


-San Guillermo (de Vercelli) de Monte Virgine, Abad, 1085-1142. confesor, padre los
ermitaños del Monte Virgen, en territorio de Guleto junto a Nusco. Nació en
la población italiana de Vercelli, donde profesó la fe de Cristo. Las narraciones
dan a conocer su vida a partir de su juventud, cuando peregrina a Compostela
(España) y decide consagrar su vida al Creador (en oración y penitencia), en la
soledad del Monte Solícoli. Después, en el llamado Monte de la Virgen, en Benevento,
convive con otros eremitas. Fundó varios monasterios en el sur de Italia.
Ocupó el cargo de consejero en la corte del rey Rogelio II de Nápoles. Tuvo
el mérito de haber reunido numerosos varones a los que instruyó en la vida religiosa,
la oración y el amor a Dios, con base en la regla benedictina; estos varones
eran conocidos como los "ermitaños del Monte de la Virgen". En este lugar,
después de una vida ejemplar, murió con fama de santo. La Santa Sede aprobó su
culto en 1728 y lo difundió a la Iglesia universal en 1785. -Santa Orosia o Eurosia. Se cree que nació en Bohemia, Bayona o España según la opinión de los distintos historiadores. Los que creen que era de Bohemia dicen que la enviaron sus padres, los reyes Barivorio y Ludimila, a España para casarla con don Rodrigo. Los que defienden que nació en Bayona, piensan que sus padres la manaron para que contrajera matrimonio con un príncipe español. La primera opinión hay que rechazarla, ya que don Rodrigo no tuvo hijos, además, no siendo cristiana, mal podría avenirse el monarca español para casarse con ella. La segunda tampoco es de fiar. La tercera pertenece a los padres Bolandos. Dicen que nació en España. Fue durante el período de los musulmanes en la península. Ella vivía en Jaca entregada a la virtud, a la oración y a la penitencia. Huyó de la ciudad por temor a las injurias que los moros hacían a las jóvenes cristianas. Se fue a una cueva situada en lo más alto de la montaña. La descubrieron. Era tan bella que los soldados se la presentaron al general como el mejor regalo. El general le propuso que abandonase el cristianismo y se convirtiese al mahometismo, para , de esta forma, poder casarse con ella. Rechazó la proposición. Y el mandatario, sin dudarlo, mandó que la degollaran. Era el 25 de junio del año 714. Sus restos están en la catedral de Jaca.-San Sosípatro, discípulo. de San Pablo, Berea (Asia Menor), s. I. Habiendo sido enviado por el mismo apóstol San Pablo a predicar el Evangelio a la isla de Córcega, fue después Obispo de Iconio. Vuelto después a Córcega, Cercilino, rey de la isla, madó que fuese atormentado juntamente con siete ladrones, a los cuales había convertido estando en la cárcel; pero mientras los Santos estaban sufriendo, bajó fuego del cielo que consumió a los dos hijos y a la esposa del Rey. En vista del milagro, el Rey invocó al Dios de Sosipatro, y después fue bautizado. -San Próspero de Aquitania, seglar († c. a. 455). Sacerdote de Aquitania en el sur de Francia, teólogo y gran escritor eclesiástico, merece ser elegido por el Papa San Celestino para presidir comisiones especiales; y, el año 440, por el Papa León I, para hacerlo su secretario. Una historia universal hasta el año 455 y el libro "Gracia de Dios y libre voluntad", pueden encabezar sus escritos. -Santa Lucía y veintidós compañeros, mártires, Roma. -San Galicano, mártir y cónsul en Alejandría, exaltado a la honra del triunfo, y privado del Emperador Constantino. Convirtiéronle a la fe de Jesucristo los Santos Juan y Pablo, y se retiró junto con San Hilarino a Ostia, en donde se dedicó todo a la hospitalidad y al servicio de los enfermos; lo cual divulgándose por todo el mundo, venían muchos de diversas partes al ver el que de patricio y cónsul se bajaba a lavar los pies a los pobres, a ponerles la mesa, a lavarles las manos, y a servirles con mucho cuidado en sus enfermedades; y se ejercitaba en todas las demás obras de misericordia. Desterrado de Ostia por órden de Juliano Apóstata, se fue a Alejandría, en donde forzándole el juez Rauciano a que adorase a los ídolos, lo rehusó con constancia; por lo cual lo mandó degollar, y consiguió la corona del martirio. 362. -Santa Febronia, virgen y mártir, en Sibápolis de Siria; 304, la cual en la persecución de Diocleciano, por conservar la fe y la castidad, por mandato del presidente Lisímaco, primeramente fue azotada con nervios, y atormentada en el potro, después descarnada con peines de hierro, y echada en el fuego; finalmente habiéndole arrancado los dientes y cortado los pechos, por último la degollaron, y adornada de tantas joyas de tormentos, voló a su Esposo. - San Antido, Obispo y mártir, Besançon (Francia), s. IV, al cual dieron muerte los vándalos por defender la fe católica. -San Máximo, obispo de Turín, doctor insigne y apologista. Obispo y confesor, en Turín, famoso por su saber y santidad. Fue otra de las luminosas antorchas del siglo V. Asistió al Concilio de Milán en el año 451, y al de Roma en tiempo del Papa Hilario el de 465, suscribiendo en este último después del Papa. Poco después de este año murió, dejando un número considerable de homilías, de las cuales se han sacado varias lecciones para insertar en el Breviario. En su homilía sobre unos Santos Mártires dice: "Todos los Mártires deben ser honrados por nosotros, pero especialmente aquellos cuyas reliquias poseemos. Nos asisten y ayuden con sus preces, nos defienden a nosotros y a nuestros cuerpos en esta vida, y nos reciben cuando partimos de ella para la otra". -Santa Leonor, (1225-1291) Era hija del conde de Provenza y cuñada del rey San Luis de Francia. Se casó joven con Enrique III de Inglaterra, cuyo largo reinado fue muy turbulento. A la muerte del rey, Leonor se hizo benedictina y vivió en paz el resto de sus días. -San Salomón, (+874) Subió al trono de Bretaña después de la muerte de su primo Erispoe, que era a la sazón el rey. Amplió los dominios de su reino tras derrotar a Carlos el Calvo y a los normandos. Sentía gran veneración por las reliquias de santos y pedía siempre a los religiosos que rezaran por él. Construyó un monasterio en Plélan-le-Grand. Recibió la muerte de parte de algunos vasallos sublevados y se le considera mártir. -Beato Enrique Zdik. -Beato Juan El Español. -San Adalberto, discípulo de San Willibrordo, Holanda, s. VIII. |



