Fue hijo natural de la señora Matiana Morales, quien parece ser que lo abandonó desde pequeño y por ello vivió con sus abuelos, a quienes reconocía como sus padres. Muy niño llegó a radicar a Chalchihuites, Zacatecas, donde estudió la primaria y pasó luego al Seminario de Durango, pero tuvo que dejar esta institución para dedicarse a trabajar y atender las necesidades de sus abuelos que eran muy pobres. Poco sabemos de su juventud.

Chalchihuites tiene algunos manantiales en su suelo que es parcialmente montañoso. Produce maíz, frijol, trigo, frutas y en invierno caen algunas heladas. Tiene ganadería y minas de plata y plomo.

Trabajó como dependiente en una tienda del señor Jesús Hidalgo, gozando ahí de la estimación de la gente del pueblo por la atención y amabilidad que siempre manifestó, era sociable y comunicativo. Posteriormente trabajó en una panadería de su propiedad.
Manuel Morales, nació el 8 de Febrero de 1898 en Mesillas, población perteneciente a la Parroquia de Sombrerete, Zacatecas; fue bautizado el 19 de febrero en la parroquia de San Juan Bautista, en Sombrerete, incardinada a la Arquidiócesis de Durango; fueron sus padrinos Ignacio Garrido y Beatriz Esteban.
Mártir Mexicano 1898 - 1926
Agosto 15
Añadió que le apenaba no poder hacer hada ante las súplicas que le hacía porque le aseguró que tenía órdenes superiores de trasladar a su esposo a Zacatecas, pero que después de dos o tres días estaría de regreso su esposo.
La señora Consuelo se tranquilizó un poco y se fue, pero no iba segura de lo que el militar le había dicho y ofrecido, por lo cual regresó ante él, pero ahora llevando consigo a su hijito mayor, lo que desagradó al teniente y alterado le dijo:-"Despídase de él, si quiere". Al oír esta frase, la señora le dijo:
-"¿No me acaba de decir usted que vuelve pronto?".
Mientras tanto, el pequeño niño de Manuel, a pesar de la vigilancia de los soldados, entró y fue a dar a los brazos de su padre. Manuel sufría doblemente al ver a su atribulada esposa y a su hijito. En medio de gran dolor, los esposos se despidieron, aunque ella todavía abrigaba la esperanza de que nada le pasaría a Manuel.
Cuando el Presidente Municipal les presentó el acta de los hechos, Manuel la firmó junto con el Padre Batis y sus compañeros. Al salir los prisioneros rumbo al lugar donde luego los sacrificarían a Manuel le tocó viajar en el mismo automóvil que al Sr. Cura Batis y también estar junto a él en el momento de su última ofrenda a Cristo.
Terminó su discurso con estas bellísimas palabras:
"A los cuatro vientos y con el corazón henchido de júbilo gritemos:
¡Viva Cristo Rey y la Morenita del Tepeyac!".
La actitud y las palabras de Manuel eran resultado de su vida cristiana, nutrida en la oración y frecuencia de la divina Eucaristía; manifestación de su fe profunda y de su entrega a Dios, actuada en su vida de trabajo modesto, pero honrado y asiduo, de la armonía conyugal y familiar, de sus relaciones amistosas con los demás, especialmente con su párroco, el
Padre Luis Batis Sáinz.
El 1° de septiembre de 1921, contrajo matrimonio con la maestra Consuelo Loera, con quien tuvo tres hijos, Manuel se comportaba como buen cristiano, respetuoso y fiel con su esposa, buen padre de familia.
Manuel Morales fue secretario del Círculo de Obreros Católicos "León XIII", miembro de la ACJM y presidente de la Liga Nacional par la Defensa de la Libertad Religiosa, fundada en Chalchihuites en junio de 1925. Esta organización tenía como objetivo que todos los católicos mexicanos se unieran estrechamente para defender, por medios pacíficos y legales, los derechos de la Iglesia Católica y de la religión contra los ataques del sectarismo que se había adueñado del Gobierno de México.
Esa liga no tuvo actividades en Chalchihuites sino hasta el 29 de julio de 1926, en que se celebró una sesión en la plaza de toros del pueblo y a la que concurrieron aproximadamente seiscientas personas. Como presidente de la Liga, Manuel Morales tomó la palabra ante todos y los exhortó a pertenecer sin temores a la misma, cuyos medios de obrar en nada faltarían el respeto al gobierno constituido. En su arenga, Manuel dijo:
"<Dios y mi derecho>, es nuestro lema. La Liga será pacífica, sin mezcla alguna en asuntos políticos. Nuestro proyecto es suplicar al gobierno se digne ordenar la derogación de los artículos constitucionales que oprimen la libertad religiosa".
Tales palabras e intenciones, fueron tergiversadas por la gente del gobierno que, subrepticiamente andaba oyendo en todas partes lo que se decía. De ahí vino el falso testimonio que llevó a que se hiciera prisionero al Padre Batis, a Manuel y a otros dos jóvenes de la ACJM, Salvador Lara y David Roldán, que luego fueron sacrificados todos, achacándoles la preparación de un complot contra la autoridad  y levantar en armas al pueblo.
El sábado 14 de agosto de 1926, cuando llegaron los soldados de Zacatecas que supuestamente venían a sofocar el levantamiento de armas, Manuel había salido de su despacho de la panadería desde las siete de la tarde y estaba tranquilamente en su casa, con su esposa y sus pequeños. Después de cenar en familia, salió para asistir a la junta ordinaria de la ACJM. La junta no se celebró y Manuel se regresó a su casa y, sin darse cuenta aún de la llegada de los soldados, se entregó al descanso.
Recibió el aviso de la aprehensión del Padre Luis Batis en la mañana del 15 de agosto, estando todavía en la cama. Salió rápidamente a reunir gente para ir ante las autoridades a gestionar la libertad del señor Cura. Se presentó ante los miembros de la junta vecinal, que se realizaba en la Botica Guadalupana. Estando en dicha reunión, llegaron los soldados con rifle en mano y gritaron:
-"¡Manuel Morales!", y él dio un paso adelante y respondió con entereza cristiana:
"¡A sus órdenes!".
Los soldados respondieron a Manuel con un aventón, lo golpearon con el rifle en la espalda y el cuello y fue conducido a la Presidencia Municipal. Las gestiones que hicieron las comisiones para obtener la libertad de los prisioneros fueron inútiles. La señora Consuelo Loera, esposa de Manuel, insistió mucho en hablar con el Teniente Ontiveros y le dijo:
-"Mi esposo es inocente y nada debe".
El teniente, aparentando bondad y profanando la memoria de su madre, le dijo:
-"Señora, váyase tranquila, le juro por mi madre que nada le pasará a su esposo".
Al darse cuenta los fieles de que los soldados regresarían para profanar los cadáveres, se dieron prisa en sepultarlos en el Panteón Municipal. Momentos después, llegaron los militares al mando del General Eulogio Ortiz; se adueñaron de la casa parroquial, hicieron inventario y la sellaron.
El Siervo de Dios Manuel Morales fue beatificado el 22 de noviembre de 1992, por el Papa Juan Pablo II, en la Basílica de San Pedro. El mismo Papa, Juan Pablo II, presidió la ceremonia de canonización del Beato Manuel Morales, misma que se efectuó el día 21 de mayo del Año Jubilar 2000, ante la presencia de miles de mexicanos congregados en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. Entre los invitados especiales se encontraba el Presbítero Manuel Morales Acosta, nieto de San Manuel Morales. Ese mismo día fueron canonizados otros 26 Beatos Mexicanos, incluidos sus 24 Compañeros Mártires.
Hoy día, las reliquias de San Manuel Morales se conservan para veneración de todos los fieles en el templo de San Pedro, en Chalchihuites, Zacatecas. En el mismo lugar se encuentran también las reliquias de
San Luis Batis Sáinz, San David Roldán Lara y San Salvador Lara Puente.
Cuando el Sr. Cura trató de salvarle la vida diciéndoles a los soldados que Manuel tenía familia, éste como siempre, respondió lleno de fe y de valentía:
"Deje que me fusilen, Sr. Cura, yo muero pero Dios no muere, Él velará por mi esposa y mis hijos".
Y levantándose el sombrero para que le dispararan en la frente gritó:
"¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!".
Las balas segaron la vida de aquel cristiano ejemplar, cerca de las dos de la tarde, en la festividad de la Asunción de la Santísima Virgen. Era el 15 de agosto de 1926. Manuel Morales murió a la edad de 28 años quedando su mujer viuda y sus tres hijos huérfanos.
La señora Consuelo Loera, esposa de Manuel, resumiendo el sentir y la convicción que tiene todo el pueblo acerca de la muerte del Padre Batis y sus compañeros, escribió:
"Amanece el día 16 con la formal alarma de que los soldados volvían, pero las víctimas, los dichosos mártires, gozaban del Reino de Dios; sus cadáveres dormían tranquilos el sueño del justo, sin tener en sus rostros señales de dolor; al contrario, sus rostros nos demostraban la alegría de estar en el cielo".
Santo Mártir Mexicano Seglar, que defendiste a tu párroco y al lado de él sufriste el martirio, ruega para que en México y en toda América surjan fervorosas y fieles vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, se respete el derecho a la vida, especialmente del niño no nacido, y se respete también el derecho primordial de los padres de familia sobre la educación de sus hijos.
San Manuel Morales, ruega por nosotros.