

-San Anselmo, fundador del monasterio de Nonántula, Italia, (720 †803) Cuando el
rey Aistulfo gobernaba Italia, su cuñado Anselmo, duque de Friuli, le acompañó
en sus campañas militares. El duque no sólo era un valiente soldado, sino también
un fervoroso cristiano. Primero fundó un monasterio y un hospital en Fanano,
en la provincia de Módena y más tarde, una gran abadía a unos 30 kilómetros al
sur de Nonántola. Deseoso de consagrarse enteramente a Dios, San Anselmo fue a
Roma, donde tomó el hábito de San Benito y fue nombrado abad de la nueva comunidad.
El abad Anselmo llegó a gobernar a más de mil monjes. Igualmente estaba encargado
de un gran hospital y de un albergue para los enfermos y peregrinos que
él mismo había construido cerca del monasterio, en honor de San Ambrosio.
Desiderio, el sucesor de Aistulfo, desterró al santo abad a Monte Casiono, donde
pasó siete años; pero Carlomagno le restituyó a Nonántola, y ahí murió, ya
muy anciano, después de haber pasado cincuenta años en religión. -Santa Catalina María Drexel, fundadora estadounidense († 1955) Cuando hay una tarea que realizar, ¿eres el primero en dar un paso adelante, o te echas para atrás, aguardando a ver si alguien más cualificado toma la iniciativa? El problema de aguardar a que alguien más se presente como voluntario es que la tarea podría no hacerse nunca. La Beata Catalina Drexel, hija de un rico banquero de Filadelfia y heredera de una enorme fortuna, se encontró con el papa León Xlll durante una gira por Europa. En 1915 fundó la Universidad de Javier en Nueva Orleáns, la primera universidad para afroamericanos en los Estados Unidos. Catalina Drexel fue capaz de hacer mucho porque se le dio mucho. Aunque pocos de nosotros tengamos fortunas de millones de dólares a nuestra disposición, todos tenemos la riqueza de nuestro tiempo y nuestro talento. Cuando ponemos nuestras vidas a disposición de Dios, suceden milagros. -Santa Cunegundis o Cunegunda, emperatriz de Alemania, mujer de San Enrique I, Bamberg († 1040) Hija de Sigfrido de Luxemburgo y de Eduviges. Casada con el duqyue Enrique de Baviera y emperador de Alemania, se distinguió por su gran piedad y caridad con los pobres. En 1024, al cumplir el primer aniversario de la muerte de su esposo, Cunegunda cambió sus vestiduras imperiales por el humilde hábito religioso y dedicó el resto de su vida a la oración, a los actos de humildad y a la visita de los enfermos. Murió el 3 de marzo de 1033. Santa Cunegunda dio un espectáculo verdaderamente digno de los ángeles observando, en medio de las delicias de la corte, castidad perpetua con San Enrique su esposo. La calumnia se empeñó en hacer que su virtud se hiciese sospechosa ante los ojos de este príncipe; mas, Cunegunda, llena de confianza en Dios, probó su inocencia caminando descalza, sin quemarse, sobre rejas de arado calentadas al rojo. Después de la muerte de San Enrique, esta purísima paloma, se retiró a un monasterio como buscando asilo para su virginidad. Murió en el año 1039. -Santos Emeterio y Celedonio, soldados, mártires, Calahorra, persecución de Diocleciano. Nacidos en León, hijos del centurión y mártir Marcelo, estos hermanos formaron también parte de las legiones romanas hasta que se decretó la persecución de los cristianos. Decidieron entonces entregarse al procónsul de Calahorra declarando su fe y aunque fueron encarcelados y torturados nunca renunciaron a su religión, por lo que fueron condenados a morir decapitados a las orillas del río Arnedo el 3 de marzo del año 300. Se cuenta que antes de morir, Emeterio lanzó al aire su anillo, y Celedonio su pañuelo, que ascendieron hacia el cielo a la vista de todos. La leyenda también dice que sus cabezas decapitadas llegaron hasta Santander a bordo de una nave de piedra, que atravesaron la roca conocida como la Horadada de los Mártires y encallaron en la costa. -Santos Eutropio, Cleónico y Basilisco, soldados, mártires, Amasea, en el Porto († 308) Los Santos mártires Eutropio, Cleónico y Basilisco sufrieron el martirio en la ciudad de Amasea Pintina (Asia Menor) a los alrededores del año 308. Los hermanos Eutropio y Cleónico, y Basilisco sobrino del gran mártir Teodoro el recluta (Febrero 17), eran camaradas. Después de la muerte martirial de San Teodoreto, subieron a prisión a los tres por su predicación, trajo a muchos paganos en la prisión y se convirtieron a la fe cristiana. Cleónico fue crucificado, pero Basilisco fue dejado en la prisión. San Basilisco fue ejecutado el 22 de mayo en la ciudad de Komana. Lo decapitaron, y lanzaron su cuerpo a un río, pero los cristianos encontraron sus reliquias y las enterraron en un campo arado. Más adelante en Komana una iglesia fue construida y dedicada a San Basilisco. Una cuenta de la vida del santo mártir se encuentra bajo el 22 de mayo. -San Gervino, abad, pertenecía a una familia emparentada con la de San Bruno, obispo de Toul, que en el papado llevó el nombre de León IX. Nació en el distrito de Reims, y fue educado en la escuela episcopal. La despierta inteligencia de Gervino se sintió atraída por los clásicos latinos, de suerte que el joven corrió el riesgo de pervertirse con esa poesía sensual, pero, con la gracia de Dios, triunfó de las tentaciones. El 3 de marzo de 1075, se sintió tan mal, que apenas pudo terminar la misa que celebraba en la cripta de la iglesia Notre-Dame-de-la-Voûte, que él mismo había construido. Los monjes tuvieron que transportarle en brazos a su celda, donde se reunieron todos con gran consternación. El santo les dijo: "Hijos míos, hoy ha venido la Virgen a despedirme de esta vida". En seguida insistió en hacer una confesión pública de sus pecados. DEspués pidió que le transportasen de nuevo a la iglesia, al altar de San Juan Bautista y ahí murió. Cuando los monjes lavaron su cuerpo, no encontraron en él la menor huella de lepra. -San Juan Clímaco († 649) Clímaco significa: escala para subir al cielo. El apellido de este santo proviene de un libro famoso que él escribió y que llegó a ser inmensamente popular y sumamente leído en la Edad Media. El nombre de tal libro era "Escalera para subir al cielo". Y eso mismo en griega se dice "Clímaco". San Juan Clímaco nació en Palestina y se formó leyendo los libros de San Gregorio Nazanceno y de San Basilio. A los 16 años se fue de monje al Monte Sinaí. Después de cuatro años de preparación fue admitido como religioso. El mismo narraba después que en sus primeros años hubo dos elementos que le ayudaron mucho a progresar en la perfección. El primero: no dedicar nunca tiempo a conversaciones inútiles, y el segundo: haber encontrado un director espiritual santo y sabio que lo ayudó mucho a vencer los obstáculos y peligros que se le oponían a su santidad. De su director aprendió a no discutir jamás con nadie, y a no llevarle jamás la contraria a ninguno, si lo que el otro decía no iba contra la Ley de Dios o la moral cristiana. Al cumplir los 80 años murió santamente en su monasterio del Monte Sinaí. -San Marino, soldado, y San Astero o Astirio, senador, mártires, Cesarea de Palestina († 260) San Marino pertenecía a una noble familia de Cesarea de Palestina y se había distinguido en el ejército. Iba a ser condecorado con el emblema de centurión, cuando uno de sus rivales objetó que no tenía derecho a aspirar a esa dignidad pues era cristiano y no podía ofrecer sacrificios al Emperdor. Al ser interrogado por el gobernador Aqueo, Marino se confesó servidor de Cristo y ante su negativa de adorar a las divinidades paganas, fue ejecutado inmediatamente. San Astirio, un senador romano que gozaba del favor del emperador asistió al martirio de Marino, envolvió el cadáver en su propia capa, se lo echó sobre los hombros y le dio cristiana sepultura. Cuando el gobernador se enteró de lo sucedido, interrogó a Astirio y al confesarse cristiano, fue condenado al martirio. -Santa Teresa Eustaquio Verzeri, fundadora italiana († 1852) Teresa Verzeri nació en Bérgamo de Lombardía, el 31 de julio de 1801. Era una de las hijas de Antonio Verzeri y de su esposa Elena, perteneciente a la familia de los condes de Pedroça-Grumelli. Los Verzeri profesaban gran devoción a San Jerónimo. Uno de sus hijos, que fue más tarde obispo de Frescia, se llamaba Jerónimo y Teresa tenía como segundo nombre Eustoquio, en recuerdo de la hija de Santa Paula. Como es bien sabido, estas dos santas habían sido muy amigas de San Jerónimo y habían ejercido, por turno, el superiorato del convento de mujeres que éste había fundado en Jerusalén. En el caso de Teresa, el nombre Eustoquio resultó profético. Fundó las Religiosas Fieles del Sagrado Corazón de Jesús. La beata vivió todavía cuatro años después de la fundación de la casa de Roma. Durante ellos creció en gracia y santidad y su congregación con ella. El cólera que azotó el norte de Italia, arrebató a la beata el 3 de marzo de 1852. La multitud que asistió a sus funerales fue el mejor testimonio de la reputación de santidad de que gozaba y que no ha hecho sino aumentar con el tiempo. Teresa fue beatificada en 1946. -San Ticiano o Tiziano, obispo, Brescia († 536) Etimológicamente significa "hijo de Tito". Viene de la lengua latina. Lo que distingue a los buscadores de reconciliación es que, en pos de Cristo, no procuran abolir, sino dar cumplimiento, procuran más comprender que exhortar. Permanecen dentro, hasta que lleguen a ser transfiguradas las fragilidades mismas de la Iglesia. Ante las rivalidades que inmovilizan, nada tan esencial como ponerse en marcha para visitarse unos a otros, escucharse, celebrar juntos el misterio pascual. Más tarde, en 1202, el obispo Berardo Maggi mandó que se destruyera todo para que el Palacio Broletto tuviera más espacio. En la actualidad es lo que ocupa la Plaza del Duomo. La iglesia y el monasterio fueron reconstruidos en la parte occidental de la ciudad, en la zona de los Campos Bajos donde siguen todavía. Sus reliquias se quitaron. Y el obispo Paolo Zane, en 1505, mandó construir un arca de mármol en la capilla de la izquierda. En ella están ahora. Su sarcófago primitivo está hoy en la fuente de la plaza de Tito Speri. -Beato Inocencio Berzo, capuchino italiano († 1890) Inocencio de Berzio, venerado discípulo de San Francisco, hizo suya desde muy joven la máxima de San Lorenzo Justiniano: "Debe humillarse el hombre ante Dios y vaciar su corazón de la soberbia para rellenarlo con el don de la gracia". Inocencio nació en la población de Valle de los Caminos, cerca de Brescia, Italia, el 29 de marzo de 1844. Su familia era modesta y profundamente cristiana. Su madre, mujer ejemplar enviudó cuando era joven y se hizo cargo de la educación de su hijo pequeño, inculcándole los principios cristianos que ella practicaba. El 2 de junio de 1867 recibió las órdenes sagradas y ejerció su ministerio en la ciudad de Cevi hasta que fue enviado por sus superiores a dirigir el seminario de Brescia, tarea que desempeñó con su acostumbrado celo. Un año más tarde hizo su profesión y, desde entonces, consagró toda su actividad para ascender a las más altas cumbres de la santidad. En el caritativo ejercicio de atender a los atacados por la peste, durante la epidemia de 1889 se contagió del mal y en poco tiempo, el 3 de marzo de aquel año entregó el alma al Señor en la misma región que le vio nacer. -Beato Jacobino de Canepacis, carmelita († 1508) Nació en Piasca, diócesis de Vercelli (Italia), el 1438. Sus padres, buenos cristianos, le educaron en todas las virtudes humano-divinas. El niño y el joven Jacobino iba poco a poco asimilando estas enseñanzas. Siendo ya un joven maduro y atraído por la especial devoción que conoció que los carmelitas profesaban a la Santísima Virgen, pidió ser acogido entre ellos. Fray Jacobino recorría, con gran sacrificio y bondad, calles y plazas, tanto de Vercelli como de otros pueblos vecinos, para recoger cuantas limosnas le daban los buenos cristianos. Lleno de méritos, a los 70 años de edad, y después de habérselo anunciado la Santísima Virgen María, expiró en el Señor el 3 de marzo de 1508, en el convento de Vercelli. Se le conoce con el doble nombre de Jacobino de Canepacis o de Crevacuore. El papa Gregorio XVI, el 5 de marzo de 1845, aprobó su culto inmemorial. -Beatos Liberato Weiss, Miguel Pío Fasoli y Samuel Marzorati, mártires en Etiopía († 1716) El 3 de marzo de 1716 fueron lapidados en Gondar, Etiopía, tres religiosos franciscanos, sacerdotes, que desde el año 1712 se dedicaban a hacer el bien, dando testimonio de Cristo en medio de los etíopes. Eran fray Liberato Weiss, natural de Konnesreuth (Baviera), donde nació el 4 de enero de 1675; ingresó en la Orden Franciscana el 17 de octubre de 1693, profesando luego en ella y ordenándose de sacerdote. Fray Samuel Marzorati, natural de Varese (Italia), donde nació el 10 de septiembre de 1670; era igualmente sacerdote; ingresó en la Orden a los 22 años y, llegado a El Cairo en 1701. Fray Miguel Pío Fasoli de Zerbo, natural de esta población italiana donde nació el 3 de mayo de 1676; era miembro de la provincia de San Diego en Insubria y estaba ordenado de sacerdote; había sido declarado misionero apostólico por la Sagrada Congregación de Propaganda Fide el 21 de enero de 1704. -Beato Pedro Renato, René o Roque, mártir († 1796) Nació en Vannes, Francia, el 11 de junio de 1758. Era el más joven de los tres. Entró en la Congregación de la Misión y fue ordenado el 12 de septiembre de 1782. Trabajó en la formación del clero y en el trabajo parroquial. Durante la Revolución Francesa, dio muestras del más grande heroÍsmo apostólico. Se negó a firmar el juramento de la Constitución y durante algún tiempo tuvo que disfrazarse y esconderse. Finalmente, denunciado por un ateo, fue hecho prisionero. Tras unos meses de cárcel y malos tratos, sobrellevados con paciencia y buen ánimo sirviendo de apoyo a otros fieles, murió decapitado el 3 de marzo de 1796. Fue beatificado el 10 de mayo de 1934. -Santa Artellaide, virgen. -Santos Félix, Luciolo, Fortunato y Marcia, mártires. -San Gwennolé, abad de Laudevence, Bretaña francesa, 504. -San Vinvaleo, abad de Landevennec. -San Pafnucio, solitario egipcio, s. IV. Era el monje más ilustre de la Baja Tebaida y su monasterio estaba en el territorio de Hirake. Las vidas de los Padres del yermo cuentan de él que rogó a Dios le manifestase los progresos que había hecho en la vida espiritual; y un espíritu le dijo que podía compararse a un músico que se ganaba la vida tocando su arpa de pueblo en pueblo. Pafnucio fue en su busca y le preguntó qué penitencias eran las suyas; pero fue grande su sorpresa cuando el músico le dijo que era un pecador que había vivido del robo en su vida anterior. "En verdad -dijo el solitario-, ahora veo que no he hecho nada, y sin embargo, me llama Pafnucio." Este santo fue el que se presentó en Alejandría para sacar de sus desórdenes a Tais la penitente. -Beato Pedro Jeremías, dominico nacido en Palermo en el año 1399 ingresó en la orden de predicadores, cuando era estudiante de derecho en Bolonia, y se dedicó plenamente al estudio y la oración. San Vicente Ferrer lo confirmó en el ministerio de la palabra, al que se dedicó con ardiente celo por la salvación de los hombres. Exelente escritor, participó en el Concilio de Ferrara-Florencia. Muerto en la misma ciudad de Palermo en el año 1452. Se celebra también el 25 de Octubre. -Beato Nicolás de Albergati, (9 de Mayo) cartujo, fue obispo de Bologna en el siglo XV. Era docto y humanista, pero sobre todo era un hombre de una gran piedad. Nació en el seno de una familia noble. Al terminar sus estudios de Derecho, decidió hacerse religioso. De esta manera, cuando quedó vacante la sede de Certosa, toda la gente le aclamó a él como su obispo. Como pastor de la diócesis se distinguió en seguida por su caridad, su prudencia y su modestia. Estos valores le otorgaron la confianza del Papa Martín V. Sin tener la menor duda, lo nombró cardenal de la santa Cruz de Jerusalén. Trabajó para restablecer la paz entre Francia e Inglaterra y presidió el Concilio de Ferrara. Al lado de Siena, tuvo un cólico de riñón que le llevó a la muerte en el año 1443. |




