De niño mostró amor al estudio y ayudado por los patrones de sus padres pudo ingresar al Colegio superior y después al Seminario de Guadalajara.
De acuerdo a los informes rectorales del Seminario (1880-1890) se manifestó dotado de inteligencia, dedicado al estudio y de una vida de piedad y de disciplina que explica su aceptación y pertenencia a la Congregación Mariana del mismo Seminario. En el certificado de estudios de 1890 aparece ordenado Diácono.
 
Julio Álvarez Mendoza, nació en Guadalajara Jalisco, el día 20 de diciembre de 1866. Sus padres fueron el Sr. Anastasio Álvarez y la Sra. Dolores Mendoza. Fue bautizado en la parroquia de San José de Analco, de la misma ciudad, al día siguiente de su nacimiento.
San Julio Álvarez Mendoza
Santos y Beatos Latino Americanos y de Las Américas
Seferina Reza vivía a espaldas del Curato y recuerda muy bien a la mamá del Padre, Dolores Mendoza, ya muy viejita sacaba su banquito y se sentaba frente al templo. Su hijo, el Sr. Cura Julio le decía:
-"Ándale mamá, dale sus centavos a las niñas".
-"Dáselos tú, tú les hablaste" -contestaba doña Dolores.
Cuando las veía pasar les decía a las niñas:
"Vénganse mis pelonas" -y nos daba dos centavos- "cómprense sus galletas mis pelonotas".
Cuando debió reprender las faltas de sus feligreses, lo hizo con prontitud y firmeza, pero siempre de la mejor manera, evitando herir a las personas.
La persecución religiosa lo sorprendió dedicado a su ministerio sacerdotal. Y desde 1915 se había desatado la persecución contra la Iglesia, luego sería legalizada en la Constitución de 1917, cuya paulatina aplicación llevaría al desenlace violento de 1926.
Tal situación llevó al Episcopado mexicano a decretar la suspensión del culto público. El Excmo. Sr. Arzobispo de Guadalajara, don Francisco Orozco y Jiménez, dejó en libertad a sus sacerdotes para concentrarse en la ciudad o permanecer al cuidado de sus fieles a pesar de las circunstancias. El Sr. Cura Julio Álvarez optó por este segundo camino celebrando la Misa y administrando los sacramentos oculto en los ranchos. No creía poder ser uno de los "agraciados" sacerdotes que morían fusilados, porque decía:
"Dios no escoge basura para el martirio"
Sin embargo, el ejercito federal implementó actitudes de represión extrema, luego de que muchos católicos de la región se sublevaron contra las leyes anticlericales del Gobierno.
El 26 de marzo de 1927, a las 16.00 horas, el Sr. Cura Julio Álvarez se encaminaba al rancho El Salitre donde había de celebrar la Misa y confesar; le acompañaban dos jóvenes: Gregorio Martínez y Gil Tejada. Ya de camino vieron a los lejos una partida de soldados que venían en una "troca" (vehículo de carga). El Sr. Cura Julio se escondió, pero fue sorprendido y llevado ante los militares. Uno que venía con los militares se acercó al Padre Julio y le besó la mano. Al darse cuenta de su error, se justificó diciendo que era su padrino.
Mártir Mexicano 1866 -1927
Marzo 30
Cruzó los brazos, los soldados dispararon sus armas y el cuerpo inerte del Padre Julio quedó tirado en el suelo con tres balazos en el cuerpo y el tiro de gracia en la mejilla. Ese día, recuerdan los más ancianos, se levantó una tolvanera que impedía la visibilidad en Mechoacanejo.
El cadáver del mártir fue abandonado en un tiradero de basura, próximo al templo parroquial, hasta que los habitantes de San Julián, enterados de que habían matado a un sacerdote, procedieron a buscarlo.
El mismo día de su martirio, mientras se discutía si se velaba su cuerpo o no, uno de los presentes dijo: "El cielo concedió a este pueblo (San Julián) la gracia de que un mártir regara con su sangre este lugar bendito, cosa que no se concede a todos. Esta sangre es hermosa, es una herencia preciosa".
En el sitio donde lo aprehendieron se colocó una lápida y una cruz; lo mismo se hizo en el lugar del martirio.

El 23 de junio de 1956, el Excelentísimo Señor Arzobispo Doctor don José Garibi Rivera decretó iniciar el proceso ordinario para la causa de beatificación y canonización. En 1985 esta fama de santidad del Sr. Cura Julio Álvarez creció todavía más con motivo del inicio del proceso de Beatificación del grupo de mártires presentado por la Comisión de la Conferencia Episcopal Mexicana.
Su vida ministerial da testimonio de la profundidad de su fe y la fuerza de su esperanza.
Hombre de oración, asiduo al rezo del Breviario, devoto y atento a la celebración de la Santa Misa y de las prácticas piadosas.
Las cualidades de su carácter se manifestaron en todas sus actividades: "amable y bondadoso con toda la gente, comunicativo y sencillo en su trato". Vivió desprendido de todo y en todo generoso, pobre en su vestir, ajeno a vanidades y engreimientos.
Algunas de las personas que conocieron al sacerdote, lo recuerdan como alguien amable, cariñoso, responsable y caritativo. Se dice que el diezmo que recibía lo repartía entre los pobres, que cosía ropa para ellos y que siempre se preocupaba por darles alimento a quienes más lo necesitaban.
En 1977, el pueblo colocó un monumento con esta leyenda: "Tú que estás en el Cielo, ruega por nosotros. Mechoacanejo dedica este recuerdo al mártir, párroco nuestro inolvidable, en el 50 aniversario de su sacrificio y muerte". El monumento está frente a la Capilla erigida en el lugar en que fue apresado, en la desviación de Mechoacanejo y Villa Hidalgo.
En la actualidad las reliquias de San Julio Álvarez Mendoza son veneradas en el templo parroquial de Mechoacanejo, Jalisco. Con una gran devoción se organizó su novenario, del 23 al 30 de marzo de 2001, en el aniversario de su martirio y, el 21 de mayo, en el 1er aniversario de su canonización, se realizó una procesión a las 10 de la noche en honor de San Julio Álvarez Mendoza, declarado por el Obispo de Aguascalientes como Santo Patrono del Presbiterio de la diócesis.
El 22 de junio de 1921 esta Capellanía fue nombrada Vicaría fija y el Padre Julio fue nombrado como Vicario. En este mismo año fue elevada a parroquia y fue su primer párroco. Poco después, dicha parroquia pasó al obispado de Aguascalientes.
En su ministerio pastoral de su parroquia se distinguió principalmente por la atención de la catequesis de niños y de jóvenes, sin descuidar por ello a sus demás feligreses.
Enseñaba la doctrina a los niños y les pedía que nunca faltaran y de alguna forma, piensan, presentía su martirio. Nos decía: "Aquí en esta casita está Nuestro Señor Sacramentado, a Él le vamos a pedir su fortaleza, porque está dicho que va a venir un tiempo muy trabajoso, lleno de tantos peligros más bien para el clero" -recuerda doña Margarita.
El presbiterado lo recibió el 2 de diciembre de 1894 por ministerio del Excmo. Sr. Arzobispo Pedro Loza y Pardavé y en ese mismo mes cantó su primera Misa en Guadalajara. Fue nombrado Capellán de Mechoacanejo, de la parroquia de Teocaltiche, Jalisco, el 10 de diciembre del mismo año.
Desde su llegada al pueblo, el Padre Julio fue recibido con gran cariño: "mi mamá me platicaba, que cuando vino de Teocaltiche a Mechoacanejo, lo recibieron los indios de aquí, se juntaron, fueron y lo trajeron y le hicieron un encuentro muy bonito, con danzas, con pastores, con música" -recuerda doña Margarita Cruz Enríquez, de 89 años.
El Sr. Cura Álvaro de la Rosa platica que el Padre Julio evangelizó a sus pobladores, les quitó malas acciones, los catequizó y les enseñó el buen camino, pues a su llegada al lugar, en 1894, tenían "costumbres torcidas combinadas con supersticiones", por ser un pueblo de indígenas, de quien fue padre, pastor y amigo.
Con inmensa alegría, el 22 de noviembre de 1992, la Iglesia en México contempló la singular grandeza de que 25 de sus hijos, entre ellos el Sr. Cura Julio Álvarez Mendoza, quienes por su entrega total y generosa a Cristo y a sus hermanos hasta la muerte, fueran beatificados por S.S. Juan Pablo II.
El día 21 de mayo del año 2000 fueron canonizados los 25 beatos mártires, incluido el Beato Julio Álvarez Mendoza, por S.S. Juan Pablo II, mismo día en que fueron elevados hasta los altares de muchas de las iglesias por todos los rincones del Estado de Jalisco.
En Mechoacanejo todavía se llora la muerte del Padre Julio, su párroco durante 33 años, quien formó a la comunidad y se ganó el respeto y el amor de sus pocos y muy pobres pobladores.
La obra material de San Julio Álvarez fue grande, pues a él deben la conclusión del templo, realizado con muchos sacrificios, pues el mismo sacerdote hacía viajes para acarrear agua y arena para terminar la iglesia.
El que mandaba a los soldados le preguntó al Padre que si era sacerdote, y él no lo negó; ahí mismo lo arrestaron. Así comenzó el camino al Calvario del Sr. Cura Julio y de sus acompañantes.
Fue llevado primeramente a Villa Hidalgo, Jal. y de allí a Aguascalientes; posteriormente a León, Gto., donde el General Joaquín Amaro decidió enviarlo a San Julián, Jal., pueblo pionero de la cristiada. Lo condujeron atado y privado de alimento. Ya en San Julián, se le vio llegar a pie y atado a la silla del caballo, apenas si podía abrir los ojos, pero sin exhalar la menor queja, sumergido en profundo silencio, se preparaba para el martirio supremo.
Era la madrugada del 30 de marzo de 1927. A las 5.15 horas, el capitán Grajeda condujo al Sr. Cura al lugar donde sería fusilado, a una cuadra del Templo Parroquial; el
Sr. Cura Julio le preguntó:
-"¿Siempre me van a matar?"
-"Esa es la orden que tengo". -"Bien -repuso el Padre Julio-
"Ya sabía que tenían que matarme porque soy sacerdote, voy a morir inocente porque no he hecho ningún mal. Mi delito es ser ministro de Dios, yo les perdono a ustedes. Sólo pido que no maten a los muchachos que me acompañan, porque son inocentes, nada deben"
Dios todopoderoso y eterno, que concediste la gracia de morir por cristo a tus Santos Mártires Mexicanos, ven en ayuda de nuestra debilidad, para que podamos dar con nuestra vida el mismo testimonio de ti que ellos no dudaron en dar con su muerte. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
¡San Julio Álvarez Mendoza,
Ruega por nosotros!
Muchas Gracias Juan ! por enviarme la Biografía de:
San Julio Álvarez Mendoza

Lic. Juan Manuel Robles Gil
Coatzacoalcos, Veracruz, México.