Madre Mariana de Jesús Torres
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En otra ocasión, mientras oraba en la capilla, a las 3 en punto de la madrugada, la Madre Mariana de Jesús Torres, vio la lámpara que ardía en el santuario cerca del Santísimo Sacramento parpadear y apagarse, dejando la iglesia en total oscuridad. Sus sentidos se entumecieron, y vio una luz celestial que iluminaba toda la iglesia. Era la Reina del Cielo quien, después de hacer a la mecha prenderse otra vez, dijo estas palabras a la Madre Mariana: "Amada hija de mi corazón, Yo soy María del Buen Suceso, tu Madre y Protectora" y empezó a explicar los varios significados de que se hubiese apagado la lámpara.
"En el siglo diecinueve, hacia su final, y a través de la mayor parte del siglo veinte, muchas herejías abundarán en esta tierra, que será entonces una república libre. La luz de la Fe se extinguirá en las almas debido a la casi total corrupción de las costumbres. Para entonces habrán grandes calamida-des, físicas y morales, públicas y privadas. Las pocas almas que preservarán en la Fe y las virtudes sufrirán cruel e indescriptible congoja, algo así como un prolongado martirio; muchos de ellos irán a la tumba debido a la violencia del sufrimiento y serán considerados mártires que se sacrificaron a sí mismos por la Iglesia y la Nación. Para obtener la libertad de la esclavitud de esas herejías, aque-llos a quienes el misericordioso amor de mi Santísimo Hijo haya destinado para tal restauración ne-cesitarán gran fuerza de voluntad, constancia, valor y mucha confianza en Dios. Para probar la Fe y Confianza del Justo, momentos vendrán en que todo parezca perdido y paralizado, pero ellos serán el feliz comienzo de la completa restauración".
Predicciones de Terribles Castigos
"...todo tipo de castigos vendrán, entre los cuales habrán pestes, hambre, luchas entre las personas y los extranjeros, que guiarán a gran número de almas a la apostasía y la perdición... Y para disipar estas negras nubes que ocultan el día claro de la libertad de la Iglesia, habrá una formidable y temible guerra en la que fluirá la sangre de nativos y extranjeros, de sacerdotes regulares y seculares y también de monjas. Esa noche será la más horrible, porque parecerá a la humanidad que el mal ha triunfado; y entonces mi hora habrá llegado para destronar al orgulloso Satán en una sorprendente manera, aplastándolo bajo mi pie y encadenándolo en los abismos infernales, liberando así finalmente a la Iglesia y la Nación de su cruel tiranía".
Nuestra Señora ordena la fabricación de Su imagen

Una y otra vez la Madre Mariana escuchó sobre las terribles aberraciones morales del siglo veinte y del consecuente castigo por el que pasaría la humanidad. El ardiente corazón de la fundadora no podía aceptar con indiferencia las diabólicas tentativas de destrucción de su trabajo y su Monasterio. Ella incluso imploró a Dios por el milagro de que la mantuviera viva para luchar personalmente contra las fuerzas del mal en el siglo veinte. Sin embargo, la misma Virgen Bendita quiso tomar el mando de la batalla.
En 1610 dijo a la abadesa: "Te pido y te ordeno que tengas una imagen mía hecha para la consolación y soporte de mi monasterio y la fe de aquel tiempo (el siglo veinte). El obispo debe darle el nombre de María del Buen Suceso de la Purificación o de Candelaria. Yo tomaré completa posesión de ésta, mi casa, y pondré sobre mí la responsabilidad de mantenerla a salvo y libre de todo daño hasta el fin de los tiempos. "Gabriel, Miguel y Rafael, junto con todo el coro angélico, se harán cargo secretamente de la creación de mi estatua. Para este propósito, tú debes llamar a Francisco del Castillo, que es un hábil escultor, y darle una breve descripción de mis medidas tal como me has visto hoy y siempre".
El 16 de enero de 1611, "temprano en la mañana, las fervientes monjas se levantaron para rezar el Pequeño Oficio. Una vez en el coro escucharon melodiosas armonías, se apresuraron a entrar y mirar. Oh! Prodigio! El coro brilló con una luz celestial y escuchó voces angelicales cantando la Salve Sancta Parens en una suave y encantadora armonía, al sonido de música celestial; y vieron que los arcángeles ya habían terminado la imagen sagrada, cuyo bello semblante envió brillantes rayos de luz al coro y a toda la iglesia. El rostro, en medio de esa luz brillante que emanaba de la imagen, no era severo, sino majestuoso, sereno, dulce, amable y como invitando a sus hijas a acercarse a su madre con confianza. El Divino Niño era perfecto por sí mismo, y su expresión era de amor y ternura por las esposas tan favorecidas por Su Corazón".
La veracidad de este milagro está afirmada en un documento escrito a mano por los mismos artistas que habían estado comisionados para esculpir la imagen.
La Virgen del Buen Suceso

Esta advocación de la Virgen está hoy bastante extendida en ermitas, hermandades, etc. sobretodo en España donde reclama su primer lugar en la Historia, la Virgen del Buen Suceso de Madrid, que tiene su santuario hoy en la parroquia del Santísimo Corpus Christi y Ntra. Sra. del Buen Suceso de la Calle  Princesa, 43. Su tradición se remonta a 1606, cuando dos Hermanos de la Congregación de los Obregones partieron desde Madrid a Roma para pedir al Papa la aprobación de sus Constituciones. En el camino, ya cerca de Castellón les sorprendió una tormenta. Se refugiaron en una cueva y vieron un gran resplandor, descubriendo posteriormente una imagen de la Santísima Virgen con su Hijo en el brazo izquierdo y el cetro en la mano derecha, con corona y vestidos muy antiguos. Metieron la imagen en un canastillo y siguieron para Roma.
Los Hermanos enseñaron la imagen al Papa Paulo V y éste les dijo:
"Buen Suceso habéis tenido",
quitándose su cruz pectoral se la puso a la imagen. Desde entonces se le llama del Buen Suceso.
Pero antes de esos hechos, la Virgen se aparece a una Hermana Concepcionista y se manifiesta como

'María del Buen Suceso'.

Encontramos una primera aparición de la Virgen el 2 de Febrero de 1594, cuando
Mariana de Jesús Torres, abadesa del Monasterio Concepcionista de Quito, se encuentra en oración, sola en la capilla. De pronto una dulce voz la llama por su nombre. Ella voltea y contempla un hermoso resplandor: una bellísima Señora con un precioso Niño apoyado en el brazo izquierdo, y un báculo en la mano derecha. Mariana un tanto interrogante le pregunta por su identificación. La respuesta no se hace es-perar:
'Soy María de El Buen Suceso, la Reina de cielos y tierra'.
Y entre otras cosas le manifestó las pruebas que pasaría la comunidad. La consuela y le dice que el báculo que llevaba en su mano derecha es, 'porque quiero yo gobernar este mi Monasterio como Prelada y Madre. Satanás quiere destruir la Obra de Dios. Mas no lo conseguirá porque yo soy la Reina de las Victorias y la Madre del Buen Suceso, con cuya advocación quiero hacer en todos los siglos, prodigios...'
A esta se sucedieron muchas otras apariciones de la misma 'Señora' en las que recibía muchas luces para si y los demás y conocimiento de acontecimientos futuros tanto sobre su comunidad como sobre otras personas.
Mariana era un alma fiel al Señor desde su tierna edad. No es de extrañar que fuera objeto de muchos regalos divinos, don de Profecía, visitas y comunicaciones de San José y apariciones de la Sma. Virgen.
Madre Santísima. del BUEN SUCESO! Tu que amasteis privilegiadamente a tu hija y confidente la Sierva de Dios madre MARIANA FRANCISCA DE JESUS TORRES, en los dias de su vida mortal: alcanzanos de Jesucristo Nuestro Senor, que ese vuestro amor de preferencia lo podamos comprobar concediendonos la gracia que ahora te pedimos; y la extraordinaria de verla elevada al honor de los altares en no lejano dia, para que la Iglesia y la Patria ecuatorianas cuentan prontamente con una intercesora poderosa que nos salve de los males fisicios, morales y sociales que acucian nuestras vidas y nos llevan al borde de la angustia. !Salvennos sus ruegos y su antiguo amor a Quito y a todo el Ecuador!

Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria.
"Recen con insistencia, pidiendo a nuestro Padre Celestial que ponga fin a tan malvados tiempos, por el amor del Corazón Eucarístico de mi Santísimo Hijo, y para enviar a esta Iglesia al prelado, mi muy amado hijo, a quien mi Santísimo Hijo y yo amamos con amor de predilección, quien existe para revivir el espíritu de los sacerdotes, por lo que lo dotaremos con habilidades, humildad de corazón, docilidad hacia las inspiraciones divinas, fortaleza para defender los derechos de la Iglesia y un tierno y compasivo corazón para que, como otro Cristo, pueda asistir al grande y al pequeño sin desdén por los más desgraciados que vengan, con dudas y amargura, a buscar la luz de su consejo; y así, con divina suavidad, el podrá guiar a las almas consagradas al servicio divino en los claustros, sin hacer el yugo del Señor pesado para ellos, porque El Mismo dijo: "Mi yugo es dulce y mi carga es liviana". En sus manos será puesta la jerarquía del santuario para que todo pueda ser echo con peso y mesura, y así Dios será glorificado..."
Esperando el juicio de la Iglesia
Con la esperanza de que la Santa Iglesia se pronuncie sobre estas y otras impresionantes revelaciones de Nuestra Señora del Buen Suceso a la Madre Mariana de Jesús Torres, inclinamos nuestros corazones a la majestuosa imagen en el monasterio de la Inmaculada Concepción de la ciudad de Quito para pedir ayuda, protección y especial iluminación para todos aquellos que mantendrán en alto el estandarte de la Fe en nuestro tiempo histórico, cuando tanto se ha extraviado.

Nota: estos acontecimientos los hemos tomado del manuscrito del siglo dieciocho de Fray Manuel de Souza Pereira, el Provincial Franciscano de Quito, titulado:
Admirable vida de la
Madre Mariana de Jesús Torres, española, una de las fundadoras del Real Monasterio de la Inmaculada Concepción de la Ciudad de Quito.
De la Patria bienhechora,
de la Iglesia salvadora,
danos a tu gloria acceso
¡María de El Buen Suceso!

Que has de ser nuestra Prelada
tú misma nos ofreciste,
¡Oh Virgen Inmaculada!,
cuando aquí te apareciste.

Y, pues somos tus ovejas,
de El Buen Suceso queridas,
acoge ya nuestras quejas
y danos de amor la vida.
Hermana María Oic!
por enviarme tan Bella información sobre la Virgen de "El Buen Suceso"

Grupo Santa Beatríz de Silva