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-San Cirilo, obispo de Jerusalén y doctor de la Iglesia, 386. San Cirilo nació cerca de Jerusalén y fue Arzobispo de esa ciudad durante 30 años, de los cuales estuvo 16 años en destierro. 5 veces fue desterrado: tres por los de extrema izquierda y dos por los de extrema derecha. Era un hombre suave de carácter, enemigo de andar discutiendo, que deseaba más instruir que polemizar, y trataba de permanecer neutral en las discusiones. Pero por eso mismo una vez lo desterraban los de un partido y otra vez los del otro. Una de las acusaciones que le hicieron los enemigos fue el haber vendido varias posesiones de la Iglesia de Jerusalén para ayudar a los pobres en épocas de grandes hambres y miserias. Pero esto mismo hicieron muchos obispos en diversas épocas, con tal de remediar las graves necesidades de los pobres. El emperador Juliano, el apóstata, se propuso reconstruir el templo de Jerusalén para demostrar que lo que Jesús había anunciado en el evangelio ya no se cumplía. San Cirilo anunció mientras preparaban las grandes cantidades de materiales para esa reconstrucción, que aquella obra fracasaría estrepitosamente. Y así sucedió y el templo no se reconstruyó. Fue desterrado durante 11 años, encontró a Jerusalén llena de vicios y desórdenes y divisiones y se dedicó con todas sus fuerzas a volver a las gentes al fervor y a la paz, y a obtener que los que se habían pasado a las herejías volvieran otra vez a la Santa Iglesia Católica. A los 72 años murió en Jerusalén en el año 386. En 1882 el Sumo Pontífice lo declaró Doctor de la Iglesia.

-San Alejandro, obispo de Jerusalén, que fue llevado a Cesarea en tiempo de la persecución de Decio y allí martirizado, 251. Junto con Orígenes, fue estudiante de la gran escuela Cristiana de Alejandría; primero estuvo bajo la dirección de San Panteno y luego bajo la de su sucesor Clemente. Fue nombrado obispo de su ciudad natal, Capadocia, y durante la persecución de Severo hizo su profesión de fe. Hizo una peregrinación a Jerusalén, y ahí fue elegido por el pueblo para coadjutor del obispo de aquélla sede, debido a una señal del cielo. Esta era la primera vez en la historia de la Iglesia que se daba el caso de un coadjutorado y translación episcopal; acaeció en el año 212 y tuvo que ser ratificado por la jerarquía de Palestina en un Concilio. San Alejandro tuvo un conflicto con el obispo Demetrio de Alejandría, quien le censuró por haber tomado parte en la ordenación de Orígenes y por haberlo alentado a predicar en las iglesias, cuando era aún seglar. Por testimonio de Orígenes sabemos que Alejandro de Jerusalén sobresalía entre todos los prelados por su mansedumbre, dulzura y discernimiento. Hizo grandes beneficios a la ciudad; entre otros, le dio una biblioteca de obras teológicas, que todavía existía cuando Eusebio escribió y de la que hizo constante uso. En la persecución de Decio, San Alejandro fue aprehendido e hizo su segunda confesión pública. Fue condenado a las fieras, pero no pudieron hacer que lo atacaran; entonces fue llevado prisionero a Cesarea, donde murió en cadenas. La Iglesia lo reconoce como mártir.

-San Narciso, obispo y mártir. (†307) Era un noble de Gerona, que en tiempo de la persecución de Diocleciano, siendo ya obispo de su ciudad natal, huyó hacia Alemania y predicó el Evangelio en la Recia o tierra de los grisones. Al pasar por Augsburgo se hospedó en casa de una cortesana, que se convirtió al oírle, con toda su familia. Habiendo vuelto a su patria, murió martirizado por el populacho, juntamente con su diácono Félix, s. IV. De acuerdo con la primera parte de las actas de Santa Afra, consideradas como de escasa autoridad, Narciso era originario de Gerona, España y obispo de su ciudad natal, a comienzos de la persecución de Diocleciano. Al huir, para escapar a la muerte, entró a la región de Retis y llegó hasta Augsburgo, donde logró la conversión de numerosos idólatras, especialmente la de una cortesana, llamada Afra, en cuya casa fue albergado el obispo junto con su diácono Félix. Al cabo de nueve meses pasados en Augsburgo, regresó a su diócesis de Gerona, donde había disminuido el ardor de la persecución. Ahí gobernó a su Iglesia durante tres años todavía, hasta que fue detenido, con el diácono Félix y martirizados ambos por la causa de la fe, hacia el año 307. Lo único que se puede admitir como cierto, es que en la ciudad española de Gerona se honra a un mártir con el nombre de Narciso, el que figura en el número de sus obispos; por otra parte, también en Augsburgo se venera a un Narciso, en el monasterio de los santos Udalrico y Afra, donde hay un altar en su honor. Fiesta el 18 de marzo y el 29 de octubre.

-San Salvador de Horta, (1520-1567), lego franciscano, natural de Santa Colomba, en la diócesis de Gerona, que vivió gran parte de su vida entregado a toda suerte de penitencias en el convento de Orta, diócesis de Tortosa, 1567; canonizado por Pío XI en 1938. Su historia, que es como una estampa de las Florecillas franciscanas, sencillísima, tierna y prodigiosa, empieza en un pueblo catalán donde nace de padres de muy modesta condición, probablemente sardos, y al quedar huérfano se trasladó a los alrededores de Barcelona; allí fue payés hasta que ingresó como lego en el convento franciscano de Jesús, extramuros de la ciudad. Hortelano, cocinero, portero, limosnero, sacristán, hiciera lo que hiciese fray Salvador era siempre un vivo ejemplo de piedad y humildad, de alegría y santa despreocupación que a veces perturbaba a sus superiores, como en el famoso milagro de los ángeles que guisaron por él la mejor de las cenas mientras estaba abstraído rezando. No tardó en ir de convento en convento, porque era engorroso en todas las comunidades haciendo enormes y estupendos milagros curaciones múltiples con sólo la señal de la cruz, profecías, prodigios de toda índole), y donde él estaba no había orden ni paz por la afluencia de multitudes. Le fue prohibido hacer milagros entonces la gente se amotinó porque no lo dejaban salir en público, entonces, en uno de sus traslados murió en la tierra de sus padres, en Cagliari, y el recuerdo de aquel frailecito de los milagros alegres e irrestañables, con un candor en la fe que le hacía omnipotente, ha llegado hasta nosotros como un conmovedor testimonio de la unión con Dios que juega con las leyes de la naturaleza.

-Santos Trófimo y Eucarpo, Nicomedia, 301. En el tiempo en que Diocleciano hacía revivir la persecución en Nicomedia, los cristianos eran arrojados a las cárceles, sometidos a interrogatorios y entregados a diversos géneros de suplicio. Si persistían en confesar a Jesucristo, eran llevados a la muerte. Trófimo y Eucarpo, eran enemigos jurados del nombre cristiano y arrojaban sin piedad a la prisión a cuantos se declaraban discípulos de Jesucristo. Un día fueron a perseguir, vieron que una luz descendía del cielo y los rodeaba. Al mismo tiempo escucharon una voz que decía: "¿A qué tanta prisa en amenazar a mis servidores? No os equivoquéis, nadie puede vencer a los que creen en mí. Os anuncio que el perseguidor que se ponga de su parte, ganará el reino de los cielos." A estas palabras, los audaces  enemigos de los cristianos cayeron casi sin sentido y no podían hacer otra cosa que repetir estas palabras: "Es verdaderamente grande el Dios que se nos ha aparecido y estamos dispuestos a convertirnos en sus servidores". En seguida, los dos soldados convertidos soltaron a todos los cristianos que tenían prisioneros, los abrazaron como a hermanos y los invitaron a volver a sus casas. Cuando el prefecto supo estas noticias, montó en cólera, hizo comparecer ante su tribunal a los dos, quienes relataron su visión. Entonces ordenó que los extendieran en el potro y que destrozaran sus cuerpos con garfios de hierro. El prefecto ordenó que se preparara un gran fuego para quemarlos. Así consiguieron estos dos soldados la palma del martirio. Baronio fue quien inscribió sus nombres (poniendo Eucarpio en lugar de Eucarpo) en el Martirologio Romano, el día 18 de marzo.

-San Eduardo, rey de Inglaterra, que pereció víctima de los artificios de su madrastra, 978. Fue rey de Inglaterra entre 1045 y 1066. Fue el primero de los reyes en protagonizar la efímera restauración de la dinastía sajona en Inglaterra, comprendida entre el dominio danés de 1016-1045 y la conquista de Inglaterra por Guillermo de Normandía. A pesar de ser el tercer rey sajón con el nombre de Eduardo, este monarca no posee la tradicional numeración latina, usada en Inglaterra para los reyes posteriores a la conquista normanda de 1066. Se le conoce como Eduardo el Confesor o San Eduardo el Confesor porque fue canonizado como recompensa a su apoyo a la Iglesia Católica durante su reinado. Fue precisamente durante su reinado cuando tomó fuerza el Apellido Cuvillo, merced al fundador de la dinastía, Carlos del Cuvillo, quien posteriormente emigraría a España afincándose en el sur, en la Provincia de Cádiz, donde hoy en día continúan viviendo sus descendientes. Los primeros impulsos en pro de la canonización de Eduardo el Confesor se tomaron bajo el reinado de Enrique II de Inglaterra, que unía en su persona las casas reales sajona y normanda. Bajo el amparo de Enrique, el Prior Osberto de Clare inició una campaña de difusión de la imagen de Eduardo como un hombre santo, adjudicándole todo tipo de supuestos milagros, entre los que destacaban las sanaciones de enfermos mediante la imposición de manos. Aunque evidentemente falsas, estas afirmaciones consiguieron que el Papa Alejandro III oficiara la canonización del antiguo rey en 1161, a cuya ceremonia en Roma asistió el propio Osberto. En 1163 se trasladaron los restos del rey santo a la Abadía de Westminster en medio de una solemne ceremonia oficiada por el arzobispo Thomas Becket.

-San Frediano o Fridigiano, era obispo de Lucca, en Toscana, su memorial se conmemora el 18 de marzo, anteriormente era el 15 de marzo, murió cerca del 588. Su etimología toscana dice que su nombre significa: "Portador de Paz". Nació en Irlanda en la primera mitad del sexto siglo, es confundido a veces con San Finiano de Moville. San Frediano era hijo del rey Ultach de Uister. Fue educado en monasterios irlandeses y llegó a ser sacerdote. Después de un peregrinaje a Roma, decidió ser ermitaño en el montaje Pisano. Fue designado obispo de Lucca en el año 566, aunque salía a menudo de la ciudad para pasar varios días rezando en soledad. Formo el clero en una comunidad suya de los canónigos regulares. Reconstruyó la catedral después de que fuera quemada por los lombardos. El río Serchio inundó con frecuencia la ciudad de Lucca, pero según la leyenda dice que cuando los ciudadanos invitaban a Frediano para ayudarlos, pedía un rastrillo o una azada, rogando encima, movía el río fácilmente, después nuevamente, con seguridad, siguió cavando y el río se fue arrastrando a través de la suciedad. Murió el dieciocho de marzo cerca del año de 588. Se le representa como un obispo que azadona o rastrilla un pedazo de tierra, con una corona en sus pies, cambiando el curso del río Sechio y caminando en procesión con el crucifijo del santo vuelto que trae a Lucca en un carro manejado por un buey.

-San Anselmo, obispo de Lucea, 1086. Nació en Mantua, fue uno de los colaboradores de San Gregorio VII: intervino activamente en las luchas religiosas de su tiempo, y dejó algunos escritos en que se adivina una gran erudición. Entre ellos hay que citar: Apología de Gregorio VII, Explicación de las lamentaciones de Jeremías. Colección de cánones, Refutación del antipapa Buiberto, Explicación de los Salmos. San Anselmo nació en Mántua en el año 1036, y ya en 1073 su tío, el Papa Alejandro II, lo nombró candidato al obispado de Lucea, que había quedado vacante cuando el Pontífice ocupó el trono de San Pedro. Siguiendo la lamentable costumbre de su tiempo, el Papa mandó a Anselmo a recibir de manos del emperador Enrique IV el báculo pastoral y el anillo. Anselmo estaba tan con vencido de que un poder secular no podía conferir dignidades eclesiásticas, que no aceptó recibir la investidura del emperador y regresó a Italia. Más tarde, durante el papado del sucesor de Alejandro, el Papa San Gregorio VII, aceptó el báculo y el anillo de manos de Enrique el cruzado, y aún así lo hizo con escrúpulos de conciencia. Estas dudas le hicieron dejar su diócesis y entrar a una congregación de monjes cluniacenses en Polirone. El santo obispo murió en su ciudad natal, Mántua, donde se le honra como patrono.

-San Leopardo o Leobardo, esta presente en el martirologio romano, Tour, cerca del 593. Nació en Auvernia. Se entregó al estudio y consagraba su tiempo libre a estudiar algunos salmos de David. Se preparaba así al servicio de Dios con la práctica de la oración. Luego de la muerte de sus padres y de traspasar sus compromisos matrimoniales a su hermano menor, Leobardo marchó a la tumba de San Martín, donde después de haber orado prolongadamente, se fue a encerrar cerca de la abadía de Marmouituer y se instaló en una celda. Se dedicó a fabricar pergaminos para escribir los pasajes de la Biblia y de los salmos que se les escapaban de la memoria. Ante algunas dificultades que tuvo con otro morador, el santo encontró en los libros dejados por Gregorio de Tours, todos los medios necesarios que lo conducían a su salvación y a la santificación de los demás, pues Dios le concedió el don de los milagros, a favor de quienes venía a visitarlo. Murió en el año 593. Etimológicamente significa " león atrevido". Viene de la lengua alemana. Jesús dice: "Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá". Leopardo fue obispo en el siglo V. Hay dos santos con el nombre de Leopardo y otro con el de Leopardino. El primer Leopardo importante fue aquel que estuvo relacionado con la ciudad encantadora de Aquisgrán, capital de Carlomagno y en la que fue coronado. El segundo Leopardo es el patrono de la ciudad de Osimo, y a él está dedicada la catedral, románica aunque con reminiscencias antiguas del siglo VII.

-San Braulio, obispo y confesor, (c. 590 † 651), escritor y obispo de Zaragoza. Esta presente en el martirologio romano, 646. Fue uno de los obispos más célebres de la época visigoda, y discípulo de san Isidoro, de quien heredó la ciencia y el espíritu. Gracias a sus amistosas importunaciones, tenemos el libro de las Etimologías, que san Isidoro le envió en prueba de cariño. Como obispo de Zaragoza, mantuvo la disciplina en toda la España del norte, y en ocasiones defendió a todos los obispos de la nación contra falsas imputaciones de que habían sido acusados ante la sede Apostólica. Murió en 646. Originario de Gerona, se educó en la famosa Escuela de Sevilla, regida por San Isidoro, de quien fue discípulo predilecto. A instancias suyas Isidoro compuso la gran enciclopedia de las etimologías. Nombrado obispo de Zaragoza, en calidad de tal asistió al IV Concilio de Toledo, y presidió luego el V y el VI. Como consejero del rey Childesvinto, le presentó el proyecto del famosísimo "Código del Fuero Juzgo". Con Isidoro, es la figura más eminente de la España Visigótica.

-San Félix, diácono, mártir y doctor, no tenemos datos sobre su historia, pero podemos decir que en realidad es un nombre latino. Su traducción es "Feliz". Se viene llevando este nombre desde tiempo de los romanos. Ha mantenido su popularidad a lo largo de los siglos. Cuatro papas llevaron este nombre y tantos como setenta santos. El nombre de Félix se ha mantenido siempre en lo alto del candelero. Cuando la fiebre de los libros de caballerías, de los que devoraba Don Quijote para tomar ejemplo, se editó el libro titulado "Grande historia del muy animoso y esforzado príncipe Félix Marte de Hircania, del que se hicieron tres ediciones. En la edición de Sevilla (1549) se le llama el valerosísimo caballero Félix Magno, hijo del rey Falangris de la gran Bretaña y de la reina Clarinea. Los Félix tienen motivos para sentirse felices por el nombre que llevan, que induce al optimismo, y por el gran número de biografías ejemplares, tanto de santos como de otros hombres ilustres, que les ofrecen una amplia gama de magníficos espejos en que mirarse.

-Beato Cristian O'Conarchy, abad, Mellifont, 1186. De Dristián no sabemos con certeza sino que fue abad del primer monasterio cirterciense establecido en Irlanda. Era llamado también Cristián O'Conarchy o Giolla Ciost Ua Condoirche. Hay confusión en las tradiciones y leyendas. De acuerdo con algunos informes, nació en Bangor, en Ulster, y Colgan dice que fue discípulo y después archidiácono de San Malaquías de Armagh. Probablemente acompañó al prelado a Roma y se detuvieron en Clairvaux durante el camino. Parece ser que fue uno de los cuatro discípulos que se quedaron en Clairvaux al regreso del viaje y que recibieron el hábito de manos del mismo San Bernardo. A su regreso a Irlanda, San Malaquías deseaba ardientemente introducir la orden cisterciense en su país y, a su petición, Donough O'Carroll empezó a construir Mellifont. Malaquías solicitó al fundador un superior y algunos monjes para comenzar la nueva fundación y San Bernardo envió a Cristián y varios monjes franceses en 1142. El abad Cristian, dicen algunos escritores, llegó a ser obispo de Lismore y nuncio apostólico de Irlanda. Un crítico irlandés dice que falleció en el año 1186 el "ilustre prelado de Lismore, emulador de las virtudes que vio y oyó de San Bernardo y del Sumo Pontífice, el venerable Eugenio, con quien estuvo en el noviciado en Clairvaux".

-Beata Marta (Aimé Adela) Le Bouteiller, religiosa, Francia, 1883. Conservamos pocos datos sobre ella, estos fueron traducidos al español: Aimé Adela Le Bouteiller nació el dos de diciembre del año de 1816 en Percy, provincia de Manche (Francia) ingreso en la Orden Religiosa de las Hermanas de las Escuelas Cristianas de la Misericordia de San Julia Postel, donde tomó el nombre de Marta. Murió el día dieciocho de marzo del año de 1883 en la misma ciudad de Percy, en la provincia de Manche (Francia), su causa fue introducida el día primero de febrero del año de 1948 y el número de protocolo que se le dio fue el ochenta y siete, Su Santidad el Papa Juan Pablo II la declaró digna de veneración (Venerable) el día veinticuatro de septiembre del año de 1983, finalmente el mismo papa la declaró beata el día cuatro de noviembre del año de 1990, si recibe algún favor o gracia especial atribuida por la intercesión de la Beata Marta Le Bouteiller (Amié Adela) por favor comunicar a su agente de causa de canonización: Abbaye de Ste-Marie-Madeleine-Postel, 50390 Saint-Sauveur-le-Vicomte, Francia.

-Beatos Juan Tules y Roger Wrenno, mártires, Gran Bretaña, 1616. No conservamos muchos datos sobre ellos dos, lo que sabemos es lo siguiente: Juan Tules nació en Upholland presso Wigan (Lancashire) cerca del año 1568 y murió en Lancaster el dieciocho de marzo de 1616. Roger Wrenno nació en Chorley (Lancashire) cerca del año 1576 y murió en Lancaster el dieciocho de marzo de 1616, ambos mártires eran laicos del vicariato apostólico de Inglaterra, pertenecen al grupo de mártires de Jorge Haydock y ochenta y cuatro compañeros mártires de Inglaterra, Gales y Escontland, el número de protocolo que se le dio a la causa fue el cuatrocientos setenta y seis, SU Santidad el Papa Juan Pablo II los declaró dignos de veneración (Venerables) el día diez de noviembre del año de 1986, finalmente, el mismo Papa los declaro beatos el día veintidós de noviembre del año de 1987, no sabemos cual es su agente de causa, estan presentes en el martirologio romano.

-Diez mil mártires asesinados por Diocleciano en Nicomedia después del incendio de su palacio, Nicomedia, s. IV. Diocleciano emperador de Roma en el período 284-305 y quien emprendió una de las mayores persecuciones que hayan enfrentado los creyentes cristianos. La Era Diocleciano o Era de los Mártires.

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Venerable Eladio Mozas Santamera, Fundador HH. Josefinas Stma. Trinidad. nace y es bautizado el día 18 de febrero de 1837 en Miedes de Atienza pueblo situado al borde de la sierra de Pela y perteneciente a la provincia de Guadalajara y a la diócesis de Sigüenza. La liturgia recuerda el 18 de Febrero a San Eladio, arzobispo de Toledo. Son sus padres: José Mozas Martínez, procedente de la provincia de Soria y bautizado en Orna (Guadalajara) el 16 Noviembre de 1796 y Mónica Santamera Serrano, nacida y bautizada en Sigüenza (Guadalajara) el 3 Mayo 1795. Contraen matrimonio el 12 Septiembre de 1833 en Aguilar de Anguita, pueblecito situado en el límite de Castilla y Aragón. En este pueblo era párroco Don José Santamera, hermano de Mónica. En diciembre de 1862 obtuvo el Doctorado en Teología en la Universidad Central de Madrid.
Se ordena Sacerdote en Abril de 1865 y pasa a pertenecer e la diócesis de Plasencia. En esta ciudad desarrolla una intensa vida sacerdotal. Fue Párroco, Profesor del Seminario, Canónigo Penitenciario y director espiritual de las Religiosas Agustinas Recoletas de Serradilla a quienes dirige 549 cartas de alto contenido teológico y místico y de gran belleza literaria.
Le tocó vivir una época compleja. En siglo XIX se fraguaron transformaciones económicas, sociales y religiosas profundas.
El "olvido de Dios y el desprecio del hombre" van juntos. A este binomio inseparable respondió Eladio con el compromiso de su vida. Descubrió a Dios a través de la historia humana de cada día.
Acogió en su corazón los retos y necesidades de la humanidad de su tiempo. Fruto de su fuerte experiencia de Dios y de su compromiso con el hombre fue la fundación del Instituto de Hermanas Josefinas de la Stma. Trinidad. Falleció en Plasencia (Cáceres) el 18 de Marzo de 1897, a los 60 años de edad.

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Sierva de Dios María Gay Tibau, (1813 †1884) en Gerona. Fundadora de las Religiosas de San José, el Instituto de Religiosas tuvo su origen en la ciudad de Gerona por el año 1870 cuando dos jóvenes (María Gay Tibau y Carmen Esteve Andoca), se dedicaron a servir a los enfermos en sus domicilios. María Gay Tibau, la fundadora, había nacido el Llagostera (Gerona) el 24 de octubre de 1813 en el seno de una familia humilde. Fue bautizada al día siguiente. Sus padres fueron Martín Gay y María Tibau. En 1815, después de fallecer su padre, nace su hermano Pedro. Su madre debe afrontar en soledad el crecimiento y educación de María y Pedro en circunstancias difíciles como consecuencia de la guerra. En 1849 su hermano Pedro se casa, y poco después, el 23 de octubre de 1850, muere su madre en el Hospital de Sta. Catalina de Girona. María se queda en esta ciudad, donde estuvo trabajando con el Dr. Amero Ros y donde conoció de cerca las dificultades y los sufrimientos vividos por los enfermos. La ardiente caridad y el celo con que estas jóvenes, a las que pronto se añadieron un buen grupo, se dedicaron al servicio de los enfermos, hizo que el Obispo de las diócesis les concediera pronto el rango de Asociación. Obtuvo la aprobación pontificia el 16 de enero de 1928. La madre María Gay Tibau murió en Gerona el 18 de marzo de 1884, tan sencillamente como había vivido. En Proceso de Beatificación.
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San Cirilo, obispo de Jerusalén y doctor de la Iglesia
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San Frediano o Fridigiano, obispo de Lucca
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Sierva de Dios María Gay Tibau
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