

-La Presentación de Jesús en el Templo. Como una epifanía más, desde los brazos de
María y de José. Como el ofertorio de una vida y una misa, que había de culminar
en la entrega sacrificada del Cenáculo y del Calvario. Cuarenta días después
del nacimiento de Jesús, María y José llevaron al Niño al Templo, a fin de presentarlo
al Señor, según la ley de Moisés (Ex 13, 11-13), y María se sometió a
la vez al rito de la purificación de las jóvenes que habían dado a luz (Lev. 12,
6-8). Simeón, al ver a María y a José con aquel Niño divino, conoció sobrenaturalmente
a Cristo y tomó al Niño Jesús en sus brazos y bendijo a Dios y exclamó:
Ahora puedes dejar morir en paz, Señor, a tu siervo, porque han visto mis ojos
a tu Salvador, luz para las naciones y gloria de Israel. María y José admiraban
sus palabras. Y vuelto a María le anunció: Este ha sido puesto para ruina
y para resurrección de muchos; y como una señal de contradicción; y una espada
atravesará tu alma. -La Purificación de la Bienaventurada Virgen María, llamada por los griegos Hipapante, es decir, el encuentro, y por los españoles la fiesta de las Candelas. En esta fecha, no sólo se conmemora la purificación de nuestra Madre sino también, un segundo gran misterio: la presentación de Nuestro Redentor en el templo. Además de la ley que obligaba a purificarse, había otra que ordenaba ofrecer a Dios al primogénito, aunque posteriormente podía ser rescatado por cierta suma de dinero. María cumplió estrictamente con todas esas ordenanzas. Permaneció 40 días en su casa sin dejarse ver, absteniéndose de entrar al templo y de participar en las ceremonias de culto. Luego se dirigió a Jerusalén con su hijo en brazos, hizo sus ofrendas como acción de gracias y para su expiación, presentó a su Hijo, por manos del sacerdote a su Padre Celestial y luego lo rescató por cinco shekels recibiéndolo de nuevo en sus brazos hasta que el Padre volviera a reclamarlo. Sin duda alguna, Cristo nos dio un ejemplo de humildad, obediencia y devoción al renovar públicamente la propia oblación al Padre como El lo había hecho en su Encarnación. -Liturgia de la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo. Aunque esta fiesta del 2 de febrero cae fuera del tiempo de navidad, es una parte integrante del relato de navidad. Es una chispa de fuego de navidad, es una epifanía del día cuadragésimo. Navidad, epifanía, presentación del Señor son tres paneles de un tríptico litúrgico. Es una fiesta antiquísima de origen oriental. La Iglesia de Jerusalén la celebraba ya en el siglo IV. Se celebraba allí a los cuarenta días de la fiesta de la epifanía, el 14 de febrero. La peregrina Eteria, que cuenta esto en su famoso diario, añade el interesante comentario de que se "celebraba con el mayor gozo, como si fuera la pascua misma"'. Desde Jerusalén, la fiesta se propagó a otras iglesias de Oriente y de Occidente. En el siglo VII, si no antes, había sido introducida en Roma. Se asoció con esta fiesta una procesión de las candelas. La Iglesia romana celebraba la fiesta cuarenta días después de navidad. -Nuestra Señora de la Concepción de "El Viejo", Nicaragua. En el departamento de Chinandega, en Nicaragua, se encuentra la parroquia de "El Viejo". Allí se venera una imagen de la Virgen María en el misterio de su Concepción. Se dice que la trajo de España un pariente de Santa Tersa Jesús y que la misma santa se la regaló cuando partía para las Indias. En 1678, se construyó el tabernáculo que guarda la imagen, por orden del capitán D. Francisco Aguirre. Tiene otra fiesta además de la del día dos de Febrero y es la Diciembre. A los peregrinos de la provincia de León, les es más fácil llegar al santuario en esta última fecha, porque han cesado ya las lluvias. Se cuenta que al terminar su gobierno, el pariente de Santa Teresa quiso regresar a España con la imagen, pero dos veces tuvo que volver al puerto, porque una furiosa tormenta le impedía navegar. Pensando que la imagen quería quedarse allí, la dejó en tierra y entonces ya no hubo impedimento para emprender el viaje de regreso a la patria. -Nuestra Señora de la Candelaria de Potosí, Bolivia. En la iglesia de San Pedro de Potosí, lugar famoso por sus minas de plata, se venera una imagen de la Candelaria. Es extraordinario un hecho que se cuenta sobre esta imagen. Se habían hundido unas minas y sepultado a ocho indios que trabajaban en ellas. El hundimiento fue tan grande, que no había esperanzas siquiera de sacar los cadáveres. Pero un sábado, a los dieciséis días del suceso, se alborotó toda la ciudad: Por las calles corría la noticia de que los ocho indios sepultados en la mina habían salido con vida y, hasta en la iglesia donde se celebraba la misa, las gentes comentaban el suceso. El alboroto creció de punto cuando los indios aparecieron en la iglesia y se postraron ante la imagen de la Virgen para dar gracias por el favor. Luego relataron que hallándose sepultados bajo tierra, habían comido unos panes y bebido un agua que milagrosamente aparecieron; el cabo de vela que tenían, no se les había consumido y dos de ellos habían visto en sueños a la Madre de Dios que les aseguró que se salvarían precisamente en la fecha en que pudieron salir: el sábado a la hora de la misa. La narración de estos hechos la escribió Martínez Vela en sus "Anales de la villa imperial de Potosí". El año era el de 1616. -Nuestra Señora de la Candelaria de la Popa de la Galera, Colombia. En Cartagena de Indias hay un cerro en forma de popa de galera, y en aquella cima se venera la imagen de la Santísima Virgen de la Candelaria. Los marinos le tuvieron siempre mucha devoción, ya que el cerro les servía de guía fácil para arribar a puerto. En las crónicas se lee que muchos de ellos cantaban la salve en honor de la Virgen de la Popa, cuando divisaban la cumbre. Allí mismo se construyó un convento de agustinos, quienes difundieron esta devoción y honraron especialmente la imagen de María. Ya en 1606, se decidió la construcción del monasterio. Uno de los favores más conocidos fue el de la salvación de los galeones que mandaba don Martín Carlos de Manco. La tempestad era tan furiosa, que no podían entrar en el puerto. Muchos devotos de la ciudad fueron a implorar a la Virgen de la Popa la salvación de los navegantes. Y ella se compadeció y pudieron llegar a salvo. El Pirata Guillermo Dampier también da fe de la devoción que existía entre aquellas gentes a la imagen de María: "Cualquier desgracia que ocurre a los corsarios es atribuída a la intervención de la imagen y los españoles cuentan que ella estaba ausente de su santuario, la noche en que el buque pirata "Oxfórd" voló, en la isla de Vaca, cerca de la Española y que después de su proeza, regresó la Virgen a su ermita, con los vestidos húmedos". -Nuestra Señora de Chapi, Perú. Se trata de una efigie de Nuestra Señora de la Candelaria, copia famosa de Copacabana, llevada al sur del Perú, cerca de la ciudad de Moqueda, hacia 1600. Se quiso desarraigar su culto en la localidad de Chapí, por hallarse en una quebrada inhóspita y de difícil acceso para los devotos, pero no se consiguió. En 1884, se empezó a trabajar en el embellecimiento de la primitiva ermita y la devoción fue en aumento, día tras día. Diez años más tarde, unos caballeros decidieron construir un santuario de gran capacidad. La Virgen protegió las obras: se encontró una cantera de buena piedra, cuando ya se les Había agotado la que transportaban con mucha dificultad. Además, en 1897 y de un modo muy parecido al que ocurrió en Lourdes, surgió una fuente en una gruta. Un obrero había ido por la noche a rogar a la Virgen que les diera agua para hacer menos penoso su trabajo. Pero lo más extraordinario fue que otro trabajador, enfermo de la vista, se lavó los ojos con el agua y sanó. Junto con la festividad oficial el día 2 de Febrero, se celebran también fiestas en Chapí, el día 1º de Mayo y el 8 de Septiembre. Rubén Vargas U., S. J. Historia del culto de María en lberoamérica, Buenos 1947, p. 575 y ss. -Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, México. Llegó a México esta imagen, gracias a los franciscanos que evangelizaron lo que entonces se llamaba Nueva Galicia. En 1623 ocurrió un milagro que sacó del olvido a la imagen: En un acto peligroso que una familia de titiriteros realizaba en mitad de la plaza de San Juan de los Lagos, la hija joven murió al caer sobre filosas espadas. La consternación de los padres fue enorme y la población también sintió mucha lástima por ellos. Una india que tenía honda devoción a la imagen de la Virgen que se hallaba en la sacristía de la capilla del hospital, llevó la estatuilla hasta los brazos de la muerta. Al cabo de unos momentos, en que todos suplicaban el favor de la Santísima Virgen, la joven volvió a la vida. Para conmemorar tal suceso, la familia de titiriteros quiso reparar la imagen que se encontraba muy deteriorada. La llevaron a la ciudad de Guadalajara y allí un joven misterioso se les presentó y restauró la imagen y desapareció en seguida. Con tales sucesos, la devoción popular se incrementó. Se edificaron varias capillas con su nombre; pero pronto fueron insuficientes para recibir la corriente de peregrinos que acudía a honrar a la Madre de Dios. Treinta y siete años se tardó en construir el actual santuario. En 1769 se bendijo y destinó al culto. Tiene dos torres de 65 metros. La imagen tiene 27 centímetros de altura y representa a María en el misterio de su Concepción Inmaculada. -Nuestra Señora de Nazareth, Brasil. En Belem, ciudad del Estado de Pará, en Brasil, al lado de la espléndida basílica se puede visitar una sala donde están expuestos miles de objetos de todas clases, que son otros tantos testimonios de los favores otorgados por la Madre de Dios. Se cuenta que cuando la ciudad de Belem do Pará no era sino una pequeña aldea, un negro llamado Plácido, que se había internado en la selva y sentía hambre y sed, encontró la imagen de la Virgen. Sin acordarse más de sus penurias, el negro regresó a su casa con el hallazgo, pero aquélla misma noche, la imagen volvió a donde había estado, por sí sola. El milagro se repitió hasta que el mismo gobernador quiso comprobarlo y puso guardias alrededor de la imagen, pero ésta regresó al bosque también aquélla vez. Entonces el gobernador mandó construir una capilla en el sitio donde la Virgen quería estar. En la fiesta de la Candelaria, el pueblo llevaba la imagen de la casa del gobernador a la capilla del bosque, en procesión triunfal. En la actualidad el itinerario es, desde la catedral a la basílica, que ya no está en mitad de la selva, sino en el centro de la ciudad, en la plaza de Nazareth. -Santa Catalina de Ricis, dominica de Florencia, a quien Dios favoreció con la impresión de los sagrados estigmas. Se distinguió sobre todo por su devoción a las almas del Purgatorio. Murió en 1590. Fue canonizada por Benedicto XIV en 1746. El 23 de abril de 1522 nacía en Florencia, Toscana-Italia, la futura santa Catalina aunque al ser bautizada le fue impuesto el nombre de Alejandra. Sus padres, que se llamaban Francisco y Catalina, eran buenos cristianos y pertenecientes más bien a la aristocracia de la ciudad. Poco después de nacer Alejandra, murió su madre y su padre contrajo segundas nupcias. Cuando tenía diez años fue internada por su padre en el Monasterio de Monticelli donde estaba de religiosa su tía Luisa Ricci. Muy pronto quedaron profundamente admiradas las religiosas al descubrir las muchas y profundas virtudes que adornaban su alma. A los trece años volvió a la casa paterna siguiendo casi la misma vida que llevara en el internado, pero al poco tiempo y con la aprobación paterna, ingresó al Convento de San Vicente de Prato y vistió el hábito de la Orden dominicana y al año siguiente emitió los votos religiosos con gran gozo de su alma y de todas las religiosas ya que todas sabían apreciar el gran regalo que les había hecho la Divina Providencia al enviarles esta perla de criatura. Al poco tiempo de profesar sus votos, la santa enfermó gravemente, al punto de que su vida corría peligro. Los tormentos que azotaron su cuerpo por causa de la enfermedad, los ofrecía y soportaba con paciencia y humildad, y sobre todo meditando en la Pasión y Muerte de Jesucriso. Recibió muchos dones y regalos del cielo: Revelaciones, gracias de profecía y milagros... Luces especiales en los más delicados asuntos de los que ella nada sabía. Por ello acudieron a consultarla Papas, cardenales y grandes de la tierra igual que personas sencillas y humildes. A todos atendía con gran bondad y humildad ya que se veía anonada por sus miserias y se sentía la más pecadora de los mortales. El 2 de febrero de 1590 expiró en el Señor. -San Juan Teofan Vénard, sacerdote y mártir, Vietnam, 1861. Juan Teofan nació el veintiuno de noviembre de mil ochocientos veinte nueve en Saint-Loup-sur-Thouet (Deux-Sévres, Francia) sacerdote de la Sociedad Misionera de Extranjeros de Paris, murió como mártir el dos de febrero de mil ochocientos sesenta y uno en Ô Cu Gi y (Hanoi, Vietnam), no se sabe exactamente cuando fue iniciado su proceso de beatificación, pero se sabe que la Congregación Para las Causas de los Santos (CCS) le dio como número de protocolo el setecientos veinticinco o el cuatrocientos diez, su martirio fue aprobado y lo llevo al título de digno de veneración ("Venerable") el dos de agosto de mil novecientos ocho, fue beatificado el dos de mayo de mil novecientos nueve, y finalmente, Su Santidad el Papa Juan Pablo II lo canonizó el diecinueve de junio de mil novecientos ochenta y ocho, junto con otros ciento dieciséis mártires de Vietnam. Antes de ser canonizados, los ciento dieciséis mártires de Vietman, tenían separadas sus causas en varios grupos, el dieciocho de abril de mil novecientos ochenta y seis, Su Santidad el Papa Juan Pablo II unió todas las causas de los mártires de Vietman formando un grupo de ciento diesiciete mártires. -Santa Juana de Lestonac, viuda y fundadora. Santa Juana nace en Burdeos el 1556. Sus padres se llamaban Ricardo, buen católico, y Juana, ferviente calvinista. La pobre niña empieza a ser objeto de contradicción. Es bautizada en la Iglesia católica, a pesar de la oposición de la madre, que intenta inocular en la niña sus propias ideas. Pero su fe, combatida, acaba por fortalecerse, apoyada por su padre, su hermano Guido y su tío, el célebre filósofo Miguel de Montaigne, que llamó a su sobrina "bella princesa albergada en magnífico palacio". Incluso deseó entregarse a Dios en el claustro, aunque no llegó a realizarse. Tenía una gran devoción a la Eucaristía, a la Virgen María, al ángel de la guarda. El 2 de febrero de 1640 entregó su alma a Dios. Sus hijas seguirían trabajando por la educación cristiana de la juventud, según el ideal de la Fundadora: "O trabajar o morir por la mayor gloria de Dios". Sus venerables restos, dispersos y profanados por la Revolución Francesa, fueron felizmente encontrados. El 15 de mayo de 1949, el Papa Pío XII la elevó a la gloria de los altares. -San Lorenzo, obispo de Canterbury y compañero de San Agustín, apóstol de Inglaterra, 619. Lorenzo fue un presbítero que acompañó a San Agustín a Inglaterra, en el año 597. Luego de haber sido enviado como emisario de San Agustín a Roma para obtener instrucciones más precisas del Papa San Gregorio el Grande, regresó a Inglaterra para convertirse en el inmediato sucesor de Agustín en la sede de Canterbury, la cual ocupó durante once años. Lo mismo que su antecesor, Lorenzo trató en vano de inducir a los bretones del oeste y a los irlandeses, para que adoptaran las prácticas disciplinarias romanas. Por cierto que, tras de aquel sueño, Lorenzo desistió de sus propósitos e, inflamado de entusiasmo, relató su visión a Edbaldo, quien se impresionó tanto por la vehemencia del obispo, que se hizo cristiano. San Lorenzo no sobrevivió mucho tiempo al feliz cambio y murió en 619. Cuando por vez primera se abrió su tumba, en 1091, "una ráfaga muy fuerte de fragancia" se esparció por todo el monasterio de San Agustín. Su fiesta se observa en las diócesis de Westminster y Southwark. -Beato Esteban Bellesini, sacerdote, Italia, 1840. Nada en especial sobresaliente marca la vida de este fervoroso y modesto religioso. Nació en Trento el 25 de noviembre de 1774, y en 1790, a la edad de dieciséis años, entró a la Orden de Ermitaños de San Agustín. Después de haber sido enviado a hacer sus estudios en Roma y Bolonia, fue obligado a regresar a su ciudad natal, cuando estalló la Revolución. Pronto dispersaron a la comunidad agustina. Esteban se dedicó entonces con peculiar energía a la labor de predicar y especialmente a instruir religio samente a los niños. Como resultado, poco después, el gobierno lo nombró inspector de todas las escuelas del Trentino, desempeñando sus deberes con tanta satisfacción de los oficiales, que cuando la orden agustina reanudó su vida de comunidad en los Estados Papales y Esteban insistió en unirse de nuevo a sus hermanos religiosos en Bolonia, encontró fuerte oposición a su partida. A pesar de las amenazas de violencia, llevó a cabo su propósito, y fue nombrado maestro de novicios, primero en Roma y después en Citta della Pieve. Después de algunos años, pasó a la famosa iglesia agustina en Genazza no, cerca de Palestrina: el santuario de Nuestra Señora del Buen Consejo, donde llegó a ser cura párroco. Atendiendo a los enfermos durante una epi demia de cólera, finalmente contrajo el mal, y murió el 2 de febrero de 1840. El Beato Esteban fue beatificado en 1904. -Beata María Catalina Kasper, fundadora, Alemania, 1898, nació el 26 de mayo de 1820 en Dernabch (Rineland Palatinado, Alemania) fundó la Congregación de Pobres Criadas de la Mano de Jesucristo, murió el dos de febrero de mil ochocientos noventa y ocho en Dernbach (Rineland Palatinado, Alemania). Su proceso de beatificación fue iniciado el tres de febrero de mil novecientos cuarenta y seis, la Congregación Para las Causas de los Santos (CCS) le dio como número de protocolo el ciento ochenta y tres, su Santidad el Papa Pablo VI aprobó la heroicidad de sus virtudes y la declaró venerable el cuatro de octubre de mil novecientos setenta y cuatro, finalmente, fue beatificada por su Santidad el Papa Pablo VI el diecinueve de abril de mil novecientos setenta y ocho, si se obtiene un favor o gracia especial atribuida por la intercesión de la Beata María Catalina Kasper, por favor comunicar a: Kloster Maria Hilf, Postfach 8, 56428 Dernbach/ Montabaur, Alemania. -Beata María Josefina de la Inmaculada (Dominica Mantovani), cofundadora, Italia, 1934. La Beata Madre María Domenica Mantovani, primogénita de cuatro hermanos, era hija de Giovanni Battista Mantovani y de Prudenza Zamperini. Nació en Castelletto di Brenzone, en la provincia de Verona (Italia), el 12 de noviembre de 1862. Fue bautizada al día siguiente. Recibió la confirmación el 12 de octubre de 1870 y la primera comunión el 4 de noviembre de 1874. Transcurrió toda la juventud, hasta los treinta años, en el seno de su familia. Creció sana de espíritu y de cuerpo y se distinguió siempre por su bondad, docilidad, transparencia de vida y extraordinaria piedad. Antes de morir tuvo el consuelo de lograr la aprobación definitiva de las Constituciones y la aprobación ad septennium del Instituto, y de ver la obra continuada por unas 1.200 hermanas dedicadas a toda suerte de actividades apostólicas y caritativas en las 150 casas de la Congregación, en Italia y en otros países. La Sierva de Dios progresó hasta el final de sus días en el camino de la santidad, dando prueba de todas las virtudes, especialmente de la virtud de la humildad. Cerró su luminosa jornada terrena el día 2 de febrero de 1934, tras unos breves días de enfermedad. El 24 de abril de 2001, Su Santidad Juan Pablo II, acogiendo y ratificando los votos de la Congregación para las Causas de los Santos, la declaró Venerable y la beatificó el 27 de abril de 2003. -Beato Simón Fidati de Cascia, nacido en Cascia (Perugia, Italia) en el año mil doscientos ochenta o mil doscientos noventa, muerto el dos de febrero del año mil trescientos ocho en Firenze. El nombre de Simón Fidati ha llamado mucho la atención, debido a que ciertos documentos sobre ascética, escritos en el más puro toscano del trecento, que tradicionalmente se atribuían al dominico Cavalca, han sido reconocidos como obra del agustino Simón, su contemporáneo, por el contenido interno. El caso es muy obscuro. No hay testimonio manuscrito que lo apoye, y aun los defensores de Fidati reconocen que si éste proporcionó las ideas en latín, su discípulo y biógrafo, Juan de Salerno, les dio su forma actual, reeditándolas en el lenguaje del pueblo. Más notable aún es el argumento presentado por A. V. A pesar de tener tanto éxito como predicador, y haber tomado parte en la vida pública de Perugia, Florencia y Siena, el Beato Simón prefería una vida de soledad dedicada a la oración y a estar entre sus libros. Fuera de esto, parece que tuvo especial interés por redimir a las mujeres caídas, para las cuales fundó una casa-asilo, y en proteger a las jóvenes, a quienes el 2 de febrero de 1348, como fruto de sus esfuerzos caritativos, se les proporcionó un refugio semejante. Parece que muiró en Florencia, aunque no sabemos con certeza el sitio. -Santa Adeloga, Adeluga o Hadeloga, hija de Carlos Martel, que, para evitar el matrimonio, huyó de casa, retirándose a Kitzingen, en Franconia, donde fundó un monasterio, abadesa, Santa Adeluga, princesa franca, entró en la Orden de Monjas Benedictinas. Fundó el convento benedictino de Kitzingen, en Franconia, del cual fue una divina abadesa. m 745. -Beato Nicolás de Longobardi (Saggio), 1649-1709. El Beato Nicolás de Longobardi, nació en Longobardi el seis de enero del año mil seiscientos cuarenta y nueve, y murió el dos de febrero de mil setecientos nueve allí, fue beatificado el diecisiete de septiembre de mil setecientos ochenta y seis por su Santidad el Papa Pío VI. -San Aproniano, que de carcelero de cristianos pasó a ser mártir de Cristo, Roma, s. IV. -San Bucardo de Wüsburg, obispo, 753. -Santos Fortunato, Feliciano, Firmo y Cándido, Roma, s. IV. -San Cornelio el Centurión, bautizado por el apóstol San Pedro, Cesarea, s. 1. Textos antiguos, entre ellos uno de San Jerónimo, le hacen natural de Itálica, cerca de Sevilla. -San Flósculo o Flóscolo, Orleáns. 500. -San Adalbado, duque de Flandes, asesinado por los que habían querido impedir su matrimonio con Santa Rictrudis. Perigord, 652. -San Pedro Combián, martirizado en Vandois por los valdenses, 1365. -San Rodipo, segundo obispo de Lentini, en Sicilia, 314. -San Marcos de Scete, Egipto, s. IV. -Un gran número de obispos y monjes martirizados por los normandos en Ebstorp antigua abadía de Sajonia, 880. -Beato Pedro de Ruffia, sacerdote y mártir nacido en el 1320 en Ruffia, Cuneo. Y muero el 2 de febrero del año 1365 en Susa, Torino. |




