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San Patendo, obispo
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-San Egidio María de San José (Francisco Pontillo) religioso, Italia, 1812. Gil María de San José, nacido en Taranto el 16 de noviembre de 1729 y bautizado con el nombre de Francisco Antonio Pontillo, experimentó desde su infancia la pobreza. Aprendió muy joven el duro oficio de sus padres, convirtiéndose en un hábil "soguero" y en un experto "esterero". A los dieciocho años recayó sobre sus espaldas, a consecuencia de la muerte del padre, la responsabilidad de mantener económicamente a la familia. La genuina fe cristiana que sus progenitores le habían transmitido le ayudó a superar las dificultades y a confiar siempre en la Providencia del Padre celestial. Iniciado en la vida franciscana en el convento de Galatone (Lecce), el día 28 de febrero de 1755 emitió la profesión religiosa en manos del Ministro provincial, Fr. Damián de Jesús y María. Aquel mismo día fue destinado como cocinero al convento de Squinzano (Lecce), donde permaneció hasta mayo de 1759. Envuelto en una amplia fama de santidad, Fr. Gil María acogió alegre al Rey de la gloria a las doce horas del día 7 de febrero de 1812, primer viernes del mes, en el momento mismo en que sonaban las campanas de la iglesita franciscana invitando a venerar el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María.

-San Adauco, de ilustre familia de Italia, favorecido por los emperadores y mártir de su fe en Frigia, 304. El Martirologio Romano menciona el 7 de febrero a San Adauco de la siguiente manera: "En Frigia, San Adauco, mártir, de noble familia italiana, fue honrado por el emperador con todo género de dignidades hasta que, ejerciendo el oficio de "quaestor," se hizo merecedor de la corona del martirio por su defensa de la fe. En el mismo lugar, otros muchos santos mártires, vecinos de la misma ciudad, gobernada por este mismo Adauco, fueron quemados por el emperador Galerio Maximiano, por permanecer constantes en confesar la fe." La narración se basa en la gran autoridad del historiador eclesiástico Eusebio, que fue contemporáneo de los hechos, pero aunque él menciona el martirio de San Adauc(t)s y la quema de los habitantes de la población en un mismo capítulo, no une los dos sucesos; no obstante, en la primera traducción de Rufino sí se relacionan ambos hechos.

-San Lucas el joven, anacoreta oriental y taumaturgo, 946. San Lucas el Joven, también nombrado el taumaturgo u obrador de milagros, era griego. Su familia era de una isla del Egeo, pero se vieron obligados a abandonarla por los ataques de los sarracenos. Con el tiempo se establecieron en Tesalia, donde fueron pequeños hacendados o campesinos con tierra propia. Su padre, Esteban, y su madre Eufrosina, tuvieron siete hijos, de los cuales él fue el tercero. Fue un muchacho piadoso y obediente. En edad temprana lo pusieron a cuidar las ovejas y cultivar los campos. Desde niño, a menudo se quedaba sin comer para alimentar al hambriento, y algunas veces se quitaba sus vestidos para dárselos a los mendigos. Cuando salía a sembrar, acostumbraba esparcir la mitad de la semilla en las tierras de los pobres. Era notorio que el Señor bendecía las cosechas de su padre con abundancia. Después de la muerte de Esteban, el muchacho dejó el trabajo en los campos y se dio por un tiempo a la contemplación. Se sentía llamado a la vida religiosa, y en una ocasión salió de Tesalia, con la intención de buscar un monasterio, pero fue capturado por soldados que le creyeron un esclavo fugitivo. Lo interrogaron, pero cuando les dijo que era siervo de Cristo y había emprendido el viaje por devoción, se negaron a creerle y lo encerraron en prisión, tratándolo muy cruelmente. Después de algún tiempo descubrieron su identidad y lo pusieron en libertad, pero al regresar a su casa fue recibido con escarnios y burlas por su fracasada escapatoria.

-San Nivardo y compañeros, s. XII. En la familia de San Bernardo es él, Bernardo, el centro, el fuego que lo incendia todo a su alrededor, el huracán que los saca a todos de sus casillas para lanzarlos a las cumbres de la santidad. Pero ese tronco y esas ramas, Bernardo y sus hermanos, tuvieron unas raíces hondas y fecundas. Eran sus padres, Tescelín el Moreno y Alicia de Montbar. Nivardo, a los 13 años ya hacía visitas a escondidas, con su caballo, a ver a sus hermanos al Císter. Le animan a que se quede con su padre, que el señorío será para él. "Habéis escogido el cielo y me dejáis la tierra. ¡Vaya un premio que me ofrecéis!", contestó a sus hermanos. Y se quedó con ellos. Todo su afán era vivir su lema: Parecerse a Jesús. La infanta Doña Sancha de Castilla quería fundar en Palencia un monasterio. Pide ayuda a San Bernardo, que le envía doce monjes. Nivardo viene como abad. Fundó el monasterio de la Santa Espina. Volvió a Claraval donde murió, llenó de méritos. En España se lloró su muerte. Declarado Beato. Son "la familia que alcanzó a Cristo".

-San Ricardo, rey de Inglaterra, que murió en Lucca, Toscana, 722. Era un piadoso noble inglés, que en el año 720 salió en peregrinación a Roma y a Tierra Santa, con sus hijos y su servidumbre. Después de visitar varios santuarios de Francia salieron para Roma, pero en Lucca, Italia, Ricardo murió y fue sepultado en la iglesia de San Fedriano, donde se registraron luego varios milagros por su intercesión. Fue padre de dos santos: Santa Valburga, virgen y San Wilibaldo, primer obispo de Eichstatt, Alemania. En la primavera del año 720 un pequeño grupo de personas salió del Hamble para ir en peregrinación a Roma y Tierra Santa. Era una familia de Wessex, compuesta del padre, cuyo nombre no se menciona, y sus hijos Wilibaldo y Winebaldo. Hicieron la travesía por el Sena, desembocaron en Rouen visitaron varios santuarios franceses y salieron para Roma. Pero en Lucca el padre murió y fue sepultado en la iglesia de San Frediano. Se registraron milagros en su tumba, donde están todavía sus reliquias y donde se observa su fiesta con devoción.

-San Teodoro, general del ejército en tiempo del emperador Licinio, martirizado en 319. En los primeros días del cristianismo, ser miembro del ejército no era necesariamente algo positivo. Ser un general se consideraba todavía menos positivo. Sin embargo, lo único que sabemos de seguro sobre San Teodoro de Heraclea es que era un general del ejército griego. Cuando fue decapitado por el emperador Licinio a causa de su fe. Probablemente muchas personas se sorprenderían de saber que un oficial del ejército podía también ser un cristiano de convicciones profundas. El testimonio de San Teodoro demuestra que ninguna ocupación digna es una barrera a la santidad. Una añagaza, claro está, y el santo, una vez en poder de los dioses, hechos de oro y plata, los hizo pedazos que repartió entre los pobres con gran cólera de Licinio. Nuestro capitán no hace ascos al valor material de las imágenes nefandas, y desacralizadas, reducidas a simples cachos de metal precioso, emplea estos restos en obras de caridad. Teodoro parece reunir astucia y heroísmo, fe y sentido práctico, con unas gotas de humor que le darán en el Cielo una sonrisa de mártir socarrón.

-San Tobías. Uno de los libros más agradables de la Sagrada Escritura es el de Tobías. Este santo fue siempre un exacto cumplidor de sus deberes religiosos. Siendo todavía muy joven, cuando sus familiares se apartaron de la verdadera religión y empezaron a adorar al becerro de oro, él en cambio nunca quiso adorar ese ídolo y era el único que en su familia iba en las grandes fiestas a Jerusalén a adorar al verdadero Dios. Se casó con una mujer de su propia religión, llamada Ana, y tuvo un hijo al cual le puso también el nombre de Tobías. Cuando el pueblo de Israel fue llevado cautivo a Nínive, Tobías tuvo que ir también allá en destierro, pero allá le concedió Dios la simpatía de los gobernantes y llegó a ocupar un alto puesto en la administración del gobierno. Sin embargo, un nuevo rey ordenó la matanza de todos los israelitas; incluso prohibió su sepultura a fin de que sean los cuervos quienes comiesen sus cuerpos. Pero Tobías, que era muy piadoso y muy caritativo, se dedicó de noche a sepultar los cadáveres de sus paisanos. Tobías fue preso de muchos sacrificios y desdichas; pero su entrega generosa y caritativa hacia los más necesitados, así como su constante oración fueron suficientes para que el Señor aplaque todos sus males, y que Tobías y toda su familia pronto gozacen de mucha paz y felicidad.

-Beatos Anselmo Polanco Fontecha y Felipe Ripoll Morata, mártires, España, 1939. El Beato Anselmo Polanco era un sacerdote de la Orden de los Agustinos, nació en Buenavista de Valdivia (Palencia, España) el dieciséis de abril del año mil ochocientos ochenta y uno. Felipe Ripoll era junto con Anselmo Polanco obispos de Teruel, nació en Teruel (España) el catorce de septiembre del año mil ochocientos setenta y ocho, murieron asesinados por odio a la fe el siete de febrero del año mil novecientos treinta y nueve en "Can Tretze" de Ponte de Molinos (Girona, España) Anselmo tenia cincuenta y siete años y Felipe sesenta años de edad, su investigación diocesana fue válida el ocho de marzo del año mil novecientos noventa y uno, la Congregación para las Causas de los Santos (CCS) le dio como número de protocolo el setecientos veintiocho, su Santidad el Papa Juan Pablo II aprobó el martirio y los declaró dignos de veneración -"Venerables"- el dos de julio del año mil novecientos noventa y cuatro, finalmente, los beatificó el primero de octubre del año mil novecientos noventa y cinco en la Plaza de San Pedro.

-Beata María de la Providencia, fundadora, Francia, 1871. Su nombre era Eugenia Smet. Y nació en Lille, Francia, en marzo de 1825. Sus estudios los hizo interna en un colegio de religiosas; y allí adquirió una sólida formación religiosa, cuyas características principales fueron una confianza total en la Divina Providencia, un gran amor y devoción por las benditas almas del Purgatorio, y una fuerte inclinación hacia la vida religiosa. Cuando ya llevaba 7 años dedicada a estas obras, un día asistió a un retiro predicado por un misionero y salió llena de entusiasmo por las Misiones. En adelante se dedicó a recoger ayudas para los misioneros y a hacer rifas para conseguir dinero para las misiones. Los misioneros se quedaban admirados de las cantidades de ayudas que esta joven les conseguía. A los 27 años, con permiso del confesor, hizo voto de castidad. En 1855, por consejo del Santo Cura de Ars y de otros santos sacerdotes, se unió con otras jóvenes piadosas en París y fundó la comunidad de las "Auxiliadoras de las Almas del Purgatorio". Fundó casas de su Comunidad en varios sitios de Francia y envió a sus religiosas como misioneras a China. Un dolorosísimo cáncer la atormentó por bastante tiempo, y  la obligaba frecuentemente a guardar quietud. En 1871, devorada por el cáncer, murió. Y su rostro, que poco antes de la muerte estaba crispado por los terribles dolores, recobró al morir una muy agradable presencia. Tienen 119 casas en el mundo con 700 religiosas, y se dedican a la pastoral de la salud y a la pastoral social entre otras cosas. Que como esta santa fundadora, también nosotros logremos dominar nuestros impulsos, nuestras inclinaciones, y dejarnos guiar por las luces e inspiraciones de quienes nos quieren guiar.

-Beato Pedro Verhun, mártir, Rusia, 1957. El Beato Pedro Verhun nació el dieciocho de noviembre del año mil ochocientos noventa en Horodok (L'vivs'ka oblast', Ucrania) fue un sacerdote de la arquidiócesis de Aviv de los Ucranianos; apóstolico visitante del Greco Católicos Ucranianos de Alemania, murió el siete de febrero del año mil novecientos cincuenta y siete en Anharck, Krasnoyarskiy kray (Rusia) a la edad de sesenta y seis años, su proceso de beatificación fue iniciado el trece de octubre del año mil novecientos noventa y ocho, la Congregación para las Causas de los Santos le dio como número de protocolo el dos mil doscientos cincuenta y seis, su Santidad el Papa Juan Pablo II aprobó su martirio y lo declaró digno de veneración el catorce de abril del año dos mil uno, finalmente, lo beatificó el veintisiete de junio del mismo año, junto con otros veinticuatro mártires de Regimenes Comunistas en Europa Oriental, si se obtiene un favor o gracia especial atribuida por la intercesión del Beato Pedro Verhun, por favor comunicar a: Ukrainian Greek Catholic Church, pl. Sviatoho Yura 5, Lviv 79000, Ucrania.

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Beata Rosalía Rendu (Jeanne), religiosa, Francia, 1856. Jeanne Marie se preocupa mucho por corresponder bien a las exigencias de su nueva vida. Su salud se resiente tanto por la tensión de su espíritu como por la falta de ejercicio físico. Siguiendo el consejo del médico y de su padrino, señor Emery, envían a Jeanne Marie a la casa de las Hijas de la Caridad del barrio Mouffetard, para dedicarse al servicio de los pobres. Allí permanecerá 54 años. La sed de acción, de entrega, de servicio, que abrasaba a Jeanne Marie no podía encontrar un terreno mas propicio para ser saciada que este barrio parisiense. Es, en aquella época, el barrio más miserable de la capital en plena expansión: pobreza en todas sus formas, miseria psicológica y espiritual, enfermedades, tugurios insalubres, necesidades... son el lote cotidiano de sus habitantes que luchan por sobrevivir. Jeanne Marie, que recibió el nombre de Sor Rosalía, hizo allí "su aprendizaje" acompañando a las Hermanas en la visita a los enfermos y a los pobres. Al mismo tiempo enseña el catecismo y la lectura a las niñas que acogían en la escuela gratuita. En 1807, Sor Rosalía, con emoción y con una profunda alegría, rodeada de las Hermanas de su comunidad, se compromete por medio de los votos al servicio de Dios y de los pobres. De salud frágil, Sor Rosalía nunca se tomó un instante de descanso, y acababa siempre por superar sus fatigas y sus fiebres. Pero, la edad, una gran sensibilidad y la acumulación de tareas, acaban por llegar al extremo de su gran resistencia y de su fuerte voluntad. Durante los dos últimos años de su vida, se va quedando progresivamente ciega y muere el 7 de febrero de 1856, tras una corta enfermedad.

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Beato Pío IX, Papa, Roma. (Senigallia, Italia, 13 de mayo de 1792 Roma, 7 de febrero de 1878), Papa de la Iglesia Católica de 1846 a 1878. Su pontificado de 31 años y medio fue el más largo (y quizá el más turbulento) en la historia de la Iglesia Católica, si exceptuamos el del apóstol San Pedro, al que la tradición le atribuye un pontificado de entre 34 y 37 años. Falleció el 7 de febrero de 1878. Sepultado en las Grutas Vaticanas, en 1881 sus restos mortales fueron trasladados a la basílica romana de San Lorenzo fuori le mura. Cuando el cortejo se aproximaba al Tíber, un grupo de romanos anticlericalistas amenazó con arrojar el ataud al río. Sólo la llegada de un pelotón de soldados salvó sus restos. Su lápida sepulcral lleva la sucinta frase "Ossa et ceneres Pii IX papae" (Huesos y cenizas del papa Pío IX). Fue beatificado por el papa Juan Pablo II el 3 de septiembre de 2000. Se le conmemora litúrgicamente el 7 de febrero, aniversario de su muerte.

-San Juan (Lantrua) de Triora, franciscano, China, (1760-1816) Mártir de China. Nacido en Triora en 1760, a la edad de 17 años ingresó en la Orden de Hermanos Menores. Después de ejercer con gran provecho el ministerio sacerdotal en la Provincia Romana, marchó a las misiones de China. Durante dieciséis años ejerció un intenso apostolado, recorriendo incansable inmensos territorios, predicando y bautizando. En 1815 se exacerbó la persecución contra la Iglesia y Juan fue hecho prisionero. Sufrió largos meses de cárcel y torturas, y murió estrangulado el 7 de febrero de 1816 en Ciansi, en el Hunan. Su muerte fue seguida de insignes milagros, y su cuerpo, trasladado a Roma, está sepultado en la Basílica del convento de Aracoeli. El papa León XIII lo beatificó, con otros 76 mártires de China y Anan, el 27 de mayo de 1900. Y Juan Pablo II lo canonizó, junto con otros 119 mártires de China, el 1 de octubre del año 2000.

-San Angulo, obispo, martirizado en Londres, s. IV.

-San Claudio Apolinar, obispo de Hierápolis, en Frigia, e impugnador de los montanistas, s. II. Dedicó un libro a Marco Aurelio sobre la fe de los cristianos, y de su pluma salieron cinco libros contra los gentiles y dos sobre la verdad.

-San Crisol, obispo y mártir, apóstol de las Galias y de los Países Bajos, 278.

-San Fidel, obispo de Mérida, en España; originario del Oriente, llegó a esta ciudad con unos mercaderes griegos, donde fue recibido por el obispo Pablo. Pablo, diácono, habla de sus visiones y vida santa en las Vidas de los Padres de Mérida, 570.

-Santa Juliana, en Bolonia; consagró toda su fortuna a obras pías: de ella hizo un gran elogio San Ambrosio, 430.

-San Lorenzo Maioriano, obispo, Siponto, 545.

-San Máximo, obispo de Nola, en Italia, s. II.

-San Moisés I, anacoreta de Egipto, y luego, a ruegos de Mauvia, reina de los sarracenos, obispo y apóstol de esta nación bárbara, s. IV.

-San Partenio, obispo de Lampsaco.

-San Patendo, obispo.

-Una multitud de mártires condenados a la hoguera por Galerio-Maximiano en Frigia.

-Beato Guillermo de Morgex, sacerdote.

-Beato Rizzerio de la Musia, m. 1236.

-Beato Antonio Vici de Stroncone, religioso, lego italiano, 30 años limosnero en Las Cárceles de Asís, n. Stroncone h. 1381, + Asís, febrero 7, 1461. Inocencio XI aprobó su culto en junio 28, 1687.

-Beatos Santiago Sales y Guillermo Saltamocchio, mártires, Aubenas, 1593.

-Beato Tomás Sword, mártir, Inglaterra, 1578.
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