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-San Álvaro de Córdoba († s. X) Hoy se conmemoran dos Álvaros de Córdoba, distanciados entre sí unos cinco siglos. Del primero, a quien San Eulogio, mártir de Córdoba, le llama "doctor egregio y en nuestro tiempo una fuente fluida y abundante de sabiduría"... apenas sí sabemos unas pocas noticias. Álvaro es el complemento de la gran estrella de la santidad entre los mozárabes, Eulogio, a quien ya hemos encontrado en el pasado mes; su condiscípulo en el magisterio del abad Esperaindeo, su amigo del alma - y habría que hacer hincapié en esta frase hecha - , su biógrafo, el testimonio de su vida en este Córdoba de los Omeyas cada vez más hostil para los cristianos. Pero no es un apéndice de Eulogio ni mucho menos, le sobra personalidad, y también aquí habría que tomarse al pie de la letra el cliché: vehemente hasta la exageración, inflamado de retórica, durísimo en la controversia, dividido entre la dulzura de las letras humanas, en las que era maestro, y la fe exigente, radical, de los tiempos difíciles, que parecían reclamar el sacrificio de todo lo demás. Sabemos de sus afanes íntimos - por una Confessio que suele compararse a la de san Agustín -, de sus luchas apologéticas, de su versificación rebuscada y ornamentadísima, de su vida de seglar (casó con una sevillana) y de la admirable amistad que le unió a Eulogio, de quien fue incansable cantor. No parece que muriera mártir, pero sí pobre por su generosidad con los cristianos y la política rapaz de los infieles en el poder.

-Beato Álvaro de Córdoba († s. XV) Nuestro Álvaro de Córdoba nace por el 1358 de familia rica y caballeresca, Don Martín y Doña Sancha eran sus padres. Tenían puestas las esperanzas en que su hijo sería la gloria de sus ilustres apellidos Martín López de Córdoba y Alfonso Carrillo. El joven Álvaro era inteligente, simpático, abierto y devorador de libros. En Córdoba se formó en el ya famoso colegio dominicano, llamado Real Convento de San Pablo. Malos años aquellos para la Iglesia y en general para toda la humanidad: La Peste Negra diezmó las ciudades y dejó vacíos los conventos. Los que quedaban o los que entraban de nuevo, muchos de ellos no tenían muchas ansias de austeridades y la relajación era bastante común. Por otra parte una terrible brecha, la más triste que había sufrido la Iglesia, le afligía aquellos días: El destierro de Aviñón, primero, y el tristemente célebre Cisma de Occidente, después. Todo esto lo veía y vivía el joven y después ya maduro Álvaro. Álvaro tenía ideas muy claras para terminar tanta corrupción de costumbres de tantos sacerdotes y seglares cristianos, reyes y gente sencilla, que sólo pretendían medrar a costa de la fe y religión: orar mucho, llevan vida de austeridad y ser fieles al Evangelio a toda costa. Para llevar adelante esta misión se sacrifica, recorre provincias y reinos, predica incansablemente, ora con fervor, escribe con fuego, habla con reyes y con cuan tos la ocasión le ofrece... Además de los muchos conventos que reformó, fundó uno de este tipo en el que quiso pasar los últimos años de su vida, el de Escalaceli donde, lleno de méritos, una tarde del año 1430, volaba a la eternidad.

-San Auxilio, obispo de Chipre († 102) Auxilio nació en Roma, de padres idólatras y tenía carácter dulce y honesto. Para asegurarle un puesto en el desempeño de los cargos públicos, su padre quiso que contrajera un matrimonio ventajoso, pero el santo tenía otros propósitos y pensaba en hacerse cristiano, huyendo de la ciudad y embarcándose en secreto hacia la isla de Chipre. En dicho lugar, Auxilio encontró a Juan Marcos, pariente de San Bernabé quien lo bautizó, confirmó y lo instruyó sobre como predicar para luego ordenarlo sacerdote y obispo. Juan Marco le confió también la misión de predicar en la ciudad de Soles, donde fue acogido favorablemente por un sacerdote de Júpiter, a quien lo edificó con su vida santa, hasta llegar a convertirlo. El Apóstol Pablo supo por Juan Marcos los progresos que hacía la fe en Chipre y le confió a Heracles el poder de instituir más obispo y de construir una nueva Iglesia. Auxilio empezó a predicar la fe en pleno día y luego de la construcción y consagración del nuevo edificio, comenzó su obra de apostolado a la vista de todos. La gracia de Dios lo sostuvo y los milagros corroboraron su predicación de modo que llegó a formar en Soles una comunidad cristiana floreciente. Después de un episcopado de 50 años, Auxilio sintió que se aproximaba su fin y reunió a su clero y los exhortó a permanecer firme en la fe.

-San Beato de Liébana. (¿?-798) fue un monje del monasterio de San Martin de Turieno (actualmente monasterio de Santo Toribio de Liébana, en la comarca de Liébana, en los Picos de Europa (Comunidad Autónoma de Cantabria). Autor, entre otros, de un Comentario del Apocalipsis que fue una de las obras más famosas de Alta Edad Media de la península ibérica, debido a su dimensión teológica y también política. Se llaman Beatos a los manuscritos de los siglos X y XI, más o menos abundantemente ilustrados, dónde se copian el Apocalipsis de San Juan y los Comentarios de este texto redactados en el siglo VIII por el monje Beato. Escribió los Comentarios del Apocalipsis de San Juan, en el año 776. Diez años después, en el 786, redacta la versión definitiva. En esta versión pretende hacer frente a la crisis por la que pasaba la Iglesia en aquellos años e intenta demostrar que está en posesión de la traditio sobre la llegada y predicación del Apóstol Santiago en España. Para ello se basa en ciertos escritos del libro Breviario de los Apóstoles. Estos Comentarios contienen también uno de los más antiguos mapamundis del mundo cristiano. También desde este monasterio, Beato participó en la lucha contra Elipando, obispo de Toledo, que defendía la teoría del adopcionismo. A esta lucha se unió también Eterio, obispo de Osma. Beato se retiró más tarde al monasterio de Valcabado (Palencia). Fue abad de dicho monasterio, y allí murió. En Cantabria así como en Asturias, sienten una gran devoción por esta figura. Se celebra su festividad el día 19 de febrero.

-San Bonifacio, obispo de Lausana († 1265) Retrato del Obispo: El retrato del obispo pertenece a los sufragios de los santos, parte fundamental de los libros de horas. A veces, la inclusión de un santo ofrece pistas para averiguar aspectos sobre la fecha de manuscrito y su comitente. Los expertos creen que este obispo teólogo es san Bonifacio de Lausana, a pesar de que es difícil establecer su identidad sólo a partir del atributo de la Virgen con el Niño sobre un códice. Este obispo, que dio clases en las universidades de París y de Colonia, falleció en 1265, y aunque no fue beatificado hasta 1702, era considerado santo por aclamación popular. Su inclusión en el sufragio de los santos de este códice como una especial devoción del comitente indica el carácter exclusivamente personal que caracteriza los libros de horas. Las prendas que utiliza un obispo indican su estamento y sus obligaciones. El propio Erasmo de Roterdam explica que las vestiduras blancas de lino simbolizan la vida honesta, la mitra, el conocimiento perfecto de los dos Testamentos; los guantes, que sus manos deben estar protegidas contra todo contagio de las cosas humanas; el báculo, el inmenso cuidado que ha de tener su grey; el zafiro, la pureza.

-San Conrado, confesor, Sicilia o Piacenza († 1351) Los ecólogos, es decir, los que se dedican al estudio y a la defensa del ambiente natural, probablemente no tienen ninguna simpatía por este santo, pues durante una cacería no dudó en quemar el bosque con tal de hacer salir las liebres y los faisanes. Para aplacar la ira de los colonos que vieron destruidas sus cosechas y sus casas por el voraz incendio, el gobernador de Piacenza, Galeazzo Visconti, hizo condenar a muerte al primero que cayó en sus manos y cuya única culpa era la de haberse encontrado en el monte durante el incendio. El verdadero culpable era Conrado Confalonieri que había nacido en Piacenza en 1290; estaba casado y su profesión era la de soldado dé aventura. Como los caminos del Señor son infinitos, el pirómano cazador, actitud muy poco franciscana, entró arrepentido y en paz a la Tercera Orden franciscana de Calendasco en 1315, después de haberse separado de común acuerdo de su esposa, Eufrosina, que, siguiendo el ejemplo del marido, entró al monasterio franciscano de Piacenza. Dentro del sayo franciscano palpitaba todavía el corazón del errante hombre de armas. Después de varios años de piadosa peregrinación de un santuario a otro, fray Conrado fijó su residencia en un pueblito llamado Noto, más abajo de Siracusa, en un lugar apartado. Pero la fama de su santidad lo seguía corno la sombra, y al ver que las demasiadas visitas le quitaban el tiempo para la oración, se retiró de allí y fue a vivir en una gruta apartada que después la gente bautizó con el nombre de "gruta de San Corvado". Allí murió el 19 de febrero de 1351.

-San Dositeo, monje en Palestina († s. VI) (Febrero 29) Cuenta una antigua biografía suya que en su juventud fue soldado, y que en un recorrido por Tierra Santa hallándose en Getsemaní le impresionó un cuadro que representaba los tormentos del Infierno; así se convirtió a los grandes ideales de perfección religiosa y se hizo monje en Gaza, donde iba a transcurrir toda su vida. La historia le recuerda como un contemplativo que renuncia a la propia voluntad para ponerse en manos de Dios y que tiene un desprendimiento ejemplar respecto a las cosas de este mundo, sin sentir apego por nada, porque cualquier afición a personas u objetos era para él una atadura que le impedía estar completamente disponible en su espera del Cielo. San Dositeo se nos aparece así en una desnudez heroica de asceta negándose a apoyarse en nada humano, reducido a un manojo de ansias de vivir sólo para Dios y entrar en su eternidad sin el menor lastre de afectos relativos a esta tierra. Hasta en el calendario ocupa un lugar humildísimo, de comodín, donde termina el mes de febrero, negándose incluso una fecha inamovible en la procesión de los días; porque él es quien rellena las veinticuatro horas supernumerarias de los años bisiestos, como aceptando privarse del retorno anual de la fiesta de todos los demás. Sin tener siquiera un sitio en el tiempo, porque ni eso quiere.

-San Gabino, presbítero y mártir romano, hermano del papa San Cayo († 296) No me avergüenzo del Evangelio (Romanos, 1, 16). San Gabino, después de la muerte de su esposa, fue ordenado sacerdote. Fue de gran ayuda para el gobierno de la Iglesia, al lado de San Cayo, su hermano, que Sucedió al Papa Eutiquio. Recorría los bosques, penetraba en las cavernas, donde la persecución obligaba a refugiarse a los cristianos; con frecuencia pasaba las noches en el hueco de las rocas, y, para fortificar a esos generosos atletas, allí ofrecía el Sacrificio divino. Su celo le mereció la palma del martirio. Meditación sobre el Evangelio: I. Un cristiano debe creer todo lo que se dice en el Evangelio; debe escuchar cada una de sus palabras como si Jesucristo mismo le hablase, dice San Agustín. ¿Crees verdaderamente en todas las Verdades del Evangelio? ¿Crees que Jesucristo ha muerto por ti, que existe un infierno para los pecadores y un paraíso para los justos? ¡Ah! si tuvieses fe viva, si creyeses firmemente en estas verdades, ¿qué no harías para ganar ese paraíso y para evitar ese infierno? II. No hay que avergonzarse de tomar la defensa del Evangelio contra los infieles, los herejes, los impíos y los malos cristianos. Debes estar pronto para derramar toda tu sangre por el Evangelio, y temes a menudo decir una palabra, exponerte a una burla por defenderlo contra un libertino. No me avergüenzo del Evangelio. (San Pablo).

-Santa Lucía Yi Zhenmei, mártir, China († 1862) La Beata Lucía Yi Zhenmei, nació el diecisiete de enero del año mil ochocientos quince en Mainyang (Sichuan, China) laica del vicariato apostólico de Guizhou, catequista, murió martirizada el día diecinueve de febrero del año mil ochocientos sesenta y dos en Kaiyang (Guizhoy, China) a la edad de cuarenta y siete años, no sabemos cuando fue iniciado su proceso de beatificación, lo que sabemos es que la Congregación para las Causas de los Santos (CCS) le dio como número de protocolo el dos mil trescientos veintinueve, su martirio fue aprobado y fue declarada digna de veneración -"Venerable"- el dos de agosto del año mil novecientos ocho, fue beatificada el dos de mayo del año mil novecientos nueve, y finalmente, su Santidad el Papa Juan Pablo II aprobó el milagro atribuido por la interseción de veintisiete mártires chinos -incluyendola- y los declaró santos a todos el primero de junio del año jubilar dos mil.

-San Proclo o Prodo, Bisignano. San Proclo falleció en el año 446 o 447. Proclo vino a la delantera de la época de Atticus, el Patriarca de Constantinopla que sucedió (406) a Arsacius, quien había sido impuesto en el trono patriarcal luego del violento derrocamiento de San Juan Crisóstomo (404). "Proclo fue Lector desde muy temprana edad y, al frecuentar asiduamente las Escuelas, se dedicó al estudio de la retórica. Al llegar a la edad adulta, había adquirido el hábito de un constante intercambio de ideas con Atticus, logrando convertirse en su secretario" (Sócrates, "H.E.", VII, xl). De Atticus él recibió el diaconado y el sacerdocio (ibid.). Al fallecer Atticus (425), había un fuerte grupo a favor de Proclo, pero fue Sissinius quien eventualmente fue elegido como su sucesor. Sissinius le nombró Arzobispo de Cyzicus; pero los Cyzicans eligieron a un obispo de los suyos, y no se hizo intento alguno de imponer a Proclo a un pueblo que le rechazaba. Sissinius murió a fines de 427, y nuevamente Proclo aparecía con las mayores probabilidades de ser nombrado al patriarcado, pero fue Nestorius quien eventualmente resultó elegido. Nestorius fue depuesto en el Concilio de Éfeso (431) y Proclo estaba a punto de ser designado patriarca, pero "interfirieron algunas personas influyentes, basándose en que el canon eclesiástico prohibía la transferencia a un obispado, de una persona nominada para otro obispado".

-Beato José Zaplata, mártir, Alemania († 1945) El Beato Jozef Zaplata nació el cinco de marzo del año mil novecientos cuatro en Jerka (Wielkopolskie, Polonia) religioso de la Orden de Frailes del Sagrado Corazón de Jesús, murió martirizado el diecinueve de febrero del año mil novecientos cuarenta y cinco en Dachau (Bavaria, Alemania) a la edad de cuarenta años, su proceso de beatificación fue iniciado el diez de marzo del año mil novecientos noventa y dos o el veintinueve de abril del año mil novecientos noventa y cuatro, la Congregación para las Causas de los Santos (CCS) le dio como número de protocolo el mil cuatrocientos cuarenta y cuatro, su Santidad el Papa Juan Pablo II aprobó su martirio y lo declaró digno de veneración -"Venerable"- el veintiséis de marzo del año mil novecientos noventa y nueve, finalmente, lo declaró beato el trece de junio del año mil novecientos noventa y nueve en Varsovia (Polonia) junto con otros ciento siete mártires de la Persecución Europea por milicianos nazistas, si se obtiene un favor o gracia especial atribuida por la intercesión del Beato José Zaplata o los ciento ocho mártires europeos, por favor hacer comunicar a su causa de beatificación: Postulacja Generalna Procesu Meczenników Kosciola w Polsce, ul. Karnkowskiego 3, 87-800 Wloclawek, Polonia.

-San Asia, médico y mártir, Antioquia, s. XIII.

-San Barbato, obispo de Benevento y apóstol de los longobardos, 682. Célebre en Santidad.

-San Conon de Alejandría, monje de Palestina, quien vivió en el siglo VI en el monasterio de Pertucla, Gerico y el Giordano, donde fue hecho abad, fue soportado por su castidad. Murió en el año quinientos cincuenta y cinco, Egipto, su fiesta se celebra el 19 de febrero.

-San Jorge, monje de Vabres y obispo de Lodeve.

-San Mansueto, obispo de Milán. Se conserva de él una carta dirigida al emperador Constantino III.

-San Odrán, mártir, que estuvo al servicio de San Patricio, Irlanda, siglo V.

-Santos Publio, Julián y Marcelo, mártires en África.

-San Quosvultdeus, Obispo de Cartagaine.

-San Rábulas, fundador de monasterios en Fenicia y Constantinopla, s. VI.

-San Zambdas, obispo de Jerusalén, 304.

-Los santos monjes y muchos otros mártires, que padecieron por Cristo en Palestina, 508.

-Beata Isabel Picenardi, virgen en Mantua, emblema: lirio, Italia, 1468.
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