




Julio 27 |
Sacerdote Jesuita y Fundador 1856 - 1929 |
El matrimonio formado por los esposos don Francisco Repiso Membrilla y doña Carlota
Martínez de Orbe residían en la Ciudad de México con sus tres hijas: Carmen,
Dolores y Asunción. La hermana mayor de doña Carlota, María de Jesús, y
su esposo, don Antonio Colín, fueron a visitarlos. Encontraron a Carlota encinta
y pálida, así que su hermana propuso trasladarla a su casa, en la Venta de Córdoba,
Municipio de Chalco, en el Estado de México, donde el clima era más propicio
para su salud; María de Jesús se ofreció a cuidar a Carlota y ayudar en la
atención del parto cuando llegara el momento. Hasta allá fue trasladada doña Carlota. Cuando el trabajo de parto comenzaba, llamaron a la partera; sin embargo, tuvo dificultades para entrar, ya que los revolucionarios de aquel entonces tenían rodeada la hacienda y buscaban ocasiones para molestar a la familia. Por fin, Carlota dio a luz a su hijo, durante el amanecer del día 8 de febrero de 1856. Fue bautizado, a los cinco días de nacido con los nombres de José Manuel Antonio de Jesús. |

Antonio era alimentado con leche materna, alumbrado de noche por velas o por unos
trozos de madera resinosa llamados "ocotes", arrullado entre un rebozo y ante
una chimenea de piedra que era parte del muro, mecido en una cuna o en una hamaca;
los pañales de tela; nada de nylon, nada de leche en polvo adicionada con calcio
y hierro, nada de medicamentos para los cólicos. Escasos hospitales, pocos médicos. Y la Pediatría estaba en pañales. Antonio venía a un mundo más duro que el nuestro. Con el tiempo sabría valorar los beneficios de la sobriedad y de la sencillez. Pocos datos se conocen de la niñez de Antonio, se sabe que fue el más pequeño y el único varón de la familia. De su educación cristiana y de su primera comunión nada se sabe; los testimonios de las personas que lo conocieron en su juventud dicen que fue bueno y piadoso, esto da pie para suponer que lo haya sido desde su niñez. Antonio creció dentro de una familia con recursos; así que su vida no era tan difícil como la de otros niños. Vivía en el seno de una familia acomodada. Y sin embargo, se observa su mirada serena, propia de un niño tranquilo y reflexivo. La familia vivía en el pueblo de Iztacalco, que entonces estaba separado de la Capital de México por una zona de sembradíos y campos sin cultivar, además de algunos canales no muy extensos. Doña Carlota murió en 1868 cuando Antonio tenía 12 años. Antonio contó que él lloraba mucho cuando murió su mamá; a la edad de 12 años ya pesaba y sentía esta dura pena. Años más tarde, él platicó este detalle: "una persona respetable nos asistía en la casa, al verme llorar tanto, me corrigió en esta forma: -No debes llorar por tu mamá, ella ya está en el cielo y nada de llorar más". Y lo que admiró a todos fue la respuesta que dio, con aquella solemnidad de juicio que le caracterizaba: "y yo se lo agradecí mucho". En la adolescencia, al igual que todos, Antonio se hubo preguntado: ¿Quién soy, cómo quiero ser, a quién parecerme? Acerca de su papá, Antonio contaba que lo quería mucho y que era inseparable de él. Cuando era maduro, hacía reminiscencias de los años de su infancia, cuando visitaba con su padre las ferias de San Juan, que eran algo grandioso. La personalidad de Antonio se formaba a partir del modelo paterno. |




Su identidad, sus valores, sus gustos y costumbres se desarrollaban tomando elementos
del ambiente que lo rodeaba. En el templo, en la instrucción religiosa hubo
de oír en algunas ocasiones: "Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por sus ovejas". Por ese tiempo, Antonio sintió el llamado de Dios a la vida sacerdotal y comunicó esta inquietud a su papá a fin de que le diera permiso de ingresar al Seminario Conciliar de México. Su padre se opuso por ser el único hijo varón y le negó la ayuda económica para que desistiera de ser sacerdote. Antonio trató de convencerlo para que le diera el permiso de ingresar al Seminario Conciliar de México pero no lo logró. Don Francisco era un buen cristiano, pero deseaba que Antonio lo ayudara en sus negocios y los heredara; así que no vio con buenos ojos que su hijo ingresara al Seminario y aunque no se opuso abiertamente a ello, tal vez por hacerlo desistir, tal vez por probar su vocación, le negó constantemente los auxilios que necesitaba para sus estudios. Contra la voluntad de su padre, Antonio se inscribió como alumno externo en el Seminario Conciliar Tridentino de México y comenzó sus estudios el 8 de enero de 1870, cuando tenía 14 años. Antonio era un joven con vocación, "hacía todos los días a pie el viaje de ida y vuelta, desde Iztacalco hasta la Capital, seis kilómetros, lo mismo en verano que en invierno, con buen o con mal tiempo, y permanecía en el Seminario, desde las seis de la mañana hasta las ocho de la noche". Antonio se iba descalzo para que los zapatos le duraran más; así llegaba hasta donde tenía que ir a estudiar para sacerdote. El señor Emigdio Repiso, sobrino del Siervo de Dios, declaró: "Mi abuelo no quería que fuera sacerdote pero Antonio, para evitar dificultades con su papá, a escondidas se iba al Seminario. El papá, como era descendiente de español, tenía el carácter fuerte pero ni eso lo detuvo de su decisión". El padre José Román Terán, S. J., prefecto de estudios, dio la siguiente declaración: |





"Antonio Repiso, de pocos estudios, de capacidad algo corta, es un joven humilde
y aplicado, ha observado buena conducta en el tiempo que ha estado en el seminario
y parece [que] tiene una voluntad muy decidida para abrazar el estado eclesiástico
habiendo tenido para ello que superar alguna dificultad de familia; juzgo
que será un buen eclesiástico". |
¿Qué pensar de este joven que dejó las comodidades del hogar y la seguridad de adquirir
el negocio de su padre en el futuro? ¿Por qué prefirió experimentar privaciones
y dificultades? Simplemente porque estaba enamorado. Porque Jesús, el Buen
Pastor, le había causado una admiración irresistible. Antonio Repiso fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1878. Otra biografía señala el 20 de marzo de 1881, como la fecha de su ordenación. Fue nombrado Vicario Auxiliar del Párroco de la Villa de Guadalupe. En 1883 lo cambiaron a la Parroquia de la Asunción, en Pachuca, Hidalgo. El 10 de mayo de 1884, recibió una nueva encomienda en Villa Victoria, Estado de México. |



El 14 de agosto de 1893, a los 37 años y después de asistir a las misiones del Padre
Antonio Labrador, el Padre Antonio Repiso ingresó a la Compañía de Jesús, trasladándose
al Noviciado de San Simón, Michoacán, un lugar tan incómodo que entre
seminaristas burlones recibía el nombre de "Casa de Probación". |

En 1897 fue enviado a Oaxaca, donde se distinguió como confesor y director espiritual.
El 15 de noviembre de 1898 fundó la Congregación de las "Hermanas del Divino
Pastor", para la atención de los más necesitados, y el 14 de enero de 1900
llevó esta Congregación al Estado de Oaxaca. En 1902 trabajó como misionero en Puebla hasta que le apareció un "granito" que se convirtió en una llaga cancerosa que terminó por abarcar toda su espalda, y era tan profunda que se le veían las vértebras. A pesar de su enfermedad, no dejó de ejercer su ministerio. |
En 1903 fue nombrado Ecónomo de la Casa de San Simón, y al año siguiente fue enviado
a la Sierra Tarahumara. Desde 1900, en la entidad se construían los ferrocarriles Chihuahua al Pacífico y Río Grande a la Sierra Madre, pero de momento, el Padre Antonio Repiso llegó a Nonoava el 27 de junio de 1905. En esta caprichosa sierra permaneció hasta 1920, el año en el que Pancho Villa se rindió ante los convenios de Sabina y Coahuila. El Padre Repiso, entonces fue destinado al Curato de Tepotzotlán, en el Estado de México, y tres años después, a León, Guanajuato, como Superior de la residencia y Operario del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe. Durante la Persecución Religiosa en México, la gente lo llamó el "Apóstol de la Eucaristía"; tenía Sagrarios repartidos por todo León, y cada semana repartía miles de comuniones. El 27 de julio de 1929, el Padre Antonio Repiso, a la edad de 73 años, murió en olor de santidad, en la ciudad de León, Guanajuato, a causa de la llaga cancerosa en la espalda. El 13 de junio de 1994 se concluyó el Proceso Diocesano. El 12 de diciembre de 1997 se terminó la Fase Romana del Proceso de Beatificación. En 1998, se inició la etapa de investigación de un milagro por mediación del Padre Antonio Repiso de los cuales existen varios reportes que se estudian. |
Iniciando un nuevo siglo, la modernidad nos ha abierto las puertas a mayores injusticias
con terrorismo y maquinaciones de guerra. En este contexto, es significativo
encontrar en las palabras y en la vida del Padre Antonio Repiso, S. J., mensajes
de esperanza. Como cristian@s estamos llamad@s a ir gestando desde lo pequeño
un mundo nuevo, porque hemos hecho, por nuestra fe, un pacto por la vida,
trabajando porque aparezca la aurora de un nuevo amanecer para todos. A lo largo de la historia ha habido personas excepcionales que han entregado su vida por los demás; hombres y mujeres que en seguimiento de Jesús de Nazaret apuestan y luchan por los ideales de fraternidad. Un ejemplo lo tenemos en el Padre Antonio Repiso que cautivado de amor a Jesús Buen Pastor, logró identificarse con Él, no sólo como buen pastor, sino como oveja fiel, fruto de su compromiso de hijo. El Padre Antonio Repiso tuvo una opción por la vida. Él decía: "Es tan consolador cuanto se hace por los desvalidos que por hacer el bien al que sufre o corre peligro no debemos atender a conveniencias propias". Estas palabras fueron avaladas por su vida, las personas que lo conocieron testificaron: "Estaba tan enteramente poseído del verdadero amor a Dios y al prójimo que sin darse cuenta lo comunicaba. Se desbordaba en su amor compasivo a los demás, de todas las edades y condiciones". Sólo quien está impregnado de un verdadero amor puede entender que la vida es para donarse, para hacer felices a los demás. La opción por la vida, es la opción por Jesús, es la opción por la paz, es la opción por la justicia, así lo entendió y lo vivió el Padre Antonio Repiso. |

Para pedir la intercesión del Siervo de Dios Antonio Repiso |
¡Oh Dios! Que en tu admirable providencia deseas concedernos favores y beneficios
por intercesión y valimiento de tus siervos más cercanos a Ti, te pedimos suplicantes
nos concedas el remedio de las necesidades que ahora nos afligen, por intercesión
de tu Siervo el Padre Antonio Repiso. (PETICIÓN) Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor, Amén. Padrenuestro, Avemaría y Gloria. |

