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-San Zacarías, papa. (741-752). Contuvo a los reyes lombardos, secundó el apostolado germánico de San Bonifacio, se opuso en Oriente a los caprichos de Constantino Coprónimo, que se había declarado contra las sagradas imágenes, y alentó a Pipino, mayordomo de palacio entre los francos, a empuñar el cetro real. Griego, era monje benedictino. El territorio de la Iglesia era sometido a constantes vejaciones e incursiones por parte de las tropas lombardas. Zacarías no podía esperar contar con la ayuda ni del emperador, Artabardo, que se desentendía de Italia, ni de los Francos, enmarañados en problemas relacionados con la sucesión tras la muerte de Carlos Martel. No tuvo más remedio entonces que enfrentar a Liutprando. Consiguió reconciliarse con él y, durante un memorable banquete, celebró un pacto de veinte años de paz. Hizo una verdadera obra maestra. Liutprando dio a Zacarías nuevos territorios, además de los ya concedidos en el pasado. Pero la habilidad política del papa Zacarías tuvo mayor alcance que este primer éxito. Hizo otra obra maestra. La oportunidad se la dio el mismo Liutprando y su sucesor Astolfo, quienes una vez más no respetaron los acuerdos e invadieron la Pentápolis y Rávena. Los Lombardos no eran pues de confiar. Zacarías, que buscaba un aliado seguro para defender los territorios de la Iglesia, pensó en los Francos y en Pipino el Breve, que de hecho administraba el Estado franco, aun si haber sido consagrado rey. Zacarías obtuvo un doble resultado: encontró en seguida un aliado válido y de confianza, e instauró una tradición que se renovaría a lo largo de los siglos, por lo que a partir de este momento el papa se convertía en árbitro casi incuestionable de la política europea. Zacarías murió poco tiempo después y fue enterrado en las Grutas Vaticanas.

-Santa Luisa de Marillac, fundadora († 1660) Nació en Francia el 12 de Agosto de 1591. Huérfana a los 14 años, sintió un fuerte deseo de convertirse en religiosa, pero por su delicada salud, y su débil constitución no fue admitida. Se casó con Antonio Le Grass, secretario de la reina de Francia, María de Médicis, convirtiendose en un modelo de esposa pues con su bondad y amabilidad logró transformar a su esposo que era duro y violento, y hasta obtuvo que en su casa todos rezaran en común las oraciones de cada día. Dios le concedió un hijo,a quien amó e inculcó una sólida fe católica desde pequeño. A los 34 años falleció su esposo, y decidió entonces consagrar su vida al servicio de Dios. Esta santa mujer tuvo la dicha inmensa de tener como directores espirituales a dos santos muy famosos y extraordinariamente guías de almas: San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl. Con San Francisco de Sales tuvo frecuentes conversaciones espirituales en París en 1618 (tres años antes de la muerte del santo) y con San Vicente de Paúl trabajó por treinta años, siendo su más fiel y perfecta discípula y servidora. Dicha persona providencial fue Santa Luisa de Marillac, quien personalmente se ofreció para coordinar y dirigir a los grupos de caridad. La santa recorrió el país visitando las asociaciones de caridad, llevandoles gran cantidad de ropas y medicinas para entregar a los más necesitados. En 1633, el 25 de marzo, las primeras cuatro jóvenes hacen votos de pobreza, castidad y obediencia, bajo la dirección de Santa Luisa, naciendo así la más grande comunidad femenina que existe, las Hermanas Vicentinas, Hijas de la Caridad. Falleció el 15 de Marzo de 1660, después de sufrir una dolorosa enfermedad y dejando fundada y muy extendida la más grande comunidad de religiosas.

-San Clemente María Hofbauer, redentorista, apóstol de Viena; muerto en 1820 y canonizado por Pío X en 1909. Jan Dvorak - tal fue su verdadero nombre - sólo era alemán por parte de madre, y nació en Tasswitz, en la Moravia, hijo de un carnicero checo. Tuvo que ganarse la vida con ocupaciones muy diversas, entre ellas la de panadero, antes de conseguir ser sacerdote a los treinta y cuatro años. Los redentoristas, orden a la que pertenecía, le destinaron a Varsovia, donde vitalizó un ambiente espiritual muy mortecino ocupándose solícitamente de los fieles polacos y de la nutrida colonia alemana; convirtió a muchos, fundó asilos, colegios y asociaciones religiosas, pero en 1808 Napoleón deshizo toda su labor dispersando a los suyos e incluso encerrándole en la cárcel. Pero lo de menos es que altos personajes le consultaran, que mitigase la entrometida política del josefismo en asuntos de la Iglesia o que reuniera a su alrededor a intelectuales, artistas, estudiantes y profesores, núcleo de un romanticismo católico (Schlegel, el poeta Brentano, el pintor Overbeck). Fue sobre todo el sacerdote humilde y celosísimo del confesonario y el púlpito, de las visitas a pobres y a agonizantes, de la caridad y la plegaria. Un contemporáneo le equiparó a Napoleón y a Goethe como quien compara el estruendo humano a una vigilia del espíritu esperanzada y fecunda.

-San Especioso, monje de Roma, s. VI. Especioso nació en Roma y, junto con su hermano Gregorio, fue uno de los primeros que se colocaron bajo la dirección de San Benito. Este bienaventurado patriarca de los monjes los recibió en su comunidad y los envió al monasterio que había hecho construir cerca de Terracina. Los dos jóvenes, que poseían una cuantiosa fortuna, habían distribuido sus bienes entre los pobres para asegurar la salvación de su alma. Un día, Especioso tuvo que ir a Cápua para tratar algunos asuntos de la comunidad; durante su ausencia, su hermano Gregorio fue arrebatado en éxtasis durante la comida. Dios le hizo asistir a la muerte de Especioso, que se encontraba lejos de ahí. Cuando recuperó el sentido, contó a sus hermanos lo que acababa de suceder. Fue enviado a Cápua para asegurarse de la realidad del hecho: efectivamente, su hermano Especioso había muerto, pero Gregorio no pudo llegar a esta ciudad sino después del entierro. El nombre de Especioso se encuentra con el título de santo en las adiciones al martirologio de Usuardo y Garonio lo ha inscrito en el Martirologio Romano. A San Gregorio debemos los detalles de la muerte de Especioso; se encuentran en los Diálogos I. IV, c. XII. P.L. vol. LXXVII. Consultar también Acta Sanctorum.

-Santa Leocrecia o Lucrecia, virgen y mártir en el siglo noveno, 850 † 877. Fue una doncella cordobesa, hija de padres musulmanes, a quien San Eulogio instruyó en la fe. Apresada juntamente con su padre espiritual, confesó valientemente su fe y fue decapitada, 859. Etimológicamente significa "portadora de luz". Viene de la lengua latina. Sitúate en la ciudad de Córdoba durante el reinado de Abderramán, allá por el año 850. Como te puedes imaginar, eran tiempos muy difíciles para los creyentes en Cristo Ella, además era hija de padres musulmanes y vivía el don y la gracia de la virginidad, inusual en aquellos tiempos. Esta cualidad de su vida personal la alcanzó y la vio clara una vez que se convirtió al cristianismo. Había por entonces en la ciudad califal un humanista cristiano por excelencia. Todos le conocían por su sabiduría, sus dotes de prudencia, y cuando era preciso su arrojo y valentía. A Lucrecia le fascinaba la idea de un Dios amor y entregado enteramente a los hombres con un amor de benevolencia, es decir, amor de gratuidad absoluta. San Eulogio se encargó con todo cariño de su educación cristiana. Sabía a lo que se exponía con esta labor de catequista. Pero nunca tuvo miedo en su corazón. Era consciente de que los padres de Lucrecia se oponían a que dejara la religión musulmana. Como tenía muchas ocupaciones pastorales, se la entregó a su hermana Amilona, en esta noble misión de la enseñanza cristiana, y para que la cuidase en todo lo demás. Lucrecia, al contacto con esta buena joven, fortificó su fe para los duros momentos que le aguardaban. Los cristianos, enterados de su ejecución, recogieron sus restos y los enviaron a Oviedo.

-San Longinos, soldado y mártir, que, según la tradición, fue el que traspasó el costado de Nuestro Señor, Cesarea de Capadocia († s. I) San Longinios fue el centurión que por órdenes de Pilatos, estuvo con otros soldados al pie de la cruz de Nuestro Señor y el que traspasó su costado con una lanza. Longinos fue quien, al ver las portentosas convulsiones de la naturaleza que se produjeron a la muerte de Cristo, pronunció la famosa frase que le hizo el primer convertido a la fe cristiana: "Verdaderamente, Este era Hijo de Dios". También se dice que se estaba quedando ciego y al dar la lanzada, una gota del Salvador cayó sobre sus ojos y lo dejó sano al instante; por tal razón, abandonó la carrera de soldado y después de haber sido instruido por los apóstoles, llevó una vida monástica en Cesárea, Capadocia, donde ganó muchas almas para Cristo por medio de palabras y ejemplo. Muy pronto cayó en manos de los perseguidores, que lo llevaron a juicio y como se rehusó a ofrecer sacrificio, el gobernador ordenó que se le quebrantaran a golpes todos los dientes y que le cortaran la lengua. Sin embargo, el santo cogió un hacha y redujo a fragmentos los ídolos, de donde salió una horda de demonios que se apoderó del gobernador y sus ayudantes, que comenzaron a dar gritos y gemidos. Longinos fue hacia el gobernador y le dijo que solo con su muerte podrá ser curado, por lo que fue condenado a ser decapitado. Tan pronto fue ejecutado el santo, el gobernador mostró su arrepentimiento y en el mismo momento recuperó la cordura y terminó su vida haciendo toda clase de buenas obras.

-Santa Matrona, esclava de una hebrea, que fue asesinada por su ama porque iba a la iglesia. Hay santas de este nombre que se conmemoran en el Acta Sanctorum el 15 de marzo. Solamente una de ellas aparece en el Martirologio Romano, donde se le honra con el siguiente elogio: "En Tesalónica, Santa Matrona, sirvienta de cierta judía, quien adoraba a Cristo furtivamente e iba todos los días a la iglesia a rezar en secreto, fue descubierta por su ama y atormentada de muchas maneras, hasta que al fin, fue muerta a golpes con gruesas varas y, en la confesión de Cristo, rindió su alma pura a Dios". El mismo relato, ligera mente desarrollado, se encuentra en el synaxario griego. En la literatura de occidente, en la primera parte del siglo IX, hay ciertos detalles adicionales que describen cómo la mártir fue dejada en dos ocasiones, durante la noche, amarrada con correas a una banca y fue encontrada a la mañana siguiente milagrosamente desatada. No parece sobrevivir ningún culto por esta santa matrona. En Barcelona, sin embargo, hay, o hubo lo que parece ser vestigio de una virgen del mismo nombre, que aunque nacida en esa región, fue llevada a Roma y allí, a causa de los servicios prestados a los cristianos en la prisión, fue arrestada y ejecutada. Su cuerpo se devolvió más tarde a su propio país. Una tercera santa Matrona, que no es mártir, se honra en este día en la región de Cápua. Se dice de ella que fue de cuna regia y que venía de Portugal. Sufría gravemente de disentería y fue sobrenaturalmente guiada a Italia para buscar su curación, y ahora se le invoca para el alivio de dicho mal.

-San Probo, obispo de Rieti († 570) Probo, el segundo obispo de Rieti, vivió hacia la segunda mitad del siglo VI. No tenemos ningún detalle de su vida, pero San Gregorio Magno en sus "Diá logos", nos dice cómo fueron sus últimos momentos. Cuando cayó gravemente enfermo, su padre, Máximo, los médicos y servidores se acercaron al lecho. Pero el paciente, que aún permanecía más atento a las necesidades de los demás que a las suyas propias, les invitó a que fueran a comer, pues había llegado ya la hora. No quiso que se quedara con él nadie más que un criado que les avisaría en caso de necesidad. Apenas se habían retirado, cuando el servidor vio entrar a dos personajes vestidos de blanco. "Nada temas, le dijo Probo al joven, que ya comenzaba a dar voces, asustado, son los dos mártires Juvenal y Eleuterio que vienen a buscarme". El joven se apresuró a llamar a los médicos y al padre del moribundo; pero cuando éstos llegaron, le encontraron muerto. Los dos mensaje ros del cielo se habían llevado consigo el alma del santo obispo. Era el 15 de marzo de 570. En seguida, fue Probo venerado como un santo y su nombre se menciona en dos fechas: el 15 de enero y el 15 de marzo. En el siglo XIII, Honorio III dedicó la iglesia catedral de Rieti a la Asunción de Nuestra Señora y colocó en la cripta los restos de San Probo con las reliquias de otros santos.

-San Raimundo de Fitero, fundador de la Orden de Calatrava († s. XII) San Raimundo "el San Bernardo español", nació probablemente por tierras del Moncayo, en Tarazona, de cuya catedral fue canónigo. Abraza la vida religiosa en el monasterio de Scala Dei, al otro lado de los Pirineos. Y desde allí regresa a las mismas tierras, en 1139, para extender en ellas la Orden del Císter. Se instalan provisionalmente en Yerga, con el monje Durando como abad y Raimundo como Prior. En 1141 se trasladan a Niencebas, en la misma comarca. Inaugurará su nueva iglesia, siempre con la advocación de la Virgen, San Sancho de Funes, Obispo de Calahorra, con Raimundo Sierra, como abad. En 1148 le recordó también su antiguo Obispo de la Iglesia de Tarazona, Miguel: "Hago esta donación a ti Raimundo, venerable y religioso varón, antiguamente hijo de nuestra Iglesia, y ahora mudado, para mejor Orden y mejor hábito, abad de Niencebas". Por este tiempo acude el Capítulo General de la Orden del Císter, presidido por el Papa cisterciense Eugenio III. En Ciruelos murió el santo abad en el año 1163, y, como dice el Rey Sabio en la Crónica General "enterráronle en dicha villa y allí face Dios miragros por él". Sus reliquias sufrieron una larga peregrinación, como era frecuente entonces por las guerras y porque todos querían tenerlas.

-Beato Artémides Zatti, salesiano († 1951) Nació en Boretto, Italia, el 12 de octubre de 1880. Desde los nueve años tuvo que empezar a trabajar para llevar un poco de dinero a su casa, pues su familia era muy humilde. En 1897, a causa de la lamentable situación económica, tuvieron que emigrar a Bahía Blanca, Argentina. Allí, él frecuentó una asociación escolar que estaba dirigida por los salesianos. Poco a poco fue percibiendo en su interior una especial sintonía con la vocación religiosa salesiana, hasta que en un momento decidió optar por consagrar su vida al Señor como hermano coadjutor, siendo admitido en 1900 en la Casa de Bernal como aspirante por Monseñor Cagliero. Después de un tiempo, se le confió a los cuidados de un joven sacerdote tuberculoso; experiencia que hizo que contrajera la enfermedad. Así, ingresó al Hospital de San José, dirigido por un sacerdote y médico llamado Evaristo Garrone; asistiéndolo en sus necesidades. Artémides le hizo una promesa a María Auxiliadora, que fue consagrar su vida a los enfermos, en caso de curarse. Siempre vivía dedicándose plenamente a sus enfermos, a quienes siempre visitaba diariamente. En 1913, Artémide fue el alma de la construcción del nuevo hospital, que permitió poder acoger y cuidar a más enfermos. Después se le declaró un cáncer del que murió el 15 de marzo de 1951 en Viedma a los 70 años. Habiéndose obtenido un milagro por su intercesión, fue declarado venerable por Su Santidad Juan Pablo II en 1997 y beatificado el 14 de abril del 2002.

-Beato Juan Wojciech Balicki, sacerdote polaco († 1948) El Beato Juan Wojciech Balicki nació el día veinticinco de enero del año de mil ochocientos sesenta y nueve en la ciudad de Staromiescie, ubicada en Podkarpackie (Polonia) decidió ser sacerdote y cumplió su sueño, fue sacerdote de la diócesis de Przemysl de los Latinos, finalmente, descanso en los brazos del señor en olor de santidad el día quince de marzo del año de mil novecientos cuarenta y ocho en la ciudad de Przemysl, ubicada en Podkarpackie, en la misma Polonia. Su proceso de beatificación fue iniciado el día diecinueve de junio del año de mil novecientos ochenta y dos, la Congregación para las Causas de los Santos (CCS) le dio como número de protocolo el mil cincuenta y seis, su Santidad el Pontífice Juan Pablo II aprobó la heroicidad de sus virtudes y lo declaró digno de veneración ("Venerable") el día quince de diciembre del año de mil novecientos noventa y cuatro, finalmente, su Santidad aprobó el milagro atribuido por su intercesión y lo beatificó el día dieciocho de agosto del año de dos mil dos en la Plaza de San Pedro, junto con: Juan Beyzym (Octubre 2), Segismundo Felinski (Septiembre 17) y Sancja Szymkowiak (Agosto 18) si se obtiene un favor o gracia especial atribuida por la intercesión del Beato Juan Balicki, por favor hacer comunicar a su causa de beatificación: Rektorat, Wyzszego Seminarium Duchownego, ul. Zamkowa 5, 37-700 Przemysl, Polonia.

-Beato William Hart, mártir, este sacerdote inglés tuvo graves problemas de salud, que le valieron dolorosas operaciones en Bélgica, Spa, y Namur. No obstante pudo seguir los estudios en Douai, En Reims y en Roma. Murió mártir en York, debido a que persuadió a dos anglicanos de convertirse a la Iglesia Católica y de hacerse sacerdotes. Sus últimas palabras fueron aquellas con las que comienza el salmo 122: "Hacia ti, tengo mis ojos levantados".

-Beatos Ronaldo de Ancona, Francisco de Petriolo y Antonio Cantón de Milán, mártires en Arzenga, Armenia, el día quince de marzo del año de mil trescientos catorce.

-San Eusebio II, obispo de Vercelli, muerto alrededor del quinientos veinte.

-San Aristóbulo, discípulo de los Apóstoles y mártir, s. I.

-San Menigno de Pario, batanero, mártir cerca del doscientos cincuenta y uno.

-San Nicandro, mártir, Egipto, 303.

-San Sisebuto, abad de Cardeña, junto a Burgos, 1082.
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