

-San Ansovino, obispo de Camerinos. Tan pronto como Ansovino, natural de Camerino,
en Umbría, recibió la ordenación sacerdotal, se retiró a un lugar solitario de
Castel Raimondo, cerca de Torcello, donde no tardó en adquirir renombre por su
santidad y los milagros que obraba. A raíz de su fama, el emperador Luis el Piadoso
escogió al padre Ansovino como su confesor y luego, promovió su nombramiento
para ocupar la sede episcopal de Camerino. El sacerdote se rehusaba a aceptar
la dignidad y, cuando al fin consintió, puso la condición de que no había de
suministrar soldados para el ejército imperial (un servicio obligatorio para
el obispo en los estados feudales), por considerar que ese suministro era inadecuado
y contrario a las leyes de la Iglesia. Desde que asumió el cargo, Ansolvino
demostró ser un pastor sabio y prudente. Su extraordinaria liberalidad para
socorrer a los pobres le procuró el amor de todos y, su fama de obrar curaciones
y otros milagros, le valió la veneración general. Se hallaba en Roma cuando le
atacó una fiebre que, desde un principio, él mismo calificó de fatal. Al sentirse
enfermo, insistió en volver a su sede para morir con sus fieles. A caballo
viajó hasta Camerino y aún pudo impartir su postrera bendición y recibir el viático,
antes de expirar serenamente. -Santa Eufrasia, virgen, Tebaida († 420) Hija de un pariente del Emperador Teodosio I, al morir su padre, Eufrasia se crió bajo la protección del emperador y al cumplir los cinco años de edad, éste la comprometió en matrimonio con el hijo de un rico senador. La madre de Eufrasia comenzó a ser solicitada en matrimonio con tanta asiduidad, que decidió partir a Egipto y refugiarse en un convento. Eufrasia de siete años, se sintió atraída fuertemente hacia la vida religiosa y rogó a las monjas que le permitieran permanecer con ellas, tomando los hábitos como novicia a la edad de ocho años. Pronto su madre falleció, y la santa permaneció en la soledad del convento creciendo en gracia y hermosura. El emperador accedió a los deseos de Eufrasia, quien prosiguió su vida habitual en el convento; sin embargo la santa comenzó sufrir tentaciones para lo cual la abadesa, le confió duras y humillantes tareas para distraer su atención. Ya en su lecho de muerte, tanto Julia su compañera de celda y la abadesa le imploraron a la santa que le obtuviera la gracia de estar con ella en el cielo. Tres días después de la muerte de Eufrasia, Julia falleció y poco tiempo después, lo hizo la abadesa. -San Geraldo de Mayo, abad († 732) San Geraldo era un inglés, originario de Nortumbría, que llegó a monje en Lindisfarne. Después del Concilio de Whitby, que prohibió a los celtas la observancia de la pascua en Nortumbría, San Colman dejó Inglaterra, acompañado por todos los monjes irlandeses y treinta novicios ingleses. En Inishbofin, una isla, frente a la costa de Mayo, fundó un monasterio para su comunidad, pero como los ingleses y los irlandeses no congeniaban, construyó una segunda casa en tierra firme para los monjes ingleses. No se sabe si Geraldo fue uno de los treinta fundadores, o si llegó después, entre los muchos que frecuentaban la escuela de Colman en Mayo de los Sajones, como se llamó al monasterio, pero lo cierto es que el santo apareció como abad de la casa inglesa, que prosperó muchísimo bajo su gobierno. San Geraldo, que vivió hasta edad avanzada, debe haber sido testigo de la introducción en su abadía de la observancia romana de la Pascua. También se le atribuye, aunque la autoridad es dudosa, la fundación de las abadías de Elytheria o Tempul-Gerald, en Connaught y la de Teagh-na-Saxon, así como la de una comunidad de monjas que se dice puso al cuidado de su hermana Santa Segretia. -San Humberto, cazador y obispo, patrono de los cazadores († 727) Humberto significa: el que tiene pensamientos luminosos (Hum, en su idioma = pensamientos, Bert = luminoso). Es Patrono de los cazadores y de los obispos que tienen que gobernar regiones muy problemáticas. Las antiguas tradiciones cuentan de él lo siguiente: Humberto era hijo del rey Bertrand de Aquitania. De joven era muy aficionado a la cacería y valientísimo para luchar contra las fieras. Un día en un bosque su padre fue atacado por un oso furioso que lo iba a matar, pero el joven Humberto llegó a tiempo y arremetió tan fuertemente a la fiera feroz que ésta tuvo que soltar a Bertrand y así el rey salvó su vida. Fue enviado a estudiar al palacio del rey de Neustria (Bélgica) pero allá había malas costumbres y salió huyendo para no volverse vicioso. Fue entonces al palacio del rey de Austrasia, donde recibió una buena educación, y se casó con una hija del rey y tuvo un hijo a quien llamó Floriberto. En el año 727 Dios le anunció que pronto iba a morir, y al terminar una misa les dijo a los fieles: "Ya no volveré a beber este cáliz entre vosotros". Poco después se enfermó y murió santamente, dejando entre las gentes el recuerdo de una vida dedicada totalmente al bien de los demás. Señor Jesús: envíanos muchos pastores santos y generosos como San Humberto, que consagren totalmente su existencia a la salvación de las almas y a hacerte amar más y más. Si Dios está con nosotros ¿Quién podrá contra nosotros? (S. Pablo). -San Leandro, obispo, Sevilla († 601) Siendo obispo de Sevilla, y gracias a sus esfuerzos, los godos y visigodos, que reinaron en España durante cuatro siglos, se convirtieron del arrianismo. Miembro de una familia hispano-romana de Cartagena, Leandro nació alrededor del año 549. Era nieto de Teodorico, rey de los ostrogodos. Fue hermano de San Fulgencio, obispo de Ecija, San Isidoro, quien lo sucedió en Sevilla, y Santa Florentina. Su nacimiento fue en torno al 535. La familia emigra a Sevilla y, cuando tiene la edad, Leandro entra el un monasterio. Es nombrado metropolitano de Sevilla. Funda una escuela de artes y ciencia que la concibe como instrumento para difundir la doctrina ortodoxa en medio de una España que está infeccionada de arrianismo, particularmente en la corte visigoda. Dos hijos del rey arriano Leovigildo están formándose en su escuela, Hermenegildo y Recaredo. Leovigildo asienta en Toledo la capital del reino visigodo. Leandro, en el 589, convoca el III Concilio de Toledo donde Recaredo, que ha sucedido a su padre en el trono, abjura de los errores arrianos y hace profesión de fe católica lográndose la unidad del reino visigodo y la paz. Ahora y hasta su muerte en el año 601, el sabio y santo Arzobispo deja de ser un hombre influyente en la política del reino. Le ocupa el alma el ansia de hacer el bien. -San Nicéforo, patriarca de Constantinopla, que se opuso a la herejía de las iconoclastas, y fue desterrado por León el Armenio, 822. Escritor elegante, dejó varias obras históricas, teológicas y polémicas. Hacia el año 790, en Constantinopla, tienen un hijo Teodoro, secretario del emperador, y Eudoxia. Hay por ese entonces en Oriente una peligrosa tendencia a la fiscalización por parte del emperador en cuestiones religiosas. Esto es mala cosa; las intromisiones por parte del poder civil en el campo de la teología casi siempre tuvieron malos resultados, como testifica la historia; so pretexto de ayudar a la fe, se disimula el afán desmedido de poder y pone de manifiesto -en este caso- la clara decisión de mostrar una oposición abierta a todo lo que llegue de Roma. Se trata de la tendencia iconoclasta -el rechazo y prohibición de dar culto a las imágenes- que degenera en herejía. Nicéforo se educa bajo la tutela celosa de su madre cuando muere en el destierro su padre. Ella se preocupó de llevarlo a los mejores maestros para que cuidaran su preparación intelectual y contribuyeran al asentamiento en su vida de los criterios morales por los que debería guiarse. En el año 780 se inaugura un buen período de paz con la emperatriz Irene y su hijo Constantino VI. La tendencia anímica de Nicéforo es la soledad. Anciano, enfermo y abandonado muere, el 2 de Junio del año 829 -día de su fiesta en la Iglesia Oriental- en el monasterio que construyó en el Bósforo. -Santos Rodrigo y Salomón. Rodrigo tenía dos hermanos, uno musulmán y otro mal cristiano, que andaban en frecuentes reyertas. Un día él quiso ponerlos en paz, pero las dos se arrojaron sobre él y, después de apalearle, le llevaron ante el cadí de Córdoba. Conducido a la cárcel, conoció en ella a un cristiano llamado Salomón, preso por la misma causa. Los dos confesaron la fe valientemente delante del tribunal y fueron al fin degollados. Córdoba, 857. Se encuentran en la cárcel de Córdoba durante la persecución del emir Mohamed I, hijo de Abderramán II. San Rodrigo había nacido junto a la ciudad de Egabro, llamada posteriormente Cabra, y en Egabro cursa los estudios eclesiásticos y recibe la ordenación sacerdotal. Maltratado por un hermano suyo musulmán, ejerce su ministerio en la sierra cordobesa. Hasta que su mismo hermano lo entrega al cadí, acusándolo de no seguir a Mahoma. Por la misma causa está en la cárcel un cristiano mozárabe, de nombre Salomón. Una contestación similar, igualmente consignada por San Eulogio, encuentran en San Rodrigo las amenazas del cadí: "No intentes luchar con nuestra alma, y superar nuestro espíritu, firme en la confesión; a más furor en el tormento, más feliz gloria nos deparas". Y el 13 de marzo del año 857, los santos Rodrigo y Salomón aprestan sus cuellos a la cimitarra con tanta firmeza como alegría. -Santa Cristina, virgen y mártir, hay varias santas con el nombre de Cristina, hoy hablaremos de la del trece de marzo, que por su condición de cristiana, fue encarcelada y tras ser sometida a golpes con varas, murió mártir en Persia, bajo el rey Cosroes primero. Doncella procedente de Persia. Nada se sabe de su vida sino lo más importante: Murió azotada, mártir por su fe en Cristo. -Santos Graciano y Felino, Carpoforo y Fidel, mártires, patronos de Arona (Novara, Italia). -Santos Graciano y Felino, Carpoforo y Fidel, mártires, patronos de Arona (Novara, Italia). -San Heldrado, abad de Novalose; en el Piamonte, siglo IX. No poseemos muchos datos sobre el, uno es que no sabemos en que fecha nació, pero sabemos que fue en Lambesc (Provenza) y murió alrededor del año ochocientos cuarenta en Novalesa (Torino, Italia). -Santa Judita de Ringelheim, abadesa de la cual no poseemos datos en español, solo que su etimología del hebraico significa: Selatriz de Dios. -Santos Macedonio, Patricia, su esposa, y Modesta, su hija, Nicamedia, 303. Patricia etimológicamente significa en latín: "De noble descendencia". -San Pienzo de Poitiers, obispo, siglo sexto. -San Sabino, arrojado al Nilo en Termópolis, 287. El Santo mártir Sabino era administrador de la ciudad egipcia de Hermopolis. Durante una persecución de cristianos debajo del emperador Diocleciano (284-305), San Sabino y algunos compañeros semejantes se ocultaron en una aldea alejada. Su lugar en que se ocultaba fue revelado por cierto mendigo que le había traído alimento. El santo lo alimentaba y le ayudaba con el dinero, pero el hombre lo traicionó por dos pedazos de oro. Sabino fue agarrado con otros seis cristianos, y después de ser horrorizadamente torturados fueron ahogados y arrojados al niño en el año del doscientos ochenta y siete (287). -Santos Teusetas, Horrez, su hijo, Teodora, Nimfodora, Marco y Arabia, quemados en Nicea, siglo III. -San Urpasiano, senador de Nicomedia y mártir, 295. -Beato Agnello o Ángelo de Pisa, franciscano nacido en Pisa (Italia) alrededor del año de mil ciento noventa y cuatro, fue compañero de San Francisco de Asís en el año mil doscientos doce; luego fue enviado en el mil doscientos diecisiete a Francia como provincial y luego fue enviado en el mil doscientos veinticuatro en Inglaterra para distribuir la nueva provincia franciscana. Asiste el capítulo general de Asís en el mil doscientos treinta, murió en Oxford, Inglaterra, en el año mil doscientos treinta y cinco o en el mil doscientos treinta y seis. Su culto fue confirmado por el Papa León XII. -Beato Bonifacio, príncipe de Saboya, cartujo y arzobispo de Cantorbery, 1270. -Beato Pedro II, abad de Cava, murió en Cava de Tirreni, el día 13 de marzo del año de 1208. |





