Religiosa nacida en Zapopan, Jalisco.

"La MADRE LUPITA fue superiora de su congregación en un momento difícil para la Iglesia en México", dijo el Vaticano al anunciar en diciembre la aprobación de su milagro.

Las gestiones para la beatificación comenzaron en 1983, pero el milagro atribuido a la religiosa tapatía llegó recién en 1998, cuando salvó de la muerte a un hombre con pancreatitis aguda al que los médicos daban por desahuciado. Abraham Arceo Higareda padecía pancreatitis en una de sus formas más graves y había sido sometido a dos cirugías, en la última dejaron abierta la herida para retirar la pus y hacer las curaciones tres veces al día.

El Sr. Arceo estaba internado en el Hospital Santa Margarita, (muchos jaliscienses lo conocen con el nombre anterior: Hospital de la "Beata" Margarita) que pertenece a las Hermanas de esa Congregación. Durante la evolución de su enfermedad desarrolló absceso en páncreas remanente que cedió en forma inexplicable para los médicos, el 25 de julio de 1998, después de pedirle el  Sr. Arceo a la MADRE LUPITA que lo ayudara. Arceo Higareda cuenta que percibió un aroma en la habitación y sintió un alivio físico. Se le dio de alta una semana más tarde del Hospital Santa Margarita, ubicado en la calle Garibaldi 880, en Guadalajara, Jalisco.
Estampa con Reliquia.
El día 28 de febrero de 2001, el Dr. Alejandro Vargas González, realizó una revisión al Sr. Arceo, su comentario fue:

"Es sorprendente su estado para el antecedente de la pancreatitis y las complicaciones que cursó, es el primer paciente que me toca conocer que sobrevive a una pancreatitis de este tipo en mis 20 años de vida profesional en medicina Crítica y Terapia Intensiva y lo observo en tan buenas condiciones".

Las virtudes heroicas -un reconocimiento previo a la beatificación- de la MADRE LUPITA fueron reconocidas por el Papa Juan Pablo II el 1 de julio del 2000.

Asimismo, se dio a conocer que el Papa Juan Pablo II proclamará Beata a la colombiana Laura Montoya.

El próximo 25 abril, el Sumo Pontífice proclamará seis Beatos, entre los cuales están las dos latinoamericanas. La ceremonia se realizará en la Plaza de San Pedro, en Roma. Durante su pontificado, el Papa ha proclamado a 1,337 Beatos. El siguiente paso para declararla Santa es que realice otro milagro, que pueda ser comprobado.
Posteriormente los doctores decidieron enviarme a casa, por lo que estuve 17 días en casa de mi hermana Tana Arceo de Rodríguez, que vive en Guadalajara, pero no hubo mejoría alguna durante ese tiempo, a pesar de que los médicos diariamente iban por la mañana y por la noche a seguir haciéndome curaciones, antes empeoré, por lo que volví al Hospital el día 23 de julio para una transfusión sanguínea en el cuarto 202, ese mismo día por la noche, al terminarse la transfusión, regresé a casa de mi hermana Tana.

Al siguiente día me volví a sentir muy mal y le dije a mi cuñado Luis Rodríguez que ya no podía más, ya que no sostenía ni una almohada, a él se le rasaron los ojos y viendo mi estado de salud me dijo: "Échale ganas, no te rajes", de inmediato me llevaron al Hospital, ya que yo sentía que me estaba muriendo.

Me internaron en el cuarto 202 y, después de hacerme estudios, me programaron para meterme a cirugía. El día 25 por la mañana, al hacerme la curación el Doctor, la herida tenía mucha pus, pues mi problema era muy severo por la infección, ya que tenía una septicemia.

Ese mismo día me confesé con el Padre Silvestre Marrufo quien me ungió y me dijo que había quedado como niño recién bautizado, incluso cuando entró mi esposa al cuarto le dije que no me tocara porque estaba limpio, en ese momento me puse en las manos de Dios y le pedí a la MADRE LUPITA que me ayudara y le dije:
Junio 24
1878 - 1963
Cofundadora de la Congregación
Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres
LA TERCERA MUJER MEXICANA BEATIFICADA

La Congregación para las Causas de los Santos reconoció a finales de diciembre de 2003 el milagro atribuido a la Cofundadora de la Congregación de las "Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres", muerta en 1963. La beatificación es el paso previo a la canonización.

Anteriormente fueron beatificadas la Madre María de Jesús Sacramentado Venegas, fundadora de la Congregación Religiosa de las "Hijas del Sagrado Corazón de Jesús" (Proclamada Santa el 21 de mayo de 2001), y la Madre María Vicenta de Santa Dorotea Chávez Orozco, fundadora de las Congregación Religiosa de las "Siervas de la Santísima Trinidad y de los Pobres" (Proclamada Beata el 9 de noviembre de 1997).
Dios Todopoderoso dador de todo bien, que te dignaste elegir a la Sierva de Dios  María Guadalupe García Zavala, Cofundadora de la Congregación Religiosa "Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres"  para aliviar en todo lo posible el dolor humano y la llenaste del Espíritu Santo inflamándola en el amor a los pobres en quienes veía a Cristo, concédenos, si es para tu mayor gloria y bien de la Iglesia verla elevada a los altares.
Te pedimos también humildemente nos concedas por tu bondad y por su intercesión la gracia...
(se hace la petición)...

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Santa Margarita María, ruega por nosotros.
SEMBLANZA
La MADRE MARÍA GUADALUPE (ANASTASIA GUADALUPE) GARCÍA ZAVALA, Fundadora de la Congregación Religiosa de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres, nació en Zapopan, Jalisco, México, el 27 de abril de 1878. Fueron sus padres el Sr. Fortino García Venegas y la Sra. Refugio Zavala Orozco de García.
Fue bautizada al día siguiente de su nacimiento, el día 28 de abril en la Parroquia de San Pedro Apóstol en Zapopan, dándole el nombre de ANASTASIA GUADALUPE. Se sabe que la Reverenda Madre Librada Orozco (hoy Sierva de Dios), fundadora de las Franciscanas de Nuestra Señora del Refugio, su tía, la preparó para la Primera Comunión; la cual tuvo lugar el día 8 de septiembre de 1887, en el Santuario (hoy Basílica) de la Virgen de Zapopan.

Don Fortino, era comerciante, tenía una tienda de objetos religiosos frente a la Basílica de Nuestra Señora de Zapopan, por lo tanto la pequeña LUPITA visitaba la iglesia con mucha frecuencia y desde pequeña mostró grande amor a los pobres y a las obras de caridad.
En el año de 1898, cuando LUPITA tenía 20 años, se inscribió en la Conferencia de la Beata Margarita, filial a la de San Vicente de Paúl. Esta Conferencia se dedicaba exclusivamente a obras de caridad.
La MADRE LUPITA ejerció el oficio de enfermera arrodillándose en el piso para atender a los primeros enfermos en el Hospital, que por cierto al inicio carecía de muchas cosas, sin embargo siempre reinó la ternura y compasión, procurando sobre todo para los enfermos un buen cuidado en la vida espiritual.
La MADRE LUPITA fue proclamada Superiora General de la Congregación, cargo que tuvo durante toda su vida, y aunque provenía de una familia de un buen nivel económico, ella se adaptó con alegría a una vida extremadamente sobria y enseñó a las Hermanas de la Congregación a amar la pobreza para poder donarse más a los enfermos. Hubo un período de graves dificultades económicas en el Hospital y la MADRE LUPITA pidió el permiso a su director espiritual de poder mendigar por las calles, y obtenida la autorización, lo hizo junto con otras Hermanas por varios años hasta que se solucionaron los problemas para sustentar a los enfermos.
El cuadro político-religioso en México fue grave desde 1911, con la caída del Presidente Porfirio Díaz, hasta prácticamente 1936 porque la Iglesia fue perseguida por los revolucionarios Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Pancho Villa y sobre todo Plutarco Elías Calles en el período más sangriento de 1926 a 1929.
En este tiempo de persecución en México contra la Iglesia Católica, la MADRE LUPITA arriesgando su vida y la de sus mismas compañeras escondió en el Hospital a algunos sacerdotes y también al mismo Arzobispo de Guadalajara, Su Excelencia D. Francisco Orozco y Jiménez. Por otra parta a los mismos soldados persecutores les daban alimento y los curaban de sus heridas; éste fue un motivo para que los soldados que estaban acuartelados cerca del hospital no sólo no molestaban a las Hermanas sino que hasta las defendieron, lo mismo que a los enfermos.
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25 de abril Beatificación. Venerable Sierva de Dios
DECLARACIÓN DEL SR. ABRAHAM ARCEO HIGAREDA

San José de Gracia, Michoacán, a 6 de enero de 2001

Yo, Abraham Arceo Higareda, originario de Mazamitla, Jalisco, nacido el 28 de diciembre de 1948, declaro que, por intercesión de la VENERABLE SIERVA DE DIOS MARÍA GUADALUPE GARCÍA ZAVALA, recuperé mi salud de manera inmediata después de sufrir un cuadro de Pancreatitis Aguda Necrotizante.

Llegué al Hospital Santa Margarita el día 21 de mayo de 1998 por la mañana, e inmediatamente me tomaron estudios de Laboratorio y Rayos X y a las 11 de la noche entré al Quirófano para cirugía; estaba tan infectado que tuvieron que cerrar varias salas del hospital.

Cuando salí de la cirugía me administraron antibióticos cerca de un mes sin que hubiera resultado alguno. Para el día 16 de junio me volvieron a intervenir, para esa fecha me dejaron la herida abierta para que siguiera drenando la pus, rápidamente me comenzaba a cicatrizar la herida y los doctores tenían que volver a abrir para continuar con las curaciones que me hacían tres veces al día y en las que encontraban conejeras de pus que el doctor picaba y presionaba para exprimir la herida y sacar la pus.
"Agárrame bien de la mano o suéltame".

Porque ya en varias ocasiones se lo había pedido, en seguida la hoja izquierda de la puerta se abrió lentamente, yo me encontraba sentado en la cama sostenido por mi esposa, en ese momento sentí un aroma, el mismo que percibo cuando voy a visitar la unidad donde se encuentra la estatua de cera de la MADRE LUPITA, incluso actualmente.

A partir de ese momento sentí alivio inmediato, incluso me levanté de la cama y entré al baño sin ayuda, después tomé el tripié con el suero y salí a caminar por el corredor, siendo que horas atrás no podía dar paso sin ayuda.

Cuando el doctor volvió por la tarde para la curación e intentó introducir la pinza por el dren, me lastimó, ya que la herida estaba cerrada y me dijo:

-"Abraham, esto es un verdadero milagro".
Inmediatamente me tomaron una tomografía y se comprobó que la infección había cedido. Salí del Hospital a los siete días, durante los cuales continuaron aplicándome antibióticos.

Por esto doy gracias a Dios Nuestro Señor que, por intercesión de la VENERABLE MADRE LUPITA, recobré la salud de manera inmediata después del estado tan grave en que me encontraba. Por lo que doy mi testimonio esperando que pronto sea elevada a los altares.

ABRAHAM ARCEO HIGAREDA
LUPITA tenía fama de ser una joven muy bonita y muy simpática, sin dejar de ser sencilla y transparente en su trato, amable y servicial con todos. Tuvo un noviazgo con el Sr. Gustavo Arreola, y ya prometida en matrimonio a la edad de 23 años, sintió la llamada del Señor Jesús para consagrarse a la vida religiosa sobre todo en la atención a los enfermos y a los pobres.
Le contó esta inquietud a su director espiritual, el Padre Cipriano Iñiguez Martín del Campo (hoy Siervo de Dios), quien le dijo que a su vez, él había tenido la inspiración de fundar una Congregación Religiosa para atender a los enfermos del Hospital y la invitaba a comenzar esta labor, y fue así que entre los dos fundaron, el 31 de octubre de 1901, la Congregación Religiosa de "Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres".
Durante el período en que vivió la MADRE LUPITA se abrieron 11 fundaciones en la República Mexicana, y después de su muerte siguió creciendo la Congregación; en la actualidad las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres cuentan con 22 Fundaciones en México, Perú (Misión en Camporredondo, Asilo de Ancianos y Noviciado en Chachapoyas, ambos en el Depto. de Amazonas), EUA, Islandia, Grecia e Italia.
El 13 de octubre de 1961 la entera Congregación de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres festejaron el "Jubileo de Diamante de la MADRE LUPITA", es decir, los 60 años de vida religiosa de la amada fundadora, sin embargo ella que tenía 83 años de edad padecía de una penosa enfermedad que después de dos años la llevó a la muerte. En su última enfermedad, el Dr. Antonio Gonzáles Pérez Lete, médico de cabecera preguntaba: "¿Cómo sigue Madre Lupe?". Y respondía:
-"Caminando al cielo".
El médico con lágrimas en los ojos le cogía la mano y se la besaba con veneración y respeto. Ella con su dulce mirada le decía:
-"Toño, ya me espera Jesús, ya no me ponga suero. No, ya me quiero ir, quiero irme, sí, llegar pronto... pero si ve que lo necesito, usted manda Toño".
Poco después al retirarle la venoclisis juntó sus manos. Las palabras que repetía con frecuencia se le escuchaban con claridad:
-"¡Pronto me iré!, Jesús y María me están esperando"... "Ayúdenme a llegar pronto"... "Récenme... póngame mi Hábito"... "Jesús mío, misericordia"... "Perdón... Misericordia"... "Dulce Corazón de María, ayúdame"... "Vamos rezando, ya me voy al cielo".
Se durmió en el Señor el 24 de junio de 1963 en Guadalajara, Jalisco, México, a la edad de 85 años, gozando desde entonces de una sólida fama de santidad.
Fue amada por pobres y ricos de la Ciudad de Guadalajara y de otros lugares en donde tenían hospitales, esto se confirma también porque desde el momento en que se supo de su muerte, muchísima gente se congregó en el Hospital para ver por última ocasión sus restos mortales y al día siguiente que se celebraron los funerales también participó mucha gente porque ya la consideraban como una santa.
La MADRE LUPITA se presenta ahora como un digno ejemplo de vida de santidad para que sea imitada no sólo por las Religiosas por ella fundadas, sino por todos los fieles por la práctica constante y heroica de las virtudes evangélicas que ejercitó a través de su vida, y sobretodo por su dedicación incondicional al servicio de Dios en los hermanos, especialmente en los pobres y en los que sufren todo tipo de enfermedades.
Es muy probable que la MADRE LUPITA haya conocido y tratado personalmente a San José María Robles Hurtado, casi nos podemos imaginar a la MADRE LUPITA prodigando cuidados como enfermera a nuestro querido Tío, pues el Padre José María estuvo internado en el llamado entonces "Hospital de la Beata Margarita", en abril de 1913, poco después de regresar de su Cantamisa en Mascota, que celebró el día 2 de abril.
En dicho hospital, San José María escribió la poesía dedicada a su madre, Doña Petronila Hurtado Vda. de Robles, que se titula "A mi Ancianita", y que inicia así:

¿Do está la ancianita mía?
¿Por qué hoy no me acompaña,
si estoy enfermo, si sufro,
si la soledad me espanta?


Y casi al final de la poesía, nos dice el Padre José María:

Ahora que sufro, que lloro
en caritativa casa,
agobiado por la fiebre,
¿verdad que debo extrañarla?
Padre Cipriano Iñiguez Martín del Campo (hoy Siervo de Dios)