Ágape, mártires. -San José, diácono de Antioquía y mártir, s. II. -San Quinidio obispo en Vaison-La-Romaine, Provenza, 578. -San Wanengo, fundador de la abadía de Fecamp, Francia, 685. -Santos Saturnino, Cástulo, Magno y Lucio, mártires. -San Severo, sacerdote, en la provincia Valeria, Italia, de quien refiere San Gregorio que resucitó a un difunto con sus lágrimas, s. VI. -Beato Angelo Scarpetti de San Sepulcro, 1306. Angelo Scarpetti, de Borgo San Sepolcro, Italia, se incorporó la orden de Augustinos alrededor de 1254. Él pasó una cierto tiempo en Inglaterra, en donde él predicó y fundó varios monasterios de Augustininos. Cuando en una ocasión Angelo encontró necesario para amonestar a un hombre de la reputación enferma, el hombre procuró airadamente pulsar el corrector de su conducta. Pero como él levantó su brazo contra Angelo, repentinamente se paralizó. Llevó los rezos de Angelo el movimiento del restore al brazo congelado. Había un hombre falso acusado condenado a la muerte que abrogó a Angelo, solicitando sus rezos. No obstante, la ejecución procedió. Pero cuando después de que colgar los miembros de una confraternidad de la endecha fuera a recuperar al cuerpo del hombre condenado, los atontaron para encontrar al hombre vivo. Él explicó que como él colgó en la cuerda que él experimentó una visión de Angelo que lo mantenía, guardando la cuerda de la matanza él. Angelo fue caracterizado por su humildad excepcional e inocencia infantil. Después de su muerte alrededor del año 1306, su cuerpo seguía siendo incorrupto por tres siglos. |




