



Muchas Gracias Juan ! por enviarme la Biografía de: San Pedro de San José de Betancur Lic. Juan Manuel Robles Gil Coatzacoalcos, Veracruz, México. |



Primer Santo de Guatemala Fundador de los Bethlemitas 1626 - 1667 |
Abril 25 |
En 1651 partió rumbo a Guatemala, pasando por Trujillo, Honduras, y desde donde emprendió
el camino a pie hasta la ciudad de Santiago de los Caballeros, Antigua
Guatemala. No iba cargado de riquezas ni tenía amigos. No llevaba encima más que lo necesario para cubrirse; pero dentro de sí tenía al mismo Cristo, nacido en Belén, muerto en el Calvario, resucitado al tercer día. En su boca tenía la palabra de paz del evangelizador; en sus ojos, el brillo del mandamiento nuevo: "Que os améis los unos a los otros". Así entró en la ciudad. No era clérigo; no era caballero distinguido. Estaba desprovisto de títulos. Era un peregrino, un romero. Él mismo se buscó un lugar en la ciudad, en un rincón. Comenzó a trabajar en los telares de don Pedro Armengol, y a estudiar en la Escuela de la Compañía de Jesús, con el deseo de ser sacerdote. |
Pedro de Betancur nació en Villaflor de Tenerife (Islas Canarias, España) el 19 de
marzo de 1626. Desde niño aprendió las bases de la religión católica inculcada
por sus padres Amador González y Ana García. A los 24 años dejó su tierra para trasladarse a América, llegando a la Habana, Cuba, donde permaneció por un año. |
De rodillas ante el Niño Jesús, la Santísima Virgen y San José, exponía en
voz alta todas las miserias y todas las necesidades de aquellos hombres y mujeres,
de aquellos niños. El 10 de enero de 1655 presenta la petición para ingresar a la Orden Franciscana Seglar (Tercera Orden Franciscana) y el 11 de junio de 1656 hace su profesión en la misma, y se dedicó por completo a la iglesia del Calvario, ayudando a terminar la construcción y posteriormente en sus jardines sembró un árbol de Esquesúchil, el 19 de marzo de 1657, llamado hoy "El árbol del Hermano Pedro". Promovió la devoción a la Virgen con un Rosario cantado, la práctica del Vía Crucis, la posada navideña y otras fiestas y devociones populares. El 24 de febrero de 1658, compra por 40 pesos la casita de María Esquivel, que actualmente son las ruinas que están en la Posada de Belén, que la convirtió en sala de enfermería por la noche e instala un Oratorio para la Virgen, será también la escuela de doctrina cristiana y primeras letras para niños y adultos analfabetos y un hospicio para forasteros sin techo. |

En 1654 las dificultades en el estudio lo desaniman y decide abandonar La Antigua,
dirigiéndose a Petapa donde entró a la iglesia para orar. Allí oye a la Virgen
del Rosario que le manda volver a La Antigua. El 8 de diciembre de ese mismo
año firma "El Pacto de Sangre" de defender la Inmaculada Concepción de María con
el sacrificio de su propia vida. Su celo por el bien de las almas le hizo pasar, de alumno del colegio de la Compañía, a fundador de la primera escuela de párvulos que registra la historia de la educación en América Central. El corazón de Pedro, verdadero amador de Cristo, pronto quedó colmado con el dolor y el sufrimiento que pululaban en la ciudad de Santiago de los Caballeros, de Guatemala. |



Sepulcro del Beato Hermano Pedro Iglesia de San Francisco El Grande Antigua Guatemala |
El Hermano Pedro es reconocido como el primer alfabetizador de Guatemala y bajo su
nombre se condecora a los que se destacan por su trabajo en pro de la salud.
A partir de 1658 reúne en su hospitalito a los primero Hermanos Terciarios fundado
así el cuarto hospital en la historia de Guatemala y el primero de convalecientes
en América y el mundo. Llamó al Oratorio la "Casita de Nuestra Señora de Belén", lo que en el futuro llegaría a ser la cuna de la nueva orden religiosa de los Hermanos de Belén "Belemitas o Bethlemitas", la primera orden nativa en América. Fundó la Orden Bethlemita, como testimonio de su amor a la contemplación de Belén, del Dios Niño y testimonio de su caridad que arrastraba; hombres y mujeres se disponían a seguir su ejemplo. |
La vida interior del Hermano Pedro y su devoción se centran en los grandes misterios
de la vida de Cristo, el Nacimiento en Belén, la dolorosa Pasión y la Eucaristía.
Por la contemplación del sufrimiento de Cristo que se inicia en Belén, llega
a su plenitud sobre la Cruz y se prolonga en la Eucaristía, el Hermano Pedro
desarrolla una actitud de reparación que lo lleva a sufrir con el Cristo paciente
y a alimentar un vivo celo por la conversión de los pecadores. Para él no existían clases sociales, para él no había damas, caballeros, artesanos o indígenas; para él sólo había almas que podían perder el único negocio importante y decisivo, que es el negocio de la salvación. ¡Pueden salvarse o condenarse! ¡Ricos y pobres, sanos y enfermos, todos por igual, pueden salvarse o condenarse! Y de un modo u otro, resonaban en su cabeza las palabras de Santa Teresa de Jesús: salvarse o condenarse... para siempre. Y arreciaba, con los clamores, la penitencia. De la contemplación del misterio de la Encarnación en Nazaret, pasaba al Calvario, para contemplar a Cristo crucificado, sediento de almas, y levantaba su voz, suplicando por aquellas grandes necesidades espirituales y materiales que le desgarraban el alma. |
Pedro era un hombre que no tenía nada ni quería nada. Suyo era el dolor, el sufrimiento,
la miseria, la ignorancia del prójimo. El Santo de Asís, con su pobreza
completa y su abrazo generoso a la cruz de Cristo, le subyugaba, le inspiraba
nuevo amor y nuevo celo. Su caridad no le daba reposo. Su esperanza y su fe lo mantenían en vigilia, el oído atento al dolor. Y Pedro se levantaba de su rincón, buscaba al apestado, al hambriento, al desnudo, al desencaminado, y lo tomaba como hermano. Pedro, un hombre sin techo y sin pan, daba de comer al hambriento, de beber al sediento, vestía al desnudo. Acudía al rico, al poderoso, al que tiene, y acercándole la llama de su caridad, derretía el egoísmo y hacía relumbrar la escondida generosidad de aquellos hombres. Este nuevo hermano de todos, el Hermano Pedro, con su caridad sacaba de los hombres lo mejor, los movía al bien, los empujaba a la misericordia y a la piedad. |
Señor. Rey del Cielo, soy tu mendigo y de tu caridad lo espero todo te suplico por la virtud de tu siervo SAN PEDRO DE BETANCUR que me concedas las gracias que te pido. |


El 2 de mayo de 1667, ocho días después de la muerte del Hermano Pedro, llega a Guatemala
la Real Cédula, que doña Mariana de Austria, Reina Gobernadora, Regente
de don Carlos II, había expedido el 10 de noviembre de 1666 otorgando la autorización
para la fundación del Hospital de Belén. El Obispo don Payo de Rivera, el 20 de agosto de 1667, aprueba las primeras Constituciones de la orden. Con este acto, nace jurídicamente la nueva orden de los Hermanos Bethlemitas. El proceso de Beatificación y Canonización se inicia en 1693 cuando el municipio de Santiago de los Caballeros de Guatemala reitera su petición de que se inicie el proceso episcopal ante el Obispo Fray Andrés de las Navas y Quevedo. |



El Hermano Pedro recorría las calles de la ciudad pidiendo indulgencias por las almas
del purgatorio, sonando su campanita, recordando que: "Un alma tienes no más, si la pierdes ¿Qué harás?" Su continua ocupación fue la oración, la penitencia y el trabajo en beneficio de los necesitados. Para hacer más eficaz su oración, para hacerse oír de Nuestro Señor, acudía a la Santísima Virgen, y recurría a San José. |


No había quien resistiera a su humildad, a su sencillez, virtudes reacias en un hombre
que mostraba la virtud en toda su real belleza. Como Cristo, el Hermano Pedro estaba con los pobres, comía con los ricos, instruía a los niños. Se hizo pan para el hambriento, medicina para el enfermo, consuelo para el afligido. Sus manos construyeron, su lengua educó, su conducta edificó. Correspondía lo que enseñaba con lo que vivía. Fue el Hermano Pedro el testimonio vivo de lo que la Iglesia ha hecho y hace por el pobre, el olvidado, el huérfano, en dos mil años de historia. Al mismo tiempo enseñó qué hacer y cómo hacerlo, qué es obrar con la Iglesia y de acuerdo con la Iglesia. En 1661 Antonio Rodríguez, terciario franciscano, pasa a vivir con el Hermano Pedro en la Casa Belén, constituyéndose en el primer compañero de Pedro. El 7 de diciembre de 1663 el Hermano Pedro solicita al Rey Felipe IV la aprobación del Hospital de Belén. |

El 20 de abril de 1667, ya enfermo de gravedad, dicta su testamento en el Hospital
de Belén; en este pide que se le entierre en la Iglesia del Señor San Francisco
El Grande, lugar de entierro de los terciarios. Pedro de San José Betancur sirvió a Cristo en el prójimo hasta el 25 de Abril de 1667, a las dos de la tarde en el Hospital de Belén, mirando un cuadro de San José exclamó: "Esta es mi Gloria" y expiró. Al morir tenía 41 años de edad, deja su obra y su familia religiosa a cargo de Fray Rodrigo de la Cruz, otrora Rodrigo Arias de Maldonado, Marqués de Talamanca y Ex-Gobernador de Costa Rica milagrosamente transformado por la vida y ejemplo del Hermano Pedro. |


El 6 de agosto de 1729, S.S. el Papa Benedicto XIII firma el decreto de Introducción
de la Causa en Roma. Y el 31 de enero de 1739 se decreta la fama de Santidad
del Siervo de Dios Hermano Pedro de San José Betancur. El día 25 de julio de 1771, el Papa Clemente XIV lo declaró Venerable Siervo de Dios, porque había practicado las virtudes teologales y morales en grado heroico. El 22 de junio de 1980 el Papa Juan Pablo II lo declaró Beato. Desde entonces su espíritu está presente de manera extraordinaria en las "Obras Sociales del Hermano Pedro", en la Antigua Guatemala. El 14 de octubre de 1990 se abre la tumba del Beato Hermano Pedro y se procede al reconocimiento canónico y científico de los restos mortales. El 28 de octubre se trasladan los restos al actual sepulcro en la Capilla de la Vera Cruz en la Iglesia de San Francisco El Grande, Antigua Guatemala. Especial relevancia tuvo el sábado 7 de julio del 2001, en la que en la Ciudad del Vaticano, ante la presencia del Papa Juan Pablo II, se promulgo el decreto de la Sagrada Congregación de la Causa de los Santos confirmando la autenticidad del milagro operado por Dios, por la intercesión del Beato Pedro de San José Betancur, en favor del niño Adalberto González Hernández, curado de linfoma tipo burkitt localizado en su abdomen y grave anemia sideropénica secundaria, juzgado válido para la canonización del fundador de los Hermanos y Hermanas Bethlemitas. |
El 26 de febrero del año 2002 se fija la fecha para la canonización del Beato Hermano
Pedro y se anuncia oficialmente para realizarse el 30 julio de 2002 en la
Ciudad de Guatemala, durante la Tercera Visita del Papa Juan Pablo II a este País.
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Santo Padre: "En nombre de la Conferencia Episcopal de Guatemala y de todos los peregrinos aquí congregados, os presento humildemente la más cordial y filial bienvenida a esta Tierra vuestra. Es la tierra del Quetzal y del maíz, que un día recibió el Evangelio como hoy recibimos a Vuestra Santidad. Tierra de muchas etnias y culturas, de muchas lenguas y de inigualables colores, donde la cruz de Cristo germinó como la semilla lo hace en el terreno fértil. Es la tierra bendecida por los pies del mensajero que anuncia la paz. A esta tierra se han encaminado vuestros pasos, como se encaminaron antes los del Hermano Pedro. Por eso permitidme, Santo Padre, que haga propias esta mañana las palabras de la Escritura "BENDITO EL QUE VIENE EN NOMBRE DEL SEÑOR". Durante la Homilía de la Santa Misa de Canonización del Beato Hermano Pedro de San José Betancur, Su Santidad Juan Pablo II les dirigió las siguientes palabras a los asistentes en el Hipódromo del Sur de la Ciudad de Guatemala: |


"El Hermano Pedro fue hombre de profunda oración, ya en su tierra natal, Tenerife,
y después en todas las etapas de su vida, hasta llegar aquí, donde, especialmente
en la ermita del Calvario, buscaba asiduamente la voluntad de Dios en cada
momento... Por eso es un ejemplo eximio para los cristianos de hoy, a quienes recuerda que, para ser santo, ES NECESARIO UN CRISTIANISMO QUE SE DISTINGA ANTE TODO EN EL ARTE DE LA ORACIÓN (Novo millennio ineunte, 32). Por tanto, renuevo mi exhortación a todas las comunidades cristianas, de Guatemala y de otros países, a ser autenticas escuelas de oración, donde orar sea parte central de toda actividad. Una intensa vida de piedad produce siempre frutos abundantes". |


Señor, Yo creo en Ti, por que eres mi luz y mi esperanza que tu poder me libre de todos los peligros y me defienda de mis enemigos tu justicia me valga, tu sabiduría me ilumine, tu misericordia me socorra, y tu amor me consuele en todas mis penas. |


SAN PEDRO DE BETANCUR protector mío, la fe que yo tengo en tu poderosa intercesión es completa y sincera. Ruega por mi alma para que el Señor me oiga, tenga piedad de mí y me devuelva la paz y el amor que tanto necesito, así sea Sagrado Corazón de Jesús, sálvame Virgen Poderosa. Reina y Madre mía, ampárame. |
SAN PEDRO DE SAN JOSÉ BETANCUR, Ruega Por Nosotros. Amén. |