



David fue bautizado el día 6 de Enero de 1889 y creció en el aprecio y estimación
de sus padres y hermanos, que vieron en él sus cualidades morales de obediencia
y alegría. Sus padres le enseñaron la doctrina cristiana, el rezo del
Santo Rosario y otras devociones, lo mismo que a leer y escribir, en tanto que
él jugaba a ser sacerdote. Desde los 14 años de edad, cuando su padre Juan Uribe, quiso probar la firmeza de la decisión de su hijo David de ingresar al Seminario, le advirtió: "Se acerca el tiempo en que los sacerdotes serán perseguidos, maltratados, ultrajados y a muchos los matarán". El joven David mostró claramente su deseo por estar cerca de Cristo, dijo: "Esto no me da miedo; ojalá tuviera la dicha de dar mi vida por Jesús" |
San David Uribe Velasco |



Santos y Beatos Latino Americanos y de Las Américas |
Mártir Mexicano 1888 -1927 |
Abril 12 |
En 1903 inició sus estudios en el Seminario de Chilapa, Guerrero; a los dos años,
su madre cayó gravemente enferma y, a juicio del sacerdote que la auxilió, sólo
un milagro podía devolverle la salud. Se le dio aviso al seminarista David, quien
al recibir el mensaje se fue al Sagrario, y con lágrimas en los ojos rogó
a Dios que prolongase la vida de su madre, siquiera siete años después de su ordenación
sacerdotal. Su súplica fue escuchada. En 1909, recibió las órdenes menores. Un año después recibió el subdiaconado y en 1911 el diaconado; siendo ungido Sacerdote el día 2 de Marzo de 1913, por el Obispo de Chilapa, don Francisco Campos. Ordenado Sacerdote el Padre David viajó a su pueblo natal para cantar su primera misa, el 12 de Marzo de 1913; saliendo posteriormente con el Excelentísimo Sr. Antonio Hernández Rodríguez, Obispo de Tabasco, para prestar sus servicios como secretario particular. En el año de 1914 se desató la persecución a la iglesia en México, iniciada también en el estado de Tabasco, tanto el Sr. Obispo como el Padre David, no queriendo abandonar a sus ovejas, optaron por ocultarse. Pero los perseguían con saña y no estaban seguros en ninguna parte; además el Gobierno ofreció una fuerte suma de dinero al que los entregara vivos o muertos. Por eso el Sr. Obispo Hernández, viendo que nada podía hacer, juzgó prudente retirarse de Tabasco y se embarcaron hacia Veracruz; en el viaje una fuerte tormenta en alta mar provocó el hundimiento de la embarcación que los conducía y muchos murieron ahogados, excepto seis personas, entre las que se encontraba el Sr. Obispo y el Padre David. Recorrieron entre la selva largo camino sin alimento y escasos de ropa llegaron fatigados y hambrientos a una humilde aldea, en donde pidieron posada; sin embargo, la casa a la que llegaron era propiedad de gente del Gobierno. Los lugareños, al saber que eral el Sr. Obispo y su secretario, intentaron secuestrarlos para obtener la recompensa; pero ellos pudieron huir y esconderse. Caminaron casi a tientas en la oscuridad de la noche, fatigados y exhaustos, se apartaron un poco de la vereda pretendiendo esperar ahí la luz del día. |

En una pequeña población del Estado de Guerrero llamado Buenavista de Cuéllar, en
la región de la ciudad minera y turística de Taxco, perteneciente al obispado
de Chilapa, el 29 de diciembre de 1888, nació David Uribe Velasco. Fue uno de los
once hijos de Juan Uribe Ayala y de Victoriana Velasco Gutiérrez, matrimonio humilde, pobre en recursos materiales, pero rico en probadas y ejemplares
virtudes cristianas. |
No bien habían reposado un poco cuando oyeron voces y vieron que los buscaban varios
individuos con reflectores; providencialmente, aunque pasaron varias veces
junto a ellos, no los encontraron y después de muchas penalidades llegaron a Córdoba,
Veracruz. El señor Obispo le agradeció al Padre David todos los trabajos y sacrificios que había sufrido en su compañía y le sugirió volviera al Obispado de Chilapa. Con unos arrieros llegó a Tecalpulco y de allí, ayudado por el sacerdote de la parroquia que le proporcionó ropa y un caballo, se marchó a la casa de sus padres en Buenavista de Cuéllar. Al llegar a su casa, su madre no lo reconoció de inmediato por lo demacrado que estaba. Con los cuidados y atenciones de su familia pudo restablecerse. Posteriormente sus superiores lo enviaron como párroco de Zirándaro, lugar donde inició su Ministerio Pastoral con celo y prudencia, viéndose obligado a regresar a la ciudad de Chilapa, por los continuos levantamientos Zapatistas de la región. |
Pidió la ayuda del Padre David, quién permaneció allí tres años dedicado con gran
celo a los trabajos pastorales, especialmente a la atención de enfermos y desvalidos. A principios de 1926 murió el Sr. Hernández y se le confió al Padre Uribe la administración plena de la parroquia de Iguala. Su amor a la Eucaristía y a la Inmaculada del Tepeyac fue grande y profundo. En sus discursos y sermones exaltaba la devoción de México a su Reina Guadalupana. El 31 de Julio de 1926 por disposición de los Obispos mexicanos, y aprobado por el Romano Pontífice, se cerró el culto público en todas las iglesias de México. El Padre David acató la orden con sumisión recomendando a los fieles calma y prudencia, entregó el inventario del templo y del curato y se retiró a Buenavista de Cuéllar a casa de su familia, y de allí a la Ciudad de México, porque seguían en su búsqueda. En febrero de 1927, desde la Ciudad de México, escribió a los fieles de la parroquia estas palabras: "Si la situación se prolonga me iré, poco importa que mi sangre corra por las calles de la histórica ciudad de Iturbide... Me siento obligado a defender a mis ovejas del lobo feroz, deseo ardientemente ser compañero de Felipe de Jesús, de Bartolomé Gutiérrez...; si fui ungido con el óleo santo que me hizo ministro del Altísimo, ¿por qué no ser ungido con mi sangre en defensa de las almas redimidas con la Sangre de Cristo? Este es mi único deseo, éste mi anhelo". |
El 12 de marzo salió para Iguala pero no pudo llegar a esa ciudad por la estrecha
vigilancia que lo seguía y se retiró a Buenavista, donde su familia le insistía
que permaneciera. Sin convencerlo, el Padre David se marchó para Iguala el 7
de abril; acompañado de su amigo José García, abordó el tren de pasajeros en carro
de segunda clase. Lo vio subir el general Adrián Castrejón y mandó a su asistente que invitara al Padre David a pasar al carro de primera y sentarse a su lado, y empezó a tratarle el tema de la persecución religiosa y a ofrecerle que nada le pasaría si aceptaba las leyes del Gobierno y hasta le prometió que harían Obispado en Iguala y él sería el prelado, y que al aceptar esta propuesta sus compañeros lo imitarían. Ante tales proposiciones el Padre Uribe rechazó enérgicamente esta osadía y dijo al general: "¿No sería usted un infame si traicionara a su bandera? Pues yo sería más infame si traicionara a mi santa religión" No aceptó, y al llegar a Iguala lo detuvieron los militares y lo condujeron al "Hotel Fonseca" bajo la guardia de cuatro oficiales que no permitían visitarlo. Fueron inútiles todos los esfuerzos que hicieron los vecinos de Iguala por liberar al Padre David. El domingo de Ramos, en compañía de José García y de José R. Nájera, se embarcaron en el tren del norte. En la escala de Buenavista sus familiares se le acercaron, y a sus numerosas preguntas, el Padre Uribe simplemente les contestó: "Estén tranquilos, nada debo, nada temo". Al llegar a la estación de Cuernavaca, el oficial le ordenó que se bajara y el Padre David le preguntó sereno: "¿Me van a fusilar?", y en un auto se lo llevaron dos militares a la jefatura. En la noche del 11 de abril, incomunicado y encerrado en una cárcel inmunda, el Padre David se encontraba haciendo oración cuando le avisaron que al día siguiente tendría que pagar con su sangre el precio de su osadía. Fue en este lugar donde escribió su "Testamento": "Declaro ante Dios que soy inocente de los delitos de que se me acusa. Estoy en las manos de Dios y de la Santísima Virgen de Guadalupe. Decid a mis superiores esto y que pidan por mi alma. Me despido de mi familia, amigos y feligreses de Iguala y les mando mi bendición... Perdono a todos mis enemigos y pido a Dios perdón y a quien yo haya ofendido..." |


Al día siguiente, 12 de abril de 1927, a las 3 de la madrugada llegó la escolta militar
a la cárcel, lo sacaron de la celda y en un carro lo llevaron por la carretera
hasta el Km 168 a un lugar cercano a San José Vidal, en el Estado de Morelos,
donde sería fusilado. Apenas hubo pisado tierra, se puso de rodillas y desde lo más profundo de su alma imploró de Dios el perdón de sus pecados y la salvación de México y de su Iglesia. Se levantó tranquilo y dirigiéndose a los soldados con paternal acento, les dijo: "Hermanos, hínquense que les voy a dar la bendición. De corazón les perdono y sólo les suplico que pidan a Dios por mi alma. Yo, en cambio, no los olvidaré delante de Él" Levantó firme su diestra y trazó en el aire la señal de la Cruz; después repartió entre los mismos su reloj, su rosario, un crucifijo y otros objetos. Colocaron de espaldas a la víctima inocente, uno de los soldados jaló el gatillo y de certera bala le atravesó el cráneo; salió la bala por el ojo izquierdo provocando la muerte del mártir de Cristo al instante. La L. C. S. Luz Aydeé Lara Arizmendi, sobrina bisnieta del Padre David Uribe Velasco, narra los hechos que sucedieron después del martirio del Padre David, esto aclara algunos errores que se han publicado en diversas biografías. Este testimonio es recopilado en las propias palabras de su abuela, la señora Liduvina Uribe Figueroa, sobrina del Padre David, quien a su vez obtuvo esta información por pláticas de su padre, Joel Uribe Velasco, y de su tía, la señora Vicenta Uribe Velasco, hermanos del Padre Uribe. |
"El 11 de abril por la noche, pasaron por la estación de San José Vidal en Vistahermosa,
Morelos, los soldados que custodiaban al Padre David Uribe Velasco. Poco
tiempo después escucharon los señores Daniel Casarrubias, que era el jefe de
la estación del tren, y su hijo Juan, un disparo; por tal motivo don Daniel
mandó a su hijo Juan que saliera a investigar, que hiciera como que estaba buscando
unas vacas y observara lo que estaba sucediendo. El hijo lo obedeció y
se encontró al Padre David ya muerto; Juan Casarrubias regresó a la estación para
contarle a su padre lo que había visto... El Sr. Daniel Casarrubias dio aviso inmediatamente a sus familiares en Buenavista de Cuéllar, Guerrero. Poco después que el Sr. Daniel llamó a los familiares, hizo una fosa donde sepultó el cuerpo del Padre David, pues si lo dejaba así se lo llevaría el Gobierno y exactamente donde murió fue sepultado; ahí permaneció enterrado durante tres años... Al termino de ese tiempo, mi bisabuelo, Joel Uribe Velasco, hermano del Padre David, los señores Juan Figueroa y Antonio Aranda, quien era sobrino del Padre Uribe, fueron a San José Vistahermosa, donde permanecían los restos del Padre David, y a media noche exhumaron sus restos y se los llevaron envueltos en sábanas y ayates sobre unas bestias... Trasladaron así los restos, hasta la casa de don Joel Uribe Figueroa, en el rancho "Las Nueces", donde los estaban esperando los demás familiares con una caja pequeña de madera, y ahí colocaron los restos, le hicieron un altar y ahí lo velaron. La gente que acudió al lugar, pensaba que quien había muerto era un hijo de don Joel Uribe, pues la caja estaba muy pequeña, no se imaginaban que se trataba de los restos del Padre David Uribe... Mientras tanto, la esposa de don Joel, la Sra. Ninfa Figueroa, quien es mi bisabuela, se había trasladado a Buenavista de Cuéllar con la intención de buscar a un sacerdote. Debido a que los cultos estaban suspendidos en las iglesias, por el momento no encontró ningún sacerdote en la población... La Señora Ninfa se dirigió entonces a casa de una tía, llamada doña Casimira, a la cual le platicó lo que había acontecido con los restos de su cuñado y que buscaba afanosamente a un sacerdote; ella al respecto le contestó, que en casa de don Anacleto Trujillo acudía regularmente un sacerdote a celebrar la Santa Misa... Doña Ninfa de Uribe fue a buscar a dicho sacerdote, que no era ministro de Buenavista, y localizándolo, el sacerdote acompañó a doña Ninfa hasta "Las Nueces" donde celebró una Misa ante los restos del Padre David. Después de la misa, sus familiares trasladaron la caja de madera a la casa de doña Vicenta Uribe Velasco, hermana del Padre Uribe, y ocultaron los restos debajo de la cama de doña Vicenta, donde permanecieron durante muchos años, en espera de un sitio mejor donde depositarlos... Tiempo después, el Padre Meza al enterarse de lo ocurrido, hizo que sacaran los restos de casa de doña Vicenta, y dispuso que fueran trasladados a la parroquia de San Antonio de Padua, en Buenavista de Cuéllar, y depositados atrás del Altar Mayor, en un nicho donde se acostumbraba colocar el Santísimo. Pasó un poco más de tiempo y después el Padre Torres ordenó que se colocaran los restos en la pared izquierda de la iglesia, en medio de dos columnas cerca de la puerta mayor. En este lugar también se colocó una lápida donde se hace constar que ahí descansan sus restos y un soneto elaborado en su honor". |




"Descansa en paz ¡Oh, padre idolatrado¡ Muy celoso Ministro del Señor que ofrendaste tu vida por su Amor en la flor de tu edad asesinado la palma del martirio has alcanzado fruto de tu piedad y tu fervor como premio debido a tu valor al cumplir con un gran deber sagrado otro mártir de la época presente de angustiosa y terrible situación pero en cambio dichosa fue tu suerte exento estás de penas y aflicción y Dios a quien serviste hasta la muerte Él mismo se te ha dado en galardón" |
El Siervo de Dios David Uribe Velasco fue beatificado por S.S. Juan Pablo II en la
Fiesta de Cristo Rey el 22 de noviembre de 1992, en compañía de otros 24 mártires
mexicanos. En su Homilía el Papa dijo: "Veintidós de ellos eran sacerdotes diocesanos, los cuales desarrollaban una fecunda labor apostólica en sus Iglesias particulares: Guadalajara, Durango, Chilpancingo-Chilapa, Morelia y Colima. Todos, aun antes de sufrir la persecución, ya habían ofrecido a Dios y a su pueblo una vida ejemplarmente sacerdotal" El 10 de marzo del Año Santo 2000, Jubileo de la Encarnación de Jesucristo, el Papa Juan Pablo II autorizó el decreto de la Canonización de los Veinticinco Mártires Mexicanos: Cristóbal Magallanes y veinticuatro compañeros, entre ellos el Beato David Uribe Velasco, señalando la fecha de la Canonización para el día 21 de mayo, quinto domingo de Pascua, del Año Jubilar 2000. Con motivo de esta celebración, las reliquias de San David Uribe Velasco finalizan su peregrinar, destinándoles una urna de mármol colocada frente al Altar Mayor, en la misma Parroquia de San Antonio de Padua, en Buenavista de Cuéllar, Guerrero. A esta iglesia acuden diariamente muchas personas con el propósito de visitar la urna que contiene sus reliquias y encomendar sus necesidades a su poderosa intercesión. |






Los familiares de San David Uribe Velasco, juntamente con las autoridades y habitantes
de Buenavista de Cuéllar, celebran con gran regocijo el 21 de mayo, aniversario
de la canonización del ilustre mártir guerrerense. También en el pueblo
se hace todos los años una feria en su honor, misma que da inicio el día 30 de
abril. Así mismo, la población de San José Vidal Vistahermosa, del Estado de Morelos, hace una gran celebración el 12 de abril. Ahí le construyeron los habitantes de Buenavista de Cuéllar una capilla en su honor, que lleva por nombre "Capilla ¡Viva Cristo Rey!". |
"Dios Todopoderoso y eterno, que nos alegras con la victoria de tu santo mártir el
presbítero David Uribe Velasco, quien anheló ser ungido con su sangre en defensa
de la fe y de las almas redimidas por tu amor, por sus méritos concédenos vencer
nuestras dificultades para caminar hacia Ti, cumpliendo tu divina voluntad.
Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén". |



ACTO DE CONFIANZA Estoy tan convencido Dios mío, de que velas sobre todos los que esperan en Ti y de que no puede faltar cosa alguna a los que aguardan de Ti todas las cosas, que he determinado vivir en adelante sin ningún cuidado, descargando en Ti todas mis solicitudes. "Dormiré y descansaré en paz, fiado en tus promesas, porque Tú, Señor, de una manera singular has llenado mi corazón de verdadera y sólida esperanza". Pueden los hombres despojarme de los bienes y de la honra; pueden las enfermedades privarme de las fuerzas y medios para servirte; es más, puedo yo perder por mi culpa tu gracia pecando, pero jamás perderé la esperanza en tu misericordia, antes la conservaré hasta el postrer suspiro de mi vida, y vanos serán los esfuerzos de todos los demonios del infierno para arrancármela. Esperen otros la dicha de sus riquezas o de sus talentos; descansen otros en la inocencia de su vida, o en la esperanza de sus penitencias, o en la multitud de sus buenas obras, o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mí, Señor, toda mi confianza se funda en mi misma confianza: "Porque Tú, Señor, de una manera singular has llenado mi corazón de verdadera y sólida esperanza". Confianza semejante nunca salió fallida para nadie: "Nadie esperó en el Señor y quedó burlado". Así que seguro estoy de ser eternamente bienaventurado, porque espero firmemente serlo, y porque eres Tú, Dios mío, de quien lo espero. "En Ti, Señor, tengo puesta mi esperanza; no seré eternamente confundido. Conozco, es verdad, demasiado, conozco que soy frágil y mudable; sé cuanto pueden las tentaciones contra las virtudes más robustas, he visto caer estrellas del cielo y estremecerse las columnas del firmamento, pero nada de eso logra acobardarme si Tú estás conmigo, y lo estarás siempre mientras yo espere en Ti. Así estoy a salvo de toda desgracia y cierto estoy también, de que esperaré siempre, porque espero de Ti esa esperanza invariable". En fin, para mí es seguro ¡Oh Dios mío! que nunca será demasiado lo que espere de Ti y nunca tendré menos de lo que hubiere esperado. Por tanto espero que me sostendrás firme en los riesgos más inminentes, y me defenderás en medio de los ataques más furiosos y harás que mi flaqueza triunfe de los más espantosos enemigos. Espero que Tú me amarás siempre y que te amaré a Ti sin intermisión, sin reserva y sin límites. Y para llegar de un solo vuelo con la esperanza hasta donde puede llegarse ¡Oh Dios Mío! espero en Ti mismo, y así confío que después de haberte conocido, amado y servido en el tiempo, tendré la dicha de verte y gozarte por toda la eternidad. Amén. (Tomado del original escrito por puño y letra de San David Uribe Velasco) |
Muchas Gracias Juan ! por enviarme la Biografía de: San David Uribe Velasco Lic. Juan Manuel Robles Gil Coatzacoalcos, Veracruz, México. |

