Julio 14
Quinto Obispo de Zacatecas y
Quinto Obispo de San Luis Potosí
1874 - 1930
Miguel María de la Mora y Mora nació el día 14 de agosto de 1874, en Ixtlahaucán del Río, Jalisco, al otro lado de la Barranca de Oblatos, muy cerca de Guadalajara. Sus padres formaban un ejemplar matrimonio cristiano, dedicados principalmente a la agricultura.
Sus primeros estudios los realizó en la Escuela Parroquial y posteriormente en el Seminario de Guadalajara de 1888 a 1897, revelándose desde el principio como alumno de grande aprovechamiento y de sólida piedad. Tuvo especial dedicación por la Filosofía y la Teología, destacando principalmente en el arte de la Oratoria.
Desde entonces fue devotísimo de la Santísima Virgen María, resaltando la advocación de Guadalupe la cual se encuentra en su escudo episcopal de San Luis Potosí, junto con la Sagrada Eucaristía, y el Sagrado Corazón.
Después de ser ordenado sacerdote el 30 de noviembre de 1897, pasó a la subprefectura de estudios del Seminario Menor de Guadalajara, ubicado en la calle de Reforma, anexo al templo de San José de Gracia. En 1901 escribió el "Manual de Literatura General".
Posteriormente, en 1903 fue nombrado Rector del Seminario Mayor, impartiendo también la materia de Religión, cabe mencionar que algunos de sus alumnos llegaron a ser Santos Mártires, como San José María Robles Hurtado. El Padre de la Mora presidió los destinos del Seminario hasta 1911, con gran acierto.
El 27 de diciembre de 1904, en la fiesta de distribución de premios que repartió el Delegado Apostólico Domingo Sefarini, monje de San Benito y Arzobispo titular de Spoleto, el Padre de la Mora, llamado el "Cicerón Tapatío" abrió su informe con este elocuente párrafo:
"Jamás experimenta fruición tan dulce, regocijo tan puro el cultivador laborioso de los campos, como cuando contempla el sembradío de lozana mies. El dejó caer en el desierto surco la semilla fecunda y con ella el sudor de su frente. El sufrió sin quejarse, la quemadora lumbre del sol, soportó con calma estoica la inclemencia de la lluvia y acaso el escozor de la terrible hambre y la dura condición de la miseria. Y todo esto, ¿por qué? Porque le sonreía una esperanza. Allá en el hogar de sus tiernos hijos y su amada esposa tendía una esperanza. Allá en el hogar de sus tiernos hijos y su amada esposa tendían pan abundante y alegres y felices rodearíanse de él, como la vid se rodea de sus dorados y frescos racimos".  El Padre de la Mora conocía la vida del campo.
En 1908 lo nombraron Canónigo Magistral de la Catedral de Guadalajara. Se distinguió también como Gran Canónigo Lectoral en la Santa Iglesia Catedral con gran aprovechamiento de los fieles.
El 28 de febrero de 1909 se publicó el primer número del periódico católico "La Chispa". Entre los columnistas que escribían en él, se encontraba el Padre Miguel de la Mora, junto con los Padres Amado López, José María Cornejo y José Loreto Aldrete; más tarde también se añadía como escritor el
Diácono José María Robles Hurtado.
En septiembre de 1909 terminó sus estudios en la Real y Pontificia Universidad de México, recibiendo el título de Doctor en Teología.
En 1910, de su pluma surgió otra importante obra: "Estudio de la Sociología en los Seminarios". También colaboró con interesantes artículos publicados por la revista "Restauración Social", boletín semanal editado por el "Círculo de Estudios Sociales de Ntra. Sra. de Guadalupe" u "Operarios Guadalupanos" de la ciudad de Guadalajara.
El Sr. Canónigo Dr. Miguel de la Mora y Mora fue nombrado Obispo de Zacatecas el 9 de febrero de 1911 y ordenado Obispo el 7 de mayo de 1911, por el Sr. Arzobispo de Guadalajara, Sr. Lic. José de Jesús Ortiz. Tomó posesión de la Diócesis de Zacatecas el 19 de mayo de 1911. Gobernó con admirable celo su Diócesis, promoviendo la religiosidad y santidad, dando ejemplo de mortificación, pobreza, castidad, caridad y predilección por los más pobres.
El 5 de noviembre de 1911, el Diácono José María Robles Hurtado es nombrado Subprefecto de los Filósofos del Seminario Mayor de Guadalajara. El Sr. Obispo de Zacatecas, Dr. Miguel de la Mora, le escribe para felicitarlo y darle algunos consejos:
"Mi muy amado Hijo: Lo felicito cordialmente y le doy gracias a Dios por su nombramiento.Terrible es su responsabilidad, pero es mucho el bien que puede hacer con la gracia que Dios le dará; si persevera en la oración y en su devoción a la Santísima Virgen de Guadalupe. Unos consejitos a mi amado hijo":
"<Beati mites quoniam ipsi possidebunt terram>. Con la paciencia inalterable y la amabilidad, dominará a los muchachos. El camino para regir con acierto es el camino del corazón. Los muchachos son como los fósforos, que se encienden todos encendido uno. Si llega a ver inmoralidades en alguno, por regla general debe ser inexorable, en cuanto esté de su parte, para que salga del Seminario. También le perjudican los internos que no tengan vocación".

"Vigile con amor y siendo inexorable en el fondo, sea suave en la forma. Imite a San Francisco de Sales".
"Se que está muy enfermo. No olvide su hipofosfato de cal".
"Pida a Dios por mí y dígnese saludar de mi parte a su familia, especialmente a su hermanito Don Juan"
.
+ Miguel, Obispo de Zacatecas.
20 de noviembre de 1911.
A raíz de la Revolución, junto con otros obispos, sale del país en 1914, continúa su ministerio escribiendo Cartas Pastorales., consigue por 3 meses permiso para ser Capellán en el "Columbus Chicago Hospital", donde conoce, en agosto de 1915, a la fundadora  de la Congregación de las "Misioneras del Sagrado Corazón", la Madre Francisca Javiera Cabrini, primera santa de los Estados Unidos.
Se decide a regresa a México presentándose como profesor, ingresando el 6 de julio de 1916. Durante su Santa Visita a la parroquia de Tepechitlán, el 15 de octubre de 1916, le escribe al
Padre José María Robles Hurtado aprobando su Viacrucis:
"Siendo tan santa la devoción del Vía Crucis, y siendo tan bello, tan admirablemente fecundo en frutos de perfección cristiana y tan conforme a las adorables intenciones del Sacratísimo Corazón de Jesús, el feliz pensamiento de unir la meditación de la pasión de Jesucristo con la de la Sagrada Eucaristía, instituida para ser memorial perenne de la misma pasión del Señor. Nos aprobamos, bendecimos y recomendamos calurosamente a nuestros diocesanos, como muy apropiado a las presentes necesidades de la iglesia, el <Vía Crucis Eucarístico>, que escribió nuestro estimado discípulo el Sr.
Presbítero D. José María Robles, a quien Dios conceda ser fervoroso Apóstol del Adorable Corazón de Jesús".
+ Miguel, Obispo de Zacatecas.
Desde Salinas, Parroquia de San Luis Potosí, atiende a su Diócesis, visitando Parroquias, Confirmando, Ordenando Sacerdotes, dando Ejercicios Espirituales, pero el 4 de enero de 1917 es descubierto y detenido en Monte Escobedo, Zacatecas, por el Capitán Miguel Robles, y si no es por la orden, emitida por el Presidente Venustiano Carranza, de respetar su vida, lo fusilan.
Nuevamente vuelve al destierro, pero en diciembre de 1917 regresa a Aguascalientes; desde aquí continua clandestinamente su ministerio. Regresará por fin libremente a Zacatecas, en el año de 1919.
A la muerte del Sr. Obispo Ignacio Montes de Oca, es nombrado Obispo de San Luis Potosí el 24 de febrero de 1922, y toma posesión de la Diócesis el 28 de junio de 1922. Al principio no fue del todo aceptado, pero el Sr. Obispo de la Mora continúa entregando su vida a los potosinos, rechazando la posibilidad de ser nombrado Arzobispo de Puebla.
El Sr. Obispo de la Mora tuvo especial interés en la formación de nuevos sacerdotes, para ello reorganizó el Seminario que se había restablecido ocho años antes, publicó y dirigió la Gaceta Eclesiástica para mantener comunicación con su Diócesis, exhortó a los religiosos a llevar una intensa vida espiritual y a estudiar cuestiones de Teología y de Liturgia.
Asimismo, consagró la Diócesis al Espíritu Santo. Los años de su gobierno eclesiástico coincidieron con la persecución religiosa y la guerra cristera que afectaron al país. Como otros religiosos, el Obispo de San Luis Potosí enfrentó acusaciones y persecuciones y también se vio obligado a abandonar la Diócesis por espacio de cuatro años.
En octubre de 1925, junto con el Sr. Obispo de Durango, José María González Valencia, sale a Roma por orden de los Obispos de México, para informar al Papa Pío XI, sobre la Persecución Religiosa. Regresa en enero de 1926, y se celebra una nueva Asamblea del Episcopado Mexicano; en ella se discutió la forma de llevar a cabo la defensa de los intereses del catolicismo en México, conforme a las instrucciones del Vaticano, de que son portadores los señores Obispos José María González Valencia y Miguel de la Mora y Mora.
Recrudeciendo la Persecución Religiosa, el 14 de noviembre de 1926 sale de la Diócesis a buscar refugio en la Ciudad de México. Es buscado por el Gobierno de Plutarco Elías Calles.
El 30 de noviembre de 1928 publica un artículo en el periódico "El Universal" defendiendo a la Iglesia Católica. Sin quejarse de los Arreglos entre el Gobierno y Roma ("Si Roma habló esta bien"), en el año de 1929, regresa a su Diócesis para restañar los daños sufridos por la Persecución.
Enferma repentinamente el 23 de junio de 1930; su estado de salud es grave. Su antiguo discípulo, el Sr. Arzobispo de Guadalajara, José Garibi Rivera, sugiere administrarle el Viático. El 14 de julio de 1930, a las 4:30 de la madrugada fallece en olor de santidad, debido a una diabetes con complicación endo-arteritis, obliterante cerebral.
Se deja sentir en el pueblo el dolor de saber que un santo lo ha dejado. Es sepultado en el Coro de Catedral. De acuerdo a Eduardo J. Correa, en la oración fúnebre del Obispo Miguel de la Mora, el Vicario General de la diócesis afirmó:
"San Luis Potosí necesitaba un santo, y ese santo fue el Señor de la Mora; San Luis Potosí necesitaba un sabio profundo, y ese sabio lo tuvo en el Señor de la Mora; San Luis Potosí necesitaba un apóstol, y ese apóstol infatigable fue el Señor de la Mora..."
Por la gran devoción manifestada por los fieles, es exhumado en 1954 y trasladados sus restos mortales a un nicho bajo el Altar Principal de la Catedral de San Luis Potosí. Su proceso de Canonización se inicio en 1958, obteniendo el Nihil Obstat, de Roma, el 14 de julio de 1960; a partir de entonces es considerado como Siervo de Dios.