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Beata Narcisa de Jesús, Tapíz usado en su Beatificación
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán
Beata Narcisa de Jesús, en oración
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán. (Imagen adquirida en la Enciclopedia del Ecuador. Efrén Avilés Pino)
Santuario de Narcisa de Jesús, en Nobol
Santuario de Narcisa de Jesús, en Nobol
En 1868 se trasladó a Lima (Perú) para continuar la dirección espiritual con el sacerdote franciscano Pedro Gual, quien poco después partió para Roma. Por esto tuvo que comenzar a dirigirse con el p. Manuel Medina, de quienes son la mayoría de los escritos que nos han llegado sobre ella. Este sacerdote, previendo un posible proceso de beatificación, los hizo corroborar con la firma de un Notario Público.

En Lima vivió en el Convento del Patrocinio como huésped o como pensionista, nunca como religiosa, ganándose el sustento con las labores de su propia mano. 

            En Septiembre de 1869 se inicia su última enfermedad. En los últimos momentos de su vida los dolores de su enfermedad se hicieron muy intensos, pero ellas los soportó heroicamente, abandonándose a la voluntad de Dios, y ofreciéndose como víctima por la conversión de los pecadores. Falleció el 8 de Diciembre después de haber comulgado.
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán
Octubre 29, 1832. Nació en Nobol, Ecuador. Sus padres fueron don Pedro Martillo Mosquera y doña Josefina Morán, se desempeñaban como campesinos y murieron cuando Narcisa era muy joven. La beata ecuatoriana, se trasladó a Guayaquil donde vivió por más de 15 años dedicada a la oración, al  trabajo manual y a la caridad apostólica. A principios de 1868 viajo a Lima y allí continuó su vida  virtuosa como seglar, alojada en la Casa de las Hermanas de la Orden Laical de Santo Domingo, hasta su muerte el 8 de diciembre de 1869.  Su cuerpo fue trasladado a Guayaquil en 1955 y ahora permanece en su pueblo natal. El Papa Juan Pablo II la declaró beata el 25 de octubre de 1992.
Canonizada por Benedicto XVI, 12 de Octubre 2008, en la Plaza de San Pedro.
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán
Narcisa de Jesús Martillo
Nació el 29 de Octubre 1832, en Nobol, arquidiócesis de Guayaquil (Ecuador) el día de San Narciso.
Sus padres eran agricultores y buenos cristianos. La fecha de su bautismo es desconocida.
Contaba con 7 años cuando recibió el sacramneto de la Confirmación de manos de Mons. Francisco Javier de Garaicoa, primer Obispo de Guayaquil, el 16 de Septiembre de 1839, dentro de las fiestas patronales del Señor de los Milagros de Daule.
A los 15 años aprendió el oficio de costurera que ejerció a domicilio y en las familias vecinas. Desde muy joven recibió como don del Espíritu Santo, un gran amor a la Oración: dejaba a menudo los juegos y los amigos para retirarse a su habitación o junto a un árbol de guayabo en la hacienda familiar, para orar.
Pasó su vida en familia, dedicada a las tareas domésticas y a la costura, creando una admósfera de caridad, alegría y paz entre sus cuatro hermanos y sus cuatro hermanas.
Siendo niña perdió a su madre. Así, ella tuvo que encargarse de la crianza y educación de sus hermanos menores. En esos años conoció la vida de
Santa Marianita de Jesús, beatificada poco tiempo antes, y a quien imitará con su vida, hasta tal punto que uno de sus directores espirituales escribió “basta leer la vida de Santa Marianita para conocer las virtudes de Narcisa”. De esa época de su vida se recuerda su caridad, su alegría, su gran amor por la oración y la gran importancia que le daba a la dirección espiritual.
Cuando tenía 18 años muere su padre, y ella emigra a Guayaquil. Allí trabaja como costurera y comienza a dirigirse con Luis Tola, quien después será obispo de Portoviejo. En la catedral de Guayaquil, y antes en la parroquia de Daule, dedicó mucho tiempo al apostolado, especialmente a los niños, a quienes les enseñaba catecismo. También trabajó con jóvenes abandonadas y refugiadas en la “Casa de las Recogidas” y visitaba a los enfermos y moribundos. Después se trasladó algún tiempo a Cuenca para atender a Monseñor Amadeo Millán, quien era su director espiritual, y que había contraído tuberculosis. En 1867, cuando fallece monseñor Millán, regresa a Guayaquil, a la “Casa de las Recogidas”, donde, junto con la Beata Mercedes de Jesús Molina, enseña costura a las niñas huérfanas.
Algunos de sus directores han destacado el amor que ella tenía a Jesús en la Eucaristía y a la Santísima Virgen. Cuando vivía en Guayaquil perteneció a la Asociación Piadosa de Hijas de María, cuyo programa consistía en la práctica de las virtudes cristianas a imitación de María y en las obras de apostolado y de caridad.
En 1955 su cuerpo incorrupto es trasladado desde Perú a Guayaquil, y en 1972 regresa a Nobol, lugar donde había nacido.

Fue beatificada el 25 de octubre de 1992 junto a los mártires de Barbastro por Juan Pablo II.
Canonizada por Benedicto XVI, 12 de Octubre 2008, en la Plaza de San Pedro.
Aspectos para destacar de su vida:
Si bien se pueden destacar varios aspectos de la vida de la beata Narcisa, entre ellos el don de milagros y de profecía, queríamos hacer hincapié solamente en dos: su espíritu de penitencia y de oración y la fidelidad a la dirección espiritual.
La fidelidad a la dirección espiritual: ella valoraba mucho la dirección espiritual. Siempre tuvo un director espiritual y seguía sus consejos, y consideraba la dirección espiritual como uno de los medios más eficaces para llegar a la santificación. Hasta tal punto la valoró que cuando ya no tenía director espiritual en Guayaquil, viajó a Lima, en donde falleció, para poder continuar con la dirección espiritual.
La penitencia: al igual que Santa Marianita de Jesús, enamorada de Cristo crucificado quiso reproducir en su cuerpo los tormentos del Señor en su pasión para ser una imagen perfecta de Él. Su último director espiritual escribe “sus mortificaciones fueron rígidas: siempre estaba vestida de cilicio, diariamente se daba disciplina de sangre, tenía 8 horas de oración diaria ... llevaba constantemente en su cuerpo la crucifixión del salvador por los intensos dolores que experimentaba. Todas las noches hacía cuatro horas de oración coronada de espinas que le penetraban la cabeza, colgada de una cruz sembrada de algunos clavos. Dormía en el suelo sobre unas puntas de acero que tenía preparadas al intento”. Este es uno de los tantos testimonios acerca de las penitencias que la beata Narcisa hacía.
Algunos extractos de la homilía de beatificación del papa Juan Pablo II

“Narcisa de Jesús Martillo Morán, joven laica nacida el siglo pasado en Nobol, es presentada hoy por la Iglesia como un modelo de virtud, especialmente para tantas mujeres de América Latina que, como ella, tienen que emigrar del campo a la ciudad en busca de trabajo y sustento...”
“En esta joven ecuatoriana que sólo vivió 37 años entre continuas mortificaciones y duras penitencias corporales, encontramos la aplicación constante de la sabiduría de la cruz en cada circunstancia de la vida. Ella estaba firmemente persuadida de que el camino de la Santidad pasa por la humillación y abnegación, es decir, por el sentirse crucificada con Cristo...”
“La espiritualidad de Narcisa de Jesús está basada en el escondimiento a los ojos del mundo, viviendo en la más profunda humildad y pobreza, ofreciendo al Señor sus penitencias como holocausto para la salvación de los hombres”
Los santorales antiguos señalaban el 29 de octubre la festividad de San Narciso, Obispo de Jerusalén. Por lo tanto, no creemos errar al afirmar que Narcisa nació el 29 de octubre de 1832. Desgraciadamente, por más que se ha buscado, no se ha encontrado su fe de bautismo, único documento que confirme esta intuición.

Narcisa de Jesús perteneció a una rancia y cristiana familia campesina. Fue su padre, don
Pedro Martillo Mosquera quien después de vivir unos pocos años en unión libre, costumbre muy habitual hasta el día de hoy entre los campesinos, contrajo matrimonio a los 28 años de edad con doña Josefa Morán y juntos procrearon 9 hijos.
Sobresalió como uno de los principales vecinos del Recinto San José, en "los parajes de Nobol" del cantón Daule. Dotado de una clara inteligencia y de espíritu de trabajo, logró amasar una apreciable fortuna. Analfabeto, como la mayoría de los campesinos de su época, supo desempeñarse con agilidad y natural ingenio en los negocios.
El desahogado patrimonio familiar que llegaron a poseer se debió, ante todo, al esfuerzo personal de ambos, unido a herencias recibidas con las que formaron el haber de la sociedad conyugal. Su hija Narcisa contaba dos años de edad cuando fue nombrado "Teniente Corregidor de Nobol, el 30 de diciembre de 1834 y nuevamente "el 25 de diciembre de 1835 fue electo Teniente de San José".
Parece que la muerte prematura de su madre (36 años) reforzó su naturaleza ya de por sí dada al recogimiento y al silencio interior. Es una niña que le gusta la soledad activa de la oración.

Su primer templo fue la naturaleza, que con voces místicas, la invitaba continuamente a la plegaria y al retiro. Así se iba perfilando la personalidad de la joven Narcisa en una vida de mujer campesina, trabajadora, entregada a los demás y con experiencia de Dios en la oración.
Pasó su niñez y juventud en el campo, creciendo sana y laboriosa en contacto con la naturaleza y conociendo las necesidades y las penurias de los pobres campesinos.
Parques y Monumentos.
Santuario Arquidiocesano de Narcisa de Jesús, se construyó gracias al esfuerzo de Mons. Plácido Muñoz Macías.
Dedicado al culto divino el 22 de agosto de 1998, el cuerpo de la beata Narcisa reposa dentro de una urna de bronce, en su definitiva morada bajo el altar, tumba que se ha construido, según la más antigua tradición de la Iglesia, pues "para honrar los cuerpos de los mártires y de otros santos y para demostrar que el sacrificio de los miembros tuvo principio en el sacrificio de la cabeza", que es Cristo, como lo enseña San Ambrosio y lo repite el Ritual de Dedicación de Iglesias, se entierra los cuerpos o reliquias de los santos, bajo los altares.
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán
SANTUARIO NARCISA DE JESÚS

En este santuario localizado en el Cantón Nobol, reposan los restos mortales de la Beata Narcisa de Jesús.Se pueden observar los avíos o utensilios que utilizaba para los autocastigos, además de algunos de los atuendos que utilizaba la beata; el 25 de octubre de cada año se celebra el aniversario de Beatificación.
Santuario de Narcisa de Jesús, en Nobol
Santuario de Narcisa de Jesús, en Nobol
Monseñor. Plácido Muñoz Macías
Monseñor
Plácido Muñoz Macías.

Constructor del Santuario de Narcisa de Jesús.
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán
Beata Narcisa de Jesús Martillo Morán, como la vió el pueblo peruano el día que murió
Beata Narcisa de Jesús, su cuerpo incorrupto
Beata Narcisa de Jesús, su cuerpo incorrupto, (foto personal)
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Beata Narcisa de Jesús, en su Beatificación
S.S. Juan Pablo II, frente al cuadro de Narcisa de Jesús
Beata Narcisa de Jesús Martillo y Morán